Fábulas del sentimiento...

=================================== Alfaguara, Madrid, 2013 549 páginas. 22 € / e-book 10,99 € =================================== Luis Mateo Díez ensaya la propuesta de una colección de novelas, doce relatos cortos que forman una topografía emocional, una fábula desde el fondo del espejo de Stendhal. En la búsqueda de esa enseñanza moral, el escritor propone hitos que van diseñando un mapa. Son hechos que se repiten: seguimientos, deambulaciones, olvidos más o menos intencionados, sueños; unidos a lugares concretos, en una fascinación por las pensiones y los hoteles de paso, por las fotografías antiguas, las estaciones y caminos del ferrocarril; con prendas desparejadas y cartas anónimas. Sitios y cosas que se pueden comparar con los de la vida y que se ponen ante los ojos del lector, como un azogue, para que las conozca al través de su deformación. No son cuentos porque van más allá de las situaciones, se multiplican en conflictos, se enriquecen en personajes conectados y complejos. La Pensión Lucerna es una especie de purgatorio habitado por ánimas en pena, sus huéspedes viven entre remordimientos, lo mismo sucede de alguna manera en El diablo meridiano, son los relatos que abren y cierran el libro, quizás eso lo explica todo. El fulgor de la pobreza nos acerca al desprendimiento de algunas sectas que, como deseó una vez un profeta, continúan abandonando el mundo antes de morir, encontrando la belleza donde la mayoría de nosotros solo hallamos oscuridad. En otras de esas cortas novelas se convocan las sombras del pasado con una prosa minuciosa y exacta, un más allá que está con frecuencia en la adolescencia y la niñez. Nuestro guía, académico de la lengua, nos transporta con toda la precisión de su lenguaje a una geografía real, de nombres imaginados, que es común a todas las historias...

Entrevista a Luis Mateo Díez...

Primavera. Parece que sobre Madrid descarga una nevada improbable. Sin embargo, los copos de polen parecer bailar, sin ton ni son, al ritmo de una brisa distraída, negándose a tocar el suelo. Los que terminan posándose en el suelo vuelven a elevarse cuando sienten otra brisa nerviosa y ruidosa: la que provocan los vehículos que van y vienen sobre el asfalto. La luz del sol ayuda a que la estampa se tiña de un encanto que parece imposible en una ciudad como Madrid; una ciudad castigada por la contaminación, un ruido que se hace insoportable en algunos lugares y una suciedad que ya comienza a ser parte fundamental del decorado. Madrid enseña una belleza propia de postal antigua. Luis Mateo Díez me recibe en su domicilio. No coincidíamos desde hacía algún tiempo. Aprovechamos para preguntarnos sobre la familia, sobre nuestras obras en marcha, sobre el futuro más inmediato. Sobre esas cosas que nunca aparecen en las entrevistas ya escritas. El salón es luminoso. Sobre la mesa, los libros que está leyendo. Algo de Pérez Galdós, novela negra norteamericana, la nueva edición comentada de una de sus novelas.Mientras miro los ejemplares, le muestro mi preocupación respecto al mundo editorial. «Vivimos en una sociedad bastante degradada en muchos aspectos. En el caso de la literatura, la degradación llega desde el descrédito de la ficción como fuente de conocimiento humano. Y este es un problema que llega desde un mundo editorial comercializado en exceso, que ha olvidado al lector que se nutre del libro y se ha acercado a un cliente que compra, pero no lee. Ya dije en su momento que vivimos en un mundo en el que escriben novelas quienes no son novelistas para lectores que no leen. Por tanto, hay que fabricar un producto...