DE LA IMPORTANCIA DE TENER UNA LIBRERÍA CASERA Oct07

DE LA IMPORTANCIA DE TENER UNA LIBRERÍA CASERA...

¿Puede determinar el no tener una librería en casa el que no nos habituemos a la lectura? ¿De qué otras formas de pasar el tiempo nos privan los programas por los que se pasean los famosos de turno, a los que acabamos tomando como modelos? Cuando en estos primeros pasos del siglo, la cultura se  supedita al ocio, ¿qué dinamitamos con dicha ociocultura? En mi pueblo y en los de la redonda siguen manteniéndose dos costumbres que afectan a los días previos a un casamiento: poner la nueva casa a vista de los allegados y que las amigas solteras de la novia vistan el lecho nupcial, dejando alguna que otra sorpresa entre las sábanas. A todos estos futuros hogares no les falta ni un detalle, espejos, cuadros, horno pirolítico (de esos que se limpian solos), cojines hechos a mano a juego con las cortinas, figuritas de todas clases colocadas alrededor de la pantalla plana de no sé cuántos píxeles; en definitiva, un sinfín de detalles decorativos destinados a cubrirse de polvo, pero se olvidan de uno de suma importancia, y que puede tener un sitio en cualquier rincón del salón, en el estudio, en la mesita de noche y por qué no, también, podría ubicarse en el baño. Ya sabrán a qué me refiero, a una librería, y quien dice una librería dice, al menos, algún libro. Es de suponer que cuando a los críos les haga falta el diccionario o la enciclopedia ya se preocuparán de buscar un hueco dónde sea, o tal vez no sea necesario porque un portátil en la tabla abatible de la cama nido de la habitación de los chavales, puede cubrir con solvencia esta necesidad futura. Lo que sí abundan son los móviles de juguete, las psp, las...

Los diez mejores clásicos contemporáneos Oct07

Los diez mejores clásicos contemporáneos...

La música nos ha obsequiado con infinidad de géneros, artistas y canciones. De estas últimas, siempre habrá una pequeña lista predilecta que cada persona concretará, tal vez, según su gusto, o su relación con las mismas. En este caso, se trata de diez canciones que, por desgracia, el autor del artículo no ha podido vivir en el momento en que fueron editadas, en el que supusieron un gran éxito, o en el que sus autores las interpretaban en cada una de sus giras. Nacer en los 90 tiene sus cosas bonitas, por mucho que nos cuelguen erróneamente la etiqueta de generación 2.0 (esa es más bien la siglo XXI; nuestra infancia se compone de trompos, tazos y cromos). Pero significa también haberse perdido grandes momentos de la música aunque, por suerte, nada impide que distintas generaciones podamos compartir esas composiciones de corta duración y enorme valor. Parece que escarmentar no es una opción a tener en cuenta en esta sección. Si ya había dejado constancia de lo duro que resulta dar forma a un top diez de mejores canciones de la historia del pop, otra vez vuelvo a meterme en terrenos pantanosos. Me toca pedir disculpas a artistas como Pink Floyd, Led Zeppelin, The Who y un largo etcétera por haber brindado al mundo grandes temas que finalmente se han quedado fuera de esta humilde y atrevida clasificación. Pero para qué engañarnos: hacer una criba resulta también placentero. Y, esta vez, el criterio está basado en otros aspectos. Porque se trata de una lista de composiciones que, desde el punto de vista de quien escribe, deben ser considerados como «clásicos contemporáneos»; teniendo en cuenta, principalmente, que cuando el último de ellos (por orden cronológico) fue lanzado, el autor del artículo estaba muy lejos todavía...

Uniendo miradas Oct07

Uniendo miradas

Desde el 8 de octubre, Arpa (Asociación de Rehabilitación y Prevención de Afasia) expone, en sus instalaciones de Sevilla, las obras cedidas por varios autores con el fin de informar sobre lo que es la afasia, sus consecuencias y las posibles formas de atajar el problema. Otro objetivo de Arpa es recaudar fondos para la asociación y, de este modo, poder atender las necesidades de todas aquellas personas que padecen una secuela que les impide desarrollar una vida dentro de la normalidad. La exposición, lógicamente, tiene un carácter puramente solidario y Aladar se suma a la difusión de las intenciones de Arpa y a la de las obras expuestas. La muestra podrá visitarse hasta el próximo 31 de octubre. El lenguaje es la herramienta fundamental que tiene el ser humano a su alcance para poder convertirse en un elemento social. A pesar de existir diversas formas de comunicación, la palabra sigue siendo fundamental en la vida de las personas. Sin lenguaje cualquiera de nosotros quedaríamos excluidos del grupo sin remedio. Esta es la razón por la que una secuela como es la afasia se convierte en uno de los problemas más crueles que podemos imaginar. En España, unas 75.000 personas al año, generalmente tras sufrir un ictus o un traumatismo severo, pierden la capacidad de comunicación verbal con el resto de personas que forman su entorno. A eso se le llama afasia, un problema mucho más común de lo que se pudiera llegar a sospechar. Desde el día 8 de octubre, la asociación Arpa (Asociación de Rehabilitación y Prevención de Afasia) expone en sus instalaciones de Sevilla la muestra Rompiendo Silencios, una serie de obras donadas por distintos artistas que serán subastadas el próximo 31 de octubre al finalizar la exposición. Los fondos serán...

CÓMO DESCUBRIÓ AMÉRICA LA LUZ DE SOROLLA Oct07

CÓMO DESCUBRIÓ AMÉRICA LA LUZ DE SOROLLA...

La Fundación Mapfre de Madrid provoca una mirada notable sobre la carrera de Joaquín Sorolla en los Estados Unidos, una ocasión excepcional para ver reunidas obras que están dispersas por el mundo. La muestra pone en contexto el encargo para la Hispanic Society, en Nueva York, una de las embajadas oficiosas de la cultura española en el mundo, fundada por un enamorado de nuestro país y nuestras costumbres. Entre 1913 y 1919 Sorolla pinta la obra emblemática de su carrera artística, la Visión de España, para la biblioteca de la Hispanic Society of America, una colección de lienzos de grandes dimensiones que ofrecen un panorama de todas las regiones españolas. La serie se pudo ver en nuestro país en 2009 aprovechando los trabajos de restauración de la sede de la sociedad en Nueva York. Ese conjunto no se puede considerar aislado, sino que debe ser considerado en el marco de la intensa relación de viajes y de encargos que el pintor valenciano obtuvo en los Estados Unidos en los inicios del siglo XX; y eso es lo que hace la actual exposición de la Fundación Mapfre en su sala de exposiciones de Madrid. Sorolla había conocido a Archer Milton Huntington en Londres en 1909 y ese encuentro provocó dos exhibiciones sucesivas de sus cuadros en tierras americanas; para la primera, que recorrió Nueva York, Boston y Búfalo llevó trescientas cincuenta y seis obras que tuvieron un gran éxito de ventas que se reprodujo dos años más tarde en una gira por Chicago y San Luis. De ahí surgió el contrato para la Hispanic Society –fundada por Huntington-y la promoción del pintor como el artista español más célebre en los Estados Unidos, donde se consagrará como retratista de la alta sociedad. Antes de esta expansión...

El derecho de la minoría a ser lo que es...

Pep Tosar presenta en Madrid su obra Con la claridad aumenta el frío, adaptación de Mis premios de Thomas Bernhard. Es un director teatral que sabe buscar esos textos que suponen una bocanada de aire fresco en el panorama teatral español y, además, es actor -de esos que llamamos de raza, de los de verdad, de los que aman el teatro y conocen lo que tienen entre manos. El otoño se hace rogar. Las tardes se confunden con las de primavera y Madrid parece tomarse un respiro. Caminar sus calles es placentero y uno puede llegar a pensar que pasea por una ciudad tranquila en la que apenas pasan cosas. Camino por una de las zonas céntricas de la capital hasta llegar al destino. En el Teatro de la Abadía de Madrid, me espera Pep Tosar. En su camerino. Es un hombre sencillo, tranquilo, buen conversador. Hablamos de sus comienzos como actor y director, de la evolución de su carrera profesional, de cómo ha llegado hasta el punto en el que se encuentra. «He llegado hasta aquí a base de los empujones que me he dado a mí mismo. Y, gracias a ello, me encuentro en el lugar en el que, profesionalmente, me siento justificado. Cuando comencé parecía que lo que me proponía era posible. Había caminos que se podían recorrer y mis propósitos profesionales tenían que ver con lo que sucedía en ese momento. Todo parecía perfecto. Sin embargo, a partir del comienzo de los noventa, en Barcelona, en 1992, cuando la ciudad (seguramente todo el país) se vuelca con el deporte, comienza una suerte de decadencia en todos los sentidos. Poco antes, se vivió una efervescencia absoluta, una huída de la oscuridad de la que procedíamos, una enorme esperanza, pero a partir...

Retrato del artista que fue un raro adolescente Oct07

Retrato del artista que fue un raro adolescente...

Thomas Bernhard es, sin duda, uno de los autores más interesantes del siglo XX. Su obra es extraordinaria. Su personalidad, la forma que tuvo de enfrentar la vida fue extraordinaria. Pep Tosar presenta, en el Teatro de la Abadía de Madrid, su obra Con la claridad aumenta el frío, una producción que se sostiene sobre la literatura del autor austriaco; fundamentalmente, sobre Mis premios (obra póstuma de Bernhard). Lógicamente, con todo ello, el resultado es, también, extraordinario. Conozco la obra de Thomas Bernhard desde hace muchos años. A estas alturas, demasiados para mi gusto. Y, desde el primer momento, me sentí irremediablemente atraído por cada uno de sus libros. Será esta la razón por la que acudí a ver la representación de Con la claridad aumenta el frío arrastrando ciertas reticencias. Ni siquiera saber que la adaptación de Mis premios era cosa de Pep Tosar (un excelente autor y director) y Évelyn Arévalo, me hacía sentir seguro. Amo la obra de Bernhard y si hablamos de amor lo hacemos, al mismo tiempo, de inseguridad, de (por qué no decirlo) celos o de miedo a perder, a saber o a descubrir. Es lo que tiene andar enamorado a mi edad. La sala del Teatro de la Abadía de Madrid no estaba llena. Más butacas vacías de las deseadas. Algo incomprensible tratándose de una propuesta tan atractiva. Nunca terminaré de asimilar que el mundo de la cultura se haya convertido en un islote abandonado y que se confunda el ocio y el divertimento con ella. Nunca terminaré de entender que no dejemos de encontrar excusas para despegarnos de lo que nos hace, realmente, importantes; del conocimiento y de la búsqueda de sentido. ¿Cómo es posible que esta obra se representara sólo cuatro días en Barcelona aun...

Mis premios

Para Thomas Bernhard los premios literarios no tenían gran sentido. Tan sólo eran una forma de recibir un dinero (necesario y entregado por una institución tacaña en la que sobraban fondos, pero se gastaban en comidas extravagantes y actos estúpidos); una forma de mantener vivo el recuerdo de algo importante; una excusa para escribir un libro sobre ellos en el que dejar clara su postura ante el mundo de la cultura que le tocó vivir en su país. Y, por qué no decirlo, una excelente oportunidad para escandalizar a la clase política, a los críticos, a los periodistas y a todo el que se pusiera delante. Bernhard no era amigo de los premios, de los políticos, de los integrantes del mundillo literario ni de los propios escritores o los que creían serlo. Ni ellos eran amigos de Bernhard. Durante su carrera como escritor, Bernhard dejó bien claro lo que pensaba de todos ellos, dejó bien claro que ese circo al que pertenecían le repugnaba. Mis premios repasa los momentos se vivió alrededor de las ceremonias preparadas como homenaje a su obra. Casi todos, desastrosos y muy divertidos. Al menos para Bernhard y sus lectores. Pero, sobre todo, repasa los momentos íntimos que experimentó a causa de la entrega de esos premios que le resultaban tan repulsivos. Por repasar, repasa algunos asuntos que poco tienen que ver con los premios, pero que quiere encajar porque le parece bien. Muy de Bernhard. Del mismo modo, no duda en arremeter contra todo y todos los que le parecen diletantes o vividores aprovechando algo que debería merecer un gran respeto por parte de todos. Es decir, la cultura. Cada premio es una tragedia, un desastre, un mal momento, un ridículo absoluto, una irritación difícilmente controlable. Cada premio en...

Gracia Iglesias, una luz cegadora...

El festival de Perfopoesía de Sevilla, acogió a la artista conceptual, Gracia Iglesias Lodares (Madrid, 1977), esta vez, en un escaparate. La periodista, crítica de arte, docente, escritora y artista conceptual presentó su performance, La red de la Memoria, en la vitrina de una librería. Reparé en su presencia porque me llamó la atención que estuviera metida dentro de un escaparate, pero también por lo esotérico de la escena donde se encontraba. Unas bombillas colgantes, una pequeña y redonda mesa de camilla con un paño de terciopelo, una mujer rubia y sonriente sentada en una de las dos sillas en las que algo se tramaría; porque había, también, un redondo y considerable micrófono adaptado a un ordenador, que más bien parecía una bola de cristal que podría vaticinarte el futuro. Como el librero me comentó que era una performance de una artista plástica, me dispuse a ocupar la silla vacía. «Primero te cuento yo y luego tú me cuentas. Mira… yo soy artista conceptual. Mis proyectos consisten en llevar una idea al plano físico. En este proyecto, La red de la memoria, el concepto que quiero mostrar es que los humanos somos memoria. Existimos mientras otros tienen recuerdos de nosotros. Somos contenedores de memoria porque guardamos hilos de memoria. Hilos, porque no conservas el recuerdo completo de un hecho, sólo un hilo y la Historia se teje con ellos. Puedes recordar a alguien sin haberlo conocido porque tu madre te contó algo que le pasó a su abuela y eso se entreteje en una gran red». Esta es la convicción que incitó a Gracia Iglesias a rescatar recuerdos. «No hace falta que sea una anécdota, puede ser una sensación, un recuerdo que tengas de alguien, de un lugar, y lo grabo. Al mismo tiempo,...

La cultura sinérgica...

Sinergia, acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales. Cultura sinérgica, la que está teniendo lugar en el centro de Sevilla. En la librería, Un gato en bicicleta, podemos vernos afectados por el síndrome Stendhal, al exponernos ante libros de narrativa, poesía y teatro sobre el arte; a las pinturas y grafías que decoran las paredes; a las performances, la música en directo, a la danza y al Teatro Mínimo. Ir a por un libro puede convertirse en un golpe de efecto artístico abrumador, eso sí, a bajo coste. Un nombre disparatado para una idea arriesgada. Todo empezó cuando en la calle Regina, 8, en febrero de 2011, Jesús Barrera (quien atiende) y Raquel Eidem (decoradora y escaparatista, con impronta de reciclaje artístico) se lanzaron a la piscina y fundaron una librería especializada en arte. El joven librero tenía claro, desde un principio, que la librería podía funcionar como sala de exposiciones para fomentar la sinergia entre distintas manifestaciones artísticas. «Estamos acostumbrados a que el libro esté separado de las demás expresiones artísticas y nosotros creemos que tanto el arte come de la literatura, como la literatura del arte, y el teatro lo hace de de los otros dos. Todo se retroalimenta y por eso consideramos la importancia de que todas estas expresiones estuvieran relacionadas en un mismo espacio». En Un gato en bicicleta te sientes como en casa y éste es el elitismo que la define, el inclusivo y reconfortante. Jesús Barrera quiere huir de la frialdad de los espacios elitistas de otro sesgo. «Por ejemplo, cuando acudes a una galería te da reparo entrar por el silencio, por la falta de asistencia. Quien acuda al Gato en bicicleta no va a ver una...

La elección del narrador (II)...

Contar una historia no encierra grandes complicaciones. Lo que ya es más complicado es saber cómo narrarla, qué voz utilizar, cómo aportar credibilidad al relato, para qué narrar eso y no otra cosa. En literatura todo es exactamente lo que debe ser. No sirve utilizar materiales que se puedan intercambiar entre ellos. Las respuestas a todo esto la encontramos en el narrador, en ese artefacto creado por el escritor que servirá para llegar hasta el lector. Del mismo modo que una persona habla con otra estableciendo una relación, el narrador de un relato cuenta al lector (el narrador es la voz narrativa de ese relato y no el escritor, insistimos). Pronto sabremos si quiere ser escuchado o tan sólo aspira a contar la parte de la historia que le interesa. No es lo mismo una cosa que otra, lógicamente. El lector, por su parte, recibe un mensaje, o no lo hace, dependiendo de sus apetencias, de su estado de ánimo o de cualquier otra cosa. Y lo recibe de principio a fin; o deja de hacerlo pasado un tiempo más o menos largo. Por tanto, el narrador puede contar desde el principio y el lector puede dejar de escuchar desde ese mismo principio, desde esa primera línea. Ya avanzábamos en el número anterior que lo difícil de esta relación entre lector y narrador no se encuentra en que el lector escuche y el narrador cuente. Pronto sabemos lo que ese narrador dice y eso no presenta dificultad alguna. Lo complicado es saber determinar por qué lo hace, qué pretende al hacerlo. Además, hay que sumar una complicación añadida: saber quién es ese narrador. Leer y enfrentarse a un narrador cualquiera es algo parecido a encontrarse con un desconocido del que no sabemos nada y...

Europa: Ese juguete llamado cine Oct07

Europa: Ese juguete llamado cine...

Film inclasificable y pretencioso, Europa cerraba la primera etapa creativa de Lars Von Trier, en la que queda reflejado ya su gusto por la experimentación visual. Con ella el director danés llevó al máximo sus inquietudes plásticas actuando como ilusionista para configurar un film conflictivo, en el que la tensión de una historia que se mueve entre los clichés y la locura se diluye en una sorprendente imaginería visual, para triunfar finalmente como juego de magia, truco que nos habla del propio cine y sus cualidades hipnóticas. Cuando vi Europa por primera vez, siendo aun adolescente y lejos de saber quién era ese tal Lars Von Trier (aunque ya me sintiera atraído por su nombre que rememoraba a grandes directores del pasado), la proyección me abdujo de inmediato, desde el mismo momento en que una voz en off nos habla mientras solo vemos los raíles de una vía de tren desaparecer uno tras otro, llevándonos consigo. Quedé realmente impresionado ante la propuesta visual que ofrecía aquella película, arriesgada y  artificiosa, tanto que, tras terminar, apenas recordaba qué había pasado, solo algunas escenas se aferraban a mi memoria. Esta característica tan poco habitual, que el aspecto visual de un film se imponga sobre su narración, era quizás la cualidad más importante y discutible del primer Von Trier, un director  empeñado en dejar su marca sobre el celuloide. Ya en su primer trabajo, El Elemento del crimen, el abuso de sobreimpresiones, la cámara lenta  y un gusto por una iluminación barroca y expresionista se imponían, convirtiéndola en una experiencia tan oscura como lisérgica. Von Trier demostraba tener una predilección por los lejanos tiempos del cine mudo y las vanguardias de principios del siglo XX, aunque con una mirada más renovadora que evocadora. Su estilo era eminentemente...

Bailar en la oscuridad. Mejor no ver más cosas Oct07

Bailar en la oscuridad. Mejor no ver más cosas...

Bailar en la oscuridad es una de las mejores películas filmadas en los últimos veinticinco años. Lars Von Trier construye un trabajo en el que el buen cine se encuentra en cada toma, un film que nos muestra la cara más terrible de un mundo cruel y despiadado al mismo tiempo que descubre una zona en la que todo eso se puede convertir en un reflejo que, aunque distorsionado, nos permite poder sobrevivir. Von Trier deja a un lado la postura provocadora, casi pueril, y se dedica a narrar como pocas veces se ha logrado en el cine. Las personas experimentamos constantemente. Recibimos lo que nos llega del entorno, lo procesamos y, o bien no ocurre absolutamente nada, o bien se establece un antes y un después de esa experiencia. Bailar en la oscuridad, dirigida por Lars Von Trier y estrenada el año 2000, es una de esas experiencias que descolocan, que perturban, que generan un cambio radical en muchas personas (en otras el efecto es justo el contrario y las críticas son nefastas). Y es, posiblemente, el mejor trabajo del realizador danés. Es dolorosa, agresiva con las conciencias, un relato que nos provoca náuseas al hacernos pensar en lo que somos. Si bien la calidad de la imagen podría parecer modesta en exceso, lo cierto es que contienen una belleza inusual. No prima la brillantez de lo exquisito sino la profundidad y el sentido último de un trabajo extraordinario. Además, hay una explicación técnica que conviene resaltar. El relato de Bailar en la oscuridad está rodado con la cámara al hombro, buscando los encuadres que muestran sólo lo que se tiene que enseñar. Sin embargo, todo lo que tiene que ver con la imaginación de Selma se graba con la cámara fija; el...