Un nuevo ‘Raemon’ para conectar con el de siempre

The-New-Raemon

The New Raemon es el proyecto musical de Ramón Rodríguez, que este año ha vuelto con Oh, rompehielos. De este modo, recupera algunas de sus antiguas sensaciones, unidas a indagaciones en un terreno más reposado e íntimo. Ha demostrado nadar con criterio en las aguas del pop, jugando a conciliar este género con otros diferentes, como el folk. Esta vez, ha apostado por mimar la producción de su trabajo al combinar ambientes sonoros sencillos con otros más elaborados.

No es nada fácil encontrar la identidad que uno busca cuando hablamos de música. Hay tantas posibilidades, tantos géneros y estilos que nos pueden conmover aun siendo radicalmente diferentes entre sí… Se puede tener muy claro, o nada en absoluto. Ramón Rodríguez es un músico que nos hace pensar que sí, que tiene las ideas bien claras cada vez que decide zambullirse en un nuevo trabajo de estudio. Por eso acumula ya unos cuantos en su carrera musical y, a su vez, por eso hay tantas similitudes como diferencias entre cada uno de ellos. Ahí está la clave: en evitar la caída en reiteraciones y trabajos que suenen a lo mismo. Sin dejar a un lado un signo de identidad, su signo.

The New Raemon es un proyecto surgido en Barcelona en el año 2008, liderado por el músico Ramón Rodríguez y cuya carta de presentación puso el listón bastante alto de entrada: A propósito de Garfunkel. Un álbum intimista y sobrio que sorprendió a muchos, con varios temas tan contagiosos como disfrutables. Desde entonces, han sido varios los trabajos que ha habido de por medio hasta llegar al que ha presentado este mismo año; varios cambios y experimentos por el camino, también. Oh, rompehielos (2015) cuenta con diez nuevas composiciones donde su esmerada producción es lo primero que destaca. Voces e instrumentos muy cuidados, aderezados con acierto a base de pulidos detalles. Una historia real es la canción con que abre el disco, y que se ofrece como primera muestra de la meticulosidad general de este trabajo. Guitarras y voz cristalinas, con una sutil armonía jugando de fondo y matices corales muy medidos. El tema no es el más potente de todos, pero sirve para adentrarse en la atmósfera que The New Raemon ha elaborado en esta ocasión. Lo siguiente en llegar es Oh, rompehielos (que da nombre al álbum), una de las composiciones más redondas. La profundidad en los instrumentos y sonidos escogidos crean ese aire frío que tan bien sintoniza con el título de la canción y su letra. Son las guitarras las que llevan algo más de peso, pero solo el preciso para mezclarse con el ambiente cavernoso. La Reina del Amazonas fue el tema escogido como single de presentación del disco, y no es difícil entender el porqué. Estamos, posiblemente, ante el tema más bailable de todo el álbum. No lo suficiente como para que suene en una discoteca y la gente se lance a sacudir el esqueleto como si no hubiese mañana (sobre todo porque no es ese el objetivo de la banda), sino para conseguir que nos dejemos llevar sin más por su ritmo, con una actitud más desenfadada y menos sobria que la que presenta la mayoría de temas que completan el álbum. Aunque lo siguiente en sonar es El Yeti, otra de las canciones más destacadas. Mayor contundencia en las guitarras, con un ritmo que no abandona lo cadencioso, sonando casi a un balanceo regular y de agradable musicalidad.

Entre el resto de material incluido en el disco es interesante mencionar Quimera, donde se recupera ese ambiente más frío y profundo. Lo mismo ocurre con Al margen, tema en el que un ritmo más marcado sirve de base para dar paso a unas voces que se extienden y reverberan de manera sutil. No obstante, en Los hechos (penúltima canción) nos encontramos ya con las primeras pinceladas de despedida. La percusión suena distante y a la vez cercana, y la guitarra crea una sucesión arpegiada y uniforme que podríamos escuchar durante diez o veinte minutos más. Es una canción que puede servir para allanar el camino a Moneypenny, la última composición en sonar. Intimista y con apariencia sencilla, muy cálida. La voz es casi un susurro, como si estuviese cantada a la hora de dormir y no fuese apropiado levantar tanto el tono de la voz como el volumen de los instrumentos. Ese es el juego principal que Oh, rompehielos ofrece en su conjunto. Composiciones más enérgicas, siempre sin excederse, con otras de carácter templado y reposado.

Puede que a alguno este trabajo le guste más que los anteriores, puede que a otros les ocurra precisamente lo contrario. Lo que es justo decir es que The New Raemon no cae en reiteraciones que nadie quiere escuchar, y que lo hace sin traicionarse a sí mismo. Hay nuevos elementos y características reconocibles en el estilo y sonido de este álbum, pero sin abandonar en ningún momento su propia esencia, su identidad definida. Algo que, como sabemos, no es sencillo de lograr (y que, en la actualidad, no prolifera).

Ahora es momento de rodar por la geografía española y sus escenarios. De poner en marcha Oh, rompehielos en vivo, para comprobar si esas sensaciones tan bien cuidadas y retratadas en el estudio de grabación (y en su propia casa) tienen el mismo efecto en directo, con los músicos sobre las tablas. No será fácil recrear esa atmósfera, pero seguro que el mismo mimo y cuidado que tiene Ramón Rodríguez a la hora de grabar y producir aparecerá cuando le toque salir a escena. Rodeado de los músicos que lo acompañan asiduamente en su aventura, actuando con la mentalidad puesta en brindar la mejor de las interpretaciones. De esa manera, podremos disfrutar de un nuevo ‘Raemon’ que nos haga conectar con el de siempre. Y de su actitud rompehielos.