Aladar 50

De decadencias y vanguardias May07

De decadencias y vanguardias...

Desde Madrid a Helsinki, el continente europeo muestra en su música múltiples aristas, producto de las capas en las que se superpone su propia historia de miserias y grandezas. El cuentakilómetros está a cero. En el reproductor tampoco avanza el código de tiempo del primer tema. Arranca un viaje alrededor del planeta que es al mismo tiempo una vuelta al mundo de la música, que en ocasiones se revela como el mejor acompañante. Sabina hace girar las ruedas por un lugar donde el mar no tiene cabida, cruce de caminos de ambientes sórdidos y juventudes malgastadas, con una instrumentación limpia, con una marcada presencia de las guitarras acústicas y una edición cuidada. La norteamericana Melody Gardot se adueña de un acento que no le pertenece, para hablar de una Lisboa de jazz, a la que un preludio de campanas de las iglesias de la Alfama y de los tranvías y los elevadores transportan al viajero. La canción remata en un colofón de cuerdas viejas, cuyo eco es devuelto por desconchones de los muros de los barrios históricos. Un océano más al norte, Fiddler’s Green nos hacen sentir con su particular estilo irish folk rock —y también con sus flirteos con elpunk—, las emociones de un paseo agitado por la noche de Dublin. Suzanne Vega también pasea, pero por las calles de un Liverpool silencioso y sin tráfico en una tarde de domingo, donde presenta a los personajes solitarios que cuentan su historia sobre un contrapunto de piano que desasosiega. Los cambios de ritmo y de instrumentación del tema llenan de aire los pulmones para proseguir un viaje que también hicierom de Liverpool a Hamburgo, The Beatles buscando una fortuna que llegaría más tarde. Pero antes de llegar a Alemania… Francia y Holanda. Ni más...

Ermonela Jaho o la otra forma de mirar a las personas...

Ermonela Jaho es una de las voces femeninas más bellas del panorama operístico actual. Y una artista de raza. Pero, sobre todo, es una mujer agradable, cercana; con mucho de ese carácter balcánico que reivindica el papel de la mujer en el mundo; una joven que procura mantener los pies en el suelo sin olvidar su pasado. Y muy guapa. Teatro Real de Madrid. Antes de comenzar la entrevista, no puedo resistir la tentación de decir algo a Ermonela. Me mira con interés, intentando comprender. Si yo fuera Giacomo Puccini escribiría La Bohème pensando en ti, le digo. Se mira el antebrazo izquierdo, pasa la mano derecha por encima dos o tres veces con rapidez y se limita a sonreír.  Nos regalamos un abrazo sincero. Las grandes cantantes parecéis estar muy lejos aunque yo sé que no, le digo. Cuando te vean con tu traje negro y la flor roja en el escote quiero que sepan que eres de verdad, que eres como cualquier otra persona. ¿Lo intentamos? Ermonela ríe, dice sí y comienza a hablar. “Tal vez por haber nacido en Albania y vivir un mundo muy cerrado, hasta los 4 ó 5 años fui una niña de una timidez casi patológica. Mis padres se preocupaban mucho porque no jugaba con otros niños. La primera vez que me sentí libre fue la primera vez que canté. Nunca lo hacía en público; el canto era liberador, pero siempre lo hacía a escondidas.  Mi madre era una mujer de gran generosidad, mi padre un oficial idealista. Y las dos cosas juntas fueron perfectas para crear el alma de un artista. Seguí cantando a escondidas, pero frente al espejo. Cuando ellos me vieron dijeron “nuestra hija es normal”. “Más tarde quise entrar en la escuela de...

De Cuba para el mundo sin pasar por el calendario May07

De Cuba para el mundo sin pasar por el calendario...

Cuando acaba de anunciarse que la documentalista Lucy Walker rodará la secuela del documental de Win Wenders Buena Vista Social Club (1999), recuperar esta película se convierte en cita obligada para los amantes de la música y de su relación con el cine. La música y el cine documental siempre han tenido una relación amorosa que va más allá del uso de la primera con un sentido diegético, o como simple acompañamiento de las imágenes de una realidad en movimiento. La relación música-cine ha fascinado a directores e incluso a los propios músicos, obsesionados  por reflejar en veinticuatro fotogramas cuánto es capaz de aportar el sonido en su formato visual. Documentales sobre grupos musicales,  solistas o músicas populares ha habido, hay y habrá, infinidad de ejemplos. Desde Don’t Look Back (A. Pennebaker, 1967), considerado el mejor documental musical de la historia, y donde la cámara captura a Bob Dylan con las manos en la masa durante noventa y seis minutos, hasta Canciones para después de una guerra (B. Martín Patino, 1971), en el que la música tradicional se convierte en el hilo conductor de una España recién salida de una guerra y con la esperanza de vuelta a la caja de Pandora. Pero en general, rara vez detrás del mero hecho musical en formato audiovisual existe una historia, una narración fílmica que acompañe a la melodía en su devenir cinematográfico. Por ello  el director alemán Win Wenders encontró a finales de los años noventa del pasado siglo una mina de oro en la historia de unos viejos músicos cubanos que a pesar de la edad y del olvido, se encontraban en perfecta forma. Tanto como para convertirse en los protagonistas de un disco que recibió un Grammy y vendió millones de copias, y de...

VIVIR CON UN ICONO May07

VIVIR CON UN ICONO

Charles Eames definió el diseño como un plan que dispone elementos de la mejor manera posible para llegar a un fin específico; una expresión de propósitos que puede, si es lo suficientemente bueno, llegar a ser considerado como arte posteriormente. Desde primeros del siglo XX, mucho del diseño que nos rodea ha sido una expresión de ingenio que dio solución a problemas cotidianos; pequeñas revoluciones en la era industrial que han cambiado, en ocasiones para siempre, nuestra manera de vivir. Siempre que se habla de objetos de diseño nos viene a la mente mobiliario complicado, difícil de entender, elitista, pensado por y para una minoría moderna e intelectual. Entonces, ¿podría ser un vaso de agua un objeto de diseño? ¿Y la cafetera más vendida en el mundo? ¿Y un exprimidor de naranjas? La respuesta es un sí rotundo. Arquitectos, diseñadores e ingenieros crearon piezas que hicieron de nuestros hogares y lugares de trabajo sitios más bellos y cómodos. La exposición Vivir con un icono lo ha demostrado en el COAM (Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid). Cincuenta objetos que ya pertenecen al imaginario del siglo XX, expuestos sobre cajas de cartón de embalaje, como si un camión de mudanza acabara de llegar y hubiera que colocarlos en el lugar que corresponde. Porque sí, esto es arte, pero arte al servicio de nuestras necesidades más mundanas; desde sentarnos a trabajar, a echarnos una siesta, fumar un cigarrillo o desayunar un zumo de naranja y un café. Hagamos del mundo un lugar más bello y a la vez útil. Y también ecológico. Convirtamos una bicicleta en una confortable silla, la icónica Wassily de Marcel Breuer. Busquemos soluciones para cualquier espacio, como hizo el gran Lecorbusier; quien, por lo visto, era también muy austero y vivía en...

Mar y literatura: el noviazgo extraordinario May07

Mar y literatura: el noviazgo extraordinario...

Desde el 15 de abril, en el Museo Naval de Madrid, podemos asistir a una preciosa exposición: Hombres de la mar, barcos de leyenda. Arturo Pérez Reverte, escritor y académico, es el comisario y promotor de la muestra. Su amor por el mar, la navegación y la literatura, se dejan notar en cada uno de los espacios dedicados a barcos (reales o pertenecientes a una obra literaria y, por tanto, pertenecientes al mundo de la ficción), a marinos o a una etapa de la historia en la que el barco fue fundamental. Barcos que nos hacen recordar momentos inolvidables como el Victoria de Juan Sebastián de Elcano o el Titanic. Y barcos que nos hacen recordar esas lecturas que nos llevaron a lugares remotos, misteriosos y llenos de aventuras, como el Pequod de Moby Dick o el barco capitaneado por Jim Hawkins con el que descubrimos La isla del tesoro, el Hispaniola. El museo Naval de Madrid es, posiblemente, uno de los mejores museos de Europa dedicados al mar, a los barcos y a la historia que funde ambas cosas en el tiempo. Y -¡qué paradoja!- está en Madrid, una ciudad que tiene la costa a cientos de kilómetros de distancia. El que escribe tuvo la gran suerte de realizar la visita acompañado por uno de los guías voluntarios de la institución. Cada mapa, cada lienzo, cada pieza, cada cañón, es motivo de explicación, de una charla verdaderamente agradable. Un nutrido grupo de voluntarios preparadísimos, son los encargados de mostrar a los visitantes esta exposición y el resto del museo. Merece la pena contar con ellos. La exposición Hombres de la mar, barcos de leyenda sirve para hacer un recorrido por la historia. Desde Grecia hasta nuestros días. Pero, también, para realizar un recorrido...

EL PRIMER CASO DE MONTALBANO...

La editorial Salamandra es responsable de la publicación en España de los veintidós libros que tienen como protagonista a Salvo Montalbano; criatura inventada, con sapiencia y cierto humor corrosivo, por Andrea Camilleri; escritor siciliano que conoce la gastronomía de las trattorías o los textos de Borges de un modo tan sumamente fino y sutil como lo son los tres casos que nos presenta, todos ellos de una actualidad pasmosa. Apuesta por los personajes y la trama; una trama que en los tres casos opta por finales que se desinflan como buñuelos de viento, buscando una interpretación de lo que ocurre cuando no sucede más que el choque de caracteres tan latino del quién es más, lo que lleva a su vez al pensamiento catastrofista, al qué pasaría si. El autor utiliza premeditadas y jugosas elipsis que, lejos de alejarnos del entretenimiento dan calidad literaria a un universo y a un personaje que no sabemos (sobre todo si llegamos sin conocimiento previo a su encuentro, como es el caso) si se trata de un gandul, un pedante o un comilón que necesita sestear antes de meterse al ajo; su lado oscuro está tan cerca de los detectives de Mendoza como a veces del Carvalho de Vázquez Montalbán. En Siete lunes, a partir del descuartizamiento de cuatro animales (los tres primeros Pez-Pollo-Perro) se inicia un supuesto jeroglífico cuya posible solución está en la Qabbalah. Se reflexiona sobre la inutilidad de todo conocimiento metafísico y hasta patafísico, para resolver un enigma en lo intrincado y conflictivo de la condición humana. El primer caso de Montalbano narra la asignación de plaza de Salvo; él no quiere ser destinado a un pueblo de montaña perdido de la mano de Dios, por lo que consigue que un inspector traslade su...

Ética para Amador

Han pasado muchos años desde que Fernando Savater escribió su Ética para Amador, y, con ellos, son muchas las cosas que han cambiado. Amador, su hijo, ya no es ese chaval de 17 años perteneciente a esa generación bien o mal llamada X, que pasaba de la política y los políticos, que consideraba que ese rollo era muy chungo, que no había más que chorizos, que mienten hasta cuando duermen, y que tenía, en líneas generales, una actitud más que pasiva hacia ella. Que pensaba que más valía dedicarse a vivir lo mejor posible y a ganar dinero, en vez de perder el tiempo en tonterías como cambiar el mundo. Que tenía como referente vital a Mario Conde. Amador es ahora un conocido pensador, más que interesado por la política, a cuyo análisis dedica buena parte de sus estudios; su generación (la mía), está ahora abrumado por la situación, la crisis generalizada, las hipotecas y las responsabilidades propias de la edad adulta, y, lo que es aún más importante: esa apatía generalizada, esa abulia social, ha desaparecido por completo. No hay bar ni parada de autobús en que no haya conversaciones (y discusiones) acerca de lo que está haciendo o dejando de hacer el Gobierno, se conocen los nombres, vidas, hechos y milagros de los candidatos a mantenerse en su puesto o a reemplazarlo, y la sociedad, en su conjunto, no ha tenido más remedio que reaccionar. La percepción puede que no haya cambiado en exceso, pero sí la manera de vivirla. Y, en estas circunstancias, Política para Amador, ese texto que Savater escribió alarmado y lleno de cariño hacia su hijo, y, por extensión, hacia toda una generación, se hace imprescindible. Cierto es que tanto este como su antecesor, Ética para Amador, se ...

SEVILLA BILTMORE, CARIBEÑO Y MAFIOSO...

Sevilla -como marca- tiene una repercusión enorme fuera de nuestras fronteras, es un universo de significantes que evoca el mito idealizado, pero deja muy alto el nombre de la ciudad andaluza. Orgullosos de esas referencias, las recordamos. En uno de los grandes hoteles de Cuba encontramos el escudo de Sevilla y la repetición de un nombre que se ha convertido en sinónimo de lujo, alegría, exotismo y extravagancia. Un homenaje al que las administraciones deberían estar atentas. Era nochevieja, y La Habana ardía en el fulgor de las celebraciones, entre fuegos de artificio y sonidos de danzón. La noticia se deslizó inquietante como reptil e irrumpió en los salones deshaciendo las congas. Rayando el alba se conocía la huida de Batista, y con el triunfo de la Revolución se desataba la anarquía en las calles. En medio de una multitud enardecida la alta sociedad se dirigió a las marinas, tomó sus yates por asalto y puso proa hacia Miami. Dicen que durante tres días y tres noches estuvieron llegando embarcaciones de recreo a los cayos de Florida repletos de hombres en smoking y de mujeres cargadas de joyas. Fue la debacle. Algunos tomaban tierra descartando una breve pesadilla, convencidos de que los yanquis enviarían a los marines para restaurar el orden en la isla, que sería una cuestión de un par de días; otros llegaban ya llorando por lo perdido sin remedio: rascacielos enteros como el de los Bacardí, suntuosas residencias en Miramar, colecciones de arte como la de la marquesa de Revilla de Camargo, ingenios azucareros, fábricas, salas de fiestas, centros comerciales. Todo se perdió en una noche. Llegó el comandante y mando parar. Los que no pudieron salir disparados se agolpaban por la mañana ante las legaciones extranjeras en demanda de asilo. Como...

Historia del jazz (2): De Nueva Orleans a las ciudades tomadas por los solistas May07

Historia del jazz (2): De Nueva Orleans a las ciudades tomadas por los solistas...

El cambio de siglo supuso una especie de cataclismo para la música en Nueva Orleans. Y, por supuesto, para sus gentes. Todo se acelera. El declive de la ciudad, pocos años después, provoca la fuga de cientos de músicos que acuden a las ciudades (sobre a todo Nueva York y Chicago) buscando nuevos públicos y nuevos futuros. Pero, antes de llegar a ese punto, suceden cosas que no podemos olvidar. Para intentar comprender qué ocurrió para que apareciese el jazz, merece la pena centrar la atención en el ragtime, especialmente en la música de Scott Joplin, puesto que fue uno de los más importantes ingredientes para que la nueva música viera la luz. Y en Jelly Roll Morton como personaje que se autoproclamó padre del jazz y que sirvió de enlace entre las distintas tendencias musicales. Nueva Orleans era el centro de la actividad musical. Todo ocurría allí. Y mientras duró ese tiempo luminoso, antes de que los músicos buscasen lugares distintos y alejados de la cuna del jazz, se iba preparando todo para que Louis Armtrong ocupase la escena e inaugurase una época en la que el solista sería fundamental y el jazz una realidad consolidada. Scott Joplin. Junto con el blues, el ragtime fue una pieza fundamental en la construcción de lo que hoy conocemos como jazz. El blues llegó desde el delta del Mississipi y el ragtime desde Missouri a final de siglo. Blues y ragtime convivian sin que estuviera demasiado clara la línea de separación entre ambos. Los pianistas negros interpretaban piezas muy rápidas, divertidas; piezas que podían bailarse; con el bajo de la mano izquierda insistiendo en los tiempos más poderosos y síncopas improbables con la mano derecha. El ragtime se podía tocar al piano, pero era muy difícil...

La maestría de reinventarse continuamente sin miedos May07

La maestría de reinventarse continuamente sin miedos...

Blur es un cuarteto británico famoso por marcar época. Varias veces. Porque su estilo ha estado en constante cambio, siempre apostando por experimentar con afán de encontrar nuevas vías de expresión. Ahora, estrenan nuevo trabajo. The magic whip (2015) es un álbum con doce nuevos temas, que reafirman el carácter y la esencia de un grupo de músicos que no se mete en el estudio de grabación si no es para explorar nuevos territorios que, a su vez, no dejen de conectar con su obra anterior. Rubricaron con letras doradas una época esplendorosa en el britpop, en la década de los noventa. Pero, antes, habían levantado aplausos y ovaciones con su disco debut, agrandando el género del rock británico. Y, más tarde, sorprendieron adentrándose en otros territorios como el reggae, el punk y la psicodelia. Para entonces, ya habían sido considerados unos de los grandes propulsores del movimiento indie. Así es la biografía de Blur. Un carrusel frenético, plagado de éxito pero sobre todo de sorpresas. Porque no todos sus trabajos son excelsos pero, desde luego, a ninguno se le puede reprochar una falta de originalidad o de carácter propio. Y ahora, trece años después de su último álbum, vuelven a la carga con otra obra de singular temperamento. Sí. Blur ha vuelto. La banda la componen Damon Albarn (alma máter, que se sitúa ante el micrófono, agarra una guitarra o se pasea por los teclados), Graham Coxon (guitarrista), Alex James (bajista) y Dave Rowntree (a las baquetas). Esta es la formación inicial y, para alegría de todos, la que ha dado forma también a The magic whip. Porque durante un período Graham Coxon abandonó la formación, aunque no merece la pena ocuparse con los líos o cotilleos internos del conjunto, con todo lo que...

NUEVE RELATOS, “NUEVE”...

Zonas de sombra y secretos inconfesables, pasiones que redimen o esclavizan, familias que arropan o acentúan la soledad, la vergüenza y el miedo. La prosa de Rodrigo Hasbún busca qué es eso que esconden tus amigos, qué ocurrió en la escuela o bajo tus sábanas. Te busca a ti. Por eso perturba, por eso engancha. Según refiere una nota al pie de la página 168 del libro editado por Demipage, en “Nueve” de Rodrigo Hasbún (nacido en Cochabamba, Bolivia, en 1981), se reúnen algunos de los cuentos que ya formaron parte de tres de sus libros anteriores: Carretera y Reunión, que se publicaron originalmente en “Cinco” (2006), Familia, El futuro y Larga distancia, en “Los días más felices” (2011) y La mujer y la niña, Sryacuse, Los nombres y Tanta agua tan lejos de casa, publicados en “Cuatro” (2014). Si tuviera que resumir en una frase mi impresión después de leerlo, diría que “Nueve” es un libro incómodo. Con un título breve –que alude al número de relatos que contiene-, una cubierta eficaz pero vacía, teñida tan solo de rojo cereza y una prosa directa, sin adornos, a veces delicada y en ocasiones infiltrada de cierta sordidez, los personajes de “Nueve” exhiben sus contradicciones con una palmaria falta de pudor; se saben perdidos, frágiles, fallidos, pero aun así se muestran. De una manera imprecisa, todos ellos se parecen entre sí, no porque carezcan de perfiles propios y diferenciados, sino por la enorme potencia de todo aquello que comparten: nostalgias sin resolver, familias que nunca lo fueron del todo, el sexo como único vínculo posible y como intensa desazón, el paso del tiempo y la incertidumbre de sus consecuencias, la conciencia de la muerte. Todo ese inabarcable galimatías al que llamamos humanidad. Por razones diferentes,...

LO QUE NOS CONTÓ VINCENTE SOBRE VINCENT May07

LO QUE NOS CONTÓ VINCENTE SOBRE VINCENT...

El cine de Vincente Minnelli nos deslumbra por la plasticidad, colorido y belleza de sus imágenes. Por eso, resulta particularmente acertado que fuera este realizador quien se ocupara de llevar al cine la vida y obra de su homónimo Vincent Van Gogh. La trágica vida del genial holandés fue rodada en escenarios reales como Auvers-sur-Oise o Arlés. Kirk Douglas, adecuadamente teñido de pelirrojo, se asemejaba tanto al pintor, que algunos habitantes de aquellos lugares se sobresaltaban cuando se lo encontraban. Vincente Minnelli es principalmente recordado por los novedosos e imperecederos musicales que dirigió, como Cita en San Luis, Un americano en París o Gigi. No obstante, su gran talento trascendía los géneros y fueron también esenciales sus aportaciones a la comedia (por ejemplo  Mi desconfiada esposa), al drama (como fue Cautivos del mal) o al melodrama (caso de Como un torrente). “Lust for life” fue el deslumbrante biopic que realizó en 1956 sobre Vincent Van Gogh. No sabemos por qué, en España evitaron la traducción literal del título (“Anhelo de vida”) y recurrieron al desafortunadísimo “El loco del pelo rojo”, lo que podemos imaginar no sería precisamente un estímulo para la venta de entradas. Los antecedentes de Minnelli como diseñador de decorados y vestuarios y luego director de escenarios en el teatro neoyorquino, explican en parte su fama de esteta obsesionado por el aspecto visual de sus películas. Era un maestro en el dominio del color y no lo trabajaba sólo desde la iluminación y la fotografía, sino que cuidaba hasta el último detalle la selección de localizaciones, la dirección artística y el vestuario para que todo realzara los tonos y aportara  textura a las escenas. Por eso, cuando nos viene a la memoria una de sus obras, solemos recordar imágenes de impecable factura en...