Saborear la danza en familia

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La pedagogía de los espectáculos es uno de los soportes de la difusión de la cultura. De nada sirve intentar dar a conocer un arte concreto si el espectador no puede empatizar con lo narrado por desconocimiento o por falta de interés. El Teatro Real de Madrid presenta junto a la Fundación Antonio Gades la producción Movimientos 2: Danzar al aire español que trata de reunir a espectadores de todas las edades con el fin de repasar la historia de la danza más española.

Música, danza y teatro. Eso es lo que se une sobre el escenario del Teatro Real de Madrid cuando se levanta el telón y comienza la representación de Movimientos 2: Danzar al aire español, la nueva producción de la Fundación Antonio Gades y el Teatro Real de Madrid.

Además de esa fusión tan antigua como el propio arte, otra se inicia desde que los espectadores entran en la sala principal del teatro. Este es un espectáculo para todo tipo de público, para personas de cualquier edad y condición. Como debe ser. Resulta gratificante encontrarse con un espectáculo en el que no se trata a los más pequeños como si fueran bobos, en el que no se dan patadas a las inteligencias (ya saben, hablar dando voces para resultar simpático y soltando un discurso sin pies ni cabeza); con un espectáculo que, aun siendo para todos los públicos, no resulta un tostón a los mayores. La diversión y la formación forman un conjunto apasionante que sirve a los más chicos y los que lo son menos.

Movimientos 2: Danzar al aire español se divide en seis cuadros muy bien presentados (la iluminación, el vestuario y la peluquería tienen mucho que ver con el resultado) que repasan la historia de la danza española. Desde la bienvenida (Zortziko y aurresku) y la presentación de las danzas históricas que resultarían ser el germen de la danza española y explican la procedencia de las diversas escuelas posteriores; la danza, la música y el teatro invaden el escenario de forma divertida, elegante y sugerente. La danza española que no es otra cosa que la mezcla del folclore, la escuela bolera, la escuela estilizada y el flamenco, aparece en plenitud, como páginas de una enciclopedia que se instala en las retinas, seguramente, para siempre.

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La coreografía de Mayte Chico es de gran belleza plástica aunque destaca, como ya digo, ese carácter pedagógico para la que está, en parte, creada. Los bailarines están estupendos (todos sin excepción alcanzan niveles artísticos muy altos) y están acompañados por una partitura exquisita que ha arreglado Mikhail Studyonov con gusto y acierto. Antonio Solera (guitarrista) y Juañarito (cantaor) aportan ese acento imprescindible del arte más popular español. Por su parte, Belén González, actriz, interpreta el papel de narradora que sirve de hilo conductor para que el público no pierda pie a lo que se narra. El texto, todo hay que decirlo, está elaborado en exceso. Tono demasiado alto y un aliento más largo de lo preciso. No sé yo si los más pequeños son capaces de seguir sin alguna dificultad alguno de los tramos expositivos. Pero, para eso, este espectáculo está dirigido a padres e hijos, a tíos y sobrinos, a abuelos y nietos o a profesores y alumnos. Si alguno se pierde se le ayuda, si al salir del teatro hay dudas se resuelven. ¿Hay mejor forma de volver a casa comentando con los pequeños un espectáculo compartido? Si de algo se puede hablar con los niños y los jóvenes es de las experiencias vividas en común.

Destaca en el espectáculo, por vistoso, por divertido y por bien interpretado, el cuadro dedicado a la escuela flamenca. El grupo, al completo, se arranca por alegrías y van de la entrada y el paseo a la salida por bulerías con arte, con gracia, convencidos de lo que hacen y sin escatimar esfuerzos. Disfrutan y hacen disfrutar. Cuando escuchamos el característico titiritranta… sabemos que aquello se acaba, pero que ha merecido la pena ir al teatro.

Por cierto, los aladares de las bailarinas son espectaculares, perfectos. Parecen dibujados por el mismísimo Julio Romero de Torres. Más español no puede ser un espectáculo. Ni más atractivo para el que se quiere enterar de lo que es la danza española.