Aladar 55

TERRITORIOS YA NO ESTÁ HECHO PARA NOSTÁLGICOS Jun21

TERRITORIOS YA NO ESTÁ HECHO PARA NOSTÁLGICOS...

Reportaje fotográfico de Antonio Gómez Domínguez Esta es la realidad y a quien no le guste que no la mastique. Si nos quedamos anclados en “mejores” tiempos pasados del Festival Internacional de Música de Sevilla, no disfrutaremos de los que están por llegar. Siempre y cuando, lo venidero merezca la pena, claro está. Yo intenté saborearlo pero el viernes noche me supo amargo. Sobre todo, por la añoranza que me causaba ver el Monasterio de la Cartuja sellado para los presentes, y a la muñeca gigante, Alicia, del Museo de Arte Contemporáneo, en su interior, privada de disfrutar de la música, con la que se celebraba el XVIII cumpleaños de Territorios. Porque a nadie le gusta regresar a su tierra y encontrarse con que le han mutilado la dimensión más mágica de un espacio, entendido como propio. Había que asumirlo, solo dos escenarios (el principal, de Cruzcampo; y el de la Ser), un exceso de música electrónica, menos grupos indie, mucha menos gente, más frio; y, un ambiente de walking dead. The Strypes, un grupo de jóvenes, compuesto en 2008, elegantemente enfundados en trajes de chaqueta (el cantante con gafas opacas), fue el gran anfitrión de aquél atardecer, con un rock electrizante y húmedo. Éste calaba en el personal porque animaba el recuerdo que The Beatles dejó en ellos. Poca gente en este escenario de la entrada, aunque me parecía que iban ganando terreno a los que rompían filas de la maraña tejida por el grupo de rap local, SFDK. A lo lejos, la rapsodia de Saturnino Rey, Zatu, desplegaba el andamiaje braceado de sus seguidores; cerca, de frente, voces melódicas de marca irlandesa. El aire, dedicado a respetar el sonido fluctuante e interminable de la guitarra y el repiqueteo del baterista, que como...

Historia del jazz (VII): Duke Ellington (2) Jun21

Historia del jazz (VII): Duke Ellington (2)...

Todo lo que el jazz tiene de sonoridad e instrumentación, desde los años 30 en adelante, tiene que ver con Duke Ellington o es cosa suya. Además, este músico fue pionero en el mestizaje del jazz; en la implantación y desarrollo de algunos instrumentos que hoy no podrían faltar en una banda y en la de la voz como un instrumento más; o en el uso de espacios acústicos para grabar. Hasta el día de su muerte demostró ser el rey del swing, de la composición jazzística para orquesta. Duke Ellington decía que su música era “una transformación de recuerdos en sonidos”. Tal vez, esto está en relación con la vocación del músico que no era otra (en sus años de juventud) que la de ser pintor. Cada una de sus composiciones parecían dibujos disfrazados con un pentagrama. “Para un músico de jazz, los recuerdos son importantes. Escribí una vez una pieza de 64 compases sobre un sencillo recuerdo de infancia: el paso de un hombre que se aleja silbando una canción; lo escuché una vez en la calle desde mi cama y a través de la ventana abierta”. Así era la música de Ellington. Historias cercanas, cotidianas; historias que todos hemos vivido traducidas a un lenguaje universal que las convertía en historias exclusivas que nunca podrían decirse de forma distinta. El universo de Ellington se sostenía sobre lo pequeño. Por eso es sorprendente que se le criticara, con bastante frecuencia, que tuviera una excesiva tendencia a las formas mayores de composición o a la tradición más clásica y europea. No hay más que centrar la atención en los medleys o popurrís del compositor para comprender que él se situaba, de forma voluntaria, muy lejos de la música puramente artística y culta. Lo que...

UN FULGOR DE ORO EN EL TRÓPICO Jun21

UN FULGOR DE ORO EN EL TRÓPICO...

La sociedad cubana tiene muchas caras que se revelan al viajero curioso: una furiosa necesidad de expresarse mediante la música, el vestigio de antiguos esplendores, la modernidad que irrumpe imparable en medio de tantas restricciones. Ernesto Rodriguez es un personaje singular en una ciudad distinguida, su trabajo es brillante, diferente a lo que se puede encontrar en otros talleres. Premiado en España, continúa con su análisis sobre la fuerza de la imagen en la sociedad de la información. La mirada del viajero sorprende, bajo los soportales de la avenida principal de Cienfuegos, un brillo de iconos bizantinos, todo lo contrario de lo que uno esperaba encontrar en Cuba. Al acercarse se puede comprobar que más allá de la técnica -minuciosa y precisa- las tablas están prostituidas con la incorporación de imágenes pertenecientes a la cultura pop, Spiderman, Bob Esponja, Superman. Estamos en el Estudio Voynich, el taller de uno de los pintores cubanos de la última generación. Ernesto Rodriguez traza su trabajo sobre el contrasentido, a nadie se le podría ocurrir –si esto no fuera así- utilizar el pan de oro como base de sus composiciones, cuando la carencia de materiales en la isla es extrema y obliga a los artistas a ingeniar mil argucias, siempre dependientes del voluntarismo de los amigos y la premura de los encargos. No es un pintor desconocido en España, ha vivido en Madrid, Granada y Barcelona. Durante su estancia en nuestro país, fue ganador del Premio de Pintura de Fuente Álamo 2010,  con su obra La Virgen y Spider El Justo, una sorpresiva conjunción de técnica y subversión. Pasó una temporada en Berlín. De su periplo de seis años por Europa han quedado ocho exposiciones y la impresión del conocimiento, el acceso a ese universo de imágenes que es...

TINA MODOTTI (1896-1942): LABORIOSA Y ACTIVISTA...

La Fundación Loewe sita en el madrileño barrio de Salamanca (entre las calles Serrano y Jorge Juan) acoge, desde el pasado 28 de mayo y hasta el 30 de agosto, esta maravillosa retrospectiva de una mujer que fue única como fotógrafa y como activista. Dentro de la programación de PhotoEspaña 2015, debemos agradecer a ambos organismos el traslado de la excelencia bien entendida a las calles de la capital de España. Dentro de la actividad encomiable que viene realizando PhotoEspaña, cuya edición de 2015 está dedicada a Iberoamérica, debemos destacar esta breve, pero enjundiosa exposición de Tina Modotti; artista italiana afincada durante la mayor parte de su vida en México, donde conoció al fotógrafo Edward Weston, que la impregnó de un oficio a desarrollar que manaba de la pintura mural como reivindicación, llegando a cultivar con cierta maestría (conviene recordar que la mayor parte de su obra está realizada durante los más o menos dorados años 20) una idea feminista del trabajo muy afín a una realidad social de opresión, bodegones, retratos y arquitectura paisajística. Su estilo, sensual y elocuentemente emotivo, ha hecho que María Millán se haya fijado en su manera de trabajar con la gelatina de plata y la platinotipia, dos inventos casi pioneros por aquel entonces. Teniendo en cuenta, además, que fue en 1929 cuando abandonó esta disciplina artística, con el fin de ir más allá en su activismo social desde la política; quizás, la obra rescatada nos sepa a poco y, para muchos, pesen más las acusaciones recibidas por estar implicada en la organización del asesinato de su propio marido Julio Antonio Mella. Sería una verdadera lástima ya que si en su obra hubo coherencia (Tina se vio obligada a huir de su México querido por ello, obligándose a volver...

Antonio Méndez Rubio: La poesía como antídoto...

Antonio Méndez Rubio quiere que sus lectores existan, que busquen eso que no cabe esperar y que, además, sea en un poema donde lo encuentren. La publicación de Nada y Menos en Ediciones Liliputienses hace pensar que, todavía, es posible un espacio para la buena poesía y que lo comercial ha dejado, casi sin saberlo, ese hueco tan necesario para que las letras sigan vivas sin necesitar del dinero. Acabas de publicar Nada y menos (Cáceres, Ediciones Liliputienses, 2015), un volumen que recoge los poemarios que has ido editando entre los años 2007 y 2011, continuación, en cierto modo, de aquel otro volumen anterior de poesía reunida, Todo en el aire (Poesía 1995-2005) y enlace con los poemas de tu último libro publicado en edición exenta, Va verdad (Madrid/México, Vaso Roto, 2013). En estos volúmenes se recoge una carrera literaria que comienza hace aproximadamente treinta años. ¿Cómo ves ahora perfilado este largo camino recorrido?  Hay trayectos. “Camino” es una palabra quizá excesiva, que conlleva una dirección, o al menos un sentido, y no estoy seguro de que eso se dé en mi trabajo poético. Y “carrera”… da miedo. Me siento mejor hablando de tramos, o tramas, de “trayectorias”, no siempre continuas, que se cruzan y se dispersan, que se desvían de sí mismas. Me pareció que los primeros poemarios recogidos en Todo en el aire formaban un ciclo, a pesar de que cada cual era singular y contenía ya sus ciclos propios y múltiples. Y cuando luego tuve la misma sensación, decidí reunir los siguientes libros para marcar ese ambiente común que ahí se respira. Esto último es lo que da forma a Nada y menos, que dialoga con el previo Todo en el aire: éste quería reactivar el aviso de Marx (“todo lo...

Nada y menos

Ediciones Liliputienses recoge los poemarios escritos entre los años 2002 y 2008 por Antonio Méndez Rubio (Fuente del Arco, Badajoz 1967), aunque han seguido un orden de publicación algo más dilatado en las ediciones exentas y queda fuera el excepcional Va verdad, publicado por Vaso Roto en 2013.  Sumado este volumen a Todo en el aire (Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2008), dispone el lector de la poesía reunida, casi completa hasta el momento, del poeta extremeño radicado en Valencia. Méndez Rubio es sin duda una de las voces más personales del panorama poético en lengua castellana. Su indagación en los límites del lenguaje sólo es comparable a la tensión de la palabra de Paul Celan, Emily Dickinson o Wallace Stevens. Solitario francotirador en la poesía española, el poeta entiende como nadie la máxima deleuzeana para el gran arte: labor de exilio en la propia lengua, pelea constante por el encuentro con una forma para el desvelamiento del ser. Y Méndez Rubio la encuentra, vaya si la encuentra, por eso su escritura es necesaria como el pan de cada día. Con el paso del tiempo, su obra se levanta como un edificio de sólida arquitectura, erguida sobre una conciencia de la escritura basada en la exploración de la materia del sentido a la que no estamos acostumbrados en la poesía española. Poeta metafísico, aunque de la noche oscura del alma, maneja el tono de tal forma en su escritura que es un prodigio cada poema y un milagro cada libro. Escritura meditativa, intempestiva, radical, pero no desolada ni solitario ejercicio de complacencia. Y es que toda batalla en el lenguaje es una batalla en la vida, porque la realidad es la realidad nombrada y la poesía de Méndez Rubio no es un juego estéril...

Lo que importa

Antonio Rivero Taravillo (Melilla, 1963) ama la palabra, de eso no cabe duda si uno ha frecuentado sus traducciones de Shakespeare, Milton, Marlowe, Tennyson, Yeats o Pound, si se sabe de su fidelidad al estudio de las letras irlandesas y de su labor al frente de la revista sevillana Estación de poesía, pero su amor a la palabra de los otros no debiera ocultar al lector el disfrute de la que escribe en nombre propio. Lo que importa (Sevilla, Renacimiento, 2015) es su quinto poemario y no dudo en calificar el libro como un encuentro feliz para el lector que se tope en el anaquel con un ejemplar sevillanamente encuadernado en albero y granate. Feliz, porque Rivero Taravillo escribe una poesía que recubre el mundo de luz y abre sentidos donde se espera la rutina, como en la espléndida oda a la ciruela que viene a la boca “del cesto de frescor del diccionario” y se derrama en jugos como una “constelación de asombros”. No es que falte el tono amargo y el recuerdo de la vida canalla sepultada en el pasado, la culpa o el olvido que no llega, pero la mirada del poeta se resiste a las visiones negras y encuentra siempre una metáfora para salvar la inocencia. Es una mirada adánica, en cierto modo, que descubre cuánto mira como recién nacido. “Qué concordancia, / mi corazón y el trino”, dice desde el jardín cuando el yo se pierde entre las hojas y la brisa. Su oficio es pulcro y bien medido, pero busca la naturalidad del curso del pensamiento, centrando su labor en la construcción de metáforas que recubren la anécdota y la visten de atardeceres serenos. No es un poeta neomodernista el que asoma en esta miscelánea de versos soplados...

Sincronía en el envés del planeta Jun21

Sincronía en el envés del planeta...

El hecho de ubicarse en las antípodas de la Europa Occidental no hace que la música de Oceanía difiera diametralmente.Folclore y tendencias se tocan, como todos los extremos. Serotonina y golpes de caja para el primer tramo del viaje. Un vaquero negro de aires indígenas desenfunda su voz rotunda para reclamar su vuelta a la ciudad que le vio nacer:Perth, en la fachada índica de Australia, espera su música, que bien pudiera ser compuesta en Texas. También quieren regresar a Australia, pero a la orilla de Tasmania, The Whitlams, porque dicen que tienen cosas que hacer. Así lo cuenta la letra de una canción de homenaje a Melbourne, tan caótica en los ritmos como una ciudad que vive en su día frenético y en su noche alocada, abierta a la bahía. La siguiente parada en el viaje a través de la música es Papúa Nueva Guinea. Un trayecto hacia el norte a través de notas que suenan a sur, porque el rumbo es hacia el la mitad del mundo.Salima habla de sueños y de los mejores días de una vida recogida en las melodías de una composición con nombre de ciudad misteriosa y exótica. Eclecticismo de ritmos de base electrónica, raps, notas sostenidas de aires orientales y hasta etéreos recuerdos de reggae en el Miss Chang de un sorprendente disco de Chinese Man, inclasificable en un solo estilo, porque pertenece a una docena al mismo tiempo, y que incluye desde notas en bucle hasta sonidos reales de tráfico. El camino a Corea del Sur es, en cambio, monocorde. Gris y monótono, justo al contrario que la noche en Seoul, que Wangel retrata en un crescendo hasta una explosión contenida, trágica, que habla de la cercanía de la distancia, de la dulzura de la culpa,...