Aladar 35

La epopeya del pueblo vasco Dic16

La epopeya del pueblo vasco...

Hurtados a la vista del público durante los últimos años debido a su restauración, que se llevó a cabo en el marco de la ampliación del Museo de San Telmo, los lienzos de José María Sert vuelven a asombrar al visitante. Los imponentes retablos están acometidos como una obra global en la que se entrelazan lo narrativo y lo plástico, componiendo una obra de arte monumental. Es uno de los tesoros escondidos de la capital donostiarra. En 1930 el Ayuntamiento de San Sebastián encargó a José María Sert, por recomendación del pintor Ignacio Zuloaga, once lienzos para la iglesia del convento de San Telmo, un edificio renacentista que la corporación municipal había adquirido veinte años antes con la voluntad de convertirlo en un museo. Desde el inicio mismo del proyecto, nace la idea de consagrar las pinturas a Guipúzcoa mediante la representación de los avatares del Pueblo Vasco. La idea se definió con las propuestas del secretario del Palacio del Mar, Sebastián Gómez Izaguirre, que pergeñó unos temas que el catalán aceptó e hizo suyos inmediatamente, desarrollándolos en su grandilocuente estilo habitual, en sepia, sobre carnaciones de oro enmarcadas por cortinajes purpúreos. Los grandes retablos son de una expresividad emotiva y heroica y dejan anonadado al visitante que se adentra a descifrar los temas sobre los que bascula el proyecto iconográfico. El maestro potencia los lienzos con unos recursos muy personales entre los que destaca la extravagancia de las composiciones, cada una de ellas adecuada al tema y al espacio en el que se situarán a la manera de una escenografía. Los personajes están habitualmente en escorzo, subidos miradores y en andamios como los equilibristas que tanto le gustaban, sus posturas se fuerzan al límite demostrando sacrificio y vigor. Las ideas compositivas vienen tomadas de...

Hay que elegir entre ser auténtico o vender...

María Luisa Rojo es una artista de esas que solemos catalogar como de raza. Sus libros de artista, sus lienzos y sus piezas de cerámica son la mejor prueba de ello. Defiende el oficio del artista como pilar fundamental con el que poder hacer un buen trabajo y, por otra parte, el concepto de arte como senda que se transita con el fin de encontrar esperanza en la propia esperanza de conseguir acercarse a conocer el sentido de la vida. El sol de Madrid se empeña en caldear la ciudad aunque no es capaz. Parece más una bombilla que cumple con dar la luz suficiente y haraganea con el resto de su trabajo. La ciudad, conformista, sigue funcionando a su ritmo. Tal vez mucho más frenético de lo normal, envuelta en el aroma a navidad. Porque Madrid huele a navidad, a primavera, a tragedia o a protestas. Depende del momento. Me encuentro con María Luisa Rojo. Artista. Es una mujer menuda, de buen carácter, enamorada de la vida (al menos no deja de sonreír y lo interpreto como un signo de felicidad perpetua). Tomamos un café de esos que sirve una máquina acompañando el proceso de un ruido desagradable que hace pensar en el aceite industrial. Nos da igual. Aquí hemos venido a charlar sobre la obra de María Luisa y el resto forma parte del atrezzo. Le pido que me cuente cómo ha llegado hasta aquí, qué resaltaría de ese viaje que comenzó hace ya muchos años. «Comencé con la cerámica. España era muy distinta a lo que es. No se encontraban lugares en los que se pudiera recibir clases de pintura. Pensé en hacerme guía y comencé a estudiar Historia del Arte. Fíjate qué cosas piensa uno de joven. Pero tuve suerte...

Danzando entre las luces del Mediterráneo Dic16

Danzando entre las luces del Mediterráneo...

La compañía TPO presenta en el Teatro de la Abadía de Madrid su producción Bleu!; una invitación a danzar, entre los mitos mediterráneos, para niños y adultos; un espectáculo en el que la imagen y lo simbólico toman protagonismo desde el primer minuto. Si algo llama la atención de un niño es el color, el movimiento, la luz, una historia sin descifrar que sólo él puede ordenar y llenar de sentido. Si algo entusiasma a un niño es poder participar en algo que han preparado con mimo para él. Mirar y sólo mirar, como lo hace una vaca al tren mientras pasa, les aburre mucho. Si algo interesa a un niño es todo aquello que le hace sentir mayor por ser una invitación a realizar un gran ejercicio de inteligencia. Pues bien, es eso lo que se presenta en el Teatro de la Abadía de Madrid. El espectáculo de danza Bleu!, dirigido por Francesco Gandi y Davide Venturini; un trabajo que recupera esas cosas que siempre estuvieron delante de nosotros, pero en las que no solemos reparar, ni en las que pensamos como parte fundamental de nuestra vida: los mitos y, por tanto, lo simbólico. Comienza el espectáculo teniendo los mitos mediterráneos como primer anclaje; nos los colocan allí, sobre el escenario, para que indaguemos, para que pensemos. Y es cuando el símbolo aparece porque lo visto te conmociona y te hace crecer (aunque sea un poco; es de lo que se trata). Adultos y niños (sobre todo niños) se colocan en un lugar alejado de la estupidez y del materialismo que invade nuestras sociedades para acercarse a eso que les hace ser personas. Es lo importante del mito, del símbolo. Y, por ello, lo agradecen. Niños y, también, mayores. En el escenario, dos...

Tiempo de silencio

Leo un clásico de la literatura española y luego me pregunto: hasta qué punto es un clásico. ¿Es más clásico que Cela?, ¿menos que Sánchez Ferlosio? Se llama Tiempo de silencio y se me antoja que ese título es más una referencia contextual que intertextual: fue censurada en su época franquista. ¡Shhh!, silencio, hay cosas que no serán dichas. «Un clásico es un libro que está antes que otros clásicos», dijo Ítalo Calvino hablando de los clásicos universales, pero Tiempo de silencio es bien española, bien de nuestra literatura y nuestras circunstancias políticas en tiempos de Franco. Entonces, a esta altura, ¿es ya un clásico entre los españoles haber leído esta novela de Luis Martín-Santos? Hay un protagonista: es Pedro, que intenta dedicarse a la investigación científica. Va a experimentar con una cepa de ratones para conseguir algo contra el cáncer. Colabora con él Amador, su ayudante, que lo guía hasta las chabolas madrileñas con el fin de conseguir allí esos pequeños roedores para la investigación. Pedro desciende a ese mundo de los bajos fondos, y por destino o ingenuidad queda allí “atrapado”, implicado. Pero además deambula por las noches madrileñas con su amigo burgués Matías, que sin embargo lo baja también al mundo de los prostíbulos. Cuando Pedro es inculpado de un delito que no cometió, desciende al mundo de la cárcel. Es decir, todo en Pedro es en descenso; caída libre. No hay una clase media ni un profesionalismo ni una ciencia ni un esquema familiar suficientes que lo sustenten. Pedro recupera su libertad, sí, pero paga una culpa que no tuvo con otra muerte ajena. Tiempo de silencio se me antoja en tres grandes momentos o episodios: el viaje a las chabolas y la vida nocturna y profesional de Pedro, hasta...

Tormenta de uno. Poemas...

Tormenta de uno. Poemas (Madrid, Visor, 2009) no es una novedad editorial, pero quien escribió estos poemas, Mark Strand, falleció el pasado 29 de noviembre en Nueva York, donde pasaba los otoños desde que se trasladó a vivir a Madrid hace unos años. La enorme potencia lírica de la obra que nos deja merece que se traiga hoy a la memoria de los lectores, hoy, que del poeta ya sólo queda la palabra escrita. El poemario, publicado en 1998, recibió el Pulitzer al año siguiente y la crítica suele considerarlo como uno de los libros capitales del minimalismo lírico norteamericano. Etiquetas aparte, Tormenta de uno es un canto maravilloso a la conciencia de que “nuestra obra maestra es la vida privada”. El individualismo norteamericano que cantó Walt Whitman por vez primera con su retórica de la libertad del “uno”, tenía hasta hace unas semanas en Mark Strand su más depurado cantor. Desde la mirada interior al transcurso de la vida cotidiana, desde la identificación con el paisaje, con los aromas de la comida, con la arquitectura de las ciudades y los hoteles de playa surge el pensamiento de la metafísica de lo mínimo. La hondura magistral de la mirada de Strand desvela el sentido trascendente de los actos más banales, enseñándonos a ver con nueva luz la importancia de tener conciencia de cada minuto de nuestra vida para entender nuestro lugar en el mundo de los otros. A partir de ahí, la lección del poeta es clara: “¿cómo / podría yo / no ser sólo yo mismo, este sueño de la carne, sin tardanza?” Así, la poesía es no sólo una escritura para plasmar lo que se ve, lo que se siente, lo que pasa, sino también para nacernos el “yo” en el poema....

Un hombre que duerme

Un hombre que duerme, que reposa, que se aísla del mundo en su diminuta buhardilla y para cuya literatura cualquier mínimo detalle cobra una importancia primordial. Un flâneur que atraviesa los grandes bulevares de incógnito, queriendo disolverse en la ciudad y en la masa. Este es el retrato de la bohemia de finales del siglo XX. La idealización de la escasez, el disfrute de lo poco, la hipersensibilidad de los diminutos placeres. Un hombre que duerme es una novela de meditación y de silencio. Otro de los ejercicios literarios de Georges Perec. Una escritura de lo íntimo, del alejamiento. Cuando la vida se transforma por medio de la literatura, y la soledad buscada se convierte en una obra de arte minuciosamente elaborada. Textos insólitos como este han convertido la breve carrera literaria de Perec –murió con apenas cuarenta y seis años- en objeto de análisis y estudio para los eruditos y de disfrute para los lectores. Porque las grandes historias a veces no hace falta buscarlas fuera, y el mundo de un escritor es rico por su misma naturaleza de artista, como para inspirarse en una mancha, en los cambios de la luz, en las sensaciones que se producen al cerrar los ojos al mundo y abrirlos a una vida interior. La literatura. Parece también una novela de crisis y de transición. Calificación: Muy interesante. Tipo de lector: Cualquiera. Tipo de lectura: Insólita. Argumento: Curioso. Personajes: Egotistas. ¿Dónde puede leerse?: En una buhardilla, en...

TRAGEDIAS (II)

Ifigenia entre los tauros, conocida habitual y erróneamente como Ifigenia en Táuride, destaca entre las composiciones teatrales de Eurípides por cierta libertad en su planteamiento que la convierte casi en una novela de aventuras, con los consecuentes componentes de suspense y de tensión dramática estructurados alrededor de una huida, la de la heroína griega, rescatada por su hermano, Orestes, que llega al país de los tauros en expiación de su culpa dinástica. Los diálogos son contrapunteados y brillantes, el personaje de Ifigenia complejo. Ciertas incongruencias de la trama pierden importancia gracias a una situación bien planteada y resuelta. Y es que quizás Eurípides sea más cercano a lo humano que los otros dos dramaturgos helenos, Sófocles y Esquilo, tan atraídos por lo heroico, por la influencia de lo moral y lo divino, centrados en la tragedia. Tragedia cuya intensidad se diluye en las obras recogidas en este volumen, salvo en Las troyanas que se lamentan por su suerte y su ciudad caída mostrando toda la implacabilidad de los vencidos. Otros vencidos son causa en Las suplicantes, una exaltación de la democracia ateniense. Porque recordamos que Eurípides escribió en tiempos de guerra y el ruido de las armas repercute en sus palabras. Ion está movida por la curiosidad del desenlace y el tema es –quizás- el de las debilidades humanas, en ella se inicia un curioso reproche a los dioses por su volubilidad en el que el dramaturgo incursiona en un interesante descreimiento que culminará con Heracles, donde todo es arbitrario. En Ion, como en Electra, se produce una hábil utilización de los movimientos escénicos, especialmente entradas y salidas de los personajes.  Las troyanas inician su lamento en el momento en el que los dioses abandonan Troya. La obra es una censura de la guerra,...

El siciliano

Salvatore Giuliano, oriundo del municipio de Montelepre, situado cerca de Palermo, es el siciliano, un campesino de rasgos rudos, ingenuo en su juventud y bravo conforme crece en un lugar donde la Mafia campa a sus anchas por unos intereses económicos todavía no conseguidos; debido a que el fascismo de Mussolini no ha terminado de dar desde sus vestigios, libertad de asociación a Don Croce y el mismísimo Michael Corleone, al que descubrimos como fundador de otro pueblo cercano de la isla. Es esta novela del genial Mario Puzo, autor de El padrino o Los Borgia, un libro que descubre muchos motivos del origen de la Cosa Nostra. Su detonante es el encargo desde Nueva York a Michael Corleone del seguimiento, encuentro, secuestro y asesinato del protagonista al que da nombre el relato, un texto trufado de variopinto anecdotario y donde en ocasiones la acción queda algo desdibujada por la descripción, en base a tratar la acción desde una coralidad mayor. A pesar de cierta omnisciencia, la novela no aburre, si bien la opción que se toma hace que todo parezca vertebrarse a raíz del homicidio a un sacerdote de manos no muy limpias por parte de Turi, lo que propicia todo un punto situado a mitad de camino que arrampla con todo tipo de expectativas creadas hasta ese momento al efecto. Otros personajes sustanciosos que aparecen, aparte de los mencionados son: el proverbial confidente traidor Pisciotta; Héctor Adonis, un bajito y malencarado verso libre que recibe coacciones para dejar su puesto de profesor universitario asociado a pesar de contar con el apoyo del rector de la misma, etc. Pero también hay grandes personajes femeninos: desde la mamma del protagonista, hasta la coactiva madre de la novia a la que conoce y con la...

El nuevo Casanova de la escena musical: pop fresco y bailable Dic16

El nuevo Casanova de la escena musical: pop fresco y bailable...

Alex Casanova irradia juventud y frescura a través de composiciones con un fondo de tintes oscuros. Su música puede convertirse en lo más bailable de una sala, y tiene en su público tanto a mayores como a pequeños. Antagonasia es el primer trabajo de este músico gallego, que se ha decidido a encarar en solitario una carrera que tiene por bandera un pop fresco y enérgico, donde el sintetizador es pieza clave. Cuando la música consigue hacer sentir algo en quien la escucha, el artista se estará anotando un tanto. Da igual que la sensación suscitada sea de tristeza, de alegría, de nostalgia. O de beberse un buen refresco en una tarde calurosa como las que se dan en Madrid, o en Andalucía, o en las Baleares, en un día cualquiera de agosto. Ese es el efecto que desencadena escuchar Antagonasia, el debut de Alex Casanova. Una dosis de frescura pop que reta a todo aquel que tenga por costumbre escuchar música sin menearse. Tras el seudónimo de Alex Casanova se encuentra un joven de veinticuatro años cuya identidad no será desvelada, porque desde hace ya mucho tiempo cultiva ese alter ego que se ha decidido este año a dar un golpe sobre la escena musical española. Antagonasia es el nombre de su primer trabajo, un concepto ideado por él mismo para definir el contenido que ha moldeado en solitario: el contrapunto entre una musicalidad y una armonía luminosas que contrastan con el fondo algo turbio de sus letras. Ocho composiciones, elegidas de entre más de cien proyectos que el joven artista tenía registrados en su activa cabeza. Con esta carta de presentación, se ha dado pistoletazo de salida a una carrera que varios medios musicales no han querido pasar por alto. Porque una cosa...

Rock psicodélico fermentado en experiencia Dic16

Rock psicodélico fermentado en experiencia...

Explosivos, con un aire de rock clásico y atrevido, los ingleses de The Brew se han consolidado en seis discos y como una de las bandas de referencia del sonido de los setenta. Esta es la crónica de una segunda oportunidad. De una segunda oportunidad en el mundo de la música, así que no es una historia común, sino algo absolutamente extraordinario. Tim Smith quería ser estrella del rock, pero la pequeña ciudad portuaria de Grimsby, abierta al Mar del Norte no era desde luego el mejor escenario posible para sus pretensiones de adolescente. No al menos a mediados de los años setenta, cuando además todos los adolescentes ingleses querían ser estrellas del rock. Tim no dejó nunca las cuatro cuerdas de su m bajo. Se hizo un hombre y siguió tocando. Tuvo un trabajo, casa, hipoteca, esposa, y siguió tocando. Tuvo un hijo y siguió tocando hasta convertirlo en su único seguidor. Quiso que tocara, pero al chaval le interesaron más las baquetas de la batería. Tim siguió tocando, con un batería al que le sacaba treinta años de experiencia, y que llevaba su misma sangre. Entonces, Tim Smith quiso que Kurtis Smith fuera una estrella del rock del siglo XXI. Y siguió tocando. Con él. Para él. Y decidió montar una banda. El verbo inglés to brew tiene ocho traducciones posibles al castellano. Alguna tan british como infusionar (el té) o elaborar cerveza. Otras, contrarias en su sentido, como promocionar, reposar, fabricar o amenazar. Pero el que alude al proceso de fermentación es el que mejor define a la banda británica, que en sólo seis años ya ha ingresado en la categoría de leyenda del revival rock. Eso es lo que hizo Tim Smith: hacer fermentar su experiencia sobre una base de talento, veinte años después...

Filmando la injusticia Dic16

Filmando la injusticia...

Hay lugares del mundo donde parece que es imposible la esperanza cuando te enfrentas al sistema. Y sin embargo, surgen documentales como Presunto Culpable que demuestran de una forma sorprendente que la ética y la lucha por hacer justicia pueden estar por encima de leyes hechas a la medida de los corruptos. En México, la ley dice que eres presuntamente culpable hasta que consigas demostrar lo contrario, lo cual sucede muy pocas veces ya que el 95% de las sentencias son condenatorias. En México, el 92% de las acusaciones se basan en testigos o supuestos testigos, nunca en pruebas periciales. En México, el 93% de los acusados no ve jamás al juez. En México, se premia con ascenso a los policías por el número de detenciones acumuladas de supuestos delincuentes, así que no es de extrañar que los cuerpos de seguridad detengan y acusen en muchos casos a cualquiera que pueda tener la más mínima relación con un delito. Y aunque resulte difícil  de creer, un policía puede acusarte de un delito tan grave como el homicidio, por el simple hecho de querer poner otra muesca en la culata que cuenta las detenciones  que ha realizado. Basta leer los periódicos de vez en cuando para que nada de todo esto pueda asombrarnos, dada las continuas referencias a la situación deplorable, corrupta y surrealista de la justicia y la policía mexicana. Pero ser testigos de primera mano de hasta qué punto unas reglas y leyes diabólicas pueden  arruinar la vida de un hombre y de su familia, resulta un ejercicio necesario para no perder de vista la magnitud de este dislate. Por ello Presunto Culpable se convierte en un más que necesario documental que nos ayuda a entender porqué en México la policía puede cometer...

Ellos parecen cansados y nosotros lo estamos...

Los padres piensan que sus hijos adolescentes son perezosos, herméticos y poco considerados. Los adolescentes creen que sus viejos son lo peor de lo peor. La historia se repite, pero es siempre nueva. Porque los jóvenes son tradicionalmente inéditos, y la memoria de los adultos suele flaquear. La edición española de la novela Gli sdraiati llega precedida de un gran éxito de crítica y lectores en Italia. Sin ser literal, la traducción al castellano del título original me parece un acierto. Teniendo en cuenta que la narración versa sobre las relaciones entre un padre y su hijo adolescente, Los cansados resulta un título burlón y muy prometedor. Magnífica también la imagen de portada del italiano Gianni Gipi, artista gráfico de indiscutible talento. En la contracubierta de Alfaguara se trascribe un párrafo de la reseña de Pablo di Estefano en el Corriere della Sera, que compone una muy buena aproximación a la obra: “Una novela que no es una novela. Recuerda a Kurt Vonnegut (autor de El desayuno de los campeones y Un hombre sin patria, entre otras), porque en el libro se encuentran esa inmediatez casi brutal, esa inventiva desenfrenada, humor y moralidad, una narración que se mezcla con la severa crítica del mundo contemporáneo”. Es cierto; deliberadamente alejado del esquema más característico de la novela, el autor opta por ir al grano desde el primer renglón, y prescinde de algunos recursos literarios –la ausencia casi total de diálogos sería el mejor ejemplo- quizá para evitar que el lector pierda el hilo del discurso que constituye el núcleo de la trama. Tratándose de un texto de tan solo 146 páginas, se llega al final con la sospecha de haber encajado sin rechistar la charla que el padre narrador gustosamente le habría echado a su...