SOMBRAS Y LUCES DE UNA MENTE PRIVILEGIADA, SEGUNDA PARTE

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Continuamos con el especial sobre el director de cine que comenzamos en el número anterior. Hicimos punto y aparte en Misterioso asesinato en Manhattan, donde Allen experimenta con la comedia y el suspense. De diálogos frenéticos y ritmo alocado, supone el inicio de una nueva etapa, la segunda parte en la vida del genio creador. De Balas sobre Broadway a Magia a la luz de la luna, hay un largo camino en el que no todo han sido rosas, pero si una cosa está clara es que a Woody Allen aún le queda carrete para largo. El mago todavía no ha sacado su último conejo de la chistera.

Todo comienza con una panorámica de Nueva York desde el aire. De fondo, Bobby Short crea ambiente con la versión de una famosa canción de Cole Porter –I happen to like New York, I happen to like this town. I like the city air, I like to drink of it… The more I know New York, the more I think of it– música e imagen se mezclan una vez más para recrear ese amor por la ciudad que llena cada fotograma del cineasta. Luces, rascacielos y coches recorren las arterias de la gran manzana. La música se detiene y de repente ahí están, Diane Keaton y Woody Allen juntos de nuevo.

Así comienza Misterioso asesinato en Manhattan. Después, el detonante: una conversación de ascensor que desemboca en unas copas en casa de sus vecinos, los House. Todo marcha con normalidad, Woddy Allen está incómodo, Diane no para de cascar y todo el mundo habla sin escuchar al que tiene al lado. La pareja encarna al matrimonio formado por Larry y Carol, él tan neurótico como siempre y ella atrapada en el aburrido rol de ama de casa, un papel que pronto podrá romper. La señora House muere de un repentino infarto y Carol sale de la monotonía inventándose -o no- un asesinato. Música de jazz, pesquisas, conjeturas delirantes; y ya tenemos una película.

Con esta cinta el neoyorkino recupera el favor del público y se lanza a escribir otra comedia, Balas sobre Broadway. John Cusack encarna a su alter ego como un escritor de teatro que abandona sus principios a cambio de conseguir financiación. Mafia, años 20, frustración y situaciones absurdas con siete nominaciones a los Oscar. Poderosa afrodita es la siguiente en esta nueva etapa dedicada al humor. Allen se mueve como pez en el agua entre la realidad actual de su tiempo y la antigua Grecia. Tragedia, mitología y risas, una ecuación en la que Mira Sorvino sale ganando con un premio de la Academia bajo el brazo. Por lo demás, la película pasa sin pena ni gloria por el ojo crítico y pronto abandona el candelero sustituida por una nueva creación: Todos dicen I love you, para la que el director cuenta con un sorprendente elenco de jóvenes promesas como Drew Barrymore, Julia Roberts, Edward Norton o Natalie Portman.

Desmontando a Harry momento del rodaje

En seguida llega Desmontando a Harry, otro hito en su carrera. La película supone toda una oda al humor negro, Allen se desnuda por completo ante su público. Aunque por norma general todas sus creaciones tienen mucho de sí mismo, en esta obra el resultado acaba siendo casi un calco del cineasta. Harry es un escritor atormentado, políticamente incorrecto, irresponsable, incomprendido, con delirios de grandeza y adicto a los psicoanalistas. Divertida y visceral, habla también de sus problemas con las mujeres y de cómo todas acaban por odiarle debido a su escasa inteligencia emocional. Quizás una de las frases que mejor muestra esta faceta y que se recoge en la película sea “las palabras más bonitas de nuestro idioma no son te quiero, sino, es benigno”. Signo de una personalidad tan brillante como torpe para las habilidades sociales, probablemente sea en esta cinta donde el espectador se acerca más a la personalidad del genio, con una vida tan aplaudida como marcada por la polémica.

A un ritmo de película por año, se estrenan Celebrity, con actores de la talla de Leonardo DiCaprio o Winona Rider, y Acuerdos y desacuerdos, porque era inevitable que el director escribiese un guion dedicado por completo a su otra pasión, la música. Sean Penn es aquí un guitarrista de jazz que resuelve ese homenaje que Allen quería rendir a sus noches como clarinetista junto a la New Orleans Jazz Band en el café Carlyle de Nueva York.

En este momento, y movido por la necesidad de obtener más financiación para sus películas, el cineasta decide firmar un acuerdo de colaboración con DreamWorks. Fruto de este contrato tendrá que adaptar su arte a todos los públicos y, bajo esta exigencia, nace Granujas de medio pelo, una comedia más descafeinada que el resto, pero entrañable  al fin y al cabo y bien recibida por el público. Después llegan otras como La maldición del escorpión de Jade, Un final made in Hollywood y Todo lo demás.

Tras esta etapa regresa al drama. Es el momento de Melinda y Melinda y de otro de sus éxitos, Match Point, quizás la pieza más aclamada entre sus últimas creaciones. En este thriller experimenta con un género que todavía no había tocado. Las intrigas, los juegos psicológicos, la mentira y la infidelidad toman un cariz más serio, la envidia y la traición se abordan desde un punto de vista adulto. Para esta cinta cuenta con Scarlett Johansson, una nueva musa que frecuenta las malas compañías de la mano del protagonista masculino, el enigmático Jonathan Rhys Meyers.

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En Scoop vuelve a contar con Johansson para rodar, esta vez, una comedia. La cinta cuenta con tantos partidarios como detractores, la crítica esperaba que siguiese con la tendencia iniciada en Match Point. Le sigue El Sueño de Casandra con Ewan McGregor y Collin Farrell, y pronto, la controvertida Vicky Cristina Barcelona. Aunque fue muy aplaudida al otro lado del Atlántico, la película dejó mal sabor de boca en nuestro país en parte por el desacertado doblaje a Penélope Cruz. En esta película, la actriz forma un ménage à trois bastante accidentado con el español Javier Bardem y con, otra vez, Scarlett Johansson.

Después de rodar en Londres, Barcelona y Asturias, el director regresa a su ciudad natal con Si la cosa funciona, un guion que escribió en los años 70 pero que mantuvo en la recámara tras la muerte del que iba a ser su protagonista, Zero Mostel. En 2009 encuentra Larry David como sustituto para el papel de Boris Yellnikoff, un personaje antisocial que sin embargo se enamora de Evan Rachel Wood. Tras esta volvería a Londres para rodar Conocerás al hombre de tus sueños, con Antonio Banderas, Naomi Watts y Anthony Hopkins y, por fin, Medianoche en París. Es esta toda una delicia para quienes esperaban reconciliarse con el artista. Se trata de la cinta más taquillera del director en EEUU, con un Oscar al Mejor Guion Original que avala su éxito. Al atractivo que suponen los devaneos ficticios de la trama, con los viajes en el tiempo de su protagonista, se une también un magnífico elenco que cuenta nada menos que con Carla Bruni, por aquél entonces primera dama en el Elíseo francés.

En este punto solo nos queda nombrar a las tres últimas películas que, por el momento, componen la filmografía del director: A Roma con Amor, Blue Jasmine y Magia a la luz de la luna. En la primera, Woody vuelve a contar con Penélope Cruz y  retoma su faceta actoral, abandonada desde 2006 tras Scoop. Se trata de una película coral que cuenta cuatro historias de amor diferentes que transcurren en la capital italiana. En Blue Jasmine vuelve a recibir la ovación de la crítica con Cate Blanchett como Jasmine, una mujer en bancarrota tras separarse de Alec Baldwin, un exitoso hombre de negocios. Muchos ven en esta cinta importantes similitudes con el drama de Tennessee Williams, Un tranvía llamado deseo. En el caso de Blanchett además, ha sido una de sus interpretaciones más aplaudidas. Por último llegamos a Magia a la luz de la luna, su última obra estrenada el pasado diciembre. La cinta vuelve a la comedia romántica inteligente, a los años 30, al jazz y a la ficción, con una médium que enamora al protagonista.

Tras 47 años de carrera parece demostrado que Allen está lejos de abandonar la profesión. Sus 79 inviernos han pasado factura pero parece que su creatividad no se resiente. Este año estrenará Irrational Man de la mano de Emma Stone y Joaquin Phoenix. La trama incluye como siempre a un hombre con problemas existenciales (Phoenix) que se enamora de su estudiante de filosofía (Stone). Y cuando aún no nos hemos recuperado de esta buena noticia.., recibimos otra. Hoy hemos conocido que el director está ya inmerso en su próximo proyecto. Todavía no conocemos ni el título ni la trama, sólo sabemos que contará con la presencia de Bruce Willis, Kristen Stewart y Jesse Eisenberg, sin duda una tríada de actores que, aunque sólo sea por la peculiaridad de la mezcla, dará mucho de que hablar.

Más despierto que nunca y subido a un nuevo tren de éxitos, su carrera vuelve ahora al mismo lugar del que despegó, la pequeña pantalla, aunque esta vez sea la de un ordenador. Con todos estos estrenos estamos pendientes además de la llegada de una serie de televisión que tendrá la web como soporte. El artista ha firmado un contrato con Amazon y aunque todavía desconocemos el título, parece que será una comedia con capítulos de media hora de duración. Sea como fuere, lo que queda claro es que Allen, pese a lo que opinen sus detractores, sabe reinventarse y adaptarse a los nuevos tiempos. El carácter cuasi biográfico de su obra hace que siempre encontremos lugares comunes, pero ello no impide al genio permitirse con cada estreno el gusto de sorprender.