Orfeo y Eurídice: El lenguaje universal Jul15

Orfeo y Eurídice: El lenguaje universal...

Arrancando desde la ópera de Christoph W. Gluck (1714 – 1787), la coreógrafa Pina Bausch creó un ballet muy cercano a las intenciones del compositor aunque incluyendo ideas originales que buscaban mayor intensidad en los encuentros entre Orfeo y Eurídice, así como el camino a transitar para lograr convertir el arte en algo accesible a través de la encarnación necesaria. Pina Bausch se arrima al clasicismo para no topar con un final feliz ante el que sucumbió Gluck en su ópera. Pina Bausch (1940 – 2009) dijo que «la danza es el único lenguaje verdadero». Esta es una afirmación que podríamos discutir aunque lo cierto es que lo que sí conseguía, en cada una de sus obras, es que pareciera una verdad absoluta. La puesta en escena de su Orfeo y Eurídice (danza – ópera en cuatro cuadros) es, sencillamente, colosal. El encuentro con las sensaciones y los sentimientos humanos como característica universal del ser humano (de aquí procede la afirmación de Bausch) es absoluta, rotunda y casi perturbadora. Para conseguir algo de esta categoría, la coreógrafa utiliza personajes desdoblados en sus facetas vocales e interpretativas que dotan al conjunto escénico de una fuerza expresiva y narrativa de la que la ópera de Christoph W. Gluck carecía. Ambos autores iban al encuentro de convertir en carne lo que era arte, pero es Bausch la que consigue el objetivo de forma primorosa acercando lo más primitivo, eso que nos ancla a la realidad más inmediata a través de cualquier manifestación artística, eso que no puede disfrazarse o arroparse con lo que forma parte de lo superficial en la existencia del ser humano. Durante el desarrollo de los cuatro cuadros que dibujan un círculo expositivo (diablo, violencia, paz y muerte), cada gesto, cada movimiento de los...