Aladar 51

Memorias con nombre de mujer May13

Memorias con nombre de mujer...

Un viaje a través de las canciones que reflejan el espíritu de las ciudades que visitan sus letras y que evocan sus partituras. Más de 13.000 kilómetros recorridos con la imaginación en las dos primeras entregas de la serie, de Madrid a Estambul. DesdeFinlandia a Turquía, donde se tocan dos continentes, la Europa del Este agrupa iconos que han atrapado la inspiración de compositores célebres de todo el mundo anglosajón. Más de siete mil kilómetros han sonado, cuando otro viaje de ocho canciones comienza en Letonia. The Weepies deslizan alusiones al turismo sexual preguntando por la tristeza de las chicas de la Riga señorial, con un tema con reminiscencias infantiles, que tiene acordes de infancia perdida. La KGB apunta un nombre en la libreta:Michael Jackson, que dice encontrarse solo, que dice oler el peligro, que canta sentirse como un extraño en Moscú. La voz desgarrada se pierde en una gran plaza ahogada por la lluvia, y en la que también resuenan las percusiones que recuerdan a simbólicas paradas militares. También llegan a Moscú —pero desembarcados de un horrible vuelo transoceánico— The Beatles. Se encuentran con una Unión Soviética desmembrada, y deciden llevar su canción hasta Kiev, para rendir un homenaje a las cálidas chicas ucranianas, cálidas a pesar de la frialdad de las tierras y del carácter. Rock con aires californianos para un trayecto a una Ucrania que ya es un país distinto al que se refería Mccartney. Más al oeste, Polonia, con la compañía de Joy División en el reproductor de música. Varsovia suena al post-funk de Joy Division.La banda inglesa adoptó en sus orígenes el nombre de la capital, que suena a su música. Y aprovecha el tema para reconstruir el ambiente de los conciertos, lúgubres y decadentes como la propia ciudad, pero...

Historia del Jazz (3): Louis Armstrong, El eclipse alumbrador May13

Historia del Jazz (3): Louis Armstrong, El eclipse alumbrador...

El gran desarrollo del jazz de Nueva Orleans se produjo en Chicago. Una paradoja que se justifica con el enorme movimiento que se produjo entre 1916 y 1919 de afroamericanos en busca de lugares más cómodos para vivir y, en el caso de los músicos, de nuevos públicos. Se conoce este fenómeno como la Gran Migración. También los músicos blancos se trasladaron a Chicago, pero ellos con una facilidad mucho mayor para acceder a las discográficas que, en el caso de los negros, no llegó hasta la aparición de los primeros race records. Louis Armstrong nació el 4 de agosto de 1901. Aunque él siempre defendió que había nacido el 4 de julio de 1900 (una fecha muy estupenda en Norteamérica). William y Mary Albert (el músico se refería a ella como Mayann) no cuidaron del pequeño Louis. El padre terminó formando otra familia y Mayann era prostituta en Storyville por lo que Armstrong se encontró conviviendo con varios padrastros durante su niñez. A los siete años comenzó a trabajar vendiendo carbón a las meretrices de Storyville. Cargaba durante todo el día con una carretilla que convertía ese trabajo en un suplicio. Un buen día, vio en un escaparate una vieja trompeta que se vendía por cinco dólares. Pidió un adelanto a su jefe y la compró. En ese momento, llegaba la oportunidad a un genio de la música que cambiaría todo lo conocido del jazz. Armstrong vivió todo lo que pasaba en Nueva Orleans (prostitución, segregación, racismo absoluto, violencia, ragtime, bandas de metal) lo asimiló y viajó hasta el centro de algo que estaba allí desde algún tiempo atrás presente sin que nadie lo hubiera sabido ver. Llegó al mismo centro de la realidad y convirtió un embrión musical en puro arte. Contaba...

El evento cultural más importante de América Latina...

Mientras en Sevilla está teniendo lugar su Feria del Libro anual, en la capital de la Argentina concluyó hace dos días el que se considera el evento cultural más importante de América Latina: la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Cuando el verano porteño se retira de a poco (y este año más lentamente que de costumbre) para darle lugar a la llegada del otoño, la Feria abre sus puertas en el predio de La Rural y durante tres semanas recibe alrededor de 1.200.000 visitantes que se pierden por pasillos y stands pero se encuentran y se topan con libros en una superficie de 45.000 metros cuadrados. Del 23 de abril al 11 de mayo pasados se desarrolló la 41ª edición de este mega evento que entusiasma a profesionales y al público general por igual. Hay algo de sol afuera. El otoño se resiste. La Feria brilla. Los pabellones verde, amarillo y azul se alzan sobre alfombras. Las salas ofrecen actividades. La programación promete invitados nacionales y extranjeros. México tiene protagonismo porque es el país invitado de este año. Y Aladar está en Buenos Aires. Me siento en una pizzería dentro del predio de la Feria y en esa mesa, bajo una sombrilla, espero a Pablo Perelman, economista argentino especializado en industrias culturales y en particular en la industria del libro, para entrevistarlo. Sé que puede darme respuestas muy precisas, pues realizó por encargo de Comisión Económica para América Latina (CEPAL) los primeros estudios sistemáticos sobre las IC (Industrias Culturales) en la Argentina y coordinó el Foro de Industrias Culturales de la Secretaría de Industria. Fue, además, durante más de diez años Director del Centro de Estudios para el Desarrollo Económico Metropolitano (CEDEM) en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Mientras...

Plataforma

Plataforma es esa novela de Michel Houellebecq que produjo ciertas reacciones en la crítica y los lectores, quienes no elogiaban precisamente ni a la obra ni a su autor. Es que Plataforma puede ser leída como un bodrio pornográfico. El bodrio de un misógino; también podría ser. Más de doscientas páginas son un bodrio que se salvan espaciadamente por algunas frases para subrayar. Sin embargo, no se puede negar que es una novela inteligente y valiente y que eso la hace muy propia de la voz, de la marca a esta altura, de su autor. Houellebecq dice lo que quiere y bravo. El problema no es él, creo yo, es que esta novela en particular realmente se siente como un bodrio por momentos. Habrá a quien le encante, claro. El tema central de la trama es el turismo sexual. Si bien la novela es (lo creo con convicción) una denuncia a la explotación sexual en el tercer mundo, sus personajes principales (Michel  y Valérie) viven de eso, explotan eso mismo, lo llevan al máximo, lucran con ello. Mientras tanto, se aman, y sobre todo, tienen sexo permanentemente; sí, sobre todo y no a solas, en muchas ocasiones en orgías o al menos una persona más. Páginas y páginas de descripciones explícitas de actos sexuales que se suceden uno tras otro sin descanso como si la esencia de la condición humana estuviera en la actividad sexual. Algunos encuentros rozan lo inverosímil o al menos parecen de película pornográfica de clase B o Z. Ellos se aman, pero de ese amor se habla a través de la carne. Veinte páginas antes de que termine el libro, la novela da un vuelco impresionante y ahí yo me recompongo, reconozco que mereció la pena todo el bodrio de...

Herejes

El escritor Leonardo Padura va más allá de la serie negra de Mario Conde, el detective fetiche que le ha llevado a la fama, y la mezcla en Herejes con toda una novela histórica, con dos tramas diferentes de investigación, y con una reflexión –también- sobre los imperceptibles movimientos de la sociedad cubana actual, en una obra que si en algún momento nos parece demasiado extensa, consigue resolver después con agilidad, y mantenernos atentos hasta la última página. A los aficionados no hay nada que decirles, el escritor muestra su oficio, socarronería, una mirada crítica, nos introduce en círculos y mundos que nos motivan a no detener la lectura. Para los legos, señalar que Herejes puede ser un buen acercamiento a la novela negra, a la de Leonardo Padura y a la literatura cubana, una trinidad que les va a dejar –seguro- con muy buen sabor de boca. En un vaivén que nos arrastra desde el siglo XVII hasta la actualidad por Miami, La Habana y Ámsterdam, atravesando historias e Historia, componiendo un misterio que va enredando sutilmente al lector. Una excelente documentación, interesantes referentes literarios y artísticos, y experiencia en escribir y en novelar, sitúan a Padura junto a los más potentes escritores actuales en lengua española. Herejes es cautivadora, electrizada por el pulso que le toma a la capital isleña. Pero no se queda ahí sino que traza un mapa de la maldad humana a través de las épocas, destacando algunos hechos recónditos, interesantísimos, con los que ambienta sus páginas. Hay guiños a la gastronomía, a las tribus urbanas, a la capacidad de sufrimiento del pueblo de Cuba en un relato magistral sobre las vicisitudes de los judíos como nación, que también llegaron al Caribe. Establece además un itinerario alternativo desde donde...

EL VIAJE DE LOS MALDITOS May13

EL VIAJE DE LOS MALDITOS...

La historia la cuentan Gordon Thomas y Max Morgan-Witts en su obra del mismo título; la novela Leonardo Padura en su extraordinaria Herejes; la transcribe Julian Barnes en Una historia del mundo en diez capítulos y medio. La recordamos para que no se olvide, cuando se cumplen 76 años, mientras que barcos cargados de seres humanos atraviesan el mar buscando amparo entre nosotros, puesto que aquellos que no conocen la Historia están destinados a repetirla. El 13 de mayo de 1939 el trasatlántico SS Sant Louis, de la compañía alemana Hapag zarpaba del puerto de Hamburgo con destino a las Grandes Antillas. A bordo viajaban 937 personas, familias en su mayor parte, en posesión de visados como turistas en viaje de placer expedidos por las autoridades consulares de la República de Cuba en Alemania. El navío, una motonave de propulsión diésel, ondeaba la bandera del Tercer Imperio Alemán. La travesía transcurrió con la normalidad con la que se desplazaban en la época los burgueses, entre juegos de mesa, paseos por las cubiertas y cenas elegantes. A la vista de las costas de Cuba se celebró el habitual baile de máscaras para celebrar la feliz llegada. Todo parecía previsible y normal. Tras entrar en la bahía de La Habana el barco izó el pabellón de cuarentena y se dispuso a recibir a las autoridades portuarias para verificar que los pasajeros estaban libres de enfermedades, una medida habitual para evitar la expansión de epidemias. Entonces comenzó a escribirse una de las páginas más negras de la Historia de la Humanidad. Porque los pasajeros del Sant Louis eran judíos. Llegaban huyendo de su país, donde habían vivido por generaciones enteras, aterrados por las nubes de tormenta que se cernían sobre Europa. El precio de sus pasajes –de los...

Libertad absoluta para celebrar una década May13

Libertad absoluta para celebrar una década...

Igloo es una banda gallega que acaba de cumplir diez años moviéndose por los escenarios y ofreciendo grandes dosis de pop rock. Para celebrarlo, ha publicado Igløø2 el mes pasado: un trabajo compuesto de novedades, versiones e incluso remezclas. La apuesta por revisar y reinventar varios de sus antiguos temas, la confianza de versionar canciones de grupos clásicos y el atrevimiento de ceder su música a las remezclas hacen de Igløø2 un álbum singular y repleto de contrastes. Hace diez años que Igloo fue el nombre con que se bautizó a un grupo de sangre y acento gallegos. Una década después, esa banda cuenta en su historial con cinco álbumes y una larga lista de conciertos, donde tanto uno puede quedarse con el entrañable directo ofrecido en el bar más pequeño del pueblo, como con aquel donde teloneó a una banda conocida por el nombre de Franz Ferdinand. La carrera del cuarteto con sede a medio camino entre Caldas de Reis y Vigo es de lo más completa, tanto si nos referimos a experiencias como si hablamos de la música a la que han dado forma. Pero, es cierto, hasta entonces Igloo no había hecho algo parecido a Igløø2 (Ernie Records, 2015): disfrutar de la más absoluta de las libertades a la hora de editar un disco. La banda está formada por Beni Ferreiro (voz y guitarra), Juanma Fernández (guitarra), Julián Rodríguez (bajo) y Berto Torres (batería). Aunque su disco debut no está disponible en plataformas digitales (es más, podría suponer una curiosa odisea dar con él incluso en formato físico), sí es posible disfrutar de sus otros trabajos anteriores: #2. La transición de fase (2009), ∞3 (2011) y Ø4. El conjunto vacío (2013). Y viene a cuento citarlos no solo por su calidad y...

JUAN PERRO, un trovador del Misisipi de lengua Zulú...

A los cinco años, ¿mi canción? Escuela de calor. No paraba de pedirle a mi tío, cuando me llevaba en el coche, que la pusiera otra vez. Por eso, que Santiago Auserón, vocalista del grupo que fue, Radio Futura, viniese al teatro de mi pueblo, que me prestara su tiempo para una charla y que pudiera verle actuar después, lo consideraba un privilegio. Santiago es un caballero, respetuoso con sus fans, y un señor cariñoso. Prefiere sentirse acompañado por su banda y cuando vienen por aquí abajo, tener como artista invitado,  a Raimundo Amador, al que decía en los ensayos: – que no digo que te sientes, sino que te sientas cómodo. Y le colocaba bien la silla como muestra de su excelsa educación. Su estilo ése, procurar que la gente se sienta cómoda. ¿Tiene algo que ver el espectáculo de esta noche con el que ofreció en Nocturama hace un par de años? «El espectáculo, la primera novedad que presenta es la incorporación de un extraordinario clarinetista- saxofonista, Gabriel Amargant, y nos apetecía echar un viento encima a las guitarras, juegos armónicos más completos para encontrar paisajes novedosos y dejar que las canciones se reinventen». «Hoy mismo, vamos a estrenar Agua de limón. No la hemos tocado nunca en directo, ni ensayado». En el escenario contaría la historia que había detrás de esta canción que surgió de la noche anterior con Raimundo, en La Caja Negra. Le preguntó Santiago, ¿tú que bebes? Y éste contestó – ¿yo? Una agüita de limón. Auserón es uno de esos músicos en extinción que dan más de lo imposible en el escenario, lo llena de lugares como Tijuana, Nueva Orleans, el Misisipi más añejo, Nápoles, Cuba, al son de jazz, blues y boleros, al tiempo de contar...

El forzado inocente

El forzado inocente (Madrid, Pre-Textos, 2014) es el poemario clave de la carrera del poeta franco-uruguayo Jules Supervielle (Montevideo 1884–París 1960), en su día amigo inspirador del gregueriante Ramón Gómez de la Serna y, como él, escritor único e inimitable. Publicado en París en 1930, en plena efervescencia surrealista, El forzado inocente es un triunfo de la inteligencia, de la necesidad sobre el azar. En una línea de búsqueda parecida a la surrealista, Supervielle nunca aceptó la escritura automática propugnada por André Breton y sus seguidores, aunque navegó las aguas del momento de duermevela en el que la razón empieza a anegarse en el mundo de los sueños. Casi un hierofante, invocaba la magia en la espuma de lo cotidiano como el que convoca los espíritus ancestrales para encontrar el sentido trascendente que anida en el corazón de los hombres. No tengo noticias de que frecuentara los paraísos artificiales, pero la alucinación es la pauta de su discurso lírico. Y, sin embargo, la metáfora deslumbrante no era su camino, prefería la construcción de un universo de imágenes extrañas por asociación improbable de ideas comunes, no por la superficie irracional de un lenguaje violado por el inconsciente (“Olvida ya las manos y los ojos del viaje, / escucha las razones de tus muros sensatos, / es por aquí, te digo, es por aquí”). Supervielle nunca fue un poeta a la moda, ni ahora en estos tiempos postmodernos anda de moda. Poeta a la antigua, no por su clasicismo formal, ni por la exhibición de una retórica ampulosa, sino por creer aún que la poesía era una forma de conocimiento capaz de elevar al ser humano por encima de la vulgaridad. Poeta suprarrealista, no por despreciar la realidad, sino por querer asirla entre sus manos más...

UN DÍA EN LA FERIA DEL LIBRO DE SEVILLA...

Desde el 7 al 17 de mayo, en la Plaza Nueva (Sevilla), 39 expositores de editoriales, librerías y autores entrarán en diálogo con los ávidos lectores. A esta cita acudirán personas para que les firmen libros de autores a los que quieren conocer; expertos para hablar de escritoras y escritoras para dar charlas; cantautores, pasacalles; y, para profesar respeto a la vida y obra de un héroe cultural, como Rafael de Cózar. ¿Yo? Para comprender el ambiente respirable entre billones de hojas de papel. Fui acompañada. No me costó convencer a mis compañeras de periodismo, Isabel, Ángela, Cristina y Sara, cuando les dije que a las 18.30, en la caseta nº7 de Ediciones En Huida, habría un coloquio, Relatos y mujer. Llegamos tarde a la cita, pero el joven que detentaba la editorial se percató de nuestra desazón y tuvo el gesto de llamar a la autora de la tercera edición de un libro que apareció en septiembre de 2014. Amablemente, nos concedió unos minutos y desordenamos las sillas, para formar un pequeño círculo. Carmen Bretones, siendo almeriense, profesora de Instituto, en un pueblo de Sevilla, y doctora en Literatura Inglesa, es éste su primer libro de literatura de  ficción, Once relatos de mujeres de hoy. Comenzó a preguntarle Isabel Lara, ¿consideras que las cosas que le ocurren a las protagonistas tienen su causa en las condiciones sociales en las que viven? «Son las cosas que nos pasan a todos, gente trabajadora, con sus traumas. Son personas en las que se ven reflejadas o dicen “¡si ésta es mi vecina!, o ésta soy yo o es mi madre o es mi tía”. Los personajes son gente normal frente a situaciones de la vida que nos unen a todos y a todas». ¿Qué hizo “click”...