ROCÍO GARCÍA, EN TORNO A LA ERÓTICA Y AL PODER

CUBA_2015 282

La 12ª bienal de La Habana arrancó hace dos semanas con la fuerza y la vitalidad de un acontecimiento único, alejado de los mercados que suponen Miami, Basilea o Madrid, es una oportunidad única para comprender las evoluciones y claroscuros de una sociedad que construye su futuro. Con una formación clásica, entre La Habana y San Petersburgo, obra expuesta en todo el mundo y un gran éxito en Estados Unidos, hemos tenido la oportunidad de conocer con Rocío García su instalación para la muestra, en la que lleva meses trabajando.

Encontrábamos a Rocío García de la Nuez en su casa-estudio del Vedado, preparando ilusionada su trabajo para la duodécima bienal de La Habana, que se desarrolla en estos días -22 de mayo a 22 de junio- bajo el lema Entre la idea y la experiencia. Se trata de una panoplia de 32 lienzos que deberán exponerse juntos y que combinados componen 6 páginas de un inmenso cómic que lleva por título The mision, una forma de relato que está en el espíritu de toda la obra anterior de la pintora cubana, formada en la prestigiosa Academia de las Artes San Alejandro de La Habana, en donde se desempeña como profesora, y en la Academia Bellas Artes Repin de San Petersburgo.

Desde sus primeros trabajos Rocío ha elegido la narración transversal como motor de sus series. Se trata de símbolos, personajes o atmósferas –casi siempre compuestas a través de la luz y los encuadres- que saltan de un cuadro a otro formando un relato; fuera de este, los lienzos aislados se dotan de matices enigmáticos que el contemplador debe articular en su cabeza como si se tratara de lo incompleto de un puzle. Una visión cinematográfica, enredada en el fotograma, la secuencia y la acción, que dan como resultado la composición de mundos fragmentados con una doble lectura, bien sea como piezas únicas o como parte de un proceso.

rocío garcía-el pelotón

Rocío García se convirtió en pionera al mostrar penes erectos en una exposición en Cuba –Hombres, machos, marineros (1988)- algo que fue muy polémico en su momento pero cuya carga subversiva se ha ido diluyendo, como pasa siempre con el trabajo de los precursores, en el ambiente de relajación moral de los últimos años de la Revolución, en los que han tenido cabida desde exposiciones como Sex in the City, patrocinada entre otros por la embajada de Noruega –y en la que las obras de Rocío aportaban un morboso contrapunto tricolor de acrílicos amantes (Lovers)- hasta la reivindicación de algunos escritores malditos como Virgilio Piñera. Lo que sigue inquietando de la pintura de Rocío es una visión profundamente homoerótica y perturbadora con la que quiere fijar el foco sobre las relaciones de dominio en la sociedad, de las que el sexo es para ella un símbolo, pero también un referente. Porque el homoerotismo es aquí autoafirmación, narcisista reclamación entre iguales, fantasía especular, arma para la dominación y la exclusión, pero también caricatura con la que la artista intenta pulsar los resortes subconscientes de la atracción, el peligro y el deseo, inextricablemente unidos, centrándolos en la figura del chulo por antonomasia.

Un mensaje contestatario y astuto, porque siempre hay humor en la pintura de la artista. En su serie El regreso de Jack el Castigador (2012) no solamente es el título, sino también los inefables y simbólicos conejos que escrutan la acción, que se convierten en hombrecillos espías en Very, very light, and very oscuro (Un policía con alzheimer) (2009). Pero sobre todo es ese tono policiaco que impregna casi todas sus colecciones el que dirige la mirada sobre la arbitrariedad del poder, el machismo como arma y como construcción social de dominio, además de penetrar la turbiedad de los bajos fondos, deudores de las atmósferas de Jean Genet o de La Habana prerrevolucionaria.

Sus Geishas (1994-1997) son violentadas o violentas, algunas salidas directamente de la tradición del muzhan-e, las pinturas sangrientas de los periodos Edo y Meiji; en Geishas de 5ta Ave, la pintora investiga a los grandes maestros -a Picasso- como hará con Goya o Velázquez en alguna de las composiciones de Jack. Pero donde más fuerte es la presencia de lo simbólico, donde están las investigaciones sobre la tortura y el sadismo, o la pulsión de los resortes del subconsciente es en El domador y otros cuentos (2002-2003), en los que la figura del adiestrador -torturador o torturado- convertido en pelotón amenazante y erótico, adquiere su dimensión más conseguida y más heroica, en el sentido clásico.

rocío garcía-the mision_4.docx

Son innumerables las exposiciones de la obra de Rocío García, tanto en Cuba como en los Estados Unidos y en España, donde ha colgado su obra en ARCO en varias ocasiones, sus pinturas están presentes en destacadas colecciones en Asia, Europa y los Norteamérica, además de formar parte indispensable de las colecciones públicas cubanas, como el Museo de Bellas Artes, la Biblioteca Nacional o el Consejo Nacional de las Artes Plásticas.

The misión es un cómic en toda regla, sus protagonistas son superhéroes. Una mujer conocida como la zarina es la salvadora, en este caso, del prestigio y el honor del macho, en una vuelta de tuerca sobre la temática de la pintora. La Bienal está despertando gran expectación, además de revuelo mediático, con la mirada del mundo puesta sobre destacados artistas cubanos residentes en el extranjero que han regresado para exponer en la isla, junto a los representantes de medio centenar de países que presentan sus obras en numerosas sedes, repartidas por toda la ciudad de La Habana. Una ocasión excepcional para el encuentro de las artes.