Paisajes después de la batalla

JuanGoytisolo
La ciudad contemporánea está descompuesta en Paisajes después de la batalla.

Fragmentada, confusa, anegada por los aluviones de la inmigración. Está mutando hacia otra cosa diferente. Y Juan Goytisolo intenta imitar todo esto con la estructura de su libro, y reflejarlo con hiriente ironía.

La ciudad por antonomasia es París.

Él mismo reconoce que es el camino por un paisaje de ruinas ideológicas en el que se deja ver una crítica al capitalismo burgués, pero también el desencanto con el socialismo y sus miserias totalitarias. El escritor se convierte -y convierte a su protagonista- en terrorista urbano con el mismo afán de renovación que ha demostrado en todas sus novelas.

Nos parece el diario de una estancia en París donde describe la complejidad de las calles. La ciudad multicultural -o aculturada- y las relaciones entre sus moradores, embarcados en una guerra soterrada. Un retrato iconoclasta por la agresividad con la que cuenta, por su estructura de cuadros inconexos que sin embargo van formando un sentido y construyendo una historia.

En el fondo está el conflicto que causa la deseuropeización de las ciudades, el desorden de la vida moderna, el ocaso de las ideologías, pero también la labor del escritor como constructor del lenguaje y pensador del espacio urbano. Como cronista impune.

Esa estructura en capítulos cortos convierte estos Paisajes después de la batalla en una novela más asequible para el lector medio que otras obras más ambiciosas de Goytisolo, le permite la reflexión, le pone en el ambiente, le garantiza la comprensibilidad y resulta muy recomendable para acercarse a un autor decisivo para la lengua española.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Político o intenso.
Tipo de lectura: Fragmentada.
Argumento: Confuso.
Personajes: Peculiares.
¿Dónde puede leerse?: En París, en el barrio del Sentier.

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