Según la costumbre de las olas

janes talens
Casi desde el principio mismo de su fecunda carrera, Jenaro Talens nos viene ofreciendo de tanto en tanto libros en donde la poesía dialoga con la imagen. Esta aventura de libros compartidos, comenzó en 1970, en la edición ilustrada por Tomás March de Una perenne aurora, el tercer libro de un joven poeta que empezaba así a construir una de las obras más sólidas de la poesía española contemporánea.

Su última incursión en la conversa de palabra e imagen (a la espera de la anunciada publicación del libro a medias con Alberto García Alix) es el musical Según la costumbre de las horas (Madrid, Salto de Página, 2013), sorprendente por la colaboración en los fotomontajes de la también excelente poeta y compañera de generación, Clara Janés. ¿Cómo decir? ¿Dos clásicos afinados en un concierto íntimo? Podría ser un intento de aproximación a la lectura de este libro.

Cierto es que Talens y Janés son clásicos modernos y que los motivos que animan los textos son musicales. Marca la pauta una idea de convergencia poética a través de dos lenguajes diferentes, que ofrecen, por este orden, una obertura, un dúo, un «trío transfinito», un quinteto, un cuarteto, una fuga y un «encore» de cierre. No hay preeminencia de la palabra sobre la imagen o viceversa, los fotomontajes de Clara Janés no son ilustraciones de los poemas, ni el poema intenta descifrar la imagen, no son sino dos formas acompasadas de interpretar el mismo tema. Como aclaran los autores en las notas que cierran el volumen, el diálogo entre imagen y texto verbal surge de propuestas casuales: una ilustración de Janés da pie a un poema de Talens y poco a poco los poetas se van intercambiando intuiciones, pálpitos, que poco a poco se entrelazan sobre ideas de composición musical. El flujo natural de la poesía entre dos creadores excepcionales es lo que acabará siendo Según la costumbre de las olas.

Los poemas en prosa de Talens son de una intensidad, de una concentración y de una belleza emocionada y emocionante difícil de encontrar en la poesía española contemporánea, con decir esto no descubrimos nada, pero no está mal recordarlo de vez en cuando. En efecto, aquí sigue ese tono hondo y reflexivo plasmado en una escritura desde la pasión, que son las marcas de una poesía que nunca fue decorativa. Por contraste, la delicada elegancia de los fotomontajes de Clara Janés permite un contrapunto que hace de la lectura de este iconotexto  una fuente inagotable de sugerencias. Más allá de los estrechos límites de la intertextualidad, aquí hay plenitud de la exploración lírica, lo que hace también coautor en la escritura al que recibe las propuestas de estos dos gigantes de la poesía española contemporánea.

A nadie se le esconde que toda lectura de un texto poético es también una (re)escritura, pero la poesía que nace de Según la costumbre de las olas busca intencionadamente al lector para darle su sitio, no es en modo alguno tutelado, sino impulsado a establecer su propia ruta a través de los iconotextos. Estando Talens de por medio o hay aventura en el conocimiento del mundo a través del impulso lírico o no hay poesía y aquí hay mucha de la mejor poesía escrita en castellano, así que esa invitación al lector para que «se escriba» en los intersticios del diálogo es un raro placer que no conviene perderse. Desde la ilustración inicial, «Asfodelo», hasta el impresionante «Conjeturas en torno a la inutilidad de la melancolía» poema que cierra este concierto a cuatro manos y dos lenguajes, el libro es un regalo para la inteligencia sensible: «sin subterfugios ni melancolía, como un sueño cargado de tibieza donde nadie pregunte la razón de las ruinas ni su silencio inexplicable».

Calificación: Tan necesario como respirar.
Tipo de lectura: Sabiamente abierta a la lucidez.
Tipo de lector: El que pide sustancia y forma de hoja perenne.
¿Dónde puede leerse?: En la calma, entre las dos luces del anochecer.