Mi padre y yo

Roger y Joe ackerley
Mi padre y yo es una extraordinaria autobiografía del escritor inglés J. R Ackerley a quien esto de escribir libros sobre él mismo y sobre miembros de su familia se le ha dado muy bien. Uno siempre se pregunta: ¿qué importancia puede tener lo privado en la literatura?, ¿cómo logra cobrar eso relevancia?, ¿con qué mecanismos se consigue despertar en el lector interés por ámbitos tan privados de gente corriente? Y es que una respuesta podría ser que eso mismo es literatura, siempre y cuando se sepa hacer literatura, y Ackerley sí que sabía. A la literatura se le ha atribuido varios sentidos, y uno muy reiterado arriesga que a través de la literatura se puede comprender algo de las relaciones humanas. Después de todo… ¿por qué sería más viable una historia completamente inventada que una autobiografía, que toma la historia propia?

Esto de escribir sobre él mismo y su familia se materializó no solo en esta novela sobre el padre sino en otros dos libros: Mi hermana y yo y Mi perra Tulip. Sobre la existencia de otras obras del autor, el lector se entera, si antes no lo sabía, en la lectura misma de Mi padre y yo donde Ackerley menciona las ya escritas al momento de la redacción de estas memorias en la década del 60 (cuando el autor ya era una persona bastante mayor): The Prisoners of War, una obra de teatro, y Vacación hindú, las memorias de su viaje y experiencia personal en la India, donde trabajó para un maharajá.

Mi padre y yo es una autobiografía que intenta todo el tiempo no salirse del tema, es decir, no olvidar que está siendo escrita para hablar de él mismo siempre que sea en relación a su padre y para hablar de su padre en relación a él. Por supuesto, para que esto tenga un sentido es necesario contextualizar y rememorar las historias y las vidas de cada uno, incluso por fuera de la existencia del otro, pero Ackerley escribe en el capítulo 8: «El objetivo de estas memorias, a partir de ahora, es explorar, lo más brevemente posible, las razones de nuestro fracaso».

¿Por qué la relación con su padre es un fracaso? Porque falló en la comunicación. Ackerley hijo nunca pudo confesarle a su padre que era homosexual. Su padre nunca le confesó que tenía una vida paralela, otra mujer e hijas. Importa muy poco si alguno de los dos sospechó lo del otro en algún momento. El dolor del fracaso está en el hecho de no haber podido ninguno hacer del otro su confidente.

Ackerley es consciente durante el proceso de escritura de este libro de que está no solo frente a las necesidades de hablar de sí mismo y de su padre sino también ante una historia que se vuelve atrapante e intrigante, llena de sorpresas. Su vida y su familia se le presentan como excelente material literario. Pero al mismo tiempo se abren muchas preguntas que carecen de respuesta. Por un lado, porque la falta de memoria entorpece llegar a verdades, por otro, porque hay verdades inalcanzables. Analizar y autoanalizarse, dice Ackerley, son la raison d’être de este libro. Comprender, sobre todo, por qué su padre le confesó la verdad en una carta póstuma pero nunca, en cambio, en vida.

El capítulo más largo y troncal del libro se centra en las relaciones amorosas del autor: fracasos, casi siempre, desamores, eyaculaciones precoces y una vida sexual que busca el amor, o el problema del amor y el sexo. Al final del libro, en un apéndice, el autor se confiesa mucho más feliz (en paz y satisfecho) de mayor que lo que había logrado ser de joven, y atribuye ese estado pleno a la compañía de su perra Tulip. Ya en The Prisioners of War (Ackerley combatió en la Primera Guerra Mundial y allí perdió a su hermano mayor) el autor había creado a un personaje que se enamoraba de un conejo doméstico. Tulip aparece desde la primera página del libro porque Mi padre y yo va dedicado a ella. El fracaso es anterior y es, en parte, con el padre.

Calificación: Maravilloso, descarnado
Tipo de lector: Introspectivo
Tipo de lectura: Medianamente fácil
Argumento: Autobiografía que se pregunta por la relación con el padre
¿Dónde puede leerse?: En casa de los padres