Aladar 40

BILLY WILDER: LOS AÑOS DE  PLENITUD (1950-1960) Feb10

BILLY WILDER: LOS AÑOS DE PLENITUD (1950-1960)...

Su carrera como director se extendió cuatro décadas pero, con la honrosa excepción de Perdición, obra maestra de los 40, lo más granado de su filmografía se concentró entre 1950 y 1960: El crepúsculo de los dioses, Traidor en el infierno, Sabrina, Testigo de cargo y sobre todo Con faldas y a lo loco y El apartamento. Son obras de arte de primer nivel y hubiera bastado realizar algunas de ellas para merecer ser uno de los grandes, pero nuestro querido Billy Wilder era un acaparador. En una escena de Mad men, la complicada hija del protagonista musita, “Soy tantas personas…”. Esta fascinante serie sobre una agencia de publicidad de Nueva York en los 60 puede recordarnos a Wilder porque destapa los abusos, vergonzosos acuerdos y sórdidos enredos que puede ocultar una empresa y ese microcosmos sirve para mostrar con tanta crudeza como humanidad (si bien con mucho menos sentido del humor del que hubiera hecho gala el maestro) la dificultad de las relaciones personales y la escisión interior del individuo. Además, Wilder podría haber dicho esa misma frase para retratar su propia complejidad. En efecto, su filmografía nos revela un espíritu valientemente transgresor abordando ciertos tabúes de su época, pero cauto en evitar polémicas políticas durante la larga era McCarthy. También nos muestra su visión de la condición humana, cínica pero suavizada por su pudorosa sensibilidad. A veces su acidez domina toda la película, pero mucho más a menudo, podemos atisbar a un romántico comprensivo con las taras de sus personajes, en la medida en que sean capaces de redimirse por amor o por una toma de conciencia. Ciertamente, era muchas personas a la vez. Entre 1950 y 1960, realizó diez películas de temáticas y géneros diversos, pero su sello único está siempre presente:...

La mujer en el cine de Wilder Feb10

La mujer en el cine de Wilder...

Son las mujeres, en el cine de Wilder, las que estructuran las tramas de forma definitiva. Se disfrazan, cambian, juegan, apuestan, hacen lo que haga falta para que el hombre (desde su prepotencia y arrogancia) tenga que claudicar y ceder ante la imaginación, la intuición y la astucia femenina. El cine de Billy Wilder se nutre del engaño. Cambios de aspecto y cambios mucho más poderosos y que afectan a la esencia de los personajes; son los ejes que soportan buena parte de las tramas de Wilder. Y son las mujeres las que asumen ese rol por distintas razones. Porque el hombre en el cine de Wilder presume de una inteligencia superior, de una capacidad reflexiva muy por encima de la femenina, de una intuición descomunal; el hombre cree estar muy por encima de la mujer y no cree que tenga que cambiar. Los hombres presumen y las mujeres logran esquivar tanta arrogancia para lograr situarse un escalón más arriba, para convertir la burla masculina en una especia de búmeran. Wilder, que tenía bastante mala leche al escribir sus guiones, no se conforma con mostrar ese proceso; Wilder deja que su personaje masculino se eleve tanto como tan fuerte cree que debe ser su caída. Tal vez el caso más sorprendente es el que podemos ver en La vida privada de Sherlock Holmes. El personaje principal; Holmes, claro; casi se presenta en pantalla diciendo que “jamás se debe confiar eternamente en una mujer, ni siquiera en la mejor de ellas. Son cleptómanas, ninfómanas, pirómanas… Las mujeres no son dignas en ninguna circunstancia”. En fin, una forma de ver a las mujeres bastante tremenda. Desde la superioridad, desde una atalaya inaccesible para cualquiera de ellas. Sin embargo, Holmes no es capaz de ver cómo la...

«Una sonda para lavar el corazón» Feb10

«Una sonda para lavar el corazón»...

Un hombre de alta posición social y profesional muestra sus miserias haciendo falsas promesas para satisfacer sus pasiones. Una historia mil veces contada a la que el Wilder más genial convirtió en la mejor versión del mismo argumento: el jefe que premia al empleado que le cede el apartamento en el que mantiene encuentros con su amante, a la que también promete la paz de una familia. Mentiras enjuagadas en una comedia brillante en la que se diluyen dramas personales. Entre más de veinte millones de libros —cientos de incunables y varios ejemplares de la Biblia de Gutemberg incluidos—, un par de violines Stradivarius, y miles de documentos oficiales, microfilmes y objetos con hasta veinte siglos de antigüedad, la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos guarda algunas joyas de la cinematografía. Solo 25 títulos de todos los tiempos tienen el privilegio de entrar cada año en el sancta sanctorum de la cultura norteamericana, elevados por esta circunstancia a la condición de obras maestras y entre ellos, se encuentra El apartamento, de Billy Wilder. También guardan las nobles estanterías del edificio de Washington un manuscrito con las treinta mil palabras del guión original, escrito por el propio Wilder y por I.A.L. Diamond. Probablemente, entre los fondos de una de las colecciones más importantes del mundo también haya otros muchos textos, otras muchas películas, otras muchas canciones que aborden uno de los temas principales de El apartamento: la lucha de un hombre por lograr su propia estabilidad en una parcela de su vida, sin darse cuenta de que iba dejándose otras en el camino; la desesperación, como nefasta consecuencia del afán de progreso. Wilder se muestra de nuevo en la cinta como un perfecto observador de la realidad que le envuelve, dejando entrever en la...

Él sí que era perfecto Feb10

Él sí que era perfecto...

De un director capaz de decir frases como «Mi exilio no fue una idea mía, sino de Hitler», se puede esperar cualquier cosa cuando decide enfrentarse al guión de una comedia. Y más aún si  esa comedia está plagada de asesinatos, canciones, mafiosos,  travestidos y sobre todo, con  Marilyn Monroe tocando el ukelele. Cuando Fernando Trueba en 1993 recogió el Óscar conseguido por Belle Époque, el director español dijo emocionado que él no creía en Dios, sino en Billy Wilder. Estas palabras dejan entrever un mensaje con el que muchos comulgamos. Existen grandes directores de cine, grandes creadores, grandes innovadores y revolucionarios; y luego está Billy Wilder, capaz de superar a su propio maestro, Ernst Lubitsch, con un puñado de comedias  que son obras maestras –incluso la película más redonda de Lubitsch,  Ninotchka, llevaba un guión firmado por Wilder—. La gestación de Some like it hot no fue flor de un día. Wilder sospechaba que detrás de la película francesa Fanfarre d’Amour (1935), donde dos músicos se travisten y ligan con un chica sexy,  existía una gran historia. Tan solo había que aumentar el nivel de tensión narrativa cambiando el hambre por la amenaza de muerte de un mafioso y trasladando de época la historia. «Cuando la ropa de todo el mundo parece excéntrica, un hombre vestido de mujer no resulta más llamativo que los demás». Pero necesitaba también los actores que fueran capaces de entender que el alocado  guión escondía un tesoro de interpretación y de fulgurante éxito. El primero en subirse al tren (figurada y literalmente),  fue Jack Lemmon, a quien Wilder convenció tras encontrárselo en un restaurante. Después llegó Tony Curtis y  finalmente Marilyn Monroe, con la que ya había trabajado en la Tentación vive arriba (1955). Para Wilder, trabajar con...

SABRINA Y ARIANE: WILDER NOS REGALA A AUDREY HEPBURN Feb10

SABRINA Y ARIANE: WILDER NOS REGALA A AUDREY HEPBURN...

Wilder contó con Audrey Hepburn en la estupenda Sabrina y la desigual Ariane, dos comedias románticas en las que el cineasta permitió que desplegara su potencial una de las presencias más luminosas y genuinamente encantadoras del séptimo arte. En ambas películas, el realizador ponía mordazmente en evidencia el exagerado estilo de vida que pueden llevar los multimillonarios norteamericanos, pero su punto de vista dejaba a la entrañable Hepburn a salvo de toda crítica. Si bien Billy Wilder realizó audaces incursiones en el cine negro o en el drama, el género que más popular le hizo fue la comedia, en la que desplegó al menos tres estilos. Uno se caracterizaba por combinar lo cómico con cierto trasfondo dramático, ofreciéndonos una visión al tiempo ácida y divertida de la condición humana y de las taras del norteamericano medio. El apartamento es el mayor exponente. También bordó las farsas en las que se reía de todo y sometía a sus personajes a las situaciones más disparatadas, como hizo en Con faldas y a lo loco o en Uno, dos, tres. Finalmente, trabajó la comedia romántica, repleta de glamour y “amour”... De este estilo fueron la mayoría de sus obras de su etapa como guionista y las dos películas que dirigió protagonizadas por Audrey Hepburn, Sabrina (1953) y Ariane (Love in the afternoon, 1957). Es en este tercer tipo en el que se aprecia más fácilmente su intento de emular a su admirado maestro, Ernst Lubitsch. Wilder hace gala de un fino humor basado en la insinuación, la picardía, la reiteración de elementos cómicos, los hilarantes personajes secundarios y los diálogos con un toque absurdo. Además, ambas películas transcurren al menos en parte en París, retratan mordazmente la banalidad del estilo de vida de los excesivamente ricos y son...

Ficción y realidad son la misma cosa Feb10

Ficción y realidad son la misma cosa...

Para muchos, la época dorada del cine de Billy Wilder comenzaba el año 1950 con el estreno de El crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevard). Y no es extraño que sea así porque la película es una obra maestra de principio a fin, un trabajo que conviene ver más de una vez para entender algunas cosas que podrían rechinar si el espectador no está acostumbrado al cine de este director. ¿Puede un muerto contar una historia? Cuando nos encontramos con un narrador que está muerto todas las alarmas se disparan. Para que algo así funcione tiene que estar respaldado por una justificación potentísima. En el caso de Sunset Boulevard la cosa se complica hasta hacerse molesta puesto que esa justificación parece no estar. Si le unimos el uso de una voz en off presente en exceso, todo se puede desmoronar. Pero estamos hablando de una película de Billy Wilder y hay que tener cuidado con las apariencias. Por un lado, hay que recordar que una de las obsesiones de este realizador era entretener al público, no dar más trabajo del necesario a quien se sentara en el patio de butacas. Por ello, en muchas de sus películas utilizó esa voz en off tan explicativa, tan reiterativa con lo visto en pantalla. Es posible que hoy no lo hiciera. Los diálogos y la imagen ya lo decían todo. Pero eran otros tiempos, eran otros espectadores los que se enfrentaban al cine. Y, por ello, hay que mirar sus películas desde un lugar distinto al que ocupamos hoy con respecto al cine moderno. Por otro lado, tenemos un narrador peligroso. Pero, aunque no lo parezca, está más que justificado. El Hollywood que presenta el realizador es fantasmal. No hay éxito; todo es oscuro, triste; falta la...

TESTIGO DE CARGO: BILLY WILDER SE ENFRENTA A AGATHA CHRISTIE Feb10

TESTIGO DE CARGO: BILLY WILDER SE ENFRENTA A AGATHA CHRISTIE...

La sorprendente versatilidad de Billy Wilder le llevó a animarse a una incursión en el género de juicios. Adaptó una brillante obra de teatro de Agatha Christie, pero enriqueció los personajes y aportó su inigualable sentido del humor. Wilder tenía fama de crear un ambiente tan tenso en los rodajes, que un colaborador dijo que tenía dos personalidades en el trabajo, Hyde y… Hyde. No obstante, esta vez estuvo de mejor humor pues disfrutó de la compañía de Laughton, Dietrich y Power. Lo que más le importaba a Wilder, al haber sido escritor antes que realizador, era la historia. Todo estaba al servicio de la misma y por ello, los factores clave para él eran tanto el guión como las interpretaciones, en la medida en que éstas podían realzar su texto o restarle valor. De hecho, la filmografía de este cineasta permanece en nuestro recuerdo sobre todo por el brillo de estos elementos y no porque hiciera innovadores malabares con la cámara. Así, el argumento, los diálogos y la actuación de Charles Laugthon son lo que más recordamos de Testigo de cargo (Witness for the prosecution, 1957). En esta película se unió la enorme habilidad de Wilder a una de las plumas que mejor ha sabido atrapar a los lectores, Agatha Christie. La reina del crimen había convertido en obra teatral uno de sus relatos cortos y Wilder escribió el guión adaptado junto con Harry Kurnitz. Respetaron completamente la historia de la popular autora, pues eran conscientes de que hubiera sido vano intentar superarle en la elaboración de un entramado criminal. Sin embargo, mejoraron el trazado de varios personajes, ya que sabían que la construcción de caracteres era en ocasiones el punto más débil de la escritora. Además, introdujeron elementos humorísticos ausentes de la pieza...

La continuidad de un pop con orden bien visible Feb10

La continuidad de un pop con orden bien visible...

Eladio y los Seres Queridos es un grupo gallego que a finales del año pasado presentó nuevo disco, después de la dilatada gira que los llevó por toda España con su Están Ustedes Unidos (2011). Ahora, los escenarios acogen su Orden invisible (2014) La apuesta por la continuidad en su estilo de pop maduro y amable es lo que se refleja en el último trabajo de estudio de Eladio y los Seres Queridos. Doce canciones con una cuidada presentación y el homenaje a un par de clásicos muy dispares Hay muchas maneras de sujetarse al pop y convertirlo en una vía de expresión musical convincente. Más si nos centramos en la miscelánea de subgéneros existentes en la actualidad, donde al pop le ha brotado una gran rama denominada indie. Lo que Eladio y los Seres Queridos hace es arrullar al género en sus brazos y sacarle una cálida y amplia sonrisa. Al contrario de los grupos que buscan ritmos frenéticos, con melodías resbaladizas y que parecen suspirar por una vida rápida y efímera, esta banda gallega no tiene en mente ganarle ninguna carrera al metrónomo. Lo que hace, lo hace con el pulso y la serenidad propios de una actitud tan amable como sólida. Eladio y los Seres Queridos está compuesto por Eladio Santos (voz, guitarra y compositor), Oscar Durán (bajo), Marcos Vázquez (piano y teclados) y David Outumuro (batería). Aunque su discografía comienza con Esto que tienes delante, en 2007, el auge de este grupo vino de la mano de su siguiente trabajo, Están ustedes unidos, publicado en 2011. La gira que por entonces llevó a cabo la banda no está al alcance de muchos artistas, con más de cincuenta ciudades visitadas y conquistadas con ese pop amable que reaparece en Orden invisible....

MARÍA JOSÉ CUMBRERAS, ALMA Y ESPÍRITU DE MARRAQUECH Feb10

MARÍA JOSÉ CUMBRERAS, ALMA Y ESPÍRITU DE MARRAQUECH...

Imagen: Panorámica de Djema-el-Fna Es un dédalo de calles donde la trama urbana se esconde en retazos de pasado y atisbos del futuro: vendedores, patios, jardines, sonrisas, carros, celosías, motoristas, montones de basura, teléfonos móviles, gatos y naranjas. Para los bereberes es “La tierra de dios”, allí se encuentra el norte con el sur, el desierto y los vergeles, las montañas con la llanura; la miseria, con una opulencia milyunochesca. Una pintora andaluza es parte y señal en la encrucijada. En su atelier de la medina, María José Cumbreras está terminando una pareja de lienzos encargados para decorar el riad de unos potentados suizos, son dos vistas diferentes del alminar de la Kutubía desde los jardines del Consulado de Francia. Los pinta aislada en su terraza del barrio de Ben Salah. Cuando llegó a la ciudad y se enamoró, hace catorce años, buscó ávidamente la vida de las calles y los pasajes de la kasbah para retratar trozos de vida. Luego, con el devenir del tiempo, sus composiciones se han ido haciendo más distantes, más espirituales, tomadas desde el apartamiento. Efectivamente, en estos años la pintora onubense ha ido penetrando en el alma intangible de Marraquech, profundizando en los motivos por los que esa escenografía, engañosamente inmutable, ha sido capaz de dar a la luz la intensidad de su paisaje urbano. Investigando en los orígenes después de hacerlo en sus consecuencias. De la primera época quedan fragmentos de un realismo social que la acercan a Claudio Bravo como el tríptico Los chicos de Merzuga, unos adolescentes con sus bicicletas entrevistos ante el vacío del desierto; o Las Puertas de la Vida, una composición muy personal, una fantasmagoría de personajes que acompañan una maternidad. Entre sus últimos trabajos, las panorámicas de Marraquech son espectaculares, se apoyan...

El día del Watusi

Desaparecido en 2008, la obra del escritor barcelonés Francisco Casavella es todo un enigma. Él mismo en el capítulo de agradecimientos, nos da fe de la empresa  loca y a la vez peregrina, de lo que supuso llevar al papel sus casi 1200 páginas en torno a la imagen o idea de un asesino que es sólo un divertimento, tan identificable con el protagónico Fernando Atienza, como con tantos y tantos prohombres que recorren su arco temporal (1971-1995). De aquellos polvos, vienen estos lodos. Dividida en tres novelas que llegaron a editarse independientemente, todo empieza con Los juegos feroces por acometer desde una dislocación un informe que le encarga a Atienza una multinacional que actúa en nombre del Bien sobre José Federico Neyra; en el proceso, sólo hay intermediarios que discuten, corruptos que juegan a ser inocentes (en este sentido el talento de Casavella es profético), jugadores de una nada imposible dado el contexto asfixiante de la Transición, vendedores de humo. Es ya en esta pate de la novela donde descubrimos los afanes prostibularios del protagonista. Por otro lado, Viento y joyas, empieza implicando en el centro de las pesquisas al propio detective y es que Atienza ya no quiere ser como ese Watusi que va en moto como el Pijoaparte de Marsé y a la vez se eleva como criatura misteriosa. Fernando aprende a leer críticamente y desde el confort a Sun-Tzu y Maquiavelo, dado que sus rivales citan sus frases (las de El príncipe o El arte de la guerra) como si fuesen pà amb tomaca que llega ligerito y con buen vino al estómago. Al mismo tiempo, aparece Elsa, probablemente la mujer a la que más quiere y gracias a la que conquista a otras féminas. En último lugar, El idioma...

Historias de mujeres

Ante un libro como este, compuesto por la recopilación ampliada de unas biografías de mujeres que la autora escribió para el diario El País, uno no puede más que descubrirse ante Rosa Montero y darle las gracias. Gracias por su prosa precisa e incisiva que nos transmite todos los matices de la atracción que le hizo volverse hacia esas mujeres escondidas. Gracias por rescatar para nosotros historias emocionantes, terribles, por retratar el alma humana en su más profunda dimensión y por presentárnosla como una prueba de sangre. Gracias por su exactitud y su sinceridad en los retratos. Será muy difícil que quien se acerque a estas biografías no descubra algo que no conocía y que no quede profundamente perturbado por una u otra de las historias. Mujeres atrapadas en su mayor parte en un mundo de hombres, congeladas en la historia como ejemplares de entomólogo que se merecen una reivindicación. Monstruos. Infiernos particulares en dieciséis retratos vivos en el tiempo: Camille Claudel, María Lejárraga, Zenobia Camprubí, Alma Mahler, Simone de Beauvoir, Laura Riding… Rosa Montero nos hace el favor de abrirnos la puerta a una bibliografía inagotable, una elevación privilegiada desde la que entender el mundo. Lo oculto. A Esos hombres mezquinos y egoístas que está detrás de cada gran mujer. Gracias. Calificación: Espléndido Tipo de lector: Cualquiera Tipo de lectura: Amena Argumentos: Bien elaborado. Fluido Personajes: Impactantes ¿Dónde puede leerse?: En cualquier...

El Primer Hombre

El Primer Hombre es una novela de carácter biográfico que Albert Camus dejó sin finalizar aunque lo suficientemente desarrollada y compuesta para que esta fragmentación no incomode la lectura. Es más, aquellas personas con inquietud por la literatura, sus mecanismos, hallarán aquí un valioso testimonio de cómo se trabaja un texto largo. La historia es hermosa y desgarradora, habla de la crueldad de la miseria, la que sufrió de niño en su Argelia natal, pero también de la inocencia de la niñez. Es una búsqueda de un padre muerto que es el origen, el primer hombre, como también lo fueron los precursores que abandonaron Francia para colonizar una tierra hostil e ingrata. La novela es imprescindible para entender el terrible desastre nacional que supuso la presencia francesa en el norte de África. También inmigrantes españoles dejaron allí su sangre huyendo de la pobreza. La incomunicación con la madre que está presente en toda la obra y el pensamiento del escritor se retrata perfectamente. Como es lógico la novela tiene numerosas notas y acotaciones a pié de página y viene editada con dos cartas y notas sueltas sobre la composición y el desarrollo de la novela. Nada se puede decir de Albert Camus más que escribió obras de teatro y tres novelas que marcan profundamente el pensamiento del siglo XX y que por el conjunto de esta obra recibió en 1957 el premio Nobel de Literatura. Moriría prematuramente dos años después. Calificación: Buena Tipo de lector: Cualquiera Tipo de lectura: Sencilla Argumento: Fácil de seguir. Personajes: Bien dibujados. ¿Dónde puede leerse?: En cualquier...

Se está haciendo cada vez más tarde...

Se está haciendo cada vez más tarde es desde el título un libro sobre el tiempo. No es una novela, porque no tiene unidad alguna aunque sí elementos que se repiten y sobre todo un leitmotiv. Tampoco es un libro de relatos. Responde al género epistolar. Son dieciocho cartas y una decimonovena que a diferencia de las anteriores está escrita por un personaje femenino, y que es la carta dentro de una carta (dentro de la última, que además se distingue porque es la que lleva el título que da nombre al libro). Sobre esta pequeña carta dentro de la última carta, o carta número diecinueve, el propio autor comenta al final del libro, en una especie de epílogo o postfacio (que no en vano se titula «Post-Scriptum»), que la sustrajo de una novela que aún no ha escrito. El leitmotiv es ese hombre nostálgico, al que ya le han pasado los años, que le escribe a una mujer que perdió (en cada carta esa pérdida puede darse por razones diferentes, como huida, suicidio, ruptura, muerte…) porque a pesar de los años y de estar en el mundo triste y derrotado, se encuentra acabado pero ágil, viejo pero memorioso, callado pero escribiendo, por esa y a esa mujer ausente. Los elementos que se repiten son los paisajes mediterráneos, las descripciones que refieren a lo gastronómico, las ventanas, el champagne y el vino, la música, la poesía, los versos, la canción popular. Es un libro repleto de alusiones literarias y de un lenguaje extremadamente lírico. Se ha dicho de este libro que es pretencioso y puede que lo sea o lo parezca, tal vez y sobre todo por una cosa: porque permanentemente nos queda la sensación de que el narrador de cada carta quiere decir...

La lección de anatomía...

Fotografía de Miguel Lizana Escrita por primera vez en 2008 y reeditada recientemente bajo el sello de Anagrama, su proverbial modo de entender el lenguaje a través del que nos escribe o habla al oído, esta escritora madrileña deja aquí un poso reconocido por el mismo Rafael Chirbes en su prólogo. No me gustaría hablar de exhibicionismo, si bien pudiera existir; lo que está claro es que al prologuista y a la protagonista les fascina el doctor Nicolaes Tulp, que aparece en un cuadro de Rembrandt, que como el peculiar paseo que, fruto de sus esfuerzos, se da la protagonista por la Gare d’Orsay parisina, pretende obviar el impresionismo en literatura, a pesar de que le fascine en pintura. Relato poco dado a ofrecer soluciones sobre la femineidad, en él encontramos múltiples personajes que, sobre todo, en las dos primeras partes definen entre un Madrid al que la memoria traiciona adrede y un Benidorm producto de la Transición, un fresco entre amargo y poderoso, vengativo con las habituales y sanas obsesiones, pecaminoso, contradictorio (también adrede) y que juega tanto a mostrarse como a esconderse de su propia voz. Dividida en tres partes, la novela es familiar y de rebeldía en Vallar el jardín, elaboradamente torcida en Los gusanos de seda, para soltar predicado y predicamento en Desnudo. De la primera parte, editada como libro aparte para el sello Playa de Ákaba en su colección Nómadas, todavía el personaje amortigua pocos golpes, si bien hay una imagen que ha sugerido al que escribe momentos de pesadilla, y es el del benzetazil; aquel remedio inyectable que hizo adquirir sino fuerza, sí carácter al menos a ciertas generaciones; a mitad de camino y con una madre cuidadora de enfermos y un padre sociólogo; dan a parar con...