MBIG. En la montaña rusa rodeados por los personajes

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Se representa, en La Pensión de las Pulgas de Madrid, la adaptación de Macbeth de William Shakespeare. José Martret acierta de principio a fin al convertir los escenarios dibujados por Shakespeare en despachos de una multinacional, al cambiar espadas por plumas estilográficas o al vestir a los personajes con trajes de chaqueta en lugar de con armaduras. El espectador asiste al espectáculo a un par de metros de distancia de los actores, pudiendo llegar a acariciar los muebles.

La pensión de las pulgas es un piso ubicado en la calle Huertas de Madrid. Fue la residencia de la Bella Chelito, primera empresaria teatral en España y la cantante que hizo famoso el cuplé titulado La Pulga. De aquí le llega el nombre a este espacio teatral. Porque en La pensión de las pulgas se hace teatro. Cada habitación forma parte del decorado; y los treinta y cinco espectadores que asisten a la función se desplazan de una estancia a otra para descubrir el conjunto escénico en su totalidad.

Mc Beth International Group (MBIG) es la adaptación del texto original de William Shakespeare –Macbeth- que José Martret pone en escena bajo su dirección. Los castillos y los campos de batalla se transforman en una gran empresa multinacional, los reyes y sus señores en ejecutivos y directores, los tronos en sillas de despacho, las espadas en plumas estilográficas que vierten sangre en lugar de tinta. Martret respeta el texto original y añade, con las intervenciones de Camelia, esa zona expositiva que funde la escocia dibujada por Shakespeare con el enjambre empresarial. Si la tragedia funciona bien en los espacios originales, lo hace igual de bien en los espacios que nos proponen en esta adaptación. Todo es intenso, todo parece que va sobre ruedas. Los actores y actrices te rozan, incluso te llegan a tocar, con lo que la experiencia se convierte en una especie de montaña rusa para el espectador. Además, a diferencia de lo que ocurre en el teatro tradicional, el espectador puede fijarse en la reacción del resto de asistentes ante una escena u otra. Apasionante. Los asientos no son del todo cómodos, pero se perdona con facilidad puesto que se recibe una muy buena recompensa a cambio de ese pequeño sufrimiento.

Los decorados son sencillos aunque muy efectivos. Todo tiene un toque sesentero que te coloca sin empujones donde el director quiere que estés. Desde el primer minuto. El vestuario está muy bien diseñado y ayuda a que el conjunto genere un clima más que apropiado para lo que va a suceder. Ya saben: asesinatos, venganzas, arrepentimiento, culpa. Lo que venimos viviendo en las empresas (más asesinatos y venganzas y menos arrepentimientos y culpas; todo hay que decirlo). Conmociona comprobar que una historia como la que cuenta William Shakespeare encaja perfectamente en el mundo empresarial.

Francisco Boira y Daniel Pe?rez Prada DESPACHO ligera

Francisco Boira encarna a Macbeth. No está mal aunque resulta algo excesiva su interpretación al comenzar la obra. La evolución del personaje agradecería algo más de contención para que esa explosión; que se produce cuando la ambición, la traición y la locura llegan; tuviera una justificación apoyada en la interpretación y no solo en el texto. Sin embargo, Rocío Muñoz-Cobo desarrolla una empatía con su personaje que resulta extraordinaria. El lenguaje corporal de la actriz está cuidado y no provoca la más mínima duda en el espectador. Destacan Pilar Matas y Maribel Luis (defienden el papel de brujas) y, especialmente, Dani Pérez Prada. Resulta muy divertida la canción interpretada por Raquel Pérez (Camelia) durante la cena en la que Banquo (Dani Pérez Matas) aparece como espíritu ensangrentado. En cualquier caso, lo importante es que el resultado final resulta atractivo, divertido y evocador. No hay que olvidar que el texto original es una tragedia profunda y perturbadora.

Se agradece mucho, muchísimo, que profesionales como el José Martret y Alberto Puraenvidia (encargado del espacio escénico) arriesguen de esta forma adaptando clásicos y creando espacios originales en los que desarrollar un teatro nuevo tan necesario como bienvenido.

Ir hasta La pensión de las pulgas para asistir a la representación de Mc Beth International Group merece la pena. Una experiencia que puede funcionar, sin ningún problema, entre los espectadores más jóvenes y, también, entre los más veteranos. Porque es teatro del bueno, auténtico. Y lo ves a un metro de distancia. Te dan ganas de arreglar el nudo de la corbata a Duncan o agarrar de la cintura a Camelia cuando te lleva de una habitación a otra. Por cierto, que ojos tan bonitos los de Rocío Muñoz-Cobo.

Fotografías de Jesús Ugalde