¡Sublime decisión!

mihura
Estrenada por primera vez en el Teatro Infanta Isabel el año 1955, con un enorme reparto entre los que destacaron una joven Rafaela Aparicio y los dos hermanos Gutiérrez Caba, es ésta una obra nada menor del dramaturgo, cómico y dibujante madrileño, Miguel Mihura, que ha dado en representarse en múltiples ocasiones posteriormente.

La historia es la de Florita, hija de un padre en apuros económicos que vive además con su tía Matilde. El hecho de presentar a la hija menor de una familia modesta como una especie de Juana de Arco que revoluciona el patio de vecinas por pedir que acudan a su casa un hombre y un cura, dice mucho de las grisuras de la familia española de hoy y de siempre, una subversión de la que interpretó Alberto Closas y su desaparecido hijo Chencho.

Y es que cuando recordamos al autor a través de esta obra, lo hacemos no sólo desde la sempiterna por absurda lucha de sexos que nos hizo reír y pensar en Tres sombreros de copa, aquí existe un tono farsesco que denuncia lo rutinario de la tragedia de estar vivos y desear, plagada de detalles originales y disfrutable desde la parte más crítica. Entendemos así el concepto de autoría literaria y de cómo ambas obras se complementan. Quizás por eso estas dos obras fueron, de las muchas escritas por Mihura, las favoritas del Papa del absurdo en teatro, Eugene Ionesco.

La estela del madrileño es alargada así como su capacidad y brillantez en el diálogo, que le llevó a colaborar en el guión de Bienvenido Míster Marshall, junto con Luis García Berlanga y Juan Antonio Bardem, que al ser al menos uno de ellos señores de derechas que necesitaban estrenar entre actores y técnicos de izquierdas, se reconvirtieron al teatro o al cine como religión, aunque por ello tuvieran disputas a la hora de pulir y limpiar los textos de los guiones.

El montaje resulta muy moderno en cuanto a utilización de recursos escénicos; dramáticamente es el segundo acto el favorito por suceder de una manera más clara el grueso de la acción y casi se podría entender como escena coral abierta por sí misma.

Al igual que hace con la naciente clase religiosa en Melocotón en almíbar, la crítica a la función burocrática de ventanilla con ese Vuelva usted mañana… tan español, no puede dejar a nadie indiferente, incluso hoy, si bien estos tipos seguramente hoy serían empleados de banca, obligados a obedecer con buena caligrafía, los asuntos lodosos que a otros conciernen.

Con una capacidad innata para poner a funcionar a los actores, Sublime decisión es más que una buena obra de teatro, un artefacto cómico explosivo que habla del trabajo y de la necesidad de pertenencia a un grupo por más desclasado y lleno de flecos y desconchones que esté.

Calificación: Especial.
Tipo de lector: Dispuesto a todo.
Tipo de lectura: Tremenda.
Argumento: La burocracia que, de nuevo, se aburre de sí misma.
Personajes: Delirados y delirantes.
¿Dónde leerla?: Lejos de un despacho oficial.