¿Escribir como Faulkner o vender como Follett? Abr08

¿Escribir como Faulkner o vender como Follett?...

Hace algunos años me escandalizaba saber que, en España, se publicaban alrededor de sesenta mil títulos diferentes cada año. Hoy, no me preocupa lo más mínimo cuántos son. Supongo que serán muchos más. Porque entre la cantidad de títulos que publican las editoriales buscando con desesperación un éxito que les solucione la cuenta de resultados; los libros autopublicados por autores que no encontraron sitio en las editoriales; y la cantidad  abrumadora de libros publicados a través de Internet; es casi imposible saber casi nada. Todo esto que algunos celebran (fundamentalmente los autores que publican su obra pagando cantidades, a veces, disparatadas) es un auténtico desastre que abarata la literatura día a día. No sé si alguien ha pensado que, con esta cantidad de publicaciones, todos los autores, salvo los quince o veinte mejor colocados en las listas de ventas, están condenados al anonimato más radical. Entre tanto ruido no se les puede escuchar. Algunos dirán que han publicado con gran éxito entre los que le han leído aunque pocos estarán dispuestos a asumir que sus lectores tienen nombre y apellido conocido para ellos (para los autores, digo). El mercado literario, en esos casos, es minúsculo; formado por parientes, amigos, media docena de contactos en las redes sociales y un par de compañeros de trabajo;  y la obra estará condenada desde el principio a no llegar un poco más allá. Incluso los más cercanos, se van retirando elegantemente intentando escapar de la cantidad de compromisos con los que se encuentran dado el extraordinario número de escritores que aparecen en su entorno; terminan aburridos y dejan de leer esas obras que tanto tiempo les restan para dedicarse a los grandes de la literatura y, así no perder el criterio literario. Las obras que podrían aportar algo...

Marcovaldo

Marcovaldo, titulado originariamente Marcovaldo o las estaciones en la ciudad, es una serie de veinte relatos, dedicados cada uno a una estación, que se suceden a lo largo del libro repitiendo un ciclo anual, que se completa, a lo largo del mismo, un total de cinco veces. Sin embargo, no es la narración ordenada, cronológica, que podría parecer, ya que no es una historia que vaya sucediéndose a lo largo del tiempo, un año tras otro, sino que las estaciones son el marco natural necesario para que se armen los relatos, que podrían ocurrir en cualquier otro orden. Nada indica que el cuarto invierno haya ocurrido después del primero; no hay datos ni hechos que den sensación de transcurso del tiempo; de Marcovaldo, el protagonista, no sabemos más tras leer el último, que tras leer el primero. Es decir, apenas nada. Marcovaldo es un ser aparentemente gris visto desde fuera, trabajador en un almacén, padre y esposo, al límite de la pobreza con el jornal que gana en la misma, igual que tantos otros, sin ningún rasgo aparente que lo haga destacar. Todo lo que tiene que ver con su vida como trabajador, en la que pasa la mayor parte del tiempo, aparece en el libro desdibujado, como si no importara (y de hecho, no importa), mientras que su vida familiar, su relación con su esposa, y con sus hijos, se va pintando a base de anécdotas cotidianas, de conversaciones, de momentos, que revelan el amor que hay en ella, a pesar de las circunstancias. Es, sin embargo, la parte que no se ve, la de los sueños, los pensamientos, y la evasión del protagonista, la que lo hace diferente, y la nos cuenta Italo Calvino. Porque Marcovaldo sueña, sueña constantemente y a cada...

La creación del personaje (1)...

La construcción del personaje es fundamental en literatura. Un escritor, de la nada, utilizando sólo palabras, tiene la responsabilidad de crear un artefacto literario que represente a una persona como cualquiera de las que vivimos en el planeta Tierra. O cualquiera que viva en otro mundo desconocido. Eso es igual. Materia y alma (dejen que utilice el término). De la nada. ¿Qué quiere decir esto? ¿Cómo se puede llegar a tener éxito con semejante proyecto? Alguien podría pensar que cuantos más detalles se aporten sobre un sujeto más podemos saber de él. Desde luego, en literatura, esto no es así. Un largo inventario de características no logra dibujar con perfección al personaje. Un gesto característico, un tic, una sola cosa representativa, puede hacer que logremos lo que nos proponemos. Una contradicción, una mentira, una forma de enfrentar un problema, puede ser suficiente. Sumar aspectos físicos o psicológicos de ese personaje no hace, necesariamente, que se le pueda ver con más claridad. En realidad, lo que queremos es conocer cómo entiende el mundo, cómo reacciona ante una situación u otra. Cómo le ven unos aquí y otros allá. Queremos construir un cosmos que gire alrededor de ese personaje; queremos que los cosmos de cada personaje se enfrenten (llegando a impactar con violencia si es necesario) a través de sus logos. Representando al personaje damos forma al todo; porque sin personaje no tenemos nada. Absolutamente nada. A medida que vayamos sumando características (no físicas puesto que estas desdibujan más que aportan) iremos logrando que el personaje crezca. Y esta es una de las claves fundamentales. Por un lado, el personaje crecerá para tomar protagonismo en el relato. De modo que los que aparezcan luciendo una sola característica se quedarán en lo que conocemos como secundario (un...

Mariana Cordero

Mariana Cordero mira con intensidad. Creo que intenta descubrir más allá de lo que ve. Nos acomodamos en una mesa de la cafetería del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Podemos ver caer la lluvia, correr a los peatones que dan pequeños saltitos para evitar los charcos. Pide un té verde. Yo un refresco con mucho hielo. Cambia de opinión y pide lo mismo. Mucho hielo y mucho refresco para los dos. Espera mi pregunta. Y cuando le digo que no hay preguntas, que se trata de charlar, relaja el gesto. Siempre me ha interesado mucho la vida de un actor fuera del escenario. Y como hemos decidido saltarnos las normas de cualquier entrevista, comenzamos por ahí. «El trabajo de un actor o de una actriz consiste en acumular todo lo que va experimentando. Mira, el otro día cedí mi asiento a una mujer negra en el metro. Un hombre mayor me dijo que no me molestara, que ella estaría acostumbrada a ir de pie en su país. Me enfadó tanto, sentí tal ira, que si ahora tuviera que sentir lo mismo, con recordar la cara de miedo y vergüenza de esa criatura, tendría suficiente. Y podría sentir lo mismo tantas veces como fuera necesario. Es el tesoro de los actores y actrices. Al interpretar se filtra la experiencia personal para fundirse con el personaje. Es inevitable arrastrar, en cada función, tus emociones, tus sensaciones, porque en algún lugar de tu consciencia hay algo que tiene que ver con el papel que vas a hacer». Es decir, que os pasa lo que a nosotros, los novelistas, aprovecháis cualquier cosa de este mundo para trabajar. «Con lo cotidiano se puede ensayar. Recuerdo que, en una ocasión, Carlos Gandolfo me preguntó con qué estaba trabajando para...

Las tres hermanas

============================ La Tres Hermanas Alianza Editorial, 2004 240 páginas. 9,80 € / e-book s/d ============================ Un mundo mejor que no viviremos Leer a Chéjov es enfrentarse, de la mano de sus personajes, con el mundo, con una realidad que nos lleva, de un sitio a otro, a su antojo y que, difícilmente, podemos controlar. Da igual si se lee ahora, si se le leyó hace cuarenta años o si le terminan leyendo dentro de un siglo y medio. Chéjov utiliza sus tramas como vehículo expresivo aunque son, dentro de sus obras, medios y no fines. Lo importante no es lo que pasa sino cómo eso modifica a los personajes, cómo el mundo cambia de aspecto. Chéjov convierte el tiempo en eternidad haciendo que sus personajes asuman que, pase lo que pase, su madurez debe estar por encima del entorno, de las experiencias propias o de las ajenas. Los personajes de Chéjov están condenados a vivir el mundo desde una madurez que no les corresponde, desde una aceptación de la realidad que se impone cuando no se participa de ella intentando un cambio de rumbo. «Las tres hermanas» es una de las mejores piezas teatrales del ruso. Cuenta cómo las hermanas Prózorov; Masha, Olga e Irina; viven en una pequeña ciudad apartada de la modernidad, aisladas de todo tipo de posibilidad que vaya más allá de sobrevivir sin que ninguno de sus sueños se puedan materializar. Masha se casó muy joven y no sabe lo que es la sensualidad de una pareja, ni la sexualidad satisfecha. Su amargura es absoluta. Pero conoce al hombre de su vida que partirá, finalmente, junto al resto de militares destacados en su ciudad. Olga quisiera lo que tiene su hermana, pero nunca pudo conseguirlo. Además, la vida va construyendo...

Enseñando a vivir Abr08

Enseñando a vivir

Una de las profesiones retratadas con mayor acierto y delicadeza por el cine es la enseñanza. Productores, directores, guionistas, actores y espectadores compartimos la experiencia de haber sido educados por profesores que nos han ayudado, con mayor o menor fortuna, a construirnos como personas. Por eso, las películas se han fijado en estos interesantes personajes. En Carta a tres esposas (A letter to three wives, Joseph L. Mankiewicz, 1949), una de las tres protagonistas, Rita Phipps (Anne Sothern) es una guionista de radio, mejor retribuida que su marido George (Kirk Douglas), maestro de escuela. Sin que él lo sepa, Rita pretende que su jefa le contrate a él para una vacante de editor. Cuando George lo descubre, se enfrentan en una discusión y al preguntarle ella por qué no abandona un trabajo que tantos otros han dejado debido a sus duras condiciones, él le responde: “¿Qué pasaría si todos desistiéramos? ¿Quién enseñaría a los niños? ¿Quién abriría sus mentes y corazones a la gloria del espíritu humano pasado y presente?”. Pronunciado con la vehemencia característica de Douglas, este emocionante discurso condensa la importancia y la dignidad de la profesión. Al igual que la película anterior, Tierras de penumbra (Shadowlands, Richard Attemborough, 1993), trata la enseñanza de manera tangencial. En ella, Anthony Hopkins dio vida al reconocido escritor y profesor de Oxford, C.S Lewis. Si bien este drama se centra en la historia de amor y pérdida entre el autor y su mujer, la poetisa Joy Gresham (Debra Winger), en las escenas que recrean las tutorías de C.S. Lewis con sus alumnos, podemos disfrutar del nivel académico excepcional que puede llegar a producirse en la famosa universidad británica. Ha habido otros extraordinarios largometrajes que, más allá de presentar a personajes fascinantes que resultan ser profesores,...

El Sha (o la desmesura del poder)...

Es probable que conozcan ustedes Irán, que sepan que su forma de gobierno es la denominada República Islámica, e incluso que comprendan que es el estado líder del Chiísmo. Y es más probable aún que lo perciban como una especie de enemigo, un anciano barbudo de ideales religiosos fanáticos y con un gran arsenal nuclear preparado para hacer saltar por los aires todos los Estados Unidos de América, por lo menos. Sin embargo, detengámonos un momento a pensar: ¿qué es Irán? Y, sobre todo, ¿quiénes son los iraníes? El maestro polaco del periodismo nos ofrece algunas respuestas en este libro, centrado en explicar el reinado del que fue el último sha de Irán: Mohammad Reza Pahlevi. Comienza el relato esclareciendo a grandes rasgos el reinado de su padre, para pasar después a detallar toda la vida política de Reza Pahlevi y culminar la historia describiendo la revolución que consiguió derrocarlo. Dicen que había mucho de fantasía en las crónicas de Kapuściński. Y yo me pregunto: ¿hasta qué punto choca esto con los principios del periodismo? Sí, quizás el polaco inventaba algunas de sus historias, de los personajes que decía haber conocido y de las situaciones que expresaba haber vivido. Pero el resultado es, como es también la meta del periodismo, un lector que comprende. Un lector que, en este caso, experimenta el miedo al sistema dictatorial del Sha y a las torturas de la Savak (su policía oficial), el hastío de vivir día a día con el fin único de sobrevivir a un ocaso más, y, finalmente, la emoción ante esa revolución que poco a poco llega y que va impregnando el ambiente de una esperanza que propone una vida mejor. Un lector, en fin, que comprende Irán. Ahora sí. Calificación: Muy interesante. Tipo...

Javier Pereira

¿Se puede rodar una película en doce días y con sesenta mil euros en la cuenta bancaria (de los que cuarenta y siete mil son préstamos de familiares o amigos y trece mil son aportaciones a través del crowdfunding)? ¿Se puede rodar una película con lo puesto? Pues sí. Y uno de los ejemplos más emocionante y alentador es la película Stockholm de Rodrigo Sorogoyen. Tres años de proyecto que ha terminado siendo una magnífica sorpresa y un auténtico regalo para el cine español. Javier Pereira es el actor principal de Stockholm. Ha recibido el Premio Goya al Actor Revelación este mismo año. Como de costumbre, el tráfico de Madrid nos juega una mala pasada. Nos vemos algo más tarde de lo previsto. Hemos elegido el Círculo de Bellas Artes para sentarnos y charlar. Y el centro de la ciudad suele ser poco delicado con la puntualidad del que lo transita. Javier Pereira es un hombre simpático, dispuesto a escuchar lo que le voy diciendo con actitud reflexiva. Intentamos recuperar el tiempo que nos ha robado la Gran Vía madrileña yendo al grano. «Stockholm es una realidad gracias a las aportaciones de muchos. Además, lo hemos logrado, no sólo por esas aportaciones externas, sino porque el equipo ha invertido su propio sueldo. Todos hemos aportado entusiasmo y un nivel de confianza en el proyecto poco habitual. Tuvimos que reducir gastos al límite. Lo inevitable, como son los gastos de seguridad social del equipo, hubo que pagarlo sin demora; pero, por ejemplo, la casa que se ve en la película es nuestra propia casa. El éxito de la película fue financiarnos de este modo y ocultar las carencias de presupuesto con un movimiento exquisito de cámara por parte de Rodrigo, un reparto cortísimo o la...

Tres destacadas actrices Abr08

Tres destacadas actrices...

Crimea, 1899, convaleciente de una afección pulmonar, Anton Chejov se instala en la península. Privilegiada por su clima mediterráneo, la costa del mar Negro acoge tradicionalmente a la aristocracia rusa, que cultiva orquídeas en los invernaderos imperiales de Livadia y bebe los vinos de Massandra. Una burbuja en el tiempo que apenas si durará quince años más. Hasta que ese mundo sutil y refinado salte en pedazos a causa de la revolución. Aislado en la campiña, el dramaturgo concibe una obra maestra, es la historia de Las tres hermanas que, retiradas en una posesión rural, sueñan con el brillo de la gran ciudad. Para Masha, Olga e Irina, la capital se presenta con la embajada de un destacamento militar que les hará soñar que son amadas. La amargura ocasionada por la partida de ese ejército las hundirá para siempre en la mediocridad y arruinará sus esperanzas. Hoy se van unos militares de Crimea -mientras vuelven otros- y comienzan quizás muchos hombres y mujeres a recordar otros tiempos, a soñar con algo que está lejos. O con algo que no existe. Porque en esta historia de desaliento –la de la realidad, la de la ficción- como en la novela de Lampedusa, todo cambia para que todo siga igual. Por eso José Sanchis Sinisterra toma el texto de Chejov, lo desmenuza, lo analiza, lo concentra, lo retuerce. Desaparece todo personaje secundario, se condensan los diálogos, se mantiene el espíritu que amarra a esas tres mujeres al pasado, aguardando un futuro malogrado. Lo único que no existe es el presente. Carles Alfaro, director, hace desaparecer todo objeto superfluo de la escena salvo ese piano de cola, lacado de negro como un féretro que simboliza la pátina engañosa de la cultura. Moscú. Y las tres hermanas flotan sobre...

13,99 euros

Conseguía Frédéric Beigbeder publicando su novela «99 francos» («13,99 euros») simultáneamente ser despedido de la agencia de publicidad en la que trabajaba, y convertirse en un en un fenómeno de masas. «Novela cruel, panfleto insolente y alegato contra la manipulación consumista», describe sin piedad los entresijos del mundo de la publicidad al que perteneció más de 10 años. Las vísceras del sistema de consumo al aire. Ahora bien, ¿por qué lo hace Beigbeder? ¿Es realmente una inmolación, como presenta, o una hábil estrategia publicitaria? Casi he diseccionado el libro buscando la respuesta. Hasta que me he dado cuenta de que con ello hacía exactamente lo que Frederic Beigbeder quería. Empezando por comprarlo, ya que los derechos los ha vendido a una editorial. Que habrá hecho un estudio previo, e invertido en publicidad. Pero hay más. Un golpe maestro. No es la novela lo único que he comprado. El eje de la misma es el diseño de una campaña para un producto de una marca, reconocibles tras los nombres ficticios. Campaña ficticia muy parecida a la del producto auténtico, hecha por la agencia de Beigbeder. A quien nadie ha demandado por violación de la confidencialidad. Un extraño menáge à trois en el que todos ganan. 304 páginas de publicidad continua. En cuanto al libro, es la historia de Octave Parango, un brillante creativo publicitario cuya vida es tan exitosa, casi a su pesar, en lo profesional, como deplorable en lo personal. Cocainómano, inmaduro, inestable, misógino, cliente habitual de prostitutas; su único baluarte parece ser Sophie, su novia, a quien abandona cuando le informa de que espera un hijo suyo. Octave se presenta como un publicista asqueado moralmente, al límite ya, y aterrorizado ante la muerte, que decide escribir un libro con el objeto de que...

Lohengrin: La dualidad del universo Abr08

Lohengrin: La dualidad del universo...

El Teatro Real de Madrid se vuelve a vestir de gala. Llega la ópera Lohengrin de Richard Wagner. Wagner estaba convencido de que la ópera no podía ser el territorio escénico en el que un cantante se luciera; estaba convencido de que la ópera no podía ser el lugar de disfrute de un público que quisiera pasar el rato. Por ello, optó por hacer regresar la poesía intentando construir un solo elemento integrador. La importancia de la orquesta, limar distancias entre recitativos y arias, acabar con la extravagancia de la floritura vocal; lograr un todo formado por música, poesía, danza y plástica; eran los objetivos del compositor alemán. Lohengrin, ópera que se representa desde el 3 de abril y podrá disfrutarse hasta el próximo día 27, fue el puente trazado entre esa idea casi obsesiva de Wagner y su posterior concepción de ópera como obra de arte total. Por ello, por ser una pieza de tránsito, aparecen esquemas tradicionales en la partitura. Ya se dejan ver algunas constantes de lo que el alemán buscaría constantemente y aparecen temas recurrentes como la redención por el amor y los valores del pueblo germano. En Lohengrin, Wagner interpreta y reescribe la mitología alemana. Esta obra es un relato en el que se enfrentan la maldad con la bondad, la zona más oscura del alma humana con la más limpia y transparente, el amor y el odio, la magia y la fe, el Dios monoteísta y los dioses paganos. Estos son los vehículos utilizados en el libreto para plantear el tema más importante de la obra: la duda y las consecuencias de su presencia. Y la orquesta (mucho más importante que en obras anteriores de Wagner) se convierte en un protagonista más. El director musical, Hartmut Haenchen lo...

A sangre fría

Desde el mismo momento de su publicación en el año 1966, In Cold Blood obtuvo una muy buena acogida por parte de la crítica y los lectores, quizá por la extraordinaria fuerza del relato, su originalidad formal y ese plus de interés que añade a la historia el hecho de tratarse de un suceso real, teñido además por el morboso atractivo de los llamados crímenes de sangre. El texto relata los sucesos ocurridos en 1959 en Holcomb, el tranquilo pueblecito de Kansas donde fueron asesinados los cuatro miembros de la familia Clutter, compuesta por Herbert, su esposa Bonnie y sus hijos, Nancy, de 16 años, y Kenyon, de 15. Los autores del crimen, Richard Eugene (Dick) Hickock y Perry Edward Smith, eran sendos convictos en régimen de libertad condicional que accedieron al hogar de los Clutter en la creencia -que la misma noche del crimen se demostró errónea-, de que en ella se guardaba una importante cantidad de dinero dentro de una caja fuerte. De forma inopinada, los acontecimientos desembocan en la muerte violenta de todos los integrantes de la familia, y la obtención de un botín tan exiguo que sirve de muy poca ayuda a la hora de intentar comprender los motivos del horror. Desde mi punto de vista, el tono narrativo de la novela es un auténtico prodigio literario. Dejando al margen las etiquetas de que se hizo destinatario al texto en su momento, y dando por bueno el tono testimonial y cuasi periodístico del relato, lo cierto es que la historia envuelve -o más bien abduce- al lector desde las primeras páginas, hasta el extremo de enterrar sus zapatos en el lodo de todos y cada uno de los escenarios en los que se desarrolla la acción, convirtiéndole en algo muy...

El sabotaje amoroso

Cuántas veces habremos oído la frase «en el amor y en la guerra todo está permitido», y cuántas buscamos pruebas de reconocimiento en ella para justificar actitudes y comportamientos. Siempre bajo la premisa del juego; el artefacto narrador que utiliza esta conocida por multifacética escritora belga, Amélie Nothomb, es un ser femenino y lésbico que utiliza cierta androginia a la hora de definirse a sí misma como guerrera de una vieja dinastía china, que viaja en una especie de centauro en busca del aroma y sabor de una bella italiana llamada Helena, que, por supuesto, bebe los vientos por el insulso y ridículo Fabrice, uno más del montón. La voz se acerca por momentos a la ciencia-ficción; en ningún momento conocemos el nombre de la protagonista, lo que no tiene por qué decir que juegue a ser diosa, pues esos delirios de grandeza se los deja a su propia locura al reconocer que si deja el hábito, se dedicará a ser Premio Nobel de Medicina. En esta androginia hayamos una profunda insatisfacción del rol natural de ser mujer, siempre aguerrida, siempre valiente y admirada, lo que en nada disgusta a la criatura creada por esta fabuladora del sub o inconsciente colectivo, a pesar de que ha declarado abiertamente que le encantaría escribir novelas de 40 páginas. Disfruta esta voz del poder de destrucción que entre su familia y ella misma generan, un dolor tan necesario como amar, y que, sin embargo, se sabe con poder para decir que en ella es único. Los torrentes de palabras que le dedica a Helena ya los querría para sí la mejor de las diosas; a través de situaciones vividas que tienen que ver con la voluntad y la huida, lo estático y lo dinámico. Todo es saboteado,...

Kingdom Come

Con su medida capacidad de manipulación, Norteamérica ha logrado instaurarse como madre de los sueños y temores globales, agenciándose los mitos heroicos engendrados en Europa y Asia para revestirlos de una fibra moral adecuada a sus intereses hegemónicos, y vinculada, paradójicamente, a la idea religiosa del bien versus el mal. Los superhéroes son un buen ejemplo de ello y personifican ejemplarmente todas las virtudes del sueño americano junto con su pretendida conservación de valores anclados al capitalismo contemporáneo, un deseo manifiesto de imponer (su) justicia y verdad a escala global, que también manifiesta una necesidad de creer en poderes superiores, provengan del cielo o de un autoproclamado reino. Pocas obras han abordado esta dicotomía moral del superhéroe como Kingdom Come, la enorme y mesiánica fabula de Mark Waid y Alex Ross que revitalizó el clasicismo heroico a mediados de los años noventa. La historia narrada por Waid y plasmada en las espectaculares y realistas paginas de Ross transcurría en un futuro no muy lejano en el que, por diferentes razones, la mayoría de los héroes clásicos se encuentran retirados y han sido sustituidos por una nueva generación de jóvenes sin escrúpulos y sin mas motivaciones para ejercer de vigilantes que la pura diversión o el desahogo de testosterona. La situación insostenible alrededor de estos nuevos justicieros provocaría la segunda venida de Superman, inmediatamente secundado por varios de sus antiguos compañeros a modo de apóstoles. El tono que inunda toda la obra queda marcado por el pastor religioso que la narra y las continuas referencias literarias al Apocalipsis bíblico, mostrando un claro trasfondo espiritual, pero, también, una pertinente reflexión sobre las verdaderas posibilidades del fin del mundo. Este pastor intuye, de manera reveladora, que el regreso del hombre de acero es en realidad  el principio...

Información Vs. Expresividad (Textos Seleccionados)...

Lo textos seleccionados que contestaban la propuesta anterior (Información Vs. Expresividad) son los siguientes: La autora utiliza un lenguaje sugerente, una forma de narrar que intenta escapar de lo explícito. Construye el personaje utilizando a través de la mirada del narrador sin dejar claro, con exactitud, qué es lo que pasó. Es ese uno de los aciertos principales del relato puesto que propone y el lector quiere saber, necesita saber (no sólo por curiosidad) quién ese hombre, qué fue lo que pasó. -¿Conduces tú? Los dos sabemos que no lo hará, aún así, me mira cómplice y responde: – No, mejor a la vuelta. Y ya sé que a la vuelta no haré la misma pregunta. Ahora arrastra los pies y las horas se encadenan unas a otras, pero cuando le miro, a través de no sé qué extraño fenómeno, descubro siempre algo nuevo, algo mágico, maestro y único en el túnel de su mirada, surcada de arrugas. Y no es más que el orgullo, la prueba evidente y palpable de alguien que supo, que pudo ganar la batalla a la miseria. Nadina Gavira (San Roque. Cádiz) En este caso lo explícito es más patente, pero no resta de expresividad al texto. Un texto que sólo es expresivo puede llegar a ser incomprensible. La autora busca compensar una cosa con la otra. Nombra la angustia y, al mismo tiempo, intenta dibujar un escenario lleno de ella. Me miro frente al espejo y todo me da vueltas, no consigo ver mi rostro reflejado en el cristal. No me reconozco y la angustia me invade. Me aterra ser el engendro de la peor de mis pesadillas. El pánico me hace gritar, porque no encuentro mi imagen definida, tan sólo el esbozo de un pobre diablo que...