Aladar 38

Cine que dignifica la naturaleza humana Ene27

Cine que dignifica la naturaleza humana...

Hay ocasiones en las que el cine se convierte en un mal necesario. Deja de ser esa  válvula de escape a la vida rutinaria, o la fantasía que nos empuja a pensar que un mundo mejor es posible. A veces, el cine retumba en la conciencia como un cañonazo, mostrándonos que la capacidad de supervivencia del hombre supera con mucho al más adaptado de los insectos o a la más espabilada rata de cloaca. Y es en ese momento, cuando todo parece perdido y sólo nos empuja a despertar por la mañana el más puro y profundo instinto animal, cuando reencontramos la poesía y la grandeza que nos dignifica. Basada en las memorias del célebre pianista polaco Wladyslaw Szpilman (1911- 2000), y tituladas  Śmierć Miasta (Muerte de una ciudad), El Pianista (2002),  arranca justamente en el momento en que los alemanes bombardean Varsovia, en cuya emisora de radio Szpilman se encuentra interpretando una pieza al piano de Chopin. La irrupción repentina de la barbarie en mitad de una de las expresiones más elevadas de nuestra cultura occidental, es el primer aldabonazo a nuestra conciencia civilizada. Y aunque todo hace pensar en lo peor, la familia de Szpilman, de origen judío, pretende mantenerse ajena a la debacle, organizando la marcha como si de unas vacaciones se tratara. La radio, el lugar donde viven las emociones del protagonista, acaba de anunciar que Reino Unido ha declarado la guerra a Alemania, así que la contienda no puede durar mucho. Y efectivamente, así fue para toda la familia de Szpilman, trasladada en un viaje sin retorno al campo de concentración de Treblinka. El pianista, en cambio, consigue salvar la vida gracias a la ayuda de sus amigos, y esconderse en una Varsovia en ruinas que será su macabro...

Perdonando a Polanski Ene27

Perdonando a Polanski...

Si una película de Polanski es bella, esa es Tess. Si una película está bien fotografiada, esa es Tess. Si Polanski quería demostrar que sabe hacer cine, independientemente del tema que se quiere ventilar, lo consiguió con Tess. Pero esta película es, al mismo tiempo, el espejo en el que se refleja una incapacidad íntima. No es bueno unir la vida privada de los autores con su obra, pero resulta imposible en un caso como este. El cine de Roman Polanski suele indagar en las zonas más oscuras del ser humano. El realizador se encuentra cómodo dando una última vuelta de tuerca a los espíritus que aparecen blancos y transparentes y que esconden trazos negruzcos. Siempre encontramos en sus trabajos esos cambios que nos llevan a conocer lo extraño, lo miedoso, lo sucio, el desconcierto de las personas. En Tess lo hace con todo aquel que no es su personaje principal. Tess es la pureza, el sacrificio, la honestidad, la capacidad de sacrificio. Tess es esa mujer que pone a los hombres en su sitio porque no se doblega ante la maldad, ante el machismo más terrible o ante una doble moral lesiva (esta moral tan odiosa es cosa de la sociedad entera). Pero no es que luche o reivindique sus derechos; lo que hace Tess es no cambiar su modo de ser, su forma de enfrentar los problemas, su capacidad para perdonar. Mientras los hombres la machacan, ella sigue sin modificar su esencia. Un detalle significativo, que puede ayudar a entender las intenciones de Polanski, es que la película está dedicada a uno de los grandes amores del realizador: Sharon Tate. Es posible que le pareciese un homenaje único a su mujer, a las mujeres. Sin embargo, aun contando con una trama tan...

El trovador de la lucha campesina...

Corpulento. Recio. Con una sonrisa que no podría ocultar si quisiera entre los pliegues de su piel morena, porque siempre está reflejada en un punto de luz en los ojos. El espejo le devuelve menos, muchos menos años, de los 71 que cuenta su partida de nacimiento, y de los cientos que necesitaría para condensar sus vidas de músico, de locutor de radio, de amante de su patria, de revolucionario, de niño inquieto que recorre el horizonte buscando las curiosidades de las que se alimenta su espíritu. Llega al encuentro conduciendo su todo terreno. Las manos llenas: llaves, gafas de sol, un celular… Viste camisa clara, pero saca de una pequeña bolsa la cotona negra que se planta para la entrevista. La prenda es una colección de símbolos de Nicaragua. Bordados en hilos de colores, esquemáticos emblemas que recuerdan a cafetales y a guardabarrancos, a volcanes ysacuanjoches. Color sobre la densidad oscura de un país acostumbrado a caer y a levantarse. Carlos Mejía Godoy nació en 1943 en la ciudad nicaragüense de Somoto, a apenas veinte kilómetros de la frontera con Honduras, y esa circunstancia perfiló la infancia del compositor, como él mismo reconoce: «Tenía acceso a una cultura dual. Me sentía más cerca de Honduras que de Nicaragua». Hasta donde alcanza la vista, mirando al sur en el que las calimas anuncian un lejano Pacífico, el paisaje parece extenderse, como si las lomas del verde intenso del café se desplegaran sobre el terreno, después de siglos guardadas en las cajas del tiempo. El departamento de Madriz, la patria chica de los Mejía Godoy, es uno de esos rincones del mundo en los que la naturaleza se muestra con una rotundidad que revela la energía telúrica escondida en las entrañas de la tierra, y...

Una mirada limpia Ene27

Una mirada limpia

Estupendo el espectáculo que puede disfrutarse en el Teatro Real de Madrid hasta el próximo día 7 de febrero. Hänsel y Gretel se presenta con una puesta en escena muy divertida y cercana para convertirse en una opción única con la que iniciar a los más pequeños en una manifestación artística tan potente y desconocida como es la ópera. No solo es cosa de todo tipo de adultos; también es cosa de niños. Una de las excusas más habituales que utilizan (utilizamos) los padres para no llevar a los niños a esos lugares que parecen estar en este mundo para el uso exclusivo de adultos y solo adultos es imaginar que se aburrirán y les (nos) destrozarán el plan. Se pueden aburrir, igual se duermen, no sabemos si aguantarán al descanso para ir al baño. Pues bien, lamento comunicar a los padres, madres, tíos y abuelos de este mundo que en eso (como en casi todo lo que tiene que ver con los niños) estamos equivocados. De cabo a rabo, para ser más exacto. Hasta el 7 de febrero se representa en el Teatro Real de Madrid la ópera de Engelbert Humperdinck Hänsel y Gretel. Es divertida a más no poder, amable hasta lo sorprendente. Y una ocasión única para dejar las excusas olvidadas. A veces (muchas), los que escribimos sobre lo que vemos en los teatros, nos perdemos en profundidades técnicas y olvidamos aspectos fundamentales. Voy a decirlo sin cosmética: nos ponemos estupendos. Una de esas cosas que solemos dejar a un lado es, ni más ni menos, lo que se puede disfrutar de un espectáculo sin prestar atención a la colocación de un elemento sobre el escenario, el diseño del vestuario o si la soprano se ha dejado olvidado su mejor La...

La senda hacia un terreno musical exento de leyes Ene27

La senda hacia un terreno musical exento de leyes...

If es el tercer trabajo discográfico de Neuman, y con él han puesto patas arriba la escena musical española en 2014. Un álbum difícil de describir, repleto de matices y con una producción y ejecución muy cuidadas. Aunque Neuman no ha aparecido de la nada y llevaba años considerada como una «banda de culto», con su último disco se ha atrevido a dar otro paso más en ese camino tan personal y singular que se ha decidido a trazar. Estamos acostumbrados, de manera consciente o inconsciente, a catalogar la música que llega a nuestros oídos; nos ocurre tanto con los estilos que nos hacen vibrar como con los que apenas consiguen transmitirnos algo. Rock, pop, blues, jazz, reggae, metal… Pero, ¿qué pasa cuando aparece un grupo que no conseguimos insertar en ningún casillero? Por lo general, hay dos grandes posibilidades. O no le pillamos el truco, o se lo pillamos y mucho. La segunda de las opciones es la que pega más con Neuman. Hay quien los define como un grupo de pop, quien habla de su música como si fuese un subgénero propio dentro del rock, mientras otros tan solo aciertan a decir «tiene algo de experimental… no sé, está muy bien». Quedémonos con el está muy bien, pues los géneros, en el caso que nos atañe, importan bien poco. Este grupo murciano está formado por Paco Román (voz y guitarra), fundador de la agrupación, Fernando Lillo (piano), Juan Salinas (guitarra), David Manzullo (bajo) y Alex Dumdaca (batería). Llevan años tocando juntos, moviéndose por el terreno musical con buenas maneras, dejando constancia de que no son una banda al uso en cuanto a materia musical. De ahí que muchos encuentren facilidad para colgarles la etiqueta de «banda de culto». Mucho más fácil que detenerse...

Descubriendo a Fredi Leis: verso, pudor y lágrimas Ene27

Descubriendo a Fredi Leis: verso, pudor y lágrimas...

Allí donde lo dejaron Sabina, Aute o Serrat, hay una nueva generación de voces intimistas reinventando la poesía. Sin desmerecer a los grandes, podemos decir que vivimos una segunda época dorada de la canción de autor. Pero en este revival son pocos los que sorprenden de verdad, y sólo con uno he experimentado el amor a primera escucha. Le conocí entre copas y al calor de las buenas amistades. Era 4 de septiembre en el Libertad 8. Madrid todavía olía a verano y a mí me llevaban a un concierto con el corazón a flor de piel. El músico se llamaba Fredi Leis y me habían dicho que en cuanto se subiera al escenario le iba a querer. El salón estaba lleno y mi amiga Julia no paraba de hablar de las noches que había compartido con él en Santiago, y es que después entendí que cuando Fredi canta, te está cantando a ti, sólo a ti, y ya no existe nadie más en el bar. Es difícil ordenar las ideas para hablar de este coruñés. Con 26 años parece que ha vivido todos y cada uno de los sabores y sinsabores del amor. Escucharle es desnudarse y asumir que te va a doler el alma, que probablemente vas a volver a casa tocada y hundida, recordando todas las veces que alguien te obligó a querer sin querer. Fredi Leis es delicado y sutil. Juega con las palabras para poner letra a eso que llamamos estar enamorado. Suena a Ismael Serrano, a Andrés Suárez y a Marwan, pero es él. Él y su piano; y tú; y tu vida frente a ti, con toda su dureza y sin contemplaciones. Fredi te abre y te cierra, te remueve por dentro y se pasea por esos...

Desgracia

Una novela extraña y perturbadora. Atraída por lo que él considera un acto de libertad, la desgracia cae sobre el profesor David Lurie. Será el inicio de una historia llena de errores, donde por encima de la apariencia de normalidad hay algo en el comportamiento de los personajes que no terminamos de explicarnos, que no es lógico. Porque Coetzee nos habla de un mundo estructurado sobre unos códigos perturbados, sostenido por unas relaciones de sumisión y sometimiento que han cambiado. Desgracia es un retrato certero e inquietante de la sociedad sudafricana, de su pequeña historia, una sociedad violentada que no ha terminado de aplacarse. Es aterrador como el autor es capaz de describir a los personajes y que, solo por su carácter y sus comportamientos el lector pueda identificar si estos son blancos o negros y quedar desconcertado por su manera de actuar. A pesar de esta aparente complejidad la novela tiene una prosa clara y fluida que lo hace fácil de leer. El libro va creciendo en la cabeza después de que se haya finalizado su lectura. J.M.Coetzee nació en la Ciudad del Cabo en 1940 y se educó en Sudáfrica y en los Estados Unidos. Recibió, por esta novela, el premio más importante de la literatura en inglés, el Booker Prize. Era la segunda vez que lo recibía. Fue premio Nobel de Literatura en 2003. Calificación: Muy Bueno Tipo de lector: Cualquier persona con inquietudes por explorar las zonas oscuras del corazón humano. Multiculturalistas. Tipo de lectura: Fácil, pero para meditar. Engancha e inquieta la lectura. Argumento: Fácil de seguir. Personajes: Todos absorbidos por la cercanía mimética del narrador con David Lurie que nos transmite su desesperanza y su desconcierto ¿Dónde puede leerse?: Volando hacia Sudáfrica para...

Hablar solos

Fotografía de Luis Ángel Gómez Hace poco discutía con un grupo de gente acerca de un cuento de un escritor español contemporáneo. Debatíamos varias cosas, como la voz del narrador o la estructura de la narración, pero una de las preguntas más interesantes que surgió fue: ¿a quién le está contando esta historia el narrador? Es una pregunta que cabía frente a ese texto pero que puede caber también ante muchos otros de la literatura. ¿Por qué el narrador narra?, ¿a quién?, son preguntas que nos podemos o podríamos hacer durante la lectura de varias obras. En otras, en cambio, queda explicitado, por ejemplo, si se trata de una carta, de una confesión, de una declaración, de un diario… Pero cuando no está explícito, cuando un narrador en primera persona habla y en la ficción no hay destinatarios propuestos, y quedamos solo nosotros, los lectores, aunque ya afuera de la ficción, ahí cabrían preguntas. ¿O nos queda la sensación de que quizá habla solo? Hablar solos de Andrés Neuman es una novela curiosa a este respecto: hay tres narradores, y cada uno narra de manera diferente y con intenciones diferentes. Se trata de una familia: padre, madre e hijo de 10 años. El padre narra de manera oral, le graba su relato al hijo. La madre narra de forma escrita, como un diario. El hijo narra mentalmente, ingenuos divagues mentales. Narran lo mismo (lo que sucede mientras tiene lugar un viaje del que participan solo padre e hijo) desde diferentes puntos de vista, y narran también lo diferente, lo propio, lo íntimo de cada uno. En Elena (la madre), la apreciación del mundo y de las cosas es salvaje; en Lito (el hijo), la voz es ingenua e inocente; en Mario (el padre), es...

Decreación

Anne Carson (Toronto, 1950) es una de las escritoras en lengua inglesa más estimulantes de nuestros días por su ambición sin límites y su maestría en la exploración estética diversos registros literarios y ensayísticos con una voracidad poética absolutamente extraña a estos tiempos de ligerezas y neorrealismos más o menos sucios. Una especie de postmoderna wagneriana que ansía la comprensión del mundo en sus multiformes epifanías por medio de una poesía que se abre a un nutritivo maridaje entre vanguardia y clasicismo. No en vano Carson es profesora de griego antiguo y se cuida mucho de dejarlo ver en su disciplinada escritura, en su gusto por el ritmo elegante en la acentuación, en la paráfrasis de los clásicos (Longino, por ejemplo) o en la sutil evocación del technopaegnia alejandrino como si se tratara de un poema cubofuturista; porque a la clasicista canadiense le gusta la poesía de Safo o de Ovidio tanto como zambullirse de pleno y muy a conciencia en esa tradición “otra”, sólo aparentemente ajena a la primera, que se despliega rica en sugerencias a través de su diálogo creativo con algunas de las más sólidas propuestas del arte de riesgo del pasado siglo (Samuel Beckett, Wallace Stevens, Antonioni), de la filosofía (Simone Weil) o de la mitología pop (Monica Vitti). En Decreación (Madrid, Vaso Roto, 2014), la poeta canadiense nos regala un auténtico festín para la inteligencia, un banquete digno de ser degustado en el triclinio junto a Platón: poesía, ensayos y el libreto de una ópera en tres actos, enhebrados sobre la idea de la disolución del “yo” en el mundo, el libro desarrolla en sus distintos movimientos la cambiante recomposición de una identidad que se escapa de lo sólido mirándose en las nebulosas del sueño (uno de los motivos...

Ghosts

Un libro sobre fantasmas, con espléndidas fotografías en blanco y negro y cuidados textos. Siân Evans ha recorrido los lugares más misteriosos y evocadores del National Trust, el organismo que vela por el patrimonio histórico y natural de las islas británicas y evoca sus historias: el espíritu de la infortunada Ana Bolena con la cabeza en la mano, el de la duquesa de Lauderlade en su residencia favorita de Ham House en Londres o el fantasma bibliófilo de Felbrigg Hall que acude a leer los libros que no pudo atender cuando estaba vivo. Cementerios, castillos en ruinas, casas encantadas. Historias inexplicables, fenómenos inquietantes relatados por los habitantes y los trabajadores de esos lugares con los que el autor conversó largamente. El libro viene a ser una guía de los lugares hechizados del patrimonio británico, un ensayo serio sobre su poder evocador. Las imágenes son el pretexto para recorrer leyendas y profundizar en el origen de los mitos. Una manera diferente de viajar o de preparar una excursión. Escrito en un inglés bastante asequible y muy bien documentado, Ghosts está editado por The National Trust. Calificación: Interesante Tipo de lector: Caprichosos. Indispensable para góticos y siniestros Tipo de lectura: Fácil para quien tenga un dominio medio de la lengua inglesa. Un table book indispensable para sorprender. ¿Dónde puede leerse?: En un cementerio victoriano por...