PARA ACABAR CON EDDY BELLEGUEULE

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Para acabar con la persona –o el personaje- que fue, Édouard Louis –o el narrador de la novela- escribe este memorándum destinado a ser una liberación, una terapia, una denuncia, un grito de llamada a una sociedad acomodaticia e hipócrita. Una crítica destructiva de la que considerábamos una de las sociedades perfectas, un retrato social de lo escondido por la propaganda de las instituciones y los conciertos sociales. El origen de todo prejuicio, de todo racismo, de toda xenofobia y de todo populismo: la ignorancia.

Supone también el triunfo de la literatura, de la cultura como la gran redentora de la humanidad por su capacidad de trasmitir, antes que el conocimiento y los valores, las experiencias de los demás.

El descarnamiento con el que Eddy cuenta su historia, la sinceridad, su capacidad para manejar dos registros fonográficos, el de lo que ha dejado atrás y el de donde ha llegado; la brutalidad de lo que cuenta y la certeza con la que comprendemos que todo es verdad, que sucede cada día a nuestro alrededor, que Louis es una entre la cantidad de personas que luchan por erradicarlo, por activa o por pasiva. Denunciando o resistiendo.

La acción se desarrolla en un pueblo de Francia, la de los valores republicanos ¿qué es lo que está ocurriendo entonces en las sociedades del Medio Oeste americano, en las poblaciones islámicas; en la nueva Rusia, ortodoxa e imperial?

Édouard Louis salió, escapó, acabó; gracias –al fin y al cabo- a los recursos y la fortaleza de esos valores republicanos que no alcanzan a todos.

Leyendo la biografía de Eddy Bellegueule -o la novela de Édouard Louis- me siento orgulloso de ser como ellos, débil, afeminado, homosexual, maltratado, al fin y al cabo, un chico duro.

Calificación: Extraordinario  testimonio.
Tipo de lector: Todos deberían leerlo.
Tipo de lectura: Hermosa.
Argumento: Terrible.
Personajes: Diáfanos.
¿Dónde puede leerse?: Debería leerse en las escuelas.