Aladar 56

ERNST LUBITSCH: SU TOQUE Y SU OBRA Jun27

ERNST LUBITSCH: SU TOQUE Y SU OBRA...

Lubitsch era un mago con la chistera llena de ingenio. Su legendario “toque” es junto con el “MacGuffin” de Hitchcock, el único recurso cinematográfico que ha generado un concepto específico para designarlo, que permanece eternamente vinculado a su creador. Cuando Ernst Lubitsch murió prematuramente de un ataque al corazón en 1947, otros dos grandes directores de cine se lamentaban: “Se acabó Lubitsch” dijo Billy Wilder y William Wyler repuso “¡Peor aún! ¡Se acabaron las películas de Lubitsch!”.Billy Wilder no era precisamente sospechoso de benevolencia en  las opiniones que profería sobre el prójimo, pero su mordacidad habitual desaparecía para dejar paso a la más absoluta admiración cuando hablaba del ingenio inagotable del que siempre consideró su maestro. Enst Lubitsch era judío alemán. A diferencia de numerosos compatriotas suyos del medio cinematográfico que, en la década de los 30, acudieron a Hollywood huyendo  del nazismo, él emigró a principios de los felices veinte, porque había llegado a lo más alto como director en Alemania y quería probar fortuna en aquella ebullición de talento que fue el Hollywood de los años dorados. No tardó en ponerse en evidencia su arte y fue uno de los primeros realizadores que, al combinar dirección y producción, llegó a tener un control absoluto de sus películas. Nos legó algo tan valioso como el mítico “toque Lubitsch”, sofisticado elemento cuya naturaleza es tan rica, vaporosa e inaprensible, que ha dado lugar a infinidad de definiciones. Aunque reconocerlo en sus películas es mucho más sencillo que verbalizar su esencia, haremos un intento más…Consiste en un recurso humorístico basado unas veces en un solo plano que condensa una metáfora muy aguda o una elipsis y otras veces en la reiteración de un gag, de forma que una escena sutilmente divertida se va repitiendo en...

SER O NO SER LA GRAN SÁTIRA SOBRE EL NAZISMO Jun27

SER O NO SER LA GRAN SÁTIRA SOBRE EL NAZISMO...

Máximo exponente del talento de Ernst Lubitsch. Reina de las sátiras. Genialidad sin precedentes ni sucesoras. Indiscutible obra maestra. Todos los elogios son pocos para una película que rebosa de ingenio en cada fotograma, dejando atónito al espectador. La comedia más divertida y satírica de Ernst Lubitsch fue Ser o no ser (To be or not to be, 1942). La historia gira alrededor de una troupe de actores de teatro polacos que preparan una comedia llamada “Gestapo” que ridiculiza a los nazis y que es cancelada por la censura, por lo que deben seguir representando Hamlet. Al producirse la invasión de Varsovia en septiembre de 1939, el vestuario de la frustrada “Gestapo” permitirá a los intérpretes disfrazarse de altos mandos alemanes, engañar a los nazis y salvar a la Resistencia polaca. Los protagonistas son el vanidoso matrimonio Tura, compuesto por Joseph (Jack Benny) y María (Carole Lombard), primeras figuras del teatro polaco y habituales intérpretes de Hamlet y Ofelia. Ambos rivalizan por encabezar la cartelera y mientras él declama, ella coquetea. Cada vez que él inicia el famoso monólogo que da título a la película, ve estupefacto como un galán se levanta del público y deja la sala. Se siente devastado creyendo que su interpretación ha decepcionado al espectador, cuando lo cierto es que el joven cumple la consigna de María Tura para acudir a flirtear a su camerino. La situación se repite hasta cuatro veces, con un giro diferente cada vez que intensifica nuestra diversión.  La última vez que se produce la escena, ya no es sólo el protagonista el que contempla a un joven abandonando el patio de butacas, sino que el amante habitual se queda estupefacto, ya que él está sentado esta vez, observando el mutis de su nuevo rival. De...

UN LADRÓN EN LA ALCOBA: LUBITSCH NOS ROBA LA RESPIRACIÓN Jun27

UN LADRÓN EN LA ALCOBA: LUBITSCH NOS ROBA LA RESPIRACIÓN...

“Un ladrón en la alcoba” es la comedia sofisticada que representa la máxima expresión del estilo de Ernst Lubitsch. Su famoso toque aparece en casi cada escena y Herbert Marshall y Miriam Hopkins se compenetran a la perfección en una trama entretenidísima. Un ladrón en la alcoba (Trouble in Paradise, 1932) es además de una de las mejores comedias sofisticadas de Lubitsch, la que atesora más “toques” y contiene la puesta en escena más representativa de su estilo. El irrepetible guión fue obra del colaborador preferido del cineasta, el genial Samson Raphaelson. Al comienzo de la narración, dos ladrones de guante blanco (Herbert Marshall y Miriam Hopkins) se encuentran en Venecia, se reconocen como almas gemelas y se enamoran en una de las escenas cómicas más perfectas de la historia del séptimo arte, por su combinación de diálogos agudos y gags visuales. Mientras que ambos se ofrecen educadamente la sal y la pimienta, se echan en cara sin inmutarse sus respectivos latrocinios. En un momento, él le sacude aparatosamente a ella agitándole los hombros, para que caiga al suelo la cartera de él que ella oculta en su vestido. A continuación, los dos se sientan y siguen cenando con total flema, como si no hubiera pasado nada… La trama lleva a nuestros enamorados cleptómanos a París. Lubitsch siempre dijo que él conocía el París real y el de la Paramount y que éste era aun mejor que el original. Si él lo dijo, seguro que era verdad. Nuestra pareja de maleantes tiene una nueva víctima a la vista. Es la bellísima, frivolísima, riquisísima y todo lo ísima que se les ocurra, Madame Colet (Kay Francis). El protagonista conseguirá ser contratado como su secretario, iniciando un descarado flirteo con la millonaria, orientado por supuesto a...

EL BAZAR DE LAS SORPRESAS: EL ESCAPARATE DE LA VIDA Jun27

EL BAZAR DE LAS SORPRESAS: EL ESCAPARATE DE LA VIDA...

Lubitsch declaró en alguna ocasión que su mejor película fue El bazar de las sorpresas. Fue desde luego una de las joyas de su impresionante corona y una de las comedias románticas más entretenidas, entrañables, profundas y logradas del séptimo arte. El bazar de las sorpresas (The shop around the corner, 1940) es muchas cosas a la vez. Es probablemente la más bella historia de amor que dirigió Lubitsch. También es una comedia de costumbres que ilustra las estrecheces de la clase media en el periodo de entreguerras en una capital centroeuropea (Budapest). Es un esperanzador cuento navideño con ecos de Dickens. Y es además un acertado retrato de las relaciones de poder, compañerismo y rivalidad que se producen en una empresa. Lubitsch y el que fue su mejor guionista, Samson Raphaelson, se basaron en una pequeña pieza de teatro húngara. Desde la primera secuencia a las puertas de la tienda de regalos sobre la que pivota la trama, el realizador nos va haciendo una magnífica presentación de todos los prototipos que concurren en un microcosmos empresarial: el empleado honesto que se atreve a decirle al jefe lo que piensa aun a costa de llevarse más de una colleja, los compañeros menos osados pero leales a su manera, el trepa que no da puntada sin hilo, la marisabidilla que disfruta dando lecciones, el cizañero liante sin escrúpulos. Y por supuesto, el complejo jefe y dueño del negocio, que es amable o despótico con sus empleados en función de cómo vaya la caja registradora o de cómo le haya sentado la cena de la noche anterior. Lubitsch tardó menos de un mes en rodar esta maravilla. Habituados a que ambientara sus películas en palacios, mansiones y otros suntuosos lugares, resulta emocionante imaginarnos que también pudiera...

ENRIQUE MENESES (1929-2013): KAPUSCINSKI ESPAÑOL...

Hasta el 26 de julio tiene el espectador tiempo para acercarse a la sede de exposiciones de la Fundación del Canal de Isabel II, situada en la madrileña calle de Santa Engracia. Disfrutará de una exposición grande en tamaño y en calidad que, desde el comisariado de Chema Conesa y gracias a PhotoEspaña, nos llega en forma de retrospectiva de un fotógrafo excepcional que alcanzó el reconocimiento buscado más tarde de lo quizá debiera haber sido. La vida de Enrique Meneses, desaparecido hace poco tiempo, es, como sucede en muchos casos, más conocida dentro del gremio periodístico que fuera de él. Gracias a PhotoEspaña, el visitante descubre en él a toda una personalidad dentro de un oficio, el que amaba, que ya con los primeros coletazos digitales, prácticamente lo desterró. Y esto es debido principalmente a la depuración de ese estilo periodístico, que aún hoy incomoda a lectores y visitantes. La historia de Enrique Meneses, como la de otros reporteros gráficos y de televisión como José Couso, le hizo vivir el humanismo desde una posición nada cínica; de hecho, en la exposición nos damos cuenta de que, técnicamente, era un hombre no con pocas hazañas vitales que le gustaba, a su vez, formar a nuevos entomólogos de la realidad. Pasarán muchos años hasta que Meneses adopte, empero, su lema ser fuerte con los fuertes y débil con los débiles; y es que a su trabajo gráfico hay que unir la labor escrita como documentalista dentro de la gran cantidad de aventuras vividas, así como retratos de José Luis Villaronga y libros más raros como Sexo y seso. Su carrera comienza a los 17 años, cuando decide, por su propia cuenta y riesgo, trasladarse a Linares para cubrir una cogida de Manolete; allí conocerá a...

Historia del Jazz (VIII): Los solistas dan paso a las orquestas Jun27

Historia del Jazz (VIII): Los solistas dan paso a las orquestas...

El jazz siempre supo acoger todo tipo de músicas para adoptarlas, transformarlas o, sencillamente, convertirlas en algo más de lo suyo. Aunque lo más importante es que los jazzmen han sabido siempre innovar, experimentar, revolucionar su propia música. Regresamos al Harlem de los años veinte para explicar un cambio fundamental en el jazz. En las entregas anteriores veíamos como Duke Ellington se abría paso con su banda y triunfaba. Pero hubo otros músicos excelentes y, además, las big bands no llegaron por arte de magia. El tránsito de la Era del Jazz a la del Swing fue fascinante y sirvió, finalmente, para que todo un país lograse salir de la mayor de las crisis económicas conocidas hasta ese momento. Estados Unidos terminó bailando para olvidar sus desdichas a ritmo de jazz. Lo que antes era un predominio claro del instrumento y de la interacción entre los diferentes que sonaban en la banda, se fue convirtiendo en una clara tendencia hacia la orquestación, hacia la composición de música de baile. Los años veinte dieron paso a un concepto musical en el que saxos, trompetas, trombones y sección rítmica, buscaban unirse en la partitura para formar un todo armónico. No por ello desaparecerían los solos, al contrario. No por ello la música perdió frescura o libertad, al contrario. Se produjo una gran revolución musical. Una más. Quien crea que la llegada de las big bands fue un proceso natural y obligado, se equivoca. Ellington fue pieza clave, pero muchos otros fueron artífices de este gran cambio. Uno de los grandes referentes de la época era la orquesta de Fletcher Henderson. Henderson nació en Cuthbert (Georgia) en 1897. Licenciado en química y matemáticas por la Universidad de Atlanta. Esta preparación universitaria y refinada, que se repetiría en...

Teatro argentino –pero universal– en Madrid...

Tras una gira por España en mayo, el equipo de 1982 Obertura solemne, la obra teatral escrita y dirigida por Lisandro Fiks que habla sobre la Guerra de Malvinas, ha regresado a los teatros porteños. En Madrid se pudo ver en el Teatro Nuevo Norte y en el Teatro del Barrio. 1982: ese último año de dictadura militar en la Argentina y año en el que tiene lugar la Guerra de Malvinas. 1982: ese año que da una parte de nombre a la obra de Fiks; la otra parte es puro Tchaikovsky. Lisandro Fiks es autor, director y actor de esta obra. Interpreta a Martín, un joven un tanto ingenuo, que se propone partir de la Obertura solemne de Tchaikovsky para componer su propia sinfonía que cuente no ya la victoria rusa ante Napoleón sino la Guerra de Malvinas, con sus altos y caídas. Es domingo por la tarde en una vieja casa porteña. Victoria (Romina Fernandes) está tomando mate y leyendo. Estudia sociología y milita en su facultad (que no hace falta aclarar que pertenece a la UBA). Su novio, Martín, intenta concentrarse y avanzar en su composición musical. Una pareja izquierdosa-revolucionaria-intelectualoide que choca de vez en cuando porque en esa casa hay mucho ego. De repente, tocan el timbre y es Federico, el hermano de Victoria (Darío Dukáh), que acaba de llegar en un taxi que tuvo un percance. Está lloviendo fuerte afuera. Por esas casualidades de la vida, resulta que el taxista (Christian Álvarez) que llevó a Federico hasta la casa de su hermana y cuñado es un ex combatiente de Malvinas. Entonces lo invitan a pasar, porque presuponen que puede ayudarle mucho a Martín con un relato inspirador para su composición. El presupuesto incluye recibir a Leonardo (el tachero) como...

ARTE EN CUBA.TREMENDO PANORAMA III Jun27

ARTE EN CUBA.TREMENDO PANORAMA III...

Es sorprendente la frecuencia con la que los escritores cubanos reúnen colecciones ideales de arte en sus artificios literarios. Reconstruíamos en pasadas ediciones la de Wendy Guerra y no podemos resistirnos a prolongar con Leonardo Padura, que es uno de los más importantes autores de novela negra en español. La acumulación de pinturas que propone en Herejes para la casa de unos refinados burgueses, es paradigma de un gusto exquisito, pero también de la histérica condición de una sociedad que permanece atrapada entre la hipótesis del socialismo, y la realidad de las tensiones provocadas por una reducida clase emergente, constituida por afectos al régimen, artistas, cuentapropistas y receptores de fondos exteriores. Servando Cabrera Moreno, 1923. Julio Antonio en Obispo. El pintor fetiche que todos desean poseer, aunque nosotros nos resistimos a alguno de los efebos desnudos y muy bien dotados que quiere ver Padura. En realidad el cuerpo masculino -y la demostración de su vigor- es uno de los temas preferidos de Cabrera, como lo son también sus series sobre revolucionarios, los retratos populares o la idealización de las formas femeninas. Una fundación con su nombre se encarga de preservar y exhibir el legado de un autor que viajó por todo el mundo en contacto con las vanguardias. Raúl Milián, 1914-1984. Abstracción, 1954. Compañero y discípulo de Portocarrero, autodidacta. Sus trabajos con tintas son depurados y minimalistas, explorando la vanguardia desde el aspecto más dependiente de las influencias exteriores. Hábil constructor de geometrías y trazos, sus apuestas hacia lo figurativo son siempre  visiones borrosas de la realidad, rastros imprecisos de la ciudad, esquemas humanos o vegetales. René Portocarrero, 1912-1985. Retrato de Flora nº 23, 1966. Los retratos de mujer, inexpresivos como si fueran vírgenes o diosas, se destacan en un concierto de líneas repujadas...

Néboa, una lección de melomanía precoz y prometedora Jun27

Néboa, una lección de melomanía precoz y prometedora...

El grupo gallego Néboa se destapa ante el público con su primer trabajo de estudio, Antes da tormenta, con seis canciones libres de prejuicios y convenciones, que sitúan a la banda como ejemplo de jóvenes artistas saltándose los cánones establecidos. Néboa se deja llevar por el jazz, en momentos por el blues, no renuncia al pop y sabe jugar con los matices, las estructuras y los tiempos como si sus miembros llevasen décadas dedicándose en cuerpo y alma a recrearse mediante la música. Tenemos interiorizado, para apiadarnos de nosotros mismos, que cuando uno es joven puede pasar por ciertas etapas en las que la banda sonora de su vida sea tal que, muchos años después, lo hará sonrojarse al recordarla. Muchos y muchas son (o somos, quién sabe) los que disfrutaron de manera casi preocupante con la época dorada de los Backstreet Boys o las Spice Girls, y que ahora sin embargo tienen como referente musical a las bandas más puras del rock, del hardcore, o del jazz. Habrá muchos jóvenes que en la actualidad pasen el día a día entre los tres acordes de One Direction o Miley Cyrus y que en un par de décadas renuncien a viajar a Ibiza para invertir el dinero en alguno de los muchos festivales que juntan sobre un escenario a grandes artistas que poco o nada tienen que ver con los anteriormente mencionados. No sabemos si los componentes de Néboa han tenido en su infancia algún vicio musical similar, pero lo que sí queda claro es que sus influencias han madurado antes de lo que es habitual. Néboa (palabra gallega de dulce sonoridad que significa “Niebla”) son Aloia López (voz), Tomás Porteiro (guitarra y coros), Jacobo García (bajista), Miguel Fernández (percusión y teclados) y Lucas M. Suárez...