Una despedida con vistas a una bienvenida mayúscula

Izal
El último trabajo del grupo madrileño Izal, el segundo de larga duración en su breve carrera musical, abre con una canción que lleva por título Despedida. No es frecuente empezar un nuevo disco con un tema bautizado así, pero los componentes del grupo han querido marcar una pauta de distanciamiento entre Magia & Efectos especiales (su primer elepé) y este nuevo, Agujeros de gusano. El listón había quedado alto; la crítica y el público habían tomado nota y puesto su atención en esta banda de pop rock español. Pero en este último álbum, Izal vuelve a hacer gala de la actitud propia que ya había destilado en sus anteriores composiciones. A través de trece canciones, su música vuelve a escena despegándose del pasado, pero no mucho. Ni falta que le hacía.

El conjunto, encabezado por Mikel Izal, que pone la voz y se prodiga en funciones de compositor, cuenta con una biografía muy corta. Nacido el proyecto en el 2010, la formación definitiva quedó compuesta por la unión al miembro fundador de Emanuel Pérez «Gato» (bajista), Alberto Pérez (guitarrista), Iván Mella (teclados) y Alejandro Jordá (batería). El primer fruto al que dio origen fue Teletransporte, compuesto por seis temas, que fue completamente autoeditado por sus miembros, y que le abrió las puertas del panorama musical nacional. Con tesón y trabajo, Izal logró paso a paso (rápidos, eso sí) hacerse un hueco con una estrategia que, hoy en día, utilizan muchos grupos de reciente creación: la autoedición, la confianza en sí mismos. Debido a las dificultades que la industria discográfica plantea para dar una oportunidad a grupos noveles, que no inexpertos, poner en movimiento el trabajo que uno mismo elabora (confiando sobre todo en plataformas digitales), es una hábil manera de no darse por vencido. Es mucha y variada la escena musical en la actualidad, por lo que la opción de quedarse esperando a las puertas de un sello discográfico es mejor arrastrarla hacia el final de la baraja.

Una vez dado el toque de atención, a través de un pop rock enérgico y puro, con guitarras limpias que apenas hacen uso de distorsiones cargadas, ni de teclados que saturen el carácter melódico de sus composiciones, Izal pegó un salto de madurez con Magia & Efectos especiales. El álbum (una vez más, autogestionado por sus propios miembros), le valió el Premio de la Música Independiente, en la categoría de «grupo revelación», y su participación en numerosos festivales en los que compartieron cartel con bandas de talla internacional.

A finales de octubre del año pasado, salió al mercado Agujeros de gusano, que en el presente año compone la base de sus directos. Un disco que combina fuerza y momentos más suaves, incluso dentro de un mismo tema. A Izal le gusta jugar con la música, sin llegar a hacer experimentos extraños. Tiene letras con trasfondo, otras más desenfadadas. Con su estilo musical ocurre algo parecido, pero nunca pierde de vista su brújula personal. Como viene siendo costumbre, no ha podido desprenderse de la etiqueta de grupo indie, pero si algo tiene la banda de esto, es su carácter de independencia. Sus miembros han reconocido en alguna ocasión tener influencias de grupos como Mumford & Sons o Two Door Cinema Club. Sin embargo, es complicado encontrar signos evidentes dentro de su trabajo que lleven a pensar en estos referentes. Una buena señal, un síntoma de que Izal tiene identidad propia. Y eso es lo que lo ha aupado, en tan poco tiempo, a los festivales más importantes del país. O a llenar los lugares que componen su amplia gira.

La música de este conjunto de Madrid es fácil de digerir, a pesar de lo trabajada que la presenta. Sabe combinar una desnudez muy característica con una musicalidad elaborada, que no peca de artificial. Las guitarras nunca molestan en el oído, los teclados y el bajo aportan un significado mayor al relleno musical, la batería juega con los tiempos. Y la voz expresa las letras con sentimiento bajo control. Todo esto aparece bien cuidado en sus trabajos de estudio, y sus componentes saben sacarle rendimiento en cada uno de los directos.

Su agenda aparece muy apretada en este 2014, manifestación de la buena acogida que está teniendo Agujeros de gusano y, por supuesto, el carácter que imprime a sus actuaciones en vivo. Por Sevilla ya ha pasado en marzo, pero la banda volverá en varias ocasiones de visita por el sur del país. Cádiz lo acogerá el 21 de junio, dentro del Festival No Sin Música; a principios de julio le llegará el turno a Málaga, en el Festival Ojeando; y el 20 de septiembre, tocará en Granada, formando parte del cartel del Alhambra Sound. Faltan todavía fechas por confirmar en su actual gira (a mayores de la veintena que ya han anunciado), pero viendo la trayectoria que lleva, no será de extrañar que el número se amplíe en buena medida. En todo caso, su música recorrerá toda la geografía nacional y hará escala también en ciudades como Londres, donde actuará en octubre. Quién lo iba a decir solo cuatro años antes, cuando un grupo recién nacido se volcaba en autoeditar su primera creación. Así da gusto despedirse continuamente. Logrando recibir bienvenidas y reconocimientos mayores en cada ocasión.