Back to de Future: El futuro siempre será nuestro Sep26

Back to de Future: El futuro siempre será nuestro...

El próximo 21 de octubre, miles de personas han confirmado su asistencia virtual a un evento sin precedentes: dar la bienvenida a un personaje de ficción. Ese es el día que Marty McFly, el protagonista de Regreso al Futuro, viajaba más lejos en el tiempo; y legiones de fans se congregarán en Hill Valley, Califormia, tanto físicamente como a través de las redes, para asistir a su llegada. Casi parece mentira, porque eran 20 años los que no eran nada, y han pasado ya 30 desde que Regreso al Futuro nos metió en ese ciclo de viajes en el tiempo de un chaval de 17 años, y su amigo inventor. El futuro al que viajaban ya está aquí y nosotros con él. Por eso, este año 2015 es una fiesta para los millones de seguidores de la trilogía, que cumple, además, 30 años de su estreno. Reestreno anunciado; presentación del documental dirigido por Jason Aron; Nike a punto de sacar al mercado las míticas playeras con robocordones; Lexus trabajando en el prototipo del aeropatín; eventos en todo el mundo; reencuentro de sus protagonistas; un musical que cuenta con la participación del director y el guionista de la saga; una carcasa capaz de convertir un móvil en un DeLorean en miniatura; un cómic; y hasta un Monopoly edición especial “Back to de Future”; son una muestra de la expectación que existe. Lo que no va a haber (desilusión para quienes llevan años esperándolo, y creyeron el anuncio falso indicando lo contrario), va a ser ni continuación ni remake. Robert Zemeckis, el director,  ha sido muy claro al respecto al afirmar que solo se harán cuando él y Bob Gale (el guionista) estén muertos, y sus herederos pierdan la batalla por los derechos. Tal vez, una...

CIENCIA, FICCIÓN, MANGA:  JAPÓN, LA REALIDAD PARALELA Sep26

CIENCIA, FICCIÓN, MANGA: JAPÓN, LA REALIDAD PARALELA...

Aprovechamos este monográfico para prolongar nuestros estudios sobre el cómic ilustrado nipón. La producción manga de Ciencia Ficción es tan extensa que se ha de contemplar en subgéneros. Definimos los más destacados para comprender su evolución. Intentamos un artículo donde ordenar la producción, desde nuestro imaginario occidental, para ofrecer un esbozo, unos ejemplos, el acercamiento a una forma diferente de manejar la fantasía para crear particulares visiones. Decimos Ciencia Ficción para referirnos a un género en el que lo que se cuenta está sometido a realidades que la ciencia permite, anticipa, o consiente que imaginemos, creando un ambiente de verosimilitud. Es perfecta cuando un solo evento, situado en el límite de la ciencia, da paso a una realidad inhabitual que funciona con perturbadora normalidad: un artefacto para navegar bajo el agua, platillos volantes, un ingenio tripulado hacia el futuro. La Ciencia Ficción arranca en Japón con la difusión de las novelas de Julio Verne y H. G. Wells, crece en la postguerra mediante la influencia extranjera. Con el manga se desborda hasta convertirse en un paradigma. Japón es la única sociedad post-apocalíptica. Transformada por dos explosiones nucleares, recorrida por tifones monstruosos, atrapada en su insularidad, azotada por maremotos, amenazada por erupciones volcánicas. El crecimiento de su población, la desmesura de sus ciudades, o su sociedad interconectada la han convertido en un país de Ciencia Ficción. Lo más improbable ha devenido cotidiano, superando a la ficción que se ha convertido en modelo -más que en invención- con sus tribus urbanas, sus megápolis domóticas, el cibersexo y la tecnificación. Descartamos una parte de la producción porque ya hemos dedicado un artículo pleno al mecha –ingenios mecánicos- pero quedan en la recámara androides, robots y exoesqueletos para arrancar la historia del manga de Ciencia Ficción. Comienza –como no-...

Esculturas desde el futuro presente Sep26

Esculturas desde el futuro presente...

Patricia Piccini (Sierra Leona, 1965), uno de los máximos referentes en el hiperrealismo escultórico, nos visitará el próximo Noviembre en LABoral Centro De Arte, una ocasión excepcional para acercarnos a su sorprendente trabajo en nuestro especial de ciencia ficción. En Alien, Ridley Scott y  H.C. Giger crearon el monstruo definitivo, una sofisticada línea de intersección entre lo humano y lo animal, no solo en una morfología a la vez bípeda y en extremo desagradable, sino en un comportamiento inteligente a la vez que agresivamente instintivo. Aquel extraterrestre presentaba a la perfección lo siniestro como algo familiar y perturbador, en este caso con terroríficos resultados. Gran parte de la ciencia ficción, anterior o posterior al film de Scott, se ha situado en la misma línea, presentando criaturas alienígenas o futuristas como amenazas para el ser humano, terribles representaciones de un futuro amenazante. El trabajo de la artista multidisciplinar Patricia Piccini la sitúa justo en el lado opuesto y nos plantea una convivencia con extraños seres, que pareciesen el resultado de una avanzada manipulación genética, del todo cercana, amigable y colaborativa. La ciencia ficción de los últimos años ha reconducido la vanguardia tecnológico-mecánica hacia procesos que introducen las transformaciones bajo nuestra propia piel, trasladando las modificaciones desde los objetos hacia los sujetos. Obviamente los avances en investigación genética y biomedicina tienen un peso fundamental en esta nueva interpretación de nuestra perspectiva futura, pero esta viene acompañada de la despierta e inagotable necesidad por explorar los límites de la naturaleza. Patricia Piccini nos muestra en su trabajo extrañas criaturas objeto de mutaciones o desviaciones provocadas, que se instalan en un inquietante punto entre la normalidad y la deformidad con la irresistible atracción de un logrado hiperrealismo. Sus dibujos, videos y, sobretodo, esculturas, muestran cuerpos que parecen reales...

Los fans de la Ciencia Ficción: ¿Ineptos sociales, inadaptados culturales y locos? Sep26

Los fans de la Ciencia Ficción: ¿Ineptos sociales, inadaptados culturales y locos?...

¿Qué tienen de especial los grupos de personas que siguen con pasión las series de Ciencia Ficción, los cómics sobre La Guerra de las Galaxias o la saga Star Trek? La idea que se maneja de forma habitual por buena parte de la sociedad es, tal vez, injusta en exceso. Seguir a The Beatles no te convierte en un ser raro. Disfrazarte de Darth Vader ya es otra cosa. “Ingresar en el reino de los fans supone escapar de lo mundano para entrar en lo maravilloso”. Dos de agosto de 2015. Garganta de los Montes (Sierra Norte de Madrid). Un grupo de hombres y mujeres interrumpe la celebración de una boda ficticia para defenderse del ataque de unos Dementores. Se trata del campamento Campus Potter. Siempre ha parecido que, socialmente, existe una concepción del fan del género fantástico y de la ciencia ficción un poco tirada por los suelos. Parece ser que hay fans de Los Rolling y, luego, frikis que disfrutan gastando dinero en figuras coleccionables de La Guerra de las Galaxias o en disfraces de Star Trek y superhéroes. Se trata de esa extraña pasión que todos tenemos por juzgar y generar catálogos alrededor de los que nos resultan diferentes. Henry Jenkins, en su Star Trek respuesta, reinterpretada y reescrita, cuenta: “Un artículo de Newsweek de 1986 describía a los fans como chiflados obsesionados con las trivialidades, los famosos y los coleccionables; como ineptos sociales, inadaptados culturales y locos”. Nos cuesta entender que se trata de una comunidad más, suscrita a una corriente de algo que les gusta. No es muy diferente, en el fondo, participar en un foro de Blade Runner o subir una foto a Instagram; una plataforma en su origen cerrada, destinada a los amantes de la fotografía y...

Fahrenheit 451

En mil novecientos noventa y tres quise ser El Origen de Thomas Bernhard. El veinticinco de septiembre de dos mil quince quiero seguir siéndolo. Me recuerdo sentado en la silla de estudio pensando sobre la novela que acababa de leer. Fahrenheit 451. Me recuerdo sentado, pensando sobre el libro que elegiría en el caso de verme en una situación como la que se describe en esa novela. Pero, sobre todo, me recuerdo asimilando lo que acababa de entender y que no había sido capaz de ver con claridad hasta ese momento. El escritor tiene una responsabilidad, casi trágica, con la humanidad y con su humanidad. Lo que escriba será, tanto si es malo como si es bueno, parte de esas humanidades; lo que destruya o deje que destruyan otros estará haciendo trizas buena parte de esa herencia. No hay una sola cosa que un ser humano haya realizado que no hereden todos y cada uno de los hombres y mujeres que nazcan después de él. Cada uno manejará eso como pueda, cada uno será distinto por ello. Pero, si es modificada por una distinta y enlatada, el ser humano ser convertirá en una burda imitación de sí mismo. Todos iguales, todos viviendo una felicidad absurda y mortecina, todos mediocres. Ray Bradbury, autor de la novela, nos muestra esas cosas heredadas en forma de libros que son quemados por bomberos que derraman petróleo con sus mangueras en lugar de agua. El poder convirtiendo al ser humano es un rebaño atontado que habla con personajes imaginarios de la televisión (como los muchachos que pasan horas jugando con su consola o los adultos que confunden Internet con una casa de citas gigantesca). Y un grupo de hombres y mujeres diferentes porque no están de acuerdo con ese poder...

Matadero Cinco

Novela antibelicista con ribetes de ironía y fino humor, en la que predomina la injerencia alternada con narración y testimonio. Y es que el autor parece ser consciente de sus limitaciones a la hora de contar una guerra, pues en ella sólo hay desesperanza y horror; de hecho cuando éste habla con un amigo sobre la necesidad de construir una historia sobre toda guerra, el amigo le contesta que esta necesidad no es tan fehaciente y productiva como la de realizar una novela antiglaciar, pues el frío en los polos quizás sea un reclamo igualmente justificado. Estas conversaciones que Kurt Vonnegut suele presentar como prólogo o declaración de intenciones de sus novelas (recordemos su tremenda visión de la vejez en Desayuno de campeones) sirven para jugar tramposamente a aleccionar al lector antes de leer y perderse por los múltiples y surrealistas caminos por donde habitan sus personajes, caminos de lo más insospechado y que recorren en este caso los avatares de un hombre que vivió la guerra en Dresde, desde un viaje en el tiempo por el que se ven sus precuelas y secuelas y donde queda demostrado que la tesis de Darwin, según la cual los hombres débiles está bien que perezcan, se hace palpable, patética y risible. El protagonista es Billie, un tipo que viaja durante sucesivas décadas a paisajes dantescos de horror, donde los destrozos de las ametralladoras le hacen velar por la utilidad inútil de objetos, trasladándose también en viajes en naves espaciales a Trafalmadore, planeta extraterrestre que utiliza como idioma un código ininteligible y por el que el protagonista descubre que en literatura, cuenta más la belleza de lo soñado o vivido (esto es, las pequeñas cosas), que el malestar de lo vivido. Calificación: Interesante. Tipo de lector: Cualquiera que piense que...

Una ciudad flotante

Tratamos de un relato que no ha envejecido bien, alejado de las fantásticas novelas que levantaron el mito de Julio Verne como escritor visionario. Aparenta ser un híbrido entre la crónica viajera y la ficción, que viene con un toque de romanticismo bastante pedestre y traído por los pelos. Es el viaje por mar que repasamos en otras obras del autor, fascinado aquí también por la ingeniería y la mecánica, con un abuso del leguaje técnico que hoy nos resulta arcaico. Viaje incierto sobre Una ciudad flotante, a pesar de la técnica moderna y de la confianza que en ella deposita el narrador. En la edición de RBA, se añade otro relato breve, embrión de novela o narración pergeñada, mucho más interesante -por lo anecdótico-; se trata de Los amotinados de la Bounty, un relato de ambiente histórico y marinero basado en unos hechos reales sucedidos en los mares del Sur a finales del siglo XVIII. Parece que no es totalmente obra del propio Verne, sino la corrección del original de un geógrafo de la Biblioteca Nacional de Francia llamado Gabriel Marcel, cuyos derechos habría comprado el escritor galo. La historia ha sido adaptada al cine y a la literatura en numerosas ocasiones. Dos obras menores. Calificación: Mediocre la primera e interesante la segunda Tipo de lector: Verneanos irredentos y aficionados al relato marinero aunque éste no es una de las mejores muestras Tipo de lectura: Fácil Argumento: Una ciudad flotante, aburrido y trasnochado; mucho más interesante Los amotinados de la Bounty Personajes: Bien trazados, a pesar de estar construidos sobre clichés ¿Dónde puede leerse?: A...