Aladar 37

Guión para una vida perturbada Ene20

Guión para una vida perturbada...

Una infancia marcada por el holocausto judío, un asesinato atroz y una condena por pederastia. Aunque parezca el argumento de una película de terror, en realidad son episodios que forman parte de la sorprendente trayectoria vital de uno de los  más carismáticos directores de cine de Europa. Una vida que sin duda, se refleja en sus películas. Su cine tiene mucho de inquietante. A diferencia de otros grandes directores como Kubrick, Dreyer o Hitchcock, su técnica cinematográfica desaparece bajo la verdadera dimensión de sus películas;  lo que realmente atrae de Roman Polanski es su capacidad para hacernos sentir las emociones humanas en nuestra propia carne. Superada ya la barrera de los ochenta años, Roman Polanski sigue siendo director de cine. En 2013 estrenó el que es, de momento, su último largometraje, La Venus de las pieles, donde como siempre las excentricidades de su narrativa aparecen bañadas de un experto barniz de clasicismo cinematográfico. Más de cinco décadas después de haber iniciado su carrera  (La Bicicleta, 1955), la inclinación de Roman Polanski por los juegos psicosexuales de la mente realizados en espacios claustrofóbicos, sigue absolutamente vigente en sus películas. Su propia vida supera en muchos pasajes a la más excitante de las ficciones, rozando a ratos lo sublime, a ratos lo criminal. Mucho se ha escrito sobre el peso de su propia existencia en su cine, marcado por el miedo, los espacios cerrados, el sexo y las actrices casi —o sin el casi— adolescentes que, irremediablemente, terminaban convirtiéndose en sus amantes. La edad le hace conservar los objetos que le recuerdan tiempos mejores con celo casi infantil, como la estatuilla del Óscar al mejor director conseguida por El Pianista (2002) y que no pudo recoger. O ese sillón roto que le regaló su segunda esposa,...

El miedo a lo que intuimos Ene20

El miedo a lo que intuimos...

Rodar una película de terror alejado de cualquier cliché, tiene sus recompensas. Utilizar extrañas salidas y entradas de los personajes en los planos como herramienta de confusión en el espectador, tiene sus recompensas. No dejar ver jugando a sugerir, tiene sus recompensas. Una es inmediata: reinventar el género. Otra llega poco después: el público eleva a los altares tu trabajo. Polanski logró con La semilla del diablo una de sus mejores películas. La Semilla del Diablo es una obra maestra del cine de terror. Ya está. Queda dicho. Para que nadie me acuse de ser vago y excesivamente escueto voy a añadir unas cuantas cositas, pero, si quieren, se las  pueden ahorrar. Porque La Semilla del Diablo es una obra maestra del cine de terror y lo que hay que hacer es hacerse con una copia, buscar una bolsa de palomitas y un buen sitio en el salón de casa. Roman Polanski, que es un genio en esto del cine, leyó la novela de Ira Levin y debió pensar venga, voy a ver si logro rodar un puñado de secuencias de categoría, las montan como es debido y consigo una de las mejores películas de la historia. Y lo hizo. Seguramente, pensó que esas secuencias tenían que mostrar lo justo y sugerir lo importante, que el montaje tenía que restar todo aquello que fuera superfluo, que el objetivo era conseguir que el espectador no tuviera anclajes a los códigos habituales en el género de terror y hacer que se perdiera felizmente sin saber qué le iba a venir encima. Y lo consiguió. Por si era poco, debió decir al autor de la partitura que necesitaba una cosa terrorífica que pareciera una canción de cuna, que eso provocaba verdadero terror entre los espectadores. Todo lo que tenga que ver con...

La venus de las pieles: Sadismo y Emmanuelle Seigner Ene20

La venus de las pieles: Sadismo y Emmanuelle Seigner...

La última película estrenada de Roman Polanski es algo más que un híbrido de géneros. Desde una estética decadentista y con grandes interpretaciones, se trata de un duelo o dueto a partir de una urgencia por abandonar y otra por trascender. No diremos quién gana. Pasen y vean. Por cierto, es extraño que al espectador no lo encuentren sentado en el patio de butacas. Existen tres películas de Roman Polanski que el que escribe considera maravillosamente inquietantes y que resumen el epílogo final de este film: Y Dios creo a la mujer, y así castigó al hombre. La primera es Callejón sin salida; en ella un gángster herido y su socio moribundo se refugian en el castillo de un inglés pusilánime y su esposa ninfómana; el film de 1966 es también una recreación de una obra teatral llevada al absurdo y tenía ese halo de libertad que algunos realizadores europeos afincados en Hollywood dieron desde cierta independencia artística propia de los 70, a sus películas. Como ella, Cul de sac es además francesa, lo que implica un nivel actoral a considerar. La segunda película, producida en Reino Unido es La muerte y la doncella, de 1994, protagonizada esta vez por un trío no menos impactante: Sigourney Weaver, Ben Kingsley y Stuart Wilson, que eran partícipes (ésta no tiene que ver con el teatro, de hecho es un thriller político) de una claustrofobia semejante a la que vive el espectador de La venus de los pieles, es la historia de un secuestro y en este sentido a pesar de que el guión de Ariel Dorfman y Rafael Yglesias podría tener una estructura parecida, sólo al hilo de la venganza y de esa inquietud rayana en lo morboso quizás tenga sentido compararlas. La venus de los...

Tres regalos de Polanski Ene20

Tres regalos de Polanski...

Las películas que gustan son las que cuentan un mundo que representa una realidad compartida por todos, reconocible; son las que muestran personajes con alma, con motivaciones y una razón por la que existir, que sienten y hacen sentir cosas similares al espectador, que dicen cosas importantes y no idioteces por bonitas que sean. Resumiendo: las que emocionan. El cine de Polanski es gran cine. Y es bueno saber que existe un lugar en el que podemos refugiarnos cuando el mundo deja de gustarnos. Un trabajo de Roman Polanski -para el aficionado al cine- es como un regalo de cumpleaños. Y ese momento en el que se entra a la sala de proyección para recibirlo es mágico. El cine lleno. Una espera con el murmullo general de fondo que avisa. Algo grande va a pasar. Se apagan las luces. El silencio es inmediato. El cine apesta a cine. El mundo, más que otras veces, se reduce a una butaca, a ti mismo. Desde la primera escena, la atención se agarra a la pantalla. Y, ya presa, se deja querer por lo que Polanski cuenta, por los personajes, por cada frase que disecciona una realidad cercana que no queremos ver. Cuando aparecen los créditos finales nadie se mueve en su asiento. Parece que el tiempo no haya pasado. Polanski sigue siendo ese regalo esperado cada cierto tiempo que, raramente, hay que devolver. Lo oculto de la trama: Un dios salvaje. Adaptación de la obra de Yasmina Reza. Polanski la lleva al cine de forma magistral. Respetando la esencia del original (es una película muy teatral, claro) aunque haciendo el cine que él sabe hacer, el cine en el que se mueve con soltura. Dos escenas en exteriores y el resto dentro de un apartamento. Lo...

Edificio Dakota, la presencia del diablo...

Como cada ocho de diciembre Yoko Ono ha encendido una vela en la ventana del dormitorio de John Lenon en The Dakota, frente a Central Park, para recordar el día de una muerte que conmocionó a América. Sobre el edificio se cierne una leyenda. Rodeado por un aura ocultista confluyen en él acontecimientos maléficos. Su perfil es emblemático y ha sido protagonista de novelas y películas, la última Vanilla Sky, el remake del film de Amenábar Abre los ojos. Cuando se difundió la noticia de los asesinatos la ciudad de Los Ángeles entró en pánico. Las estrellas de Hollywood comenzaron a abandonar el condado aterradas por los detalles que los noticiarios repetían una y otra vez. Cosidas a cuchilladas. Los cuerpos de las dos mujeres habían sido encontrados macabramente atados por el cuello, una de ellas estaba embarazada, a dos semanas justas de dar a luz. Había recibido diecisiete puñaladas, cinco de ellas mortales de necesidad. Días más tarde la enterraban en el cementerio de Holy Cross con su hijo en brazos. Se trataba de Sharon Tate, actriz y modelo publicitaria, nominada a un Globo de Oro en 1967 por El valle de las muñecas. Llevaba apenas un año casada con el director de cine Roman Polanski. En el jardín de su mansión en el 10050 de Cielo Drive yacían otros tres cuerpos sin vida, víctimas de uno de los crímenes más inquietantes de la época contemporánea. La tragedia terminó para siempre con los mitos de los 60´s, la psicodelia, el amor libre y la paz mundial. Comenzó también la leyenda de una maldición demoniaca. Ese presagio se inicia en el Edificio Dakota, un bloque construido en 1884 en la calle 72 West, en Manhattan, frente a Central Park, en un estilo a caballo entre...

Cómo convertir tu vida en un infierno Ene20

Cómo convertir tu vida en un infierno...

La fama, el éxito o el dinero, son algunas de las cosas por las que muchas personas estarían dispuestas a sacrificar su vida entera. Pero no está claro que todo sea maravilloso en el momento en que se alcanza notoriedad social, artística o económica. El Valle de las muñecas es una película que aborda este asunto con crudeza. El éxito es eso que le queda grande a cualquiera y que suele acabar con la normalidad en la vida de las personas, eso que puede llegar a convertir la existencia en un vertedero. Esta es una afirmación que pudiera parecer algo exagerada, pero es la que manejó Mark Robson al filmar su película El Valle de las Muñecas (Valley of the Dolls, 1967). El realizador intenta mostrar y demostrar que el éxito está al alcance de unos pocos, que es envidiado por muchos; aunque es un territorio desconocido y hostil que termina triturando a las personas. Por supuesto, el camino hasta la fama es terrible y, en sus cunetas, quedan miles de personas cada año con la vida destrozada, vacía y sin posibilidad de retorno. Robson presenta el mundo del espectáculo como una montaña rusa peligrosa, casi grotesca. Esa cara amable a la que tiene acceso todo aquel que observa no es más que estética inestable y falsa. Sobre ella, se llega a lo mejor y a lo peor sin apenas notarlo, en un mínimo instante; de esa zona que llamamos éxito y tanto envidiamos, a la del fracaso más absoluto, se pasa sin tiempo para comprender qué es lo que sucede. Todo es un reto tremendo. Por ejemplo, las relaciones de pareja, el mismo amor, se convierten en un impedimento para lograr las cotas más deseadas de fama o triunfo; como un obstáculo y...

Caminar con la sola compañía de los propios pasos...

Accidente nocturno. Patrick Modiano En ocasiones, resulta difícil distinguir los hechos del recuerdo que conservamos de ellos. La evocación construye otra realidad, distinta y tan potente como la propia realidad. En las calles de París no será fácil encontrar las respuestas. Están envueltas en una bruma muy densa; como la que empaña nuestra memoria. Solo seis años después de la concesión del Nobel de Literatura a J.M.G. le Clézio (Niza, 1940), la Academia sueca distingue nuevamente a la literatura francesa otorgando el galardón en 2014 a Patrick  Modiano (Boulonge-Billancourt, 1945), para sorpresa del propio autor y sin que su nombre apareciera esta vez en las habituales listas de favoritos. Entre otros aspectos, se valora en Modiano “el arte de la memoria con el que ha evocado los más incomprensibles destinos humanos y descubierto el mundo real de la ocupación nazi en Francia”. Este argumento enfatiza la extraordinaria habilidad del autor para convertir su obra en el testimonio fiable de un momento histórico que, sin embargo, no vivió personalmente, por mucho que forme parte de lo que el propio Modiano denomina su “memoria prenatal”. Sea cual sea el título elegido, lo habrán percibido o lo percibirán ustedes de forma inmediata. La de Modiano es auténtica literatura. Por su indiscutible habilidad para conmover, inquietar, formular preguntas que a todos nos conciernen, dotar de sentido y hondura cada uno de los acontecimientos por los que hace pasar a sus solitarios, memoriosos, erráticos personajes. También por la indiscutible calidad de su prosa, desnuda, contenida, certera, en la que el material narrativo está exquisitamente seleccionado y los silencios resultan perfectamente audibles. Desde la perspectiva anterior, Accidente nocturno es una novela cuya escritura consume apenas 140 páginas que, no obstante, aparecen secretamente complementadas con otras solo sugeridas, tal es la...

Una (de)construcción del paisaje Ene20

Una (de)construcción del paisaje...

Hasta el próximo 29 de marzo podrá visitarse “La construcción social del paisaje” en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, una muestra que aglutina a más de una treintena de artistas. Los fondos del CAAC, la Colección DKV y la Nueva Colección Pilar Citoler aportan las diversas ópticas desde las que se vertebra esta exposición. Recuerdo cuando, en la primavera de 2013, vino al Museo de Bellas Artes de Sevilla la exposición Rubens, Brueghel, Lorena. El paisaje nórdico en el Prado. Esas representaciones envolvían a quien las observaba, que se olvidaba por momentos de buscar el tema de la obra en cuestión, solo dejándose llevar por las atmósferas que sugerían las telas. Ahora el CAAC pone sobre la mesa una suerte de revisión con un título más que sugerente que puede ser analizado a través de diversos prismas: desde la reflexión sobre la acción antrópica a la historia que está imbuida en ciertos lugares, que nos habla de su devenir histórico marcado por la relación ser humano-naturaleza. Sobre la base de Juan Nogué por la que el paisaje vendría a ser “el resultado de una transformación colectiva de la naturaleza y (…) la proyección cultural de una sociedad en un espacio determinado”, se edifica esta muestra. Por un lado tenemos el concepto de Historia, traducido en qué nos transmite un determinado lugar en función de su memoria como telón de fondo de diversos acontecimientos. La fotografía es capaz de captar la calma tensa que pueden evocar los emplazamientos de conflictos bélicos, como vemos en los casos de Eduardo Nave o Bleda y Rosa en Prontuario, un archivo de fotografías actuales sobre textos de época de la Guerra de Independencia Española. Proyecto Catherwood, de Leandro Katz, pone énfasis en la evolución de diversos monumentos prehispánicos...

Miriam Sobrino. Hacia el trending topic y mas allá...

Uranio enriquecido es la última serie fotográfica de Miriam Sobrino (Ciudad Real, 1991) que pudimos ver en la primera edición de Jaalphoto. La joven artista sitúa su cámara, en estética e intención, frente a estereotipos visuales de nuestro tiempo, para transcenderlos a través de una mirada pretendidamente superficial, pero que desemboca en un misterioso y kitsch surrealismo. Las imágenes, esas parcialidades que venían dando bocados a la realidad y han acabado devorándola, se encuentran hoy en la potestad de erigirse dueñas del mundo y nuestras propias vidas. Su obsesionante omnipresencia ya no responde solo al simple acto de abrir los ojos, sino que pertenece al campo de nuestra decisión, la de solo querer ver, citando a Joan Fontcuberta, las imágenes que ya habíamos visto. Una de las consecuencias de esta nueva situación excepcional; que arrancó con el advenimiento de la fotografía y ha encontrado esplendor auspiciada por los medios digitales y su facilidad en la construcción, distribución y visualización de las imágenes; es que aquello que anteriormente era privilegio de de unos pocos hoy es algo tan cotidiano, e incluso vital, como respirar. El mundo se ha vuelto imágen, las vidas se han vuelto imágen y todo parece estar envuelto en el papel de la representación; siendo, a través de ella, como deseamos acceder al mundo. Internet es el paraíso de este nuevo imaginario, un medio en el que la pausa horizontal del texto cede protagonismo a una barra de scroll siempre en movimiento, en el que las imágenes llegan y desaparecen tan deprisa como vuelven a aparecer, diferentes y casi idénticas, paradigmas de una globalización en la que todos hemos resultado ser el verdadero Gran Hermano, vigilantes y deseosos de ser vigilados. Las imágenes nacen por y para la red, tanto en sus...

La emoción desde el lenguaje Ene20

La emoción desde el lenguaje...

El escenario es ocupado por los cómicos y, esta vez, por los académicos. La RAE cumple 300 años y quiere celebrarlo, entre otras cosas, compartiendo con actores y actrices lecturas en vida de las obras más relevantes de nuestra literatura. La Real Academia Española celebra sus trescientos años de existencia. Y una de las actividades que se van a realizar como parte de la conmemoración es, nada más y nada menos, que hacer subir al escenario del Teatro de la Abadía de Madrid a distintos cómicos para que lean fragmentos de algunas de las obras más representativas de nuestra literatura (a partir del 16 de febrero la cita será en la RAE). Esas lecturas estarán acompañadas de los comentarios de los académicos invitados en cada ocasión. Al que escribe no se le ocurre mejor forma de acercar la palabra al ciudadano que utilizando la literatura; la herramienta y el producto que se fabrica con ella y nos permite explicarnos el universo; lenguaje y relato. El ciclo La RAE de nuevo a escena: Cómicos de la lengua comenzó el pasado día 12 de enero con la lectura en vida de los fragmentos más relevantes de los tres cantares de El Cantar del Mío Cid. El cómico encargado de hacerlo fue José Luis Gómez. Estuvo soberbio y fue capaz de hacer sentir todo tipo de emociones a los espectadores. Y no era fácil puesto que el castellano moderno difiere en gran medida del utilizado en esta obra y, además, el oído se muestra terco cuando se trata de recibir sonidos desconocidos. Sin embargo, José Luis Gómez enseñó a que escuchara bien una audiencia entregada sin reservas. Acompañó la lectura la académica Inés Fernández-Ordóñez, con explicaciones técnicas sobre la estructura y contenido de obra y el lenguaje con...

El escaso recorrido de la intransigencia Ene20

El escaso recorrido de la intransigencia...

Hasta el próximo 1 de febrero se puede disfrutar de este maravilloso espectáculo en el Teatro Real de Madrid. La magia de las sombras revestida de ironía, ritmos de jazz y buena dramaturgia. Omelette es un espectáculo sorprendente por su finísimo humor, por su elegancia y por ser una extraordinaria mezcla de música y dramaturgia. Pero, además, es una magnífica oportunidad de pasar una hora con los más pequeños de la casa. Tanto niños como adultos disfrutan de un teatro de sombras que nos acerca el Programa Pedagógico del Teatro Real de Madrid. La sombra suele representar eso que conocemos como alma y que puede separarse del cuerpo. La sombra es lo inmaterial de nosotros mismos. Por ello, lo fantástico, lo mágico, eso que está sin mostrarse; se hace presente en este tipo de espectáculo. Y, por eso, los niños disfrutan tanto (su capacidad para imaginar es ilimitada). La sombra nos arrastra a un mundo que no solemos transitar, pero en el que encontramos nuestras pasiones, nuestras intimidades. Jean Jadin fabrica música con un par de herramientas metálicas, un par de flautas, su propia voz y poco más. Los ritmos de jazz llegan con gracia hasta las butacas. Paulo Ferreira hace magia, o casi, manejando un enorme número de figuras en movimiento. En Omelette se habla del poco recorrido de la intransigencia o de la falta de atención de los adultos; del mundo de los niños como vía para poder alcanzar una estabilidad emocional que permita una vida mejor. Y, para hacerlo, se pone en movimiento a un matrimonio, a su hija, a una disparatada gallina y algunas cosas más que ayuden a que la fantasía ordene la narración. Tanto Jadin como Ferreira hacen una pequeña presentación del espectáculo que viene muy bien a...