No me gustaría palmarla...

Magnífico volumen editado por Demipage que reúne 23 poemas de Boris Vian para recordar al autor cuando se cumplieron 50 años de su muerte. Cada poema está traducido por alguno de sus seguidores más ilustres (desde Javier Krahe hasta Santiago Auserón, pasando por Fernando Savater) e ilustrados por profesionales de primera línea (Jochen Gerner o Emmanuel Pierre, por ejemplo). Todo un reto para los traductores (el lenguaje de Vian es difícil e incluye palabras inventadas o al menos palabras que recogen significados distintos a los habituales, lo que hace muy difícil poder dar el sentido a cada poema) y, supongo, un verdadero placer para los ilustradores. Boris Vian habla de la muerte en No me gustaría palmarla. Pero lo hace desde el humor y desde una irreverencia absoluta. Juega a escapar de lo que sabe seguro con un lenguaje transgresor y divertido. Los fans de Vian no pueden perderse algo así; los que no conocen al autor tienen una oportunidad inigualable de acercarse a él por la vía más rápida; los jóvenes encontrarán un hueco en el que pueden dar rienda suelta a su rebeldía; y los temerosos ante la muerte lo pueden tomar como un curso intensivo con el que perder el miedo ante lo seguro. Los más miedosos pueden estar tranquilos si quieren echar un vistazo a este libro. No sólo se habla de muerte. También se habla de la literatura, del oficio del escribir y de esas cositas. Una forma de hablar de la muerte más amable, más llevadera. Una muestra. El poema está traducido por Luis Antonio de Villena (francamente brillante). No ando muy ganoso No estoy con la conveniente alegría Para escribir pohesías Si fuera como antaño Las haría más de grado Pero me siento aviejado Me siento muy serioso...