Aladar 52

Historia del Jazz (4): Louis Armstrong, la inmortalidad del jazz May29

Historia del Jazz (4): Louis Armstrong, la inmortalidad del jazz...

Louis Armstrong regresó a Chicago, desde Nueva York, en 1925. Nadie era capaz de igualar el amplísimo repertorio de recursos técnicos que era capaz de desarrollar al hacer música. Y allí grabó una serie de sesiones inolvidables, tal vez las más aclamadas de la historia del jazz, con los Five y Hot Seven. Aparece, por si era poco, el Armstrong más vocalista y con él lo que se conoce como scat singing. Más no se puede pedir. En noviembre de 1925, los técnicos de grabación del sello OKeh estaban en Chicago. Era un equipo que iba y venía puesto que podían trasladar los aparatos. Aprovechando la ocasión, Armstrong quiso grabar siendo el líder del grupo. Aunque, más tarde, grandes músicos consiguieron grabaciones memorables nunca se superaron las de Armstrong con los Hot Five y los Hot Seven. Alguna de Parker puede estar a un nivel similar, pero no por encima de estas. Las frases musicales de Armstrong se entrelazaron de forma primorosa, la lógica de su música era arrasadora. Los breaks que otros eran incapaces de cerrar con soltura resultaban naturales, casi obligados, cuando él tocaba. Por otra parte, el predominio de la corneta de Armstrong es absoluto ya que las líneas melódicas parecen estar, siempre, un escalón más arriba del conjunto. Contaba el propio músico que grabando Heebie Jeebies se le cayó al suelo la letra de la canción. No la sabía de memoria y, mientras recogía el papel del suelo, improvisó unas sílabas que trataban de imitar las líneas melódicas de un instrumento. Ya saben, eso a lo que pronto nos acostumbró Armstrong. Cantar sin decir nada con sentido lingüístico , pero lleno de coherencia musical. Esto se conoce como scat singing. Y lo que contaba el genio lo ponemos en entredicho...

Las ciudades que prestan su voz May29

Las ciudades que prestan su voz...

Desde Damasco a Katmandú, un viaje a través de la música interior, de las propias localidades y de quienes la viven y las reinterpretan para convertir experiencias en canciones. Un saxofón libanés ha amenizado el viaje a lo largo de más de 1.500 kilómetros desde Estambul.Suena Toufic Farroukh, que perfila con la sonoridad genuina de los instrumentos árabes la magia de la noche en Damasco. Desde la distancia de un París marcado por los acentos orientales, un músico atrapado por el jazz relata en un pentagrama improvisado el recuerdo de sus aventuras en Siria. Tardan en llegar las voces, y lo hacen en un segundo plano, escondidas tras el bullicio de la ciudad, en la siguiente canción que suena:Duran Duran pinta con los aires de los ochenta a la urbe cosmopolita de Tel Aviv.Alguien dice encontrarse consigo mismo paseando entre sus edificios. La electrónica acompasa una historia que recuerda a las miradas que los visitantes dedican a su alrededor cuando llegan por primera vez.Asombro. Otra ciudad llena de gracias se convierte en el grito desesperado de una mujer, Tina Arena, que se identifica con la urbe caída sobre sí misma por la guerra. Cubriendo con una pátina de tristeza la grandeza de sus tiempos de oro y palacios lujosos. Se llama Bagdad. Y se apodera del nombre la artista para gritar su desesperación. Las notas de otra canción mezclan el aire de Londres y el de Teherán.Un viaje en sueños bajo el velo de la noche. La banda británica Hiatus toma prestada la voz de Shura para dibujar un contrapunto de cumbres y llanuras de Irán, de suburbios y de altos edificios del corazón financiero de su capital. Altos y ampulosos rascacielos reciben al viajero en su etapa musical en los Emiratos Árabes. El...

Michael König y Adrianne Pieczonka: La soledad de los cantantes May29

Michael König y Adrianne Pieczonka: La soledad de los cantantes...

El Teatro Real de Madrid está lleno de rincones preciosos. En uno de ellos, en la dependencia conocida como «salita verde», nos encontramos con Michael König y Adrianne Pieczonka. Son el tenor y la soprano que encarnan los papeles de Florestan y Leonore en las representaciones de la ópera de Ludwig van Beethoven, Fidelio, que tiene programadas el Teatro Real hasta el próximo 17 de junio. El día en Madrid es caluroso. Adrianne Pieczonka tiene poco tiempo para atendernos. Debe caracterizarse para interpretar su papel. Michael König tiene menos prisa puesto que con él tardan menos las peluqueras y maquilladoras. En cualquier caso, el tenor tiene aspecto de hombre tranquilo, de no tener motivos para las prisas. La conversación es fácil y se desliza con la cadencia de la siega en verano. Hablamos de los comienzos, de los porqués. Michael König comenzó cantando en un coro de chicos, a los ocho años, aunque eso «no significaba, en principio, que fuera a ser cantante de ópera. Era educación básica y, finalmente, se convirtió en el momento en el que se desarrollo mi vocación». El tenor contesta con tranquilidad, moviendo las manos con calma y sin aspavientos. «Fueron mis padres lo que insistieron. Mi padre tenía muy buena voz, pero no le dejaron cantar. Había que reconstruir Alemania. Me inscribió en ese coro de chicos. Al principio no me gustaba, era algo extraño; aunque, después, he sabido que fue la mejor decisión que ellos tomaron por mí. Pasado un tiempo, me pregunté hasta dónde podría llegar eso de cantar. Fue mi propia decisión tras un primer contacto algo dubitativo». Adrianne Pieczonka es una mujer muy atractiva, de rasgos duros y marcados. Mira a su compañero para comprobar que ya ha acabado su intervención. Y habla. Su...

Fidelio: Luces y sombras sin movimiento May29

Fidelio: Luces y sombras sin movimiento...

Hasta el 17 de junio se representará, en el Teatro Real de Madrid, la única ópera de Beethoven, Fidelio, una obra que suma distintas tradiciones musicales (alemana, vienesa, francesa e italiana) y que está basada en un hecho real ocurrido durante el periodo del Terror francés. Una ópera que oscila entre la oscuridad de la injusticia y la luz que aporta la mujer. Ir a ver una ópera y levantarse de la butaca pensando que una buena grabación hubiera sido suficiente no es muy buena señal. Claro que no lo es. Y eso es algo que puede ocurrir cuando la puesta en escena no funciona. Puede ser que la dirección musical sea correctísima (Harmut Haenchen conduce a la Orquesta Titular del Teatro Real con acierto, con la fuerza necesaria cuando toca y con exquisita delicadeza en cada nota; sabiendo encajar el trabajo del coro y del reparto con facilidad y solvencia); puede ser que los cantantes estén bien de voz y manejen con gracia el arco dramático de sus personajes; puede ser que nos encontremos con algún elemento original dentro de la caja escénica; todo esto puede ser, pero no resulta suficiente. Hoy en día, el público reclama algo más para no sentirse defraudado. Y es que sobre el escenario tienen que pasar cosas, no se admiten pausas en el desarrollo o en la evolución de los personajes cuando no están justificadas; los códigos podrán ser diversos aunque no habrá sitio para la falta de ideas o para solventar la papeleta con lo facilón. Fidelio es una ópera más que interesante. Deudora de la opéra à sauvetage (ópera de rescate), mezcla la tradición italiana (el aria de Leonora Abscheulicher! Wo eilst du hin? es el más claro de los ejemplos) con la francesa en...

ARTE EN CUBA.TREMENDO PANORAMA I May29

ARTE EN CUBA.TREMENDO PANORAMA I...

Comenzamos con este artículo un acercamiento a la cultura en Cuba, con una serie dedicada a la pintura y las artes plásticas; ahora que se inaugura en La Habana la bienal de Arte Contemporáneo, cita ineludible para los profesionales y los apasionados. Nos dejamos guiar por una aficionada para acercarnos a la obra de los más destacados pintores cubanos, apartados –nosotros- de la mirada de los expertos y de las opiniones ortodoxas. Wendy Guerra es una escritora de la penúltima generación isleña, en su novela Nunca fui primera dama nos ofrece el atisbo de un museo personal que podemos reconstruir desde la libertad que nos da la literatura. Las pinturas a las que se refiere se las encuentra la protagonista en casa de un amante, en París, y se queda sorprendida por la construcción en la ciudad del Sena de una muestra de representantes de la vanguardia caribeña. Servando Cabrera Moreno, 1923. Rómulo y Remo, 1981. Lo que más nos llama la atención de Servando son las imágenes de cuerpos entrelazados, vistas como al través de un vidrio coloreado, azul en este caso, que caracteriza la mayor parte de su obra en la que hay retratos de mujer con los cabellos enlazados de flores, y hermosos guerrilleros. Los desnudos como este son delicadamente eróticos en su fragmentación y muy representativos de su pintura. Amelia Peláez, 1896-1968. Bodegón, 1958. Comprometida hasta la muerte con la Revolución, sus cuadros se asemejan a vidrieras, con colores planos separados en celdillas y representaciones que están entre lo naif y lo cubista, acercándose a la abstracción. Se dice que su inspiración viene del cromatismo de los arcos de medio punto acristalados, propios de las casas de la isla y por lo tanto del sol. Es la autora del mural del...

LAS REGLAS DEL JUEGO. CHEMA MADOZ EN ESTADO PURO (2008-2014)...

La Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid ofrece, hasta el 2 de agosto, la exposición de Chema Madoz, como paso previo a Photoespaña 2015 (certamen que comienza en la misma ciudad a partir del 4 de junio). Lo imposible, lo oculto, aquello que está por descubrir, empieza a poblar las calles de la capital de España. Animador de inanimados y buscador incansable no ya de la idea de estilo, esa palabra que se confunde habitualmente con el ruido y la furia diarios, sino de toda una poética propia en la representación; Madoz inaugura en un previo de Photoespaña una exposición en su Madrid natal. Gracias a que podemos disfrutar de gran parte de su obra (más de la mitad de las más de 120 fotografías son inéditas) llegamos a decir que en el mundo de los sueños, el tuerto no es el rey. Porque es necesario no sólo estar familiarizados con la textura de los objetos y su calidad, sino que el espectador construye siempre el sentido, un sentido que cambia de imagen a imagen. Y lo hace gracias a lo que tiene delante de sus ojos; algo, como decíamos inaudito. Y aquí es donde aparece el estilo Madoz, si es que la palabra estilo sigue existiendo. Comisariada por Borja Casani, como ya sabían los aficionados a su obra, al autor no le gusta titular sus fotos entre otras cosas porque hacerlo supondría romper con la educación y la elegancia establecidas; es decir, con Las reglas del juego, que así se llama la exposición. Desde un libro cerrado con escaleras que desde su lomo viajan al interior, la nube con aguja atravesada que sugiere que podría llover hacia arriba o el preciso cuello de camisa donde un pentagrama nos lleva a la...

CUANDO STAR TREK DESCUBRIÓ LA SINGULARIDAD May29

CUANDO STAR TREK DESCUBRIÓ LA SINGULARIDAD...

(Texto cortesía de Cipriano Valenzuela) Star Trek es la mejor serie de ciencia ficción por sus excelentes guiones; una saga que (creada en 1966 por Gene Roddemberry) ha inspirado grandes inventos tecnológicos para la humanidad (teléfono móvil, “intercomunicadores”, tablets, nanosondas, programas de detección computacional para la medicina, etc.). Viendo su primer largometraje, realmente me doy cuenta que también ha sido el germen de una dimensión paralela que ha convergido con la Singularidad (Singularity): crecimiento exponencial que empieza a volverse explosivo y profundamente impactante hacia la era de la fusión inteligencia humana-artificial; un valor que trasciende. Nuevo paradigma del proceso evolutivo, en el que las máquinas “en un futuro muy, muy, cercano” serán humanas aunque no sean biológicas. En 1979 comenzó la saga de largometrajes de la serie Star Treck, que ha llegado hasta 2015 con la excelente película En la Oscuridad, obra maestra de la ciencia ficción, con un Benedict Cumberbatch sublime (Sherlock Holmes, The Imitation Game) en el papel de Khan, tal vez el enemigo más interesante y de mayor personalidad de la saga, junto a los Klingon. Pero volvamos a la primera película: The Mothion Picture (1979). En ella, una gigantesca nebulosa de energía que resulta ser una nave, se dirige hacia la Tierra eliminando a todas las unidades de carbono (seres biológicos inteligentes) que encuentra a su paso. Veyer (V’Ger) va en busca de su Creador, lo que descubre el señor Spock cuando logra entrar en el interior de la nave, enigma que desvela el capitán Kirk en la escena final, ya que se trata de la sonda Voyager 6, encontrada por un planeta-máquina que la había reprogramado para reunir toda la información del universo y así transmitirla a su Creador. En ese viaje de 300 años V’Ger evoluciona y adquiere...