Aladar 58

Sean Connery: Llega 007 para quedarse Jul11

Sean Connery: Llega 007 para quedarse...

Las primeras películas de la saga 007 resultan fascinantes. El cine de acción dejaría de ser lo que era para seguir los pasos de James Bond. Sean Connery protagonizó seis películas encarnando a este personaje mítico. Se convirtió en un icono al mismo tiempo que lo hacía el espía británico creado por Ian Fleming. Los tres primeros trabajos son verdaderas joyas del cine. El personaje de Ian Fleming nace en 1920. Mide 1,83 y pesa alrededor de 75 kilos. Es viudo. Fuma de forma compulsiva. Sus armas preferidas son la Beretta 950 B y la Walter PPK. Y su coche predilecto es el Aston Martin Silver Birch DB5. Viste en Turnbull & Asser y le gusta comer lenguado a la parrilla, rosbif y ensalada con patatas. Ese es el personaje del autor. El que Sean Connery moldeó frente a la cámara antes que nadie. Agente 007 contra el Dr. No.  Ian Fleming escribió su novela Dr. No en 1958 y Terence Young dirigió esta adaptación en 1962. Es el germen de lo que fue el cine de acción. Los espías ya nunca fueron lo mismo. Ni lo serán nunca. La película tiene un punto de inocencia, de candidez, que la hace encantadora. Casi todo es explícito para que la trama sea entendida y disfrutada. No hay grandes ingenios para que el agente 007 salga bien parado de los problemas, los efectos especiales son los de la época (muy limitados entonces), la sangre es poca cuando la muerte es violenta (la película se encuadra bien en el canon del momento). Pero, a cambio, encontramos a uno de los personajes mejor dibujados de todos los tiempos. Y al actor que mejor ha interpretado este personaje. Sean Connery será siempre James Bond, el mejor de todos ellos. Le encontramos, por primera vez,  jugando y ganando. Elegante. En un...

George Lazenby: El 007 despistado Jul11

George Lazenby: El 007 despistado...

Una de las películas más discutidas de la serie 007 es On her majesty’s secret service. Superar el mito Connery era muy difícil. Las críticas fueron demasiado duras con un trabajo mucho mejor de lo que muchos han dicho que era. Esta entrega de la serie Bond (estrenada en 1969 siendo la película número seis) es, posiblemente, la más amada por unos y de las más repudiadas por otros. Por primera vez, se producía un cambio de cara en el actor principal. Sean Connery dejaba su puesto a George Lazenby (la edad no perdona y el aspecto de cuarentón del primer actor que encarnaba al espía no casaba con el aspecto del agente británico). Lazenby no tenía experiencia delante de la cámara (era modelo) y esto es algo que se deja notar en algún episodio de la película. Eso sí, porte no le faltaba. Y, además, estupendo. Es difícil no hacer el ridículo cuando te pones un traje escocés y estás frente a la cámara rodando con bellas señoritas. Ese porte, también, ayudó mucho a que las coreografías de las escenas violentas luciesen verosímiles. Aunque a decir verdad, este 007 era algo sosito, algo despistado. En cualquier caso, Lazenby es más risueño que su antecesor y defiende un papel que se ajusta al personaje de Ian Fleming (la película es adaptación de la novela On her majesty’s secret service), lo que significa que aparece el personaje en plenitud. 007 siente tristeza, pena, se enamora, es irónico, valiente aunque temeroso cuando es necesario. Y, ni siquiera, utiliza gadgets. El resultado es, a pesar de las eternas discusiones, mucho más completo de lo que algunos dicen que es. Es verdad que la interpretación de George Lazenby estuvo por debajo de la de Diana Rigg, pero, lejos...

Roger Moore: Bond sepultado bajo la idiotez Jul11

Roger Moore: Bond sepultado bajo la idiotez...

Que Roger Moore ha sido el peor James Bond de todos es algo que pocos se atreverán a discutir. Y que las películas protagonizadas por él (las de la saga 007) son entre pésimas y lastimosas tampoco es algo que se aleje en exceso de la verdad. Coincide la llegada a la serie de Moore con un giro de producción y en los guiones que consistió en dar un aire más juvenil y otro aire más irónico. El resultado es una ventisca llena de mal cine, llena de estupideces que nada tienen de juvenil y llena de un humor casposo propio de cualquier personaje añejo y soso. Un vistazo a un par de películas protagonizadas por Roger Moore. La cosa no da para más. La espía que me amó. Roger Moore es el actor que menos ha hecho por el bien de James Bond. Ni fue un buen 007, ni se pareció nuca a él. Quizás, La espía que me amó sea, de las películas que protagonizó, la única en la que Bond-Moore no parece tonto de remate. Bond en manos de Moore siempre fue una parodia. De todos modos y pase lo que pase, los amantes de James Bond lo son al precio que sea. De la excelencia de Connery, de la inseguridad de Lazbury, de la frivolidad estúpida de Moore, de la sobriedad de Dalton o de la profesionalidad de Brosnan o Craig, son capaces de sacar el máximo rendimiento. La espia que me amó fue dirigida por Lewis Gilbert en 1977. Con un presupuesto extraordinario, consiguió una película con grandes lagunas en todos los aspectos. Se trata de una película que, a diferencia de las de Connery, ha envejecido muy mal y, vista hoy, el sabor anejo no deja disfrutar de lo que se ve. Lo mejor de la película es el trabajo de Derek Meddings. Sus maquetas y efectos...

Timothy Dalton: El 007 de Ian Fleming Jul11

Timothy Dalton: El 007 de Ian Fleming...

Fue una pena que Timothy Dalton rodase solo dos películas interpretando el papel de Jame Bond. Con él, apareció el verdadero personaje de Ian Fleming. Al fin y al cabo, a pesar de su grado de sofisticación, el agente del MI6 era humano. Alta tensión y Licencia para matar son dos de las mejores películas de la serie aunque nunca fueron reconocidas como tal por el gran público. Modificar un personaje no consiste en cambiar su peinado, su forma de vestir o en hacerle hablar con un acento puramente cañí. Para conseguir un cambio sustancial hay que variar la forma de enfrentar el mundo que tiene, la forma de mirar las cosas y la relación que termina teniendo con todas ellas. Y un cambio en el personaje debe estar justificado con solvencia. Somos lo que somos. Y a los personajes les suceda lo mismo. De buenas a primeras, un tipo no puede pensar de forma distinta. Tiene que ocurrir algo que lo justifique. Ese es uno de los problemas de la serie protagonizada por James Bond. Es tan larga, lleva tantos años alargándose, que cualquier cambio suele rechinar a los fans. 007 Alta Tensión es la decimoquinta entrega de la serie protagonizada por James Bond. El actor que encarna, esta vez, al agente secreto del MI6 es Timothy Dalton. Es su primera aparición como Bond. La primera de dos. Y es una pena. Dalton rehusó por dos veces defender el papel en otras películas anteriores y cuando aceptó hacerlo en esta, a pesar de realizar un trabajo notable, no se le valoró tanto como hubiera sido justo. Porque es un excelente Bond. El problema es que el personaje se acerca mucho a lo que Ian Fleming retrató en sus novelas y se aleja del...

Pierce Brosnan: El 007 más pijo y digital Jul11

Pierce Brosnan: El 007 más pijo y digital...

Pierce Brosnan fue un buen Bond. Algo más pijo de lo deseado. Alguien confundió eso de ser un dandi con ser un tipo presumido y ligón. 007 odiaría a los pijos. Las películas que protagonizó resultaron irregulares. Alguna, como Goldeneye, resulta entretenida, vistosa y de cierta profundidad narrativa. Alguna, como Muere otro día, resulta un experimento muy digital y muy vacío. Pero Brosnan fue un buen Bond. La sofisticación de James Bond no puede reducirse a que el personaje se coloque la corbata debajo del agua o a ser muy, muy, guapo. Bond es un personaje de una cultura apabullante, de una elegancia arrasadora que le hace parecer encantador cuando, en realidad, es arisco y mordaz. Y el mundo de Bond está alejado de los progresos tecnológicos que podrían resolver problemas por sí mismos. Esta es la gran pega de la era Brosnan. Sin ser un mal 007, las películas que interpretó abusan de algunas cosas impropias de la serie Bond. Los guiones van de lo correcto a lo increible. Y en ficción algo increible no funciona. Un tipo de viaje a otra galaxía puede resultar creíble y otro comiendo macarrones puede resultar inverosimil. A alguien se le pasó este detalle en alguna película. Goldeneye. Título nº 17 de la serie; primero de Pierce Brosnan. Dirigida por Martin Campbell con guión de Jeffrey Caine y Bruce Feirstein. El nombre de la película es el mismo de la residencia de Ian Fleming en Jamaica. Allí escribió los relatos sobre Bond. Es la mejor de las películas protagonizadas por el actor británico. Le acompañan tres villanos que no están nada mal: el General Ourumov (Gottfried John), el desertor y antiguo 006 Alec (Sean Bean) y Xenia Onatopp (Famke Janssen) que resulta ser, tal vez, la más...

Daniel Craig: La esencia de Bond Jul11

Daniel Craig: La esencia de Bond...

Con Daniel Craig llegó la esencia del personaje de Fleming. Del mismo modo que las películas de Timothy Dalton rescataban al personaje de novela, con Craig asistimos al renacimiento de lo más profundo de Bond, pero, está vez, con un soporte técnico impresionante. Vuelta a los orígenes para disfrutar de uno de los personajes más apasionantes de la historia de la literatura y del cine. Casino Royale. James Bond es un mito. Personaje de las novelas de Ian Fleming y encarnado por varios artistas en el cine, ha tenido distintas caras, distintas formas de pelear, distintas maneras de tratar a las mujeres, distintas… todo. Sin embargo, James Bond es James Bond, el de Ian Fleming. Cuando más se han distanciado en el cine del 007 de Fleming peor resultado han obtenido. Bebedor, implacable, irónico, misógino, mujeriego, siempre fuera o en el difuso límite de lo establecido. Si James Bond es un mito es, entre otras cosas, porque lo creó un escritor. Eso es fundamental. Por ello, es de agradecer que el del cine se parezca al de la literatura. En Casino Royale, 007 es él. Comete asesinatos sin que le tiemble el pulso, trata a las mujeres como objetos que puede rentabilizar, es un atleta completo; astuto y especialista en forzar las situaciones con los malos y con los buenos. Pero, también, se enamora, sangra, recibe golpes que le hacen tambalearse; es un hombre roto, un solitario que no puede ubicarse de ninguna de las maneras. Este 007 (junto con el que interpretó Timothy Dalton) es el más próximo al de Fleming. Lo interpreta un excelente Daniel Craig. Magnífico su trabajo. Sin aspavientos, sin grandes alardes, sólo con lo que es necesario para que el personaje tome forma. Ni más ni menos. El espectador tiene la sensación de estar ante el...

50 años de una esencia exclusiva...

Hasta el próximo 30 de agosto, James Bond se ha instalado en el Centro Cultural de la Villa Fernán Gómez de Madrid. Todo su glamour se celebra en la exposición Diseñando 007: Cincuenta Años de Estilo Bond. Una estupenda muestra de todo lo que ha influido en la creación de uno de los más importantes iconos del mundo del cine y la literatura. Los fans de James Bond están (estamos) de suerte. Hasta el 30 de agosto pueden disfrutar (podemos) de una exposición exquisita en la que se pueden ver gadgets originales con los que 007 era capaz de cualquier cosa imaginable; maquetas de esos aparatos tan imposibles en su época, de algunos escenarios; trajes y vestidos que utilizaron los artistas para interpretar sus papeles; bocetos y storyboards. La exposición traslada al visitante allá donde quiera. El buen aficionado al cine o a la literatura encontrará referencias a los mejores momentos del agente del MI6 británico. Los trajes espaciales de Moonraker, los coches preferidos de Bond, representaciones de escenas concretas de las películas. Tal vez, la más impresionante es la que encontramos al comenzar la visita. ¿Recuerdan esa mujer guapísima que es asesinada por asfixia cutánea en James Bond contra Goldfinger? Sí, Jill Masterson; el personaje encarnado por Shirley Eaton. Pues allí está para recibir al personal; sobre su cama giratoria. Cada cosa tiene su espacio. Los villanos y sus aparatos diabólicos; el casino en el que Bond jugó tantas partidas acompañado de hombres y mujeres a los que terminó arruinando; los dibujos que terminarían siendo un escenario colosal y las maquetas que se utilizaron para dar vida a las ideas. James Bond es un icono, pero, también, un mito. Para entender lo que representa hay que acudir a la simbología de lo que...