Aladar 49

Historia del jazz: El nacimiento Abr29

Historia del jazz: El nacimiento...

Durante las próximas semanas haremos un repaso a la historia del jazz. No se trata de profundizar en algo que requeriría un espacio distinto y mucho mayor. La intención es señalar asuntos importantes, nombres imprescindibles y algunas obras que pueden ayudar a entender este tipo de música y su entorno. Comenzamos intentando descubrir las claves del nacimiento del jazz. Todavía hoy, el jazz es una música que no presenta problema alguno ante el noviazgo propuesto por otros estilos u otras formas de interpretar; desde el principio, no pierde su arraigo en el blues aunque está en constante movimiento, nada de lo anterior sirve al músico que interpreta jazz para poder mostrar cómo entiende él las cosas, cambia constantemente buscando nuevas formas con las que celebrar la vida. El jazz es la propia vida, su ritmo. Nació con esa vocación y la ha mantenido intacta hasta la fecha. Cuando comenzó a tomar forma, el jazz se fue dibujando como una forma de arte en el que la improvisación es fundamental, en el que un grupo de personas utilizando el lenguaje musical era capaz de dialogar para explicar. A principios del siglo XIX, en Nueva Orleans se concentraban personas de todas las nacionalidades imaginables. La convivencia era excelente entre ellos. Y allí había, también, esclavos negros. Siempre se apunta a esta ciudad como cuna del jazz aunque en cientos de lugares estaba pasando algo similar. Por una parte, el esclavo canta y sigue un ritmo concreto. No solo al hacer música. Estos hombres y mujeres aprender la improvisación cuando se encuentran fuera de su entorno natural obligados con violencia. No saben qué hacer y aprender improvisando. Eso se dejará notar en la música. Por otra, las costumbres norteamericanas, dada la gran cantidad de elementos culturales que...

MANGA: EN LAS PROFUNDIDADES DE LA MENTE HUMANA Abr29

MANGA: EN LAS PROFUNDIDADES DE LA MENTE HUMANA...

El manga nos muestra en ocasiones su parte más turbia. Aunque pueda asustar a primera vista, nos debemos un esfuerzo para deshacernos de prejuicios, y para analizar su similitud con otros artificios propios de nuestra cultura. Procesiones de flagelantes, corridas de toros, niñas sexualizadas convertidas en iconos de moda; películas llenas de sangre y vísceras; o escarceos lúbricos en la televisión, llenan un espacio en el que nos encontramos cómodos, y sin embargo… A medida que el ser humano se aleja del salvajismo, tiende a proyectar los secretos más negros en la ficción, en un intento de liberarse de las obsesiones, de los tabúes, de las pulsiones más atávicas; los japoneses lo hacen en el manga. Esto es chocante para nosotros, que hemos crecido viendo el cómic y los dibujos animados como un terreno reservado a lo más naïve de la infancia. La ruptura de esta convención nos estremece especialmente, nos agrede. Sin embargo no debemos olvidarnos de que son las mismas cosas, guardadas en diferentes cajones. Crímenes, tortura, masoquismo y relaciones de sumisión, incesto, bestialismo, pederastia, prostitución o esclavitud, se ordenan en la cultura occidental en el cine negro o de Serie B, en la novela marginal y en el subconsciente de la tragedia griega, en las fantasías de la pornografía, los anuncios por palabras, la cosificación de la publicidad o en cierta iconografía religiosa. Algunos individuos o sociedades no lo ficcionan y lo siguen practicando, nos provocan repugnancia y desolación. Pero la atracción por la violencia y el sexo extremo es innegable, e inevitable su expresión como válvula de escape. Es lo prohibido. El manga más oscuro. Antes de enfrentarnos a él, convendría recordar que creaciones como Lolita, Edipo Rey, Los 120 días de Sodoma, Muerte en Venecia, o Belle de Jour, son...

Flores que se marchitan Abr29

Flores que se marchitan...

La historia de Violetta Valéry está unida a la falta de casi todo. La muerte es solo esa forma de ausencia que termina siendo el colofón a toda una vida. Ya lo expresó Alenxandre Dumas en La Dama de las Camelias y así lo recoge Verdi en La Traviata. Y ante eso, el escenario en el que se desarrolla la obra se dibuja, necesariamente, como marco de la zona más oscura de la existencia del ser humano y antesala de un final tan trágico como necesario. Estamos acostumbrados a la luz y al lujo cuando nos presentan esta ópera. A espacios grandiosos en los que se mueven hombres y mujeres educados, elegantes, finos y representantes de lo más luminoso de las personas. Sin embargo, Violetta vive un mundo distinto, malvive entre alhajas que le permiten fingir una felicidad que compra a plazos, pero que nunca logra disfrutar. Tal vez sea esta La Traviata menos atractiva o menos amable para el público aunque es la que más poso deja en el espectador sin lugar a dudas. Hasta el 9 de mayo, cada tarde de representación, el Teatro Real de Madrid se llena de un público que desea pasar un buen rato con una de las óperas que más agradan desde siempre. Un público que celebra la inclusión de obras clásicas y conocidas, de óperas amables, en el programa anual. Un público que no busca lo exquisito en las interpretaciones porque en las butacas se mezclan expertos, aficionados y personas que quieren acudir a la ópera por primera vez. ¿Es esto lo que debería ocurrir siempre? Desde luego que sí. Si la ópera es un espectáculo con el que debe disfrutar el público que así sea. Los detalles, los matices, la valoración de lo exquisito, es cosa...

El horror disfrazado de amor...

Son muchos los casos en los que las novelas adaptadas pierden la esencia en su nuevo formato. Nos presentan una historia que parece ser una cosa y es, en realidad, otra. Un buen lector debe evitar caer en la trampa de creer lo que le enseñan en esas adaptaciones y tratar de profundizar buscando la esencia del texto para lograr un entendimiento adecuado. En literatura, hay relatos que pasan por ser una cosa cuando, en realidad, son otra muy distinta. Podemos enfrentarnos a un texto que, aparentemente, trata un tema y descubrimos que no, que eso era una excusa para hablar de otra cosa. Creemos que la intención de un autor es escribir una historia alejada de él mismo y en una frase, en un párrafo, le podemos ver allí descargando su ira, su amor, su venganza. Por ello, hay que tener cuidado al leer y prestar atención a todo tipo de detalle para evitar que nos jueguen una mala pasada. Alexandre Dumas hijo (1824-1895) publicó en 1848 una novela que le llevaría a alcanzar una gran notoriedad. La dama de las camelias se llevó al teatro poco después (1852) y Verdi la adaptó un año después para lograr, con La Traviata, uno de sus mayores éxitos operísticos. La dama de las camelias es una novela que cuenta la relación entre Marguerite Gautier y Armand Duval. Ella es una entretenida de París (estas mujeres vivían de saquear las cuentas de sus amantes, gastaban dinero con un ritmo de locura, cambiaban de amante cada cierto tiempo intentando mantener una posición que les permitiera seguir viviendo entre lujos que, finalmente, se acababan cuando la edad no perdonaba); él es un joven con una renta que le permite una vida bastante desahogada aunque no podría mantener a...

Inmortalizar el olvido...

Hasta el próximo 30 de abril podrá visitarse “«Sobre Sevilla». Fotografías. 1982-2000”, que recoge parte del trabajo realizado por Atín Aya (1955-2007) en ese periodo. La exposición inaugura la nueva ubicación de la galería Cavecanem en el pasaje Francisco Molina. Que este evento tenga lugar en el pasaje que honra al desaparecido pintor-agitador cultural madrileño no hace más que subrayar una idea recurrente que podría unir a los dos protagonistas: la búsqueda de la segunda cara dentro de una ciudad con un marcado carácter, Sevilla. Ese rascar-debajo-de-la-superficie-para-encontrar-la-verdadera-piel -en el caso de Molina en la labor de normalizar la práctica contemporánea en la ciudad durante los ochenta- que hace que asumamos como cotidianas las instantáneas que vemos. Meunier o Velázquez inmortalizaron a obreros o personajes de la corte, dotándoles de una monumentalidad y humanidad inusitada a ojos de propios y extraños. Si a estas variables unimos una geográfica, el sur concretamente, obtendríamos el espacio en el cual Aya desarrollaba la fotografía. Un trabajo de campo que podríamos enlazar con el realismo social o el grupo AFAL. Dando por sentado las diferencias temporales y las peculiaridades de un medio como la fotografía, destaca la capacidad de sugerir que esconden las obras. Cada disparo de los expuestos enmarca a cada personaje en una dualidad que cautiva, una dignidad que contrasta con la aspereza del conjunto. Quien ande por la ciudad rápidamente asumirá la falta de artificio y la potencia que desprenden las imágenes en blanco y negro. Una auténtica galería de contrastes entre la ciudad que vive de glorias pasadas, y el peso de las mismas, y las rendijas entre las que podemos observar a quienes día a día desarrollan su existencia. Estas personas son las protagonistas de un repaso a las escalas sociales autoconstruidas en la...

PREGUNTAS Y MÁS PREGUNTAS Abr29

PREGUNTAS Y MÁS PREGUNTAS...

¿Son los mallorquines The Prussians quizá el aliciente más estimulante para acudir este fin de semana al Teatro Alameda y disfrutar del festival South Pop? ¿De dónde (puñetas) han salido y cómo es posible que hayan facturado un debut de tan epatante brillantez? ¿Estará este debut a la altura del suyo? ¿Cómo señalar una sola virtud cuando se aglutinan tantísimas en el primer disco de una banda? ¿Acaso pueda ser que Mul Mul (Urban/Green Ufos) remite a un elenco de artistas muy distintos entre sí (desde Radiohead a Sophia; desde Black Box Recorder a Arctic Monkeys; desde…), todos ellos de intachable trayectoria, de primerísima fila, y sin embargo no desmerece a ninguno de estos iconos; y sin embargo destila un sonido propio, un marchamo de asombrosa autenticidad? (A modo de prólogo). ¿Se puede montar una banda casi sin proponérselo? ¿Es precisamente esa (aparente) prístina falta de expectativas la razón de un resultado de tan elevadísimo nivel? ¿Cuando Dominic Massó (voz y guitarra, autor de todas las letras) y Tino Lucena (batería y percusiones varias), allá por el año 2009, decidieron montar una banda a partir de la pasión común por el skate eran conscientes de hasta dónde llegarían con un solo disco en el mercado? (A propósito del origen). ¿Tiene que ver el sonido tan particular, fresco, exótico y polimorfo del álbum con el hecho de que a estos dos nativos de la isla balear, el primero de padre polaco-alemán y el segundo de nacionalidad filipina, se les unieran otros sujetos de origen peruano, Jorge Alarcón (guitarra), y argentino, Ferchu Vallejos (teclados); además de Gabriel Abrienes (bajista), el único mallorquín a secas? ¿Este crisol multicultural explica ese torrente de matices, sonoridades e influencias, lo explica todo? (A propósito de los orígenes). ¿No es increíble...

El nacimiento de una manada que aúlla diferente Abr29

El nacimiento de una manada que aúlla diferente...

Siberian Wolves es un dúo valenciano de sonido contundente y composiciones, con un estilo fresco que, al mismo tiempo, no olvida a grupos de los 50 o 60. Su primer trabajo de estudio, Siberian Wolves (2015), consta de ocho canciones dispuestas a pegar fuerte. Suenan como si se fuesen muchos pero, en realidad, tras la fachada de lobos siberianos hay solo dos músicos con gusto por la música de hace unas décadas, algo que se deja entrever en el álbum con que se han decidido a dar un paso al frente. Los lobos siberianos son animales que destacan tanto por su belleza como por su ferocidad. Y, en ese aspecto, el nombre de esta banda oriunda de Valencia es todo un acierto. Su música es atrayente y, al mismo tiempo, se desprende de ella un halo de ferocidad que acrecienta ese efecto hechizante inicial. Siberian Wolves lo forman Borja Put (guitarra) y Alex Barberá (batería y voz). Y nadie más. Puede uno extrañarse de entrada al ver que su formación no consta de bajo, de varias guitarras que permitan juegos de apoyo entre ellas, o de otros instrumentos tan a la orden del día como los teclados o los sintetizadores. Pero si se les presta una escucha, resulta sencillo reconocer que ni falta le hacen. El grupo valenciano nació a mediados de 2014; es decir, no hace ni dos años. Claro que las inquietudes musicales de Borja y Alex venían de lejos y su romance con la música no inicia su andadura a raíz de esta formación. Lo que sí florece bajo la identidad de Siberian Wolves son las ganas de hacer algo distinto, de no sonar a todo lo que suenan muchas bandas de la actualidad. Y, en este caso concreto, la búsqueda de...

TODOS TIENEN RAZÓN

Paolo Sorrentino es conocido como director de cine; su película La Grande Bellezza se ha estrenado con éxito en 2013, sigue la estela de Il Divo (2008). Tanto en los filmes como en la novela muestra una capacidad insólita por deconstruir la caricatura, conteniendo lo grotesco para mostrárselo a los espectadores -a los lectores- como algo que reconocen real por lo absurdo. Como la vida misma. Recoge el testigo de cierta forma de hacer del Neorrealismo. Evoluciona sobre ese movimiento, y mediante un barroco naturalismo en la forma de escribir convierte una Italia que se deshace en víctima de una nueva postguerra. No por incruenta menos dolorosa. No por pobre, menos picaresca. Frívola y desalmada. Reflejo de las carencias y los anhelos de una clase media que se desmorona. La misma exageración que provoca con la cámara, la traslada aquí a la voz narrativa para componer ese efecto de descomposición psicológica, de desmesura. Una sociedad que se copia a sí misma. Que es, en sí misma, una ficción. Practica Sorrentino una literatura que incursiona en lo coloquial, incluso en lo grosero y malsonante, acertadamente para la construcción de su narrador -el excesivo cantante melódico Tony Pagoda- compensándolo con un vocabulario brillante, con ideas de gran crudeza y oportunidad para la recreación de esa moderna sociedad neroniana que se mueve por Nápoles, por Capri, por simbólicas villas en Córcega, que el lector ubica en Cerdeña porque algunos de los monstruos son reconocibles, aunque el escritor no ha permitido que se apoderen de la narración. Una novela que se basa en lo local para alcanzar una descripción de lo general en la que los vecinos nos sentimos identificados. Calificación: Bueno. Tipo de lector: Cualquiera que quiera estar al día. Tipo de lectura: Divertida. Argumento: Insólito. Personajes:...

EL ASESINO DENTRO DE MI...

Jim Thomson es un autor de novela negra cuyos protagonistas muestran siempre una inclinación escabrosa por el lado oscuro del ser humano. Sin embargo, sus héroes o antihéroes tienen bastante que ver con los de Hammett y Chandler, en el sentido en que si no es que fracasen en sus hazañas, sí se sienten perdedores e incomprendidos. Esta novela, comparada por la crítica del momento con 1800 almas, nos ilustra sobre el personaje de Lou Ford, un tipo de apariencia amable y hasta amigable que se esconde bajo una enfermedad que es su propia camaleonicidad y por la que vamos descubriendo su secreto. Y es que Lou es un tipo violento, capaz de escurrir el bulto, provocar el suicidio de los débiles y enfrentarse a situaciones que le hacen ver el mundo desde su revés más perverso. Ahora que se está empezando a poner de moda la extimidad gracias a algunos autores nórdicos; el personaje de Lou, siempre desde el american way of life, juega a contarnos también su vida y lo hace sin concesiones, rodeando la acción para acotarla en su prosodia, dando a entender que la realidad es simple, pero lo que ronda dentro de su cabeza, no tanto. Cuando Joyce, la prostituta que luego desaparece y a la que dan por muerta (siendo Lou el principal sospechoso) provoca ante sus inocentes ojos, un escarceo que es todo menos agradable, nos encontramos con una visión que nos muestra a Lou desde una asexualidad que le hace incapaz de relajarse en el cortejo; si a esto sumamos cierta misoginia, que le hace mentir a Amy, su legítima novia con la que está a punto de casarse, tenemos a un tipo atractivo, pero ciertamente perturbado, más psicópata que loco (de hecho, consigue ingresar en...

El hombre en busca de sentido...

El testimonio de Viktor Frankl es aterrador y, al mismo tiempo, alentador. Narra su llegada y estancia en los campos de exterminio alemanes durante la época en la que los nazis obligaron al ser humano a preguntarse si, después de todo aquello, el arte era posible, la vida seguía siendo vida y el ser humano un ser racional. Lo hace intentando buscar explicaciones al comportamiento de unos y otros; explicaciones que -ya avisa el autor desde el principio- no terminan de convencer al lector que mira la escena instalado en un territorio ajeno que le impide tomar conciencia de lo ocurrido. Nadie puede llegar a comprender algo tan tenebroso puesto que es difícil, incluso, que una persona normal pueda creer que algo así pudiera ocurrir. Los campos de exterminio forman parte de las cloacas humanas que sólo una realidad terca ha hecho real para la humanidad. Divide la obra en tres fases buscando movimientos en las mentes de, sobre todo, los hombres (por una cuestión de experiencia personal limita a los varones su mirada) que fueron víctimas. Añade, al final, unos conceptos básicos de logoterapia que entran de lleno en la zona técnica de esta búsqueda. Aunque son las tres fases primeras las que hacen importante este libro. No esconde Viktor Frankl su tendencia hacia lo sagrado tratándolo como un anclaje fundamental del individuo si quiere encontrar un sentido a su existencia. Sin Dios cerca es difícil encontrar la idea que acompaña el método de análisis psicológico que utiliza el autor. El libro no es nada del otro mundo si nos fijamos en calidades literarias. Tampoco intenta serlo. La importancia de la obra, que es extraordinaria, llega desde el testimonio y de esa luz que se ve al final de un túnel casi eterno abierto por una...

YO, ROBOT

Tres son las peculiaridades de esta colección de cuentos de Isaac Asimov, representativa de su obra, la primera es el momento en el que se publicó, 1950; la segunda el tema elegido, la robótica; la tercera es el análisis ético que trasciende de cada una de las narraciones. La fecha no indica otra cosa que la presencia de un precursor que previó el desarrollo de la inteligencia artificial cuando esta se encontraba en sus inicios. El tema nos hace suponer que ha influido de manera decisiva en el imaginario posterior, destacadamente en el cine. La moralidad nos enfrenta a muchos dilemas de nuestra época, por lo que podemos considerarlos continuos, e inherentes a la humanidad. Propone un juego con las Tres leyes de la robótica, enunciadas por él y que abren el libro. El hecho de que los robots no se describan, sino que queden a la suposición del lector, y de que los escenarios sean ambiguos, potencia cierta abstracción que concuerda con ese futuro entrevisto y ese ambiente filosófico que se desprende del texto. Es un proceso curioso, el escritor se sitúa en la mente mecánica de los robots y a lo largo de los cuentos, éstos se van sofisticando, la relación de dependencia con los humanos se agranda, se incrementan las contradicciones de la razón. El asunto no es más que un pretexto para analizar la psicología humana y los retos del desarrollo. Para plantear un ingenioso juego de tradición policiaca, que lanza el escritor con las cartas marcadas. Algo diferente. La obra de Isaac Asimov es inmensa y abarca campos variados. Calificación: Muy curioso Tipo de lector: Aficionados a la Ciencia Ficción Tipo de lectura: Levemente abstracta Argumento: Paradójico Personajes: Inquietantes ¿Dónde puede leerse?: En el espacio, ahora, con los primeros...

Trece fábulas y media y Fábula decimocuarta...

La fábula es un relato del que el lector puede arrancar una enseñanza que le sirva para vivir de otro modo o, al menos, para mirar de otro modo las cosas. En las fábulas los rasgos de los personajes son escasos, incluso únicos. Y, tanto ellos como lo que sucede están al servicio de lo que queda en el texto de forma esencial en forma de alegoría. Juan Benet, uno de los mejores escritores que ha dado la literatura española el siglo XX, escribió Trece fábulas y media a principio de los años ochenta. En 1991 publicó la decimocuarta. En la edición de Alfaguara de 1997 ya aparecen juntas. Todas ilustradas con collages de Emma Cohen, excepto la decimocuarta que está acompañada de una ilustración de Eugenio Benet. El libro de Juan Benet es delicioso. Cada fábula parece estar cortada con la precisión de la pluma afilada de un genio. Todas ellas carecen de esa moraleja tan característica en el género (que en estas fábulas de Juan Benet hubieran sido como garrapatas en el texto -eso diría él con seguridad). Es esta una característica de los relatos que los diferencia del resto. Los temas tratados se repiten de forma casi obsesiva. La muerte, el destino, las apariencias, Dios, la religión; aunque son la muerte y el destino los asuntos que sirven de hilo conductor al conjunto de los relatos de este volumen. Esto, tan grueso, lo trata Benet con una ironía exquisita y llega a rozar la mofa cuando el tema es más profundo. Sonrisas para lo leve, carcajadas para lo solemne. Casi nada merecía seriedad en la literatura de Juan Benet. Sólo la propia literatura. Lo que se encontrará el lector es un destino del que no podemos deshacernos, la condena que supone querer parecer lo que uno no es y se queda como estigma,...