Aladar 41

BILLY WILDER:  EL CREPÚSCULO DEL DIOS Y  BALANCE FINAL DE SU OBRA Feb17

BILLY WILDER: EL CREPÚSCULO DEL DIOS Y BALANCE FINAL DE SU OBRA...

Después de alcanzar la cima creativa gracias a “Con faldas y a lo loco” y “El apartamento”, era imposible que Wilder se superara a sí mismo. Aun así, de las películas que realizó entre 1961 y 1981, hubo dos excelentes (Uno, dos, tres e Irma la dulce). Por lo demás, hubo de todo: tres buenas comedias (En bandeja de plata, Avanti y Primera plana), dos obras fallidas pero con aspectos valiosos (Bésame tonto y La vida privada de Sherlock Holmes) y dos historias de escaso interés (Fedora y Aquí un amigo). En varias ocasiones, algo impidió que el resultado fuera redondo. A veces fue cierta falta de ritmo, otras alguna interpretación disonante y otras la ausencia de equilibrio del conjunto. Aun así, siempre había atisbos de la mente genial del cineasta y algún que otro descacharrante personaje que robaba la función. Recordemos algunas películas de este periodo… Nos reímos a mandíbula batiente con Uno, dos y tres (One, two, three, 1961), una excelente farsa de ritmo trepidante ambientada en el Berlín inmediatamente anterior a que se levantara el Muro, que saca punta a los excesos del capitalismo y sobre todo del comunismo. James Cagney bordó su papel de hiperactivo ejecutivo agresivo y estuvo muy bien acompañado por un ramillete de personajes a cual más tronchante –su secretaria, su asistente y tres rusos corruptos-. Irma la dulce (Irma la douce, 1963) es una hilarante comedia con cadencia de musical en la que un gendarme parisino (Jack Lemmon) se enamora de la prostituta más atractiva del bulevar (Shirley MacLaine). Los protagonistas estuvieron sensacionales y hubo un secundario roba escenas, el dueño del bar, que en cada una de sus apariciones aludía a alguna imposible faceta de su pasado. Bésame tonto (Kiss me, stupid, 1964) es una...

La muerte vista desde el amor Feb17

La muerte vista desde el amor...

Algunas de las obras que Wilder presentó a partir de 1960 se han considerado menores y una muestra de la decadencia del realizador. Una de ellas en Avanti! (título traducido en España como ¿Qué pasó entre mi padre y mi madre? sin que sepamos si el autor de semejante desastre fuera detenido inmediatamente). Sin embargo, Avanti! resulta una comedia deliciosa en la que Wilder descarga toda su sabiduría como cineasta. El amor es eso que puede cambiar la vida de cualquiera; es eso que no puede controlarse por más intentos que uno pueda hacer; eso que nos arrastra y debemos recibir sin hacer grandes ejercicios de resistencia porque es la mayor de las fuerzas con las que se enfrenta un ser humano. Si en lugar de amor escribimos la palabra muerte, estas afirmaciones funcionan del mismo modo. Este es el mensaje que envía Billy Wilder con su película Avanti! (1968). Un trabajo preciosista, lleno de romanticismo, que se calificó como menor en la filmografía de Wilder y fue recibido por la crítica con indiferencia. Sin embargo, encierra buen cine, la acidez en estado puro del director y aspectos narrativos que son magníficos. Wilder enfrenta dos mundos. Europa y Estados Unidos. Enfrenta dos formas de entender el amor y, por tanto, la vida. Y la muerte. Enfrenta dos universos con todas las armas que tiene a su alcance. Contrapone en la partitura las melodías más sensuales con tintes italianos (destaca el tema Senza Fine de Gino Paroli) con la música más rosada utilizada en Hollywood; contrapone a un personaje frío, rígido, puritano, hermético (Wendell Armbruster encarnado por Jack Lemmon) con otro que intenta disfrutar de la vida, que maneja sus sentimientos más profundos y sinceros, que intenta escapar del yugo de lo material (Pamela Piggot...

UNO, DOS, TRES, AL ESCONDITE BERLINÉS Feb17

UNO, DOS, TRES, AL ESCONDITE BERLINÉS...

Es prodigiosa la capacidad del celuloide de unirnos a los espectadores a través de algo tan importante en nuestras vidas como es la risa. A Wilder tenemos que agradecerle la infinidad de carcajadas que nos ha hecho compartir. Pocas películas cómicas son consideradas grandes obras por la crítica en el momento de su estreno y aún menos son reconocidas en cualquier festival de cine. Parece como si muchos expertos consideraran que sólo el drama es digno de retratar de forma profunda y certera la condición humana. Incluso joyas hoy tan evidentes como Ser o no ser o La fiera de mi niña no fueron apreciadas en su día. Suele ser el barniz del tiempo el que corrige estos errores de criterio, pero Billy Wilder tuvo la fortuna de realizar algunas comedias que ya al estrenarse fueron debidamente apreciadas, logrando que este género ocupara en ocasiones el lugar que merece. Sin embargo, alguno de sus mejores divertimentos tampoco conoció el éxito en su momento. Echemos la vista atrás… Berlín, 1961. La capital alemana lleva años escindida entre el Oeste capitalista y el Este comunista. Wilder había vivido allí varios años de su juventud, antes de que el advenimiento del III Reich le obligara a marcharse para salvar la piel y volvió para rodar Uno, dos, tres (One, two, three), sin saber que pocas semanas después se erigiría el Muro. El realizador era un experto en hacer uso de su sentido del humor para muchos fines, incluido quitarle hierro a la vida. Por eso, nada mejor para sacudirse cualquier vestigio de nostalgia que pudiera conservar sobre su pasado centroeuropeo, que reírse del absurdo ente polarizado en que la urbe alemana se había convertido, rodando una farsa que ponía al descubierto las flaquezas de capitalismo y comunismo....

La espléndida decadencia de un genio Feb17

La espléndida decadencia de un genio...

La peor de las películas de Billy Wilder es una excelente demostración de lo que debe ser la dirección en el cine, la interpretación o un enfoque aparentemente cínico de la realidad a través de la ficción que es, sin lugar a dudas, una forma de enfrentar el universo desde el escepticismo. A partir de 1960, posiblemente, Billy Wilder no consiguió rodar obras maestras, pero la calidad de sus películas es indiscutible. Cuando se habla del cine de Billy Wilder conviene refugiarse en la prudencia. Es verdad que en una comparación entre Bésame tonto y El apartamento, la primera sale perjudicada. Ocurriría lo mismo si enfrentásemos Las Meninas y La Venus del espejo de Velazquez. Pero ¿alguien puede discutir que las obras de Diego Velazquez son obras de arte sin excepción? Pues lo mismo pasa si hablamos de las películas de Wilder. Al menos de casi todas ellas. En cualquier caso, el trabajo de este realizador va de lo bueno a lo exquisito. Irma la Dulce. No es de extrañar que el agente Patou, personaje encarnado por un espléndido Jack Lemmon, fuera el preferido de Wilder. Entre otras cosas, porque le persiguió con la cámara para mostrar las diferentes e innumerables caras del ingenuo policía. Metido a chulo, a impostor de personalidades, a trabajador incansable. Wilder logró un retrato enorme y perfecto. No es de extrañar que el personaje interpretado por Lou Jacobi –un camarero corpulento, mentiroso, inquietante; del que conocemos distintos pasados improbables- fuera pensado para que Charles Laughton le diera vida. Porque el encargado del bar Moustache (en el que descansan las chicas de la calle Casanova y gastan su dinero –el de ellas- los chulos) es uno de los personajes más divertidos de la filmografía wilderiana. Y, seguramente, el alter ego...

Antonio Bartrina: Hacer tango desde lo castizo...

El tango no es el tipo de música que se escucha habitualmente en España. Sin embargo, Antonio Bartrina decidió, siendo un niño, que eso era lo suyo. Fundo el grupo Malevaje hace treinta y un años. A pesar de los recortes, del maltrato al que se está sometiendo al mundo de la cultura, del dichoso IVA y a la falta de programación, Malevaje sigue adelante. Antonio nos recibe en su domicilio. El día es especialmente desapacible. Llueve a ratos, hace frío sin pausa alguna. La casa de Antonio se convierte en un refugio de lujo. Cruasanes en la mesa que ha traído Carlota Montemayor. Café caliente que ha preparado Antonio Bartrina. Yo no puedo presumir de haber aportado nada de nada. Desayuno, una charla exquisita y buena música a ratos. Como la lluvia, pero esta vez para convertir el tiempo en algo entrañable y cómodo. Antonio Bartrina fundó el grupo Malevaje hace 31 años, en ese tiempo que se llamó movida madrileña. Sirve el café con el desparpajo propio de alguien acostumbrado a tratar con otros, como solo lo puede hacer alguien nacido en el barrio madrileño de Carabanchel Alto. La movida. “La idea era convertir España en un país razonable. Conseguimos que fuera más libre, pero no más razonable. Los que siempre se dedican a acabar con las libertades no se enteraban bien de qué iba la cosa y se hicieron cosas muy interesantes. Pero aprendieron entonces y ya no olvidaron cómo contrarrestar cualquier actividad que les desagradase. El poderoso está acostumbrado al palo y a la pistola. Los demás también, pero recibiendo. Entonces, en aquel momento, nadie sabía cómo afrontar una situación como la que se vivía. Aunque la cultura fue muy importante. Pero, claro, los políticos han decidido (desde que lo...

Spokon, la superación mediante el deporte Feb17

Spokon, la superación mediante el deporte...

La variedad y la interconexión de los géneros manga solo se puede comparar con las que existen en el cine, pero los dibujos presentan además la excepcionalidad de dirigirse sin complejos a las grandes minorías; eso los enriquece y da mucha libertad a los creadores. El bajo coste de los tebeos, con ediciones sencillas y baratas, así como las tiras intercaladas en revistas de entretenimiento son bazas estratégicas en la promoción y la evolución del manga en su país de origen. Como todas las sociedades evolucionadas, los japoneses son muy aficionados a los deportes. Además de competiciones clásicas como el sumo, el kyudo, el kendo y otras artes marciales, el beisbol goza de gran popularidad -tras ser introducido por los americanos durante la Restauración Meiji- lo mismo que el fútbol o el automovilismo. El país ha organizado destacados juegos de invierno y la capital está planeando su segunda olimpiada. Es el marco ideal para que el manga deportivo -conocido como spokon– florezca, y sea un sector fácilmente exportable a otras culturas con las que comparte intereses similares. Estos comics deben entenderse siempre en una trama de superación personal, están protagonizados por jóvenes e intercalados de romances. Su ambientación en los medios urbanos más humildes, donde los logros se consiguen a través de la voluntad y el sacrificio, los arraigan entre las clases trabajadoras que se sienten cercanas a sus peripecias. Se da la curiosidad de que los avatares de algunos deportistas han aparecido dibujados en la ficción. Es curioso y muy gratificante que los editores españoles estén licenciando gran variedad de disciplinas para intentar llegar a un amplio público, tanto masculino como femenino. Es de ley destacar en primer lugar Real, de Takehiko Inoue, editado por Ivrea, entre cuyos roles están dos jóvenes discapacitados que...