Aladar 29

EL REFUGIO DE LOS OLVIDADOS: GALVESTON...

El infierno existe; está aquí, entre nosotros. Tras una puerta que se cierra a la luz, en el hermetismo del maletero de un coche, la fuerza implacable de los puños que golpean o el frío destello del arma detonada. Nuestro averno es esa violencia vidente, que insiste en cebarse con los más débiles. De todo aquello que es consustancial al comportamiento humano, quizá sea la violencia lo que me produce un rechazo más visceral. Aun cuando desde el punto de vista legal su uso pueda estar total o parcialmente justificado dentro de los estrictos márgenes de la moderna configuración jurídica de la legítima defensa, cualquier clase de violencia de cierta gravedad, y muy particularmente la física, me causan una congoja y una desazón difícilmente soportables. Con independencia de otras consideraciones más trascendentes, las infinitas modalidades de comportamientos violentos imaginables en la vida real –y creo saber un poco de lo que hablo- son de una fealdad absoluta. La violencia genera escenarios ruinosos y desolados, deforma los rostros y lo impregna todo con su pegajoso manto de oscuridad y terror. Y sin embargo, pocos aspectos de nuestra naturaleza han inspirado mejores obras, tanto en la literatura como en el cine. Quizá sea porque se trata de un fenómeno extraordinariamente complejo, y es esa complejidad la que constituye, en último término, su principal atractivo. O es posible que la simple interposición de la palabra o la imagen nos protejan del verdadero sentido del acto violento, haciéndolo más fácilmente digerible. El lector reflexivo no se escandalizará si admito que las secuencias televisivas en las que se observa el impacto brutal de los aviones contra las Torres Gemelas son de una espectacularidad no exenta de cierta belleza; sin embargo, tal percepción es solo un espejismo atroz que cede...

La pasión según G. H....

Otra metamorfosis, sí. Es completamente diferente. Son cucarachas en los dos casos, sí. Pero en un caso para enajenar, en el otro para liberar. Gregorio Samsa (G. S) ahora es la cucaracha, G. H ahora también es la cucaracha, los dos se transforman. Pero en G. S es más una condena y una muerte; en G. H, una liberación, no tanto para trascender sino más bien para transgredir la trascendencia: para ser ahora. H es G.H, sabemos solo sus iniciales. Es la protagonista-narradora de esta novela de la escritora brasileña Clarice Lispector. Una novela articulada en cuestionamientos de carácter ontológicos para servir a un planteamiento metafísico. Una mujer burguesa que no se transforma en cucaracha, se des-transforma para poder ser. Se disuelve lo individual y lo presente: es una mujer para ser la mujer de todas las mujeres en el transcurrir de los milenios. Es tan primitiva como la especie a la que pertenecen las cucarachas. H viaja del salón de su piso burgués hacia el cuarto de la criada (de raza negra) y allí encuentra dos cosas que no esperaba (G. H esperaba encontrar desorden): una pintura en la pared donde se distinguen una mujer, un hombre y un perro, y una cucaracha en el armario. Su viaje es como un viaje a las cavernas (no lo digo yo, lo sugiere la propia G. H, y se hace evidente). Pero el viaje no es de la luz hacia la oscuridad ni de la riqueza hacia la pobreza. Es al revés. Una vez que entra allí y descubre a la cucaracha, G. H se desheroiza, se des-transforma (y hasta se deshumaniza) para ir de la oscuridad a la iluminación: a aprender qué es ser, qué es vivir. Para ello, el camino es el despojo,...

DEL ESTIGMA AL HANDICAP Nov04

DEL ESTIGMA AL HANDICAP...

En su primer número solidario, Aladar comenta tres películas de diferentes estilos que tratan la discapacidad mental de una manera que trata de ser más abarcadora de lo habitual. Desaparecidos los diagnósticos en muchos casos, tratamos de considerar diversos films y el cambio de mentalidad que debe ser entendido siempre desde el afán de superación y la autodeterminación de la persona. Hay temas inmersos en la realidad social de los que cuesta aún hoy hablar porque nos sobrepasan. Uno de ellos es el de la discapacidad intelectual, tema tabú en todo el mundo durante la mayor parte de la noche de los tiempos. El cine ha servido a la vez de revulsivo y adormidera para cambiar ciertas mentalidades acerca de determinados casos en particular, sin tener en cuenta en muchos de ellos que una enfermedad, por más mental que sea, no define a toda la persona. Tal vez lo que fastidie más a ciertos sectores es la posibilidad de normalización de ciertos colectivos, a los que nos referiremos dando una perspectiva general de la discapacidad que pretende en su modestia, al menos no confrontarla más con estos sectores que parecen no querer entender lo que a su alrededor sucede. Hemos de añadir que la ayuda a través de federaciones y ONGs es inestimable, así como la de los padres o familiares de afectados que también en Internet nos hacen descubrir hasta más de veinte películas centradas en el autismo o el síndrome de Down, por citar sólo dos de las definiciones (ni siquiera muchos las consideran patologías) que nos abarcan. Nuestro propósito, como digo, es mucho más sencillo o simple y es mostrar como a lo largo de la Historia del Cine, nuestra percepción ha cambiado y lo ha hecho a mejor, lo que...

Bailar con la más fea...

Que en España hay muchos actores y poco trabajo es algo evidente, que el dinero brilla por su ausencia en cualquier producción actual también; que los precios de las entradas son insuficientes para cubrir costes y, aun así, hay que seguir bajándolos cada día, resulta ser el pan nuestro de cada día. Pero tan cierto como eso es que hay un buen número de actores y actrices jóvenes e ilusionados, con ganas de hacer cosas importantes, personas que no entienden su vida alejada de los escenarios, gente que renunció a muchas cosas importantes para poder ser cómicos. Ejemplos claros son los de Maggie Civantos y David Tortosa, dos andaluces que todavía sueñan con que su modo de vida sea actuar y no otra cosa. El otoño se está haciendo el remolón. No termina de llegar y eso provoca cierto caos entre los madrileños. Abrigos, camisetas de manga corta, sandalias o botas. Una extraña mezcla que hace sudar a unos y pasar algo de frío a otros. En cualquier caso, los días son agradables. Maggie Civantos y David Tortosa llegan puntuales a la cita. Café para los tres. El de ella con leche de soja. En abundancia, para impedir un exceso de nervios. Son jóvenes, bien parecidos, amables e hiperactivos (al menos eso es lo que dicen; a mí me parece que son encantadoramente tranquilos). David Tortosa dice que Maggie es muy buena llorando. Maggie dice que si ella tuviera que elegir un papel para David tendría relación con un loco, un psicópata o un tipo oscuro. Sin embargo, la última vez que se les ha visto juntos sobre un escenario ha sido interpretando sus papeles en la comedia Un balcón con vistas, en la que de lágrimas y oscuridades personales, poco; ya les digo...

Cinco obras de teatro que combinan arte con solidaridad Nov04

Cinco obras de teatro que combinan arte con solidaridad...

El Taller de Teatro Clámide lleva treinta y tres años en pleno funcionamiento. Esta agrupación teatral gallega, que cuenta con apasionados del teatro de todas las edades, ha sacado adelante un certamen donde lo recaudado irá a parar a cinco asociaciones que, de un modo u otro, ayudan a quienes más lo necesitan. Teatro y solidaridad se funden en uno durante cinco funciones teatrales que, además de arte, derrocharán humanidad. Para quienes aman las artes escénicas, introducirse en un salón teatral es un gusto por sí solo. Al igual que las salas de cine o los espacios literarios, se trata de una especie de santuario donde se firma un pacto tácito: el tiempo dedicado a disfrutar de una representación no se conjuga con nada más, todos los problemas o preocupaciones que uno pueda tener se quedan de puertas para afuera. Pero si a eso le añadimos que el coste de la entrada y el esfuerzo de cada actor sobre las tablas tienen un propósito solidario, deberíamos acudir sin un ápice de dudas a contemplar tal espectáculo. Y esta situación, por fortuna, se da en una localidad llamada Vilagarcía de Arousa. El Taller de Teatro Clámide lleva en funcionamiento treinta y tres años. En la actualidad lo conforman unas cincuenta personas, vecinos de la pequeña ciudad (situada en la provincia de Pontevedra) y de municipios de alrededor. Por esta iniciativa han pasado, a lo largo de su historia, más de doscientos nombres, algunos de los cuales han terminado dedicándose profesionalmente a este arte. Podría decirse que son una pequeña gran familia, porque además el grupo teatral está dividido en tres secciones: Beta (la de los más pequeños), Alfa (para los adolescentes) y Clámide (donde se agrupan adultos de diferentes edades). Y tanto unos como otros...

Concierto para los rincones del silencio Nov04

Concierto para los rincones del silencio...

Una joven orquesta asturiana lleva nueve años llevando música a distintos lugares del mundo, deprimidos por distintas circunstancias. Conciertos, formación musical, luthería y donación de instrumentos son las líneas de un programa solidario que ha conseguido arrancar miles de sonrisas y hacer nacer y resugir algunas vocaciones musicales. Hay rincones del mundo en los que no suena la música. Son lugares en los que la tristeza ha silenciado todas las melodías. El ritmo al que pasan los días es el que marca la subsistencia. Las canciones que no llegan a la garganta hablan quizás de hambre, quizás de soledad, quizás de pérdidas, de odio, de miedo. Suenan en la memoria, en el recuerdo de otros tiempos que se fueron. De tiempos en los que si había ritmo, y melodía. Pero hay quienes se han empeñado en llevar música a esos rincones sin música. Han decidido hacerlo porque saben que la música es capaz de transportar todo aquello que les falta a la gente que vive en esos lugares, ya sea libertad, esperanza o progreso. Hace ya nueve años que Manuel Paz, el director de la Orquesta de Cámara de Siero, decidió poner en marcha el proyecto Vínculos, señalando con su batuta dos puntos del mapa de América Latina: Bolivia y Brasil. Con un programa de doce conciertos, actuaciones en lugares como la favela Cantagalo de Rio de Janeiro, y decenas de horas de formación de instrumento a niños que jamás podrían haber soñado siquiera con abrazar un violonchelo, se iniciaba la andadura solidaria de la orquesta. Desde entonces, los maestros de la OCAS han decidido consagrar sus vacaciones a la solidaridad. Volvieron a Bolivia dos años después, y volaron a Honduras y Guatemala en 2008. Nicaragua, Ecuador, Grecia, Marruecos en dos ocasiones, y también...

HIROSHIMA, LA PAZ DE LOS NIÑOS...

Se cumplen cincuenta y nueve años de la muerte de la niña Sadako Sasaki, víctima de las consecuencias letales de la radiación desencadenada por el infierno atómico sobre Hiroshima. El escenario de la tragedia es un símbolo de paz, de esperanza y de renacimiento. “Soportando lo insoportable y sufriendo lo insufrible, hemos resuelto preparar el terreno para una gran paz, para todas las generaciones que están por llegar”, la alocución del emperador Hiro Hito sentó la base de un sentimiento nacional. Hoy Hiroshima son los niños. Innumerables grupos escolares que ocupan vagones enteros en el tranvía, en los coches de ferrocarril, y que después recorren, de la mañana a la noche el escenario de la hecatombe. Vestidos con sus uniformes de colegio como muñequitos dibujados por un mangaka. Cuando Sadako Sasaki supo de la leucemia que envenenaba su sangre se puso en manos de los dioses tutelares. Aconsejada por su amiguita Chizuko Hamamoto decidió empeñarse en la labor del origami y construir mil grullas de papel, lo que le permitiría volver a caminar siguiendo las creencias de una antigua tradición japonesa. Por ella misma lo hizo, pero también pensando en todas las víctimas de la bomba que luchaban contra las consecuencias de la radiación. No consiguió terminar su tarea. El 25 de octubre de 1955, la niña Sadako Sasaki moría con apenas doce años de edad. Pero sus compañeros de la escuela continuaron su labor y completaron aquellas mil grullas. Ese movimiento solidario se materializó en el Monumento a la Paz de los Niños. Diseñado por los artistas nipones Kazuo Kikuchi y Kiyoshi Ikebe se financió con los fondos recaudados en los centros docentes. Es un triple arco hiperbólico de cemento sobre el que se yergue la escultura esquemática de Sadako levantando su grulla...

EN DEUDA CON EL PLACER...

Algo que parece otra cosa y que se va convirtiendo en una novela poco a poco. Estamos En deuda con el placer. Con recursos que no son nuevos, pero que son utilizados aquí de una manera bastante eficaz: un narrador encubierto, convenientemente construido con detalles autobiográficos, aderezado con un relato de carretera coronado por la gastronomía. Hemos de recordar que John Lanchester fue crítico de restaurantes para el Observer de Londres. Un mezclum en el que los tonos de color de las diferentes hojas se alternan, y se aliñan con acierto. Pero con unas extrañas notas de fondo. En deuda con el placer es también un recetario, y en parte un análisis del gusto, que el autor confiesa influenciado por Brillat-Savarin. Trabado con divagaciones que llevan al narrador, a quien nos confiamos incautamente, de lo personal a lo histórico o lo antropológico, pero terminando siempre en el gusto, un sentido que participa como ningún otro de todos los demás, que son capaces de modificarlo. Engañándonos. Tarquin Winot, el narrador, es posmoderno en su manera de escribir, puntilloso, egocéntrico, capaz de unas asociaciones de ideas inesperadas, nos descubre su novela en marcha y sus mecanismos de ficción un poco a la manera de un cocinero estrella, con muchos aspavientos, mucha cacharrería y algún fogonazo repentino. Y como uno de esos grandes chefs, su mérito último reside en saber mezclar los ingredientes de siempre de una manera distinta a como los esperábamos encontrar. Y eso solo lo sabemos cuándo rematamos el almuerzo. Quizás John Lanchester haya sido un poco sobrevalorado por este libro desconcertante. Calificación: Curioso. Tipo de lector: Aficionados a la gastronomía. Tipo de lectura: Amena, a veces divertida. Argumento: curioso. Personajes: Familiares. ¿Dónde puede leerse?: En un viaje gastronómico por Francia. Uno de los...

MI PADRE Y YO

Joseph Randolph Ackerley fue gran parte de su vida editor de una revista de arte, The Listener, y mantuvo amistad con destacados literatos de su generación: Forster, Auden, Isherwood, Wolf. Memorias como ésta son la parte más importante de su obra. La idea de que el hecho de contar tu historia -o la de las personas de tu familia- es importante, diferente o singular; la sensación de que realmente pueda aportar algo a la Historia de la Humanidad, es el motor de toda novela autobiográfica. Novela porque los hechos son alterados por la parcialidad, las lagunas de la memoria y los resortes de la escritura. En sus momentos más gloriosos este género se sostiene en la elaboración literaria (Proust) o en lo excepcional de la memoria (Chateubriand). Aquí no se da ninguno de esos supuestos, aunque el escritor sí que tiene algo nuevo que aportar: lo interesante de este libro es que J. R. Ackerley era homosexual, y que muchas generaciones después de él han querido escrutar su vida para comparar las frustraciones y los deseos. Y Mi padre y yo adquiere el valor del coraje. La valentía de desnudarse delante de otros, sobre todo cuando no se tienen cosas bonitas que enseñar y los otros te miran sin disimulo. Cuando la sociedad no está preparada para ese striptease. Ackerley orbita alrededor de los espacios en blanco de la vida de su padre para reconstruir su propia personalidad, se introduce a través de grietas en lo convencional, analizando el mutuo desconocimiento. Luego se confiesa. Su prosa tiene un fondo ácido que estremece el humor, y una sencillez buscada y eficiente que en algunos momentos nos conmueve. Calificación: Muy interesante. Tipo de lector: Cualquiera, aficionados a las memorias. Tipo de lectura: Amena. Argumento: Biográfico. Personajes:...

EL HÉROE DISCRETO

En esta novela del Nobel de Literatura 2012, Mario Vargas Llosa, se nos dibujan unos conflictos a través de algunos personajes (unos nuevos, otros no tanto, como Fonchito, Rigoberto y Lucrecia) que sorprenden por su actualidad. Pintándonos en esta  ocasión un Perú próspero donde el capitalismo ya está plenamente instaurado, son Felícito Yanaqué e Ismael Carrera, algo más que víctimas sin dejar de serlo, ancianos resistentes a todo tipo de tempestades, incluyendo las familiares, que a veces son las peores en según qué casos. En el caso de Felícito se ha de enfrentar a la extorsión, incendio y chantaje de un grupo vinculado a la Casa Verde, liderado por un tal Miguel; gracias a la ayuda incondicional de uno de sus hijos, a una santera que le echa las cartas y perjudicado por los mass media que demuestran intenciones aviesas y torticeras, consigue gracias a una dama, quitarse de un problema que le podía haber supuesto la más absoluta perdición por más digno que se ponga. Por otro lado, Ismael, viudo y dueño de una próspera empresa de seguros, se ve amenazado por sus dos hijos, Miki y Escobita, dispuestos a enterrarlo en vida a cualquier precio con tal de heredar ya su parte e intentando torpemente ganarse la amistad con argumentos caducos de su tío Rigoberto. Ismael encuentra en otra mujer, también, la solución a sus problemas. Ocupa gran parte de la extensión del texto, las relaciones que en principio se suceden inseguras y dadas a la frontera entre realidad y locura, de Fonchito, a quién se le aparece el diablo a través de Edilberto Torres, una presencia que sólo él ve. Con la prestancia a la que nos tiene acostumbrados, el novelista nos regala una fábula menos contradictoria que otras veces y...

El amor conyugal

El amor conyugal es una novela corta de ritmo, trama y temática más bien clásica, frente a lo cual no está de más recordar que fue escrita en la década del cuarenta. El comienzo de la novela nos presenta a un feliz matrimonio burgués que goza de las comodidades del dinero y del amor correspondido. La historia es narrada por uno de ellos: el marido, Silvio. Por lo tanto, es al único punto de vista que como lectores podemos acceder. De ella no sabemos nada más que lo que él nos dice, aunque con descripciones demoradas: se trata de una mujer imponente, no por su belleza, dudosa, que se mantiene en el borde entre existir y no existir (una idea latente de la transformación y la deformación de la persona), sino por su fortaleza, por una presencia y una palabra sentenciosas. Y sin embargo, de ella todavía se puede saber algo más, de a poco, quizá antes que él, porque la novela es una trama con tensión in crescendo que nos arrastra a sospechar lo obvio. Tan obvio, que no voy a mencionarlo literalmente. Sin dudas, se trata de una trama pulcra: dos hilos -dos, ni más ni menos que dos- tiran de una misma marioneta. Son dos hilos que se entrecruzan si necesitan entrecruzarse, que van a darle movimiento a una misma figura. La figura es la trama, que baila por el movimiento acompasado y nunca independiente de los dos hilos. Si hubiera que otorgarles una palabra a cada uno de esos hilos serían «escritura» y «amor». El marido se propone (no sin presión por parte de su esposa Leda) escribir una novela basada en el amor de ellos a la que llamará El amor conyugal. Mientras tanto, o al servicio de ese...

La multiplicación de los peces, de los panes y de las ganas Nov04

La multiplicación de los peces, de los panes y de las ganas...

A veces, parece mentira que se pueda hacer teatro en este país. Ni un euro de más en el presupuesto, ni una ayuda (ni de más ni de menos), público siempre de menos. Y esto se ve reflejado en la calidad de los textos, en las escenografías que parecen sacadas de una viñeta de 13 Rue del Percebe, en la iluminación que parece estar pendiente de si cortan o no el suministro. Y los precios que no pueden bajarse porque hace falta ese dinero. Y el espectador que quiere, entre otras cosas, espectáculo teatral. La pescadilla que se muerde la cola. ¿Qué se puede hacer con una tela negra y grande, una mesa y dos sillas, una pecera y una puerta de madera más un perchero fabricado con trozos de perchas? Muy fácil: una obra de teatro. Con un poco de imaginación montamos un pisito en el escenario (puede que no quede del todo elegante, pero, tal y como están las cosas, es lo mismo). A continuación encargamos un texto sin grandes profundidades, que resulte entretenido. Y, por último, llamamos a cuatro actores jóvenes que todavía tienen las ganas intactas. Y ya está. Como lo oyen. Así está el panorama. Es insólito que algo tan cutre como esto pueda terminar siendo una cosa más que apañada. Y ya les digo yo que tiene mucho, mucho, mérito conseguir un resultado decente con tanta mugre impuesta por una economía desquiciante, la falta de apoyos institucionales y una caída libre de la cultura española. Pero siempre quedan cuatro locos dispuestos a seguir dando guerra porque están enamorados de su trabajo, siempre queda alguien que decide nadar contracorriente. Afortunadamente, siempre quedan. Ahora bien, el look instituto ya empieza a ser un clásico en el panorama teatral. Un balcón...

Libertad, humanidad, solidaridad Nov04

Libertad, humanidad, solidaridad...

La cultura es lo que soporta el conocimiento universal. Y es el conocimiento, personal o colectivo, lo que soporta, a su vez, buena parte de la condición humana. Esto no es nada nuevo aunque es algo a lo que no queremos atender e incluso algo que llegamos a despreciar. Esta es la razón por la que el carácter solidario de la cultura se convierte en pieza fundamental dentro del entramado social. Los derechos de la persona, lo que entendemos como bien común, la dignidad que todo ser humano necesita para ocupar un lugar en este mundo sin sufrir desigualdades sociales o para poder convivir en condiciones de desigualdad física (esto es, lejos de la pobreza, de la violencia, del hambre o de cualquier impedimento causado por una discapacidad física); esto, decía, se construye desde la cultura que busca un carácter solidario. La cultura no puede ser la atalaya de nadie o un reducto al que sólo se puede acceder presentando unas credenciales ideadas por falsas élites. La cultura es universal y debe estar al alcance de todos. Por tanto, no sólo los intelectuales o los artistas sino cualquier persona integrada en los sistemas culturales que están funcionando en la actualidad, todos, debemos tender a conseguir que el conocimiento nos convierta en seres humanos de mayor y mejor categoría. Y, sobre todo, en iguales sin excepción. Pero, es verdad, no todos tenemos la posibilidad de alzar la voz y de ser escuchados. Es por ello por lo que el compromiso de Aladar, como parte que es de El Correo de Andalucía y creado con la vocación de llegar a ser transmisor de cultura, debe ser poderoso e inquebrantable; debe ser la razón por la que hacerse escuchar diciendo que construir cultura y hacer solidaridad es...