Persona

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Leer el libro Persona de Bergman (que no es lo mismo que leer un guión porque no se trata técnicamente de un guión) es volver a ver la película. Visualizar el texto en las secuencias y encuadres que el director ya eligió y ya conocemos. En este sentido, acota la imaginación que la lectura de un libro sobre el que nada vimos supone siempre; esa posibilidad de crear nuestras propias imágenes de un texto. Pero es Persona de Bergman, y puede ser que (solo es una posibilidad) leer este libro sea mejor que leer muchos otros que nos disparan imágenes propias.

O se puede decir otra cosa de esta experiencia de lectura, algo que tenga más que ver con que el texto se diferencia de la película (en realidad sería al revés) en lugar de hablar de cuán idénticas se nos hacen las imágenes. El prólogo a la edición de Editorial Nórdica de Persona, escrito por Jonás Trueba, dice: «Se podría decir que el guión que se lee nunca es el mismo que se ve, y mucho menos este. Pocos guiones se alejan tanto de los tecnicismos propios del género y se acercan más al lector común de novelas». Claro, Persona no tiene el formato de un guión, se parece mucho más a una nouvelle o novela corta.

Con la lectura de Persona pasaría algo similar a lo que sucede en la película cuando se combinan las caras de las dos actrices protagonistas: superponemos película a texto literario y nos queda una única obra, o una obra maestra única. Uno y el otro (similares entre sí pero diferentes) fundidos.

¿Y cómo está dicha en el guión esa superposición de rostros? Si al ver una película la mente creara texto como al leer un texto la mente crea una imagen, a ver qué mente habría narrado como Bergman, con esta simpleza y perfección: «Alma guarda silencio, se ve a sí misma por un instante, es ella, es Elisabet y es ella al mismo tiempo…». ¿O el texto simplemente decía esto y luego la película narró otra cosa, narró una fusión?

Ver la película Persona de Bergman es también, por qué no, volver a leer el libro. Otro ejercicio muy bonito podría ser detectar en la película todo aquello que no está en el libro.

Uno y el otro. Alternados como las palabras tic y tac de la onomatopeya para reloj. Como Alma y Elisabet. Libro y película. Cine y literatura. Tic tac. Incluso sería bonito ver si acaso en leer el libro no se tarda lo mismo que dura la película (hora y media aproximadamente). Digo, un simple experimento.

 

Calificación: Sublime

Tipo de lectura: Personal

Tipo de lector: Persona

Argumento: Una actriz (Elisabet) y su enfermera (Alma) pasan una temporada aisladas en casa de la doctora, en la playa, hablando una, escuchando la otra, fundiéndose una en la otra.

¿Dónde puede leerse?: En la más profunda intimidad