Un hombre que duerme

GeorgesPerec
Un hombre que duerme, que reposa, que se aísla del mundo en su diminuta buhardilla y para cuya literatura cualquier mínimo detalle cobra una importancia primordial.

Un flâneur que atraviesa los grandes bulevares de incógnito, queriendo disolverse en la ciudad y en la masa.

Este es el retrato de la bohemia de finales del siglo XX. La idealización de la escasez, el disfrute de lo poco, la hipersensibilidad de los diminutos placeres.

Un hombre que duerme es una novela de meditación y de silencio. Otro de los ejercicios literarios de Georges Perec.

Una escritura de lo íntimo, del alejamiento. Cuando la vida se transforma por medio de la literatura, y la soledad buscada se convierte en una obra de arte minuciosamente elaborada.

Textos insólitos como este han convertido la breve carrera literaria de Perec –murió con apenas cuarenta y seis años- en objeto de análisis y estudio para los eruditos y de disfrute para los lectores.

Porque las grandes historias a veces no hace falta buscarlas fuera, y el mundo de un escritor es rico por su misma naturaleza de artista, como para inspirarse en una mancha, en los cambios de la luz, en las sensaciones que se producen al cerrar los ojos al mundo y abrirlos a una vida interior. La literatura.

Parece también una novela de crisis y de transición.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Insólita.
Argumento: Curioso.
Personajes: Egotistas.
¿Dónde puede leerse?: En una buhardilla, en París.