Aladar 36

Sobre el sentido de ser cultos Ene13

Sobre el sentido de ser cultos...

La cultura no es cosa de snobs, ni de locos bohemios. La cultura no puede despreciarse porque eso supone lanzar un torpedo a la línea de flotación de la condición humana. La cultura es la herramienta que nos permite comprender lo que sucede a lo largo de nuestra existencia, el único camino posible para un ser humano que tiene vocación de ser infinito aun siendo mortal. Todo en la vida tiene un sentido, un porqué. Nada es por nada. Por eso, cuando algo parece no tener un fin determinado o no se le encuentra con facilidad, perdemos el interés por ello. Las personas buscamos todo aquello que nos facilita o explica la existencia. Puede ser esta la razón por la que muchos no se interesan por ser cultos en absoluto. El esfuerzo suele ser sinónimo de dificultad y nunca de facilidad. Y, al mismo tiempo, puede que sea esta la razón por la que algunos quieren dibujar la cultura como algo insignificante y propia de un grupo de descamisados o locos. La explicación del universo podría abrir los ojos de muchos y eso no interesa demasiado en algunos sectores sociales y políticos. Sea como sea, llegar a la cultura parece un camino difícil, lleno de obstáculos que colocamos unos y otros. Podría parecer mentira, pero sucede que algunos grupos de intelectuales, artistas y personas que creen serlo, tratan de impedir que la cultura sea un bien común al servicio del ser humano. Ser culto no es fácil, requiere un esfuerzo intelectual considerable que no todo el mundo está dispuesto a realizar. Si a eso le sumamos que tener una cultura media parece no servir de nada, la cosa se complica. Aunque, por supuesto, esto último es una percepción errónea. Al fin y al cabo,...

Veredicto Final: No hay otros casos, este es el caso Ene13

Veredicto Final: No hay otros casos, este es el caso...

Sidney Lumet como director, David Mamet como guionista y Paul Newman como actor, dieron lo mejor de sí mismos en Veredicto Final, historia de redención de un personaje hundido moralmente, que bucea desesperado por salir a la superficie. Nunca llegó Newman tan lejos en su búsqueda de la verdad de un personaje, proyectando su miseria, su zozobra interior y su tenaz lucha. Lumet le quedó eternamente agradecido por ello, como explicó en su libro “Así se hacen las películas”. Sidney Lumet y David Mamet, director y guionista de Veredicto final (The verdict, 1982) eran creadores muy inteligentes, capaces de elevar lo que podría haber sido una historia más de abogados y hacer de ella una película sustancial e imperecedera sobre el anhelo de redención de un hombre acabado que quiere recuperar su dignidad perdida. Nos ayudaron además a entender que parte de nuestro proceso de crecimiento personal radica en aceptar que la vida no es justa, pero que sin embargo, tenemos la responsabilidad individual y colectiva de luchar porque lo sea. Frank Galvin (Paul Newman) es un abogado alcohólico, que ha caído tan bajo, que visita los velatorios de los fallecidos por posibles negligencias médicas, para intentar captar como clientes a sus familias. Lumet fotografió la película en colores otoñales (rojizos, ocres…) para reforzar la idea de que estamos ante un personaje caduco. La oportunidad de salvación aparece en forma de un caso contra dos prestigiosos médicos que han dejado en coma a una mujer en la mesa de operaciones. En principio, el plan de Galvin es negociar una buena indemnización y cobrar así rápidamente sus honorarios. Sin embargo, toma conciencia de que la enferma merece que se haga justicia y resuelve ir a pleito. El momento de su “revelación” es una escena muda, que...

Cervantes es mucho más que El Quijote Ene13

Cervantes es mucho más que El Quijote...

En su XX Aniversario, el Teatro de la Abadía madrileño, recupera los Entremeses de Miguel de Cervantes para celebrar el paso de un tiempo tan difícil como fructífero. La cueva de Salamanca, El viejo celoso y El retablo de las maravillas, nos llevan a esos territorios tan comunes y grises que transita el ser humano y que, el autor, fue capaz de abordar con un ingenio y un sentido del humor difíciles de igualar. Es posible que alguien pueda pensar que Miguel de Cervantes escribió una sola obra de calidad, El Quijote, famosa en el mundo entero por su modernidad absoluta si nos referimos, por ejemplo, a la voz narrativa elegida. Es posible que alguien piense que el resto de las obras de Cervantes son menores y que su importancia es pequeña. Es posible. Pero lo cierto es que eso no es así. Cervantes escribió muchas páginas repletas de calidad y muchas de ellas pueden servir para explicar, todavía hoy, la realidad de cualquier momento histórico incluida la nuestra que, aunque al servicio de la tecnología y de lo material, es tan parecida a la de tiempos pasados que provoca vértigo cuando se piensa. Al fin y al cabo, las personas de cualquier momento han sido, eso, personas. El resto es más producto de la cosmética (siempre fue así) que de cualquier otra cosa. José Luis Gómez, director del Teatro de la Abadía y de esta producción, siempre sabe lo que tiene entre manos, pero si el texto con el que trabaja lo firma Miguel de Cervantes, entiende perfectamente el sentido de la palabra, entiende perfectamente la esencia de lo dicho. Y no se pierde en la senda de lo superficial (esa sería la mejor forma de destrozar la literatura de Cervantes por lo...

Capital

Un acontecimiento extraño, una velada amenaza contra la comunidad, sirven de pretexto al escritor británico John Lanchester para profundizar en la idea de la ciudad como depósito de aluvión de diferentes sensibilidades y culturas. Y Londres es el paradigma de la megápolis aún sin deshumanizar del todo, la gran Capital del mundo. El formato no es novedoso, son pequeñas historias cotidianas con las que el lector se puede identificar o, en su defecto, sentir cercanas. Todas se van a desarrollar en paralelo hasta el final. El nexo de unión entre ellas será una calle residencial, escenario urbano, y sus interiores. El Capital, como motor de nuestro sistema económico, del que la City londinense es también referencia, subyace como un tema profundo, porque de una u otra manera provoca las tensiones, las desencadena y las resuelve –o no- tal cual sucede en el mundo real; y está bien que Lanchester nos impida olvidarlo. Tenemos así una novela amena, entretenida y estilosa, con una multitud de relatos entrelazados que mantendrán el interés del lector hasta el final y en la que destacan, sobre todas las cosas, el orden y la meticulosidad con las que el autor compone esas vidas privadas con detalles, descripciones, con esperanzas y desilusiones hasta que nos acostumbramos a cada una de sus voces. Y es que lo capital, tanto en la novela como en la vida real, son las relaciones humanas, que nos permiten cargar nuestras mochilas para afrontar el camino de la vida y sus senderos que se bifurcan. John Lanchester abandona la ironía salvaje y las añagazas de En deuda con el placer y la memoria de lo lejano de El puerto de los aromas; aparca lo sensorial para lanzarse a una novela extensa, convencional pero más próxima a lo...

Primer amor y otros pesares...

Harold Brodkey es un escritor excelente. Este libro de relatos es una muestra de ello. Suman nueve narraciones espléndidas que recuerdan a J. D. Salinger por su estructura, por lo que dice escondiendo la esencia del mensaje, por una forma de escribir aparentemente sencilla aunque difícil de entender en su justa medida (colosal y más que profunda). Los textos hablan de una generación de jóvenes americanos. De la que vivió durante los años cuarenta y cincuenta. De la que pareció ser incapaz de comprender un entorno hostil que les moldeaba y frente al que poco podían o querían hacer. Están repletos de personajes que desde su superficialidad dejan entrever al lector unas consciencias complejas que luchan contra sí mismas. Son personajes bien estructurados; personajes que desarrollan una coherencia difícil de conseguir. Desde la primera línea de cada relato, las almas de Brodkey se manejan con naturalidad, con una solvencia que arrastra al lector sin remedio. Muchos de ellos son narradores aunque es el narrador no identificado el que más juego da a la literatura de este autor. En ambos casos, es necesario que el lector se involucre sin dejarse atrás su propio criterio para que lo importante de lo narrado salga a la luz. El relato que da nombre al libro, Primer amor y otros pesares, es especialmente perturbador. Tal vez es el texto que mejor resume la escritura del autor. Aunque el más brillante es La pelea; relato en el que la amistad es el tema tratado con maestría. Un libro muy recomendable de un autor al que casi nadie conoce. Calificación: Excelente. Tipo de lectura: Perturbadora; toda una experiencia. Tipo de lector: El que quiera involucrarse. Argumento: La generación que no pudo entender el mundo y, sin embargo, sobrevivió. Personajes: Espléndidos. ¿Dónde puede leerse?: Mejor...

Persona

Leer el libro Persona de Bergman (que no es lo mismo que leer un guión porque no se trata técnicamente de un guión) es volver a ver la película. Visualizar el texto en las secuencias y encuadres que el director ya eligió y ya conocemos. En este sentido, acota la imaginación que la lectura de un libro sobre el que nada vimos supone siempre; esa posibilidad de crear nuestras propias imágenes de un texto. Pero es Persona de Bergman, y puede ser que (solo es una posibilidad) leer este libro sea mejor que leer muchos otros que nos disparan imágenes propias. O se puede decir otra cosa de esta experiencia de lectura, algo que tenga más que ver con que el texto se diferencia de la película (en realidad sería al revés) en lugar de hablar de cuán idénticas se nos hacen las imágenes. El prólogo a la edición de Editorial Nórdica de Persona, escrito por Jonás Trueba, dice: «Se podría decir que el guión que se lee nunca es el mismo que se ve, y mucho menos este. Pocos guiones se alejan tanto de los tecnicismos propios del género y se acercan más al lector común de novelas». Claro, Persona no tiene el formato de un guión, se parece mucho más a una nouvelle o novela corta. Con la lectura de Persona pasaría algo similar a lo que sucede en la película cuando se combinan las caras de las dos actrices protagonistas: superponemos película a texto literario y nos queda una única obra, o una obra maestra única. Uno y el otro (similares entre sí pero diferentes) fundidos. ¿Y cómo está dicha en el guión esa superposición de rostros? Si al ver una película la mente creara texto como al leer un texto...

RU

Ru es un libro delicioso. Kim Thúy construye un universo asombroso escribiendo cuadros que aparecen con leves trazos, con colores desconocidos, rasgos ancestrales, dolor, angustia, peligros, esperanza y regresos a las raíces. No es un relato en la que la trama tenga especial importancia. Al contrario, es un simple vehículo para transitar espacios únicos que nacen de la pluma de la autora con una elegancia desprovista de cualquier artificio molesto. Las sensaciones, el recuerdo o una forma de interpretar la realidad que une lo material y lo trascendente a través de imágenes grabadas en la consciencia de la autora; son los elementos que articulan el relato. Pinceladas aquí y allá que terminan por mostrar un espacio que nos acerca al autor, pero que, al mismo tiempo, nos recuerda la tragedia de un país entero. Alejada de las imágenes estereotipadas a las que estamos tan acostumbrados, nos relata un horror imperdonable y olvidado cuando no llega en formato cinematográfico. La escritura de Kim Thúy es elegante, expresiva y busca la imagen como apoyo imprescindible para entender su literatura. Una forma de entender las cosas evocadora y en auténtica búsqueda de la construcción más épica del narrador desde una lírica demoledora. Ru es un libro breve e intenso; una obra de una autora joven que agradece a la vida haber encontrado el estímulo para escribir puesto que es la tabla de salvación necesaria en el destierro. Ru es un excelente relato para saborear con tiempo, con la tranquilidad de una lectura que busca el nexo entre las vivencias vicarias y las de uno mismo. Calificación: Muy bueno. Tipo de lectura: Intensa aunque fácil. Tipo de lector: Interesados en la expresividad del lenguaje. Argumento: El arraigo en ninguna parte. Personajes: Casi mágicos. ¿Dónde puede leerse?: En un lugar...

Sukkwan Island

Si uno piensa en un lugar claustrofóbico, agobiante y asfixiante, probablemente le venga a la cabeza una gran ciudad llena de rascacielos, con mucho ruido, tráfico y polución de todo tipo; un lugar gris. Pero en Sukkwan Island tenemos todo lo contrario, el escenario es un lugar idílico en Alaska, una isla desierta a la que se accede únicamente en barco o hidroavión, un lugar de naturaleza virgen, frondosa, que resulta ser una trampa sin escapatoria para los protagonistas. La verdadera libertad se convierte en una cárcel. Las situaciones que van ocurriendo hacen que el paisaje idílico se transforme en claustrofóbico. Un padre y un hijo en plena adolescencia que apenas se conocen, deciden estrechar lazos e irse a convivir completamente solos a una cabaña en una isla de Alaska. Para el padre es una especie de huída hacia delante y, de alguna forma, intentar recuperar el tiempo perdido con su hijo y a la vez expiar sus pecados como cabeza de familia desastroso. Para el hijo, es simplemente una forma de evitar ir a clase durante un año. Pronto se darán cuenta que entre ellos existe un abismo. David Vann hace en esta novela un ejercicio de catarsis de su experiencia personal: cuando era adolescente su padre le propuso una temporada los dos solos aislados en una remota cabaña y él rechazó la idea. Dos semanas más tarde, el padre se suicidaría. Vann es uno de esos escritores que escriben desde las tripas, contando y transformando su propia experiencia vital, vomitádola desde lo más profundo, haciéndonos partícipes a los lectores del dolor más insoportable, del sentimiento de culpa, de los errores que no tienen perdón por mucho que se intenten justificar. Skkawan Island es una novela que engancha desde el primer párrafo de...

Manga Gourmet: El jardín de las delicias Ene13

Manga Gourmet: El jardín de las delicias...

El 40% de todo lo que se publica en Japón es manga, el tebeo japonés convertido en fenómeno de masas. Un acontecimiento cultural que después de saltar con fuerza a los Estados Unidos y a Francia comienza a penetrar en nuestro país. Sus géneros son infinitos y difíciles de catalogar porque los hay policiacos y de vampiros, para jovencitas o adultos, de acción, emoción o transgresión. Intentamos acercarnos a ellos curioseando en algunos de los más originales. Los cómics sobre gastronomía se conocen en Japón como gurume (gourmet) o ryori (cocina), aparecen como parte de un movimiento gourmet que tuvo lugar en las islas en 1980 y que ha dado lugar, entre otras cosas, a que Tokio sea hoy la ciudad del mundo con más restaurantes con tres estrellas en la Guía Michelin –catorce-, y esté considerada como la capital gastronómica del mundo. Estos manga son auténticas novelas ilustradas, tremendamente populares, cuyas tramas tienen que ver –de alguna manera- con el proceso de búsqueda, preparación y presentación de las diferentes variedades gastronómicas, tanto japonesas como foráneas. Suelen estar serializados, contienen grandes dosis de humor y algunos actúan como elaborados recetarios. Parece que con voluntad de quedarse, algunas de estas series comienzan afortunadamente a publicarse en nuestro país. El gourmet solitario, de Jiro Tamiguchi, editado por Astiberri, está protagonizado por un viajante que recorre el país a través de su gastronomía. En español, la novela se convierte en un excelente acercamiento a la comida y a la cultura urbana de Japón. Aunque pierda la cotidianeidad con la que está concebida originalmente, se transforma para nosotros en otra visión de lo exótico. Su protagonista va descubriendo restaurantes y platos caseros que le recuerdan a su infancia, pero también va implicándose en los instantes íntimos de la vida...

Alvin Langdon Coburn, fotógrafo de esencias...

La Sala de Bárbara de Braganza de la Fundación Mapfre en Madrid cuenta en su haber, hasta el próximo 8 de febrero, con una exposición que nos retrotrae a los orígenes de la fotografía. Alvin Langdon Coburn, desaparecido en Gales en 1966, es aquí homenajeado aún a sabiendas de ser un fotógrafo poco conocido en España, pero con una obra más que relevante. La fotografía y el misticismo formaron parte por igual de su vida y obra, de hecho ésta desembocó en aquélla. Procedente de una familia acomodada de Boston, Coburn nació al albur casi del nuevo medio en cuestión y, así, tanto la obra de Daguerre como de Niepce están tan próximas y las debió de vivir desde su infancia tan de cerca, que le llevó a ser considerado por muchos uno de los más relevantes fotógrafos de la tendencia pictorialista en fotografía. Que nadie se lleve a engaño; tratar de reproducir en resultados su trabajo hoy, sería algo peligroso, rayano en lo insulso por snob; sin embargo, visitar la exposición retrospectiva de Madrid nos sumerge en otro mundo, una época en la que equipos muy pesados, tiempos de exposición de muchas horas y trípodes resistentes eran corresponsables minuciosos de cada toma; tomas que son como cuadros donde la precisión en las iluminaciones, tanto callejeras como de estudio, fueron en sí mismas un hallazgo. Imagínense por un momento, cargar con todo este material siendo, por ejemplo, reportero de guerra. A la vez, notamos la necesidad aún hoy vigente para muchos de levantarse a las cuatro, cinco o seis de la mañana para capturar ese momento mágico de luz que sólo a esas horas nos seduce, un instante que se dilata y en el caso de Coburn se hace niebla. Todo empezó cuando antes...

Comparaciones obligadas Ene13

Comparaciones obligadas...

La danza debería tener una presencia mucho mayor que la actual en las programaciones de los grandes teatros españoles. Eso es algo evidente. El Teatro Real deja, cada año, un hueco en su calendario para este tipo de espectáculos y es muy de agradecer. En esta ocasión, Víctor Ullate presentaba una relectura de su propia versión de El amor brujo; la que pudimos ver en Sevilla el año 1994. La tendencia actual de las compañías de danza es buscar alternativas poniendo y quitando; sumando o restando a las partituras; fragmentando para incluir o arañar. Y eso está muy bien, pero conviene tener cuidado con los originales y, también, con el ideario común que se construye alrededor de una obra. Traspasar esa frontera que divide una lectura curiosa e innovadora y los excesos en la interpretación o en la aritmética que busca esas alternativas a las que me refería, es, al menos, peligroso. El espectáculo que ha presentado Víctor Ullate en el Teatro Real de Madrid tira de aritmética y suma tanto que termina restando peligrosamente. Respecto al trabajo que se pudo ver en Sevilla el año 1994, las diferencias son sustanciales. La lectura que hizo Ullate en aquel momento de la obra de Manuel de Falla era atrevida, innovadora. Los añadidos musicales firmados por Luis Delgado eran originales y no molestaban a los más puristas de la platea, puesto que el conjunto era respetuoso con la esencia de la obra. La actual, sin embargo, incorpora excesos que no terminan de funcionar bien. La música del grupo In Slaghter Natives colocada junto a la de Manuel de Falla no aguanta un solo asalto. Eso era algo previsible. Pero la importancia que toma, dada la cantidad de tiempo que el público tiene que aguantar la partitura,...

La vuelta a escena del cantautor escondido Ene13

La vuelta a escena del cantautor escondido...

Damien Rice, cantautor irlandés, estrenó a finales del año pasado un nuevo álbum. Ocho años habían pasado desde su último trabajo, sin apenas ofrecer noticias o pistas sobre nuevos proyectos. Pero, al fin, llegó My favourite faded fantasy. Las canciones de Damien Rice tienen una naturalidad, un carácter intimista, difícil de encontrar en otros artistas. En sus nuevas ocho canciones el músico apenas innova, pero satisface la demanda de muchos fans: más composiciones suyas. Hemos entrado en un nuevo año, apreciado ya el sabor de sus primeros días. Pero todavía queda el aroma a novedad, al «¿qué nos deparará este año?». Estamos aun cogiéndole el ritmo al 2015. Y una buena manera de dar comienzo a una nueva etapa, tan buena como cualquier otra, es echar un vistazo a lo mejor de la anterior. Podríamos empezar con alguno de los trabajos musicales que, en España, han tenido lugar a lo largo del 2014. Pero han quedado ya bien retratados en los números anteriores de esta sección y, ante las previsiones de proyectos muy sugerentes y prometedores que se avecinan en el presente año, la opción para llenar estas líneas ha sido otra. Es el momento de hablar sobre My favourite faded fantasy, el último trabajo de Damien Rice. Publicado hacia finales del año pasado, supuso la vuelta al ruedo de este artista irlandés que deslumbró con sus discos anteriores. Estamos ante un buen álbum, de un músico genial. Solo buen álbum, porque este no mejora el nivel de los anteriores. Pero Damien Rice llevaba ocho años sin publicar nada, sin apenas dar pistas sobre si se encerraría de nuevo en un estudio de grabación o no. Y, además, el resultado no ha sido malo en absoluto. Simplemente, el listón estaba bien alto. My favourite faded...

The Folie Diamond, música para las Cruzadas del siglo XXI Ene13

The Folie Diamond, música para las Cruzadas del siglo XXI...

En el Madrid más moderno y underground, allá donde peregrinan hipsters y alternatas de provincias, el Madrid de las caretas y los nuevos comienzos, todavía quedan personas que se salen de la norma para vivir y actuar desde el corazón. Es el caso de los chicos de The Folie Diamond, un quinteto nacido en el kilómetro cero peninsular que llegó en 2014 para recordarnos que todavía se hace algo más que música de garaje en la capital. Madrid es hoy un reino punk, de guitarras crudas y sonidos estudiadamente imperfectos. El todo vale está de moda y la noche suena a rebeldía juvenil. En este ambiente se conocieron Fran, Antonio, Mario, Javi y José, cinco chicos que aparentemente no tenían nada en común más allá de un amplio bagaje musical. 2012 es su punto de partida. En Aranjuez, Fran y Antonio, dos amigos de toda la vida, empezaban a hablar de cambiar las cosas mientras escuchaban a The Doors, Pink Floyd o a The Stranglers. Estos grupos hicieron mella en su subconsciente mientras poco a poco empezaban a componer lo que más tarde sería The Love Yihad, su primer EP. Juntos, escribieron las cinco canciones que componen el álbum. El local de grabación fue un espacio casero propio de músicos amateur. El resultado, sin embargo, fue un trabajo inesperadamente profesional. Lo hicieron solos, todavía no habían pensado en Javier, con quien Antonio había tomado contacto en la Escuela de Música Creativa. Fue en marzo de este año cuando abrieron su bandcamp y empezaron a sonar como alternativa a la música imperante del momento. Para entonces, The Folie Diamond estaba ya al completo y empezaba su periplo por pequeñas salas y algún que otro festival nacional. En su “Guerra Santa” hay mucho teclado, mucha psicodelia...