Picasso y el arte moderno (en el taller)...

Para todos es de sobra conocido lo que representa la figura de Pablo Picasso dentro del arte moderno y lo de menos, aquí, es si el pintor y escultor malagueño fue más cubista que naturalista, o viceversa. Eso parece hoy carente de sentido para un espectador común o medio e incluso mínimamente versado en estas lides. En la exposición que se celebra en Madrid se pretende mostrar el trabajo de taller de un gran pintor y dibujante que como saben sólo unos pocos triunfa aún hoy día más fuera que dentro de su propio país. Ha tenido que ser precisamente esta exposición de carácter gratuito, donde de un modo algo obtuso, nos lleguen grandes obras. La financiación es de lo más variopinta: desde el Philadelphia Museum of Art, la Phillips Collection de Washington, pasando por el Centre Pompidou parisino, la Tate londinense, hasta el Museo de Arte Moderno de Kioto, eso sin contar el apoyo museístico de Madrid y Barcelona, por todos conocido, entre otros. Disfrutar a Picasso en su taller desde la mera fruición o goce estético es tarea complicada y esto es porque, como los grandes, Pablo era esencialmente un bromista en su actitud con el arte, de tal forma que tras años de rigurosa disciplina y con tal de no repetirse, acabó convirtiendo en arte todo lo que tocaba, y aún así el monstruo no le devoró. Si ustedes quieren ejercer de voyeurs, no vengan a esta exposición, pues encontrarán más recursos espiando a su vecina o vecino o simplemente observando la realidad que les rodea. Complejas naturalezas muertas (aún así muchas de ellas carentes de un estudio riguroso de la perspectiva afeada adrede), mandolinas sin cuerdas y extrañas figuras así lo atestiguan, de tal forma que de las más de...

Asfixia

Asfixia es un libro con muchas lecturas. Posiblemente, tantas como lectores. Como la propia vida. En ella Chuck Palahniuk nos cuenta la historia de Víctor Mancini, un joven que, tras haber abandonado los estudios de Medicina, ha encontrado una forma muy peculiar de ganarse la vida: atragantarse, cada noche, en un restaurante distinto, sabiendo que, de esa forma, creará un vínculo para siempre con la persona que acuda a socorrerlo. De esta forma, convierte a los demás en responsables de su propia vida, sin escrúpulo alguno. Cartas de felicitación de cumplevida en los aniversarios, que vendrán acompañadas las más de las veces de dinero, en respuesta a alguna creíble excusa esbozada en las cartas que dirige regularmente a sus salvadores, para impedir que puedan desvincularse de él. Su vida transcurre entre las visitas a su madre, Ida Mancini, una chiflada que en su juventud fue detenida innumerables veces por acciones contra el sistema, incapacitada judicialmente e internada en una residencia, su trabajo en una atracción que recrea la vida en la América colonial del siglo XVIII, y sus conversaciones con Denny, pregonero en la misma atracción, y adicto al sexo como él. Una novela cínica, descarnada, obscena, llena de detalles escabrosos, y con un sentido del humor corrosivo, en la que no parece haber un solo personaje, principal o secundario, que sea algo más que un desecho. Y, como tal, es un buen libro si queremos quedarnos en esa lectura, en la superficie. Aún así, merece la pena. Porque es un libro bien construido, si bien no es, ni mucho menos, apto para todos los paladares. Pero sería una lástima quedarse ahí porque, en tal caso, lo más probable es que esta narración nos acompañe con su lectura el tiempo de llevarla a cabo...

Miel de abeja

Kursala. Universidad de Cádiz 4 de marzo-18 de abril. El bodegón como género entendido desde las artes plásticas siempre nos presenta algo que se ofrece para no poder ser disfrutado, sólo deseado (o ignorado, según el caso), y es posiblemente la forma representada que mas invoca la distancia insalvable entre el referente y la imagen. Su disposición, generalmente sobre una mesa, ordenado y preparado para la degustación, nos proporciona casi todas las sensaciones menos aquellas para las que la lógica nos indica que ha sido preparado. Los misteriosos bodegones que forman Miel de abeja, la exposición de María Sánchez (1977, Ávila) comisariada por Jesús Micó, amplifican esta siniestra sensación desde la austeridad formal y la precisión conceptual. Sus habitaciones en penumbra contienen antes que ninguna otra cosa, la mesa, el receptáculo necesario, un lugar cubierto fantasmagóricamente por una sabana en toda ocasión desde el que subyugar nuestra percepción en la distancia. Luego están por supuesto los elementos dispuestos sobre ella, siempre mínimos, siempre un contrapunto del espacio vaciado, queriendo rasgar la tabula rasa de nuestra percepción mas inconsciente, cargar de sentido la imagen, resultando siempre un ofrecimiento sutilmente peligroso en el que se nos incita a cometer algún acto, a sucumbir al deseo que se revela desde el espectador hacia la imagen abierta de par en par. Un ofrecimiento que alcanza la mayor y perturbadora contradicción en su simbólica literalidad cuando es el cuerpo de la artista el que ocupa la imagen. María Sánchez, situada en ese territorio de la creación fotográfica alejada del documento y enraizada en la escenificación, se dirige, quizás sin tenerlo demasiado en cuenta, hacia rincones metalingüísticos, hacia el misterio de la fotografía como acto de voyeur penetración en el otro, su actitud violentamente arrebatadora apunta hacia el origen de...

Más allá de ElDorado, oro y poder en la Colombia antigua...

Museo Británico – Londres 17 de octubre 2013 – 27 de marzo de 2014 Oro. La leyenda del Hombre Dorado de la laguna de Guatavita capturó la imaginación del Renacimiento y atrajo, como moscas a la miel, a los aventureros al Nuevo Mundo: Lope de Aguirre, Francisco de Orellana, Felipe de Utre, Pedro de Quesada… Las expediciones armadas atravesaban selvas y desiertos, violentas cordilleras y mefíticos pantanales, sucediéndose los sufrimientos y las penalidades en busca de la realidad de un sueño. Eran las ciudades de oro que Marco Polo había visto en Cipango, cuyo resplandor prendió con violencia en la imaginación medieval. Enceguecidos por la codicia se atisbaban ya los tesoros, en el medio de las fiebres interminables, detrás de unos árboles, al otro lado de un monte, bajo las ruinas de una ciudad perdida. En los caminos de España, cantores y lazarillos expandían la especie por los pueblos castellanos, sofocados por un sol implacable. Oro, allí, en alguna parte, a disposición de quien fuera tan osado e ingenioso como para llegar y agacharse a recogerlo.  Acudían los muchachos a los muelles de Sevilla y a las casas de contratación para embarcarse como grumetes. Oro: reconocimiento, honores, riquezas, fama, inmortalidad. Como primicia de todo ese esplendor, los indios salían de las espesuras con objetos de una belleza bárbara que intercambiaban por baratijas y la pregunta de aquellos hombres blancos y barbados era siempre la misma, gritada con desesperación, ¿Dónde, dónde está el oro, de dónde viene? El mito de Eldorado ha quedado grabado para siempre en la memoria colectiva de la humanidad a través del cine y de la literatura, hasta llegar a nuestros días. Durante siglos, los europeos intentaron arrancar sus secretos a la laguna, llegando incluso a drenarla para extraer sus tesoros....

La expedición de Ursúa y los crí́menes de Aguirre...

Nos entusiasman las introducciones del editor Javier Marías, del prologuista Pere Gimferrer, y de la traductora Soledad Martínez de Pinillos, a quienes se ve apasionados por ésta historia novelada. Nos emociona la referencia a los hechos legendarios, la expedición en busca de El Dorado. Agradecemos la edición porque es necesario conocer las diferentes visiones de los hechos, rescatar a su compositor, Robert Southey, reivindicar el género. No es oro todo lo que reluce. La expedición -iniciada por Pedro de Ursúa y concluida por Lope de Aguirre- que atravesó el continente americano desde el Perú hasta la desembocadura del Orellana, terminó como el Rosario de la Aurora, su crónica es espeluznante, una sucesión de crímenes innecesarios y de actos de tiranía que convirtieron la marcha en un despropósito, sus líderes han pasado a la Historia como grandes infames, insertando en ella una página negra, que desborda lo cuestionable de las hazañas de Cortés, Pizarro o Alvarado y se adentra en el lado oscuro, porque nos muestra –solamente- el envés descarnado de la conquista, la codicia desenfrenada, el ansia de poder y la crueldad extrema de unos hombres alienados por la grandeza de lo que estaban viviendo y por la naturaleza pesadillesca que los envolvía, pero sobre todo por su propia maldad, enfrentados a su dios, despóticos, levantiscos y traidores. Robert Southey toma la historia de Piedrahita, de Garcilaso, de Ulloa, de Simón, la convierte en una novela de aventuras, Gimferrer ve en ella acentos de tragedia shakespeariana y los ve con razón. El tono y el leguaje trascienden el ochocientos porque la novela se podía haber escrito hoy, y no hubiera sido desacertado restituir las fuentes castellanas que cita el texto original, aunque fuera en un apéndice, lo que hubiera sumado en vez de restar....

Los mares del Sur

Più nessuno mi porterà nel sud  (ya nadie me llevará al sur) Salvatore Quasimodo Leí por vez primera Los mares del Sur en 1979, año en el que Manuel Vázquez Montalbán ganó el Premio Planeta de novela con este título. Yo tenía 16 años y recuerdo que me gustó y que, ya entonces, la releí un par de veces. Al hacerlo ahora de nuevo, mi opinión sobre la calidad literaria del texto ha cambiado un poco, pero las sensaciones de la primera lectura persisten con inesperada nitidez. Los libros marcan, nos hacen, y es solo de esas cicatrices de las que puede hablar alguien que no tiene la crítica literaria entre sus ocupaciones profesionales. Quizá deba aclarar también que para una lectora como yo, poco metódica y sin prejuicios, el mero hecho de que un texto gane un premio, no lo convierte en necesariamente bueno, pero tampoco en rematadamente malo, por muy mediático que sea el certamen en cuestión. A día de hoy, abro cada nuevo libro con la misma avidez de aquella niña, lectora precoz, que seleccionó sus primeras historias con el sesudo criterio de empezar por los tomos que ocupaban las estanterías más bajas de la biblioteca familiar y se podían alcanzar sin riesgo de descalabro. En Los mares del Sur, como en toda su obra, Vázquez Montalbán da muestra de la eficacia de su oficio, que lo tenía y mucho, además de dibujar un mosaico de personajes rico y verosímil. A parte de un ritmo narrativo ágil y fácil de seguir, y una hábil dosificación de la intriga, fueron los temas llamémosles “de fondo” que aborda la novela, de forma más o menos explícita, lo que más me interesó en su día, y lo que me sigue interesando hoy. El núcleo...

Paisajes preferentes

Galería Birimbao. Sevilla. 18 de Marzo-11 de Abril. El arte como proyecto vivencial desarrollado en un lugar y con ese lugar como protagonista, las capacidades del ser humano de influir y ser influido por el entorno, el paisaje en definitiva como género que reivindicar conceptualmente y reinventar plásticamente, son el eje central del trabajo de Miguel Ángel Moreno Carretero (1980, El Carpio), quien regresa a Sevilla con una muestra multidisciplinar que, una vez más, difumina los límites de su discurso mezclando pintura con escultura y objeto readymade, transformando la apropiación, tanto de objetos como de imágenes, en interpretación plástica de lo cotidiano y soslayando nuestra mirada para hacernos pensar sobre lo que nos rodea y, por qué no, divertirnos en el camino. Escultura o maqueta, diseño arquitectónico o pieza conceptual, cuidada reflexión o improvisado divertimento, en Miguel Ángel Moreno todo ello es la misma cosa. La multidisciplina que en él se aleja nunca es propósito de contemporaneidad o estudiada puesta en escena de la multiplicidad de recursos habituales, sino una simple y desenfadada necesidad de hacer arte con cualquier cosa. En la presente exposición somos testigos de cómo el dibujo abandona su función íntima para ser una cartográfica fuerza interventora en el paisaje y que delimita su uso práctico, vemos las imágenes de un catálogo de record güines reducir en escala su obsesión grandilocuente convirtiendo en fetiche portátil una naturaleza manipulada con el propósito de ser mas grande que ella misma, reconocemos humanos espacios seriados sustituyendo y secando paraísos terrenales. Vemos al final una línea de horizonte, bifurcada, manipulada, tapiada… y a un artista explicarnos en qué consiste el juego del...

La hija del Regimiento de Gaetano Donizetti Mar25

La hija del Regimiento de Gaetano Donizetti...

El 20 de febrero de 2007 el tenor peruano Juan Diego Flórez cantó La fille du Regiment en el Teatro alla Scala y consiguió, con el público puesto en pié durante cinco largos minutos, bisar un aria. Rompía así con una tradición de setenta y tres años que había impuesto Toscanini y que impedía los bises en el teatro lombardo. Lo consiguió con el Ah! Mes amis, considerada por los expertos como el Monte Everest de los tenores, y con la que ya se había revelado Pavarotti en la Metropolitan de Nueva York. Porque este aria presenta la particularidad de aparecer relativamente cercana al inicio de la función, cuando el cantante no ha tenido tiempo de calentar la voz para afrontar esos nueve dobles altos, capaces de encumbrar a un artista al Olimpo de la lírica. Flórez, que se había estrenado con esa ópera en Londres, regresa ahora al teatro de Covent Garden consagrado como una de las destacadas voces de la ópera mundial. El más grande tenor ligero de todos los tiempos, en palabras de Plácido Domingo. Único en el dominio de la coloratura, excepcional por la belleza de su voz e impecable en el control de la respiración, sin la que ha dejado literalmente a los espectadores y a los críticos del teatro británico que se le han rendido una vez más. No hay que desdeñar tampoco la poderosa presencia escénica de sus cuarenta años que infunden una vida nueva a su Tonio, ese joven tirolés del que se enamora María, la protagonista. Interpretando ese rol, le acompaña en el escenario una sorprendente Patricia Ciofi, soprano italiana que consigue en todo momento estar a la altura de su papel y de su partenaire, destacando con una voz de una pureza extraordinaria que...

Rosa candida

La rosa candida es una rosa blanca. La rosa de ocho pétalos es una rosa sin espinas, que se asemeja mucho a la anterior, pero que no es blanca, es de un color infrecuente. La rosa candida, como simbolismo de todas las rosaledas, de lo infrecuente, de lo aislado y por salvar, de lo apartado y por encontrar, de lo efímero que puede renacer, es la que le da título a la novela de la autora islandesa Audur Ava Ólafsdóttir. Rosa candida es una novela que huele a botánica y a gastronomía permanentemente, página tras página. Un joven de veintidós años deja Islandia para llegar a un pequeño pueblo de alguna parte de Europa y resucitar una de las rosaledas más famosas del mundo, que con el paso del tiempo se ha cubierto de malas hierbas y ha dejado a sus rosales en un estado lamentable. Pero también es una novela sobre las casualidades o la predestinación incluso, y entonces no puede uno salvarse de leer en esa clave toda una serie de acontecimientos. Por un lado, están aquellos que los propios personajes reconocen como efectos de esta marca de la casualidad o la predestinación: que el nacimiento de la hija del joven y el cumpleaños y la muerte de su madre sucedieran las tres cosas en la misma fecha, un siete de agosto; o que el joven encontrara tres tréboles de seis hojas el día que cumplía seis años. Pero por otro lado, del lado del lector tal vez, queda toda una lectura que se ofrece a ser decodificada bajo este código de las coincidencias, si se quiere.Y aquí entran nuevos simbolismos: que el joven conciba a su hija en el invernadero de la casa de sus padres, el lugar donde está lo...

Fahrenheit 451: El millón de incendios Mar25

Fahrenheit 451: El millón de incendios...

¿Son los libros una pasión inútil? ¿Son los libros un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que nada significa? El gran director parisino François Truffaut, portaestandarte de la Nouvelle Vague, se distancia de su cine de autor sin su adorado Jean-Pierre Léaud y sus historias amatorias urbanas de «hombres débiles» y mujeres controladoras, para realizar en 1966 una genial interpretación de la extraordinaria novela distópica de ciencia-ficción, Fahrenheit 451 (1953) de Ray Bradbury; quien tras ver la película, calificó de «cautivadora» y «fiel», a pesar de la ausencia de personajes como el Sabueso Mecánico o Faber. Asistimos a una sociedad totalitaria donde ser intelectual es insultante y donde los bomberos en lugar de apagar incendios los provocan, porque su fin es quemar todos los libros que existen, ya que hacen sentir mal a la gente, abriéndoles brechas entre la realidad y el deseo y haciendo que los que hayan leído a Aristóteles se sientan superiores. Ése es el trabajo del personaje principal, Montag, cuyo papel -primero para Paul Newman y después, descartado, para Terence Stamp (miedoso de ser menos protagonista que Julie Christie)-, acaba en manos del despreciado Oskar Werner, que tantos problemas causara al cineasta. No se enamoró de su protagonista, como le sucedía a Bergman. Montag, casado con una rubia gélida como Catherine Deneuve, Linda, es feliz hasta que aparece Clarisse. Como Truffaut decía que «para la mayoría de los hombres esposa y amante son una misma cosa», ambas fueron encarnadas por Julie, que rodaba Dr. Zhivago y que suplió a Seberg y Jane Fonda. Por su parte, Clarisse, quien pregunta a Montag si es feliz, y la inquietante vieja que decide arder con su biblioteca, son quienes siembran la semilla del árbol de la ciencia: Montag...

Typologies

Galería Alarcón Criado. Sevilla. 31 de enero-29 de marzo El objeto es, según la definición lacaniana, el lugar donde se restituye de forma continua nuestro deseo inalcanzable, de forma que cuando, por fin, se posee, el deseo pasa a un objeto diferente, configurando lo que denominamos pulsiones. El coleccionismo como ansia de poseer uno o varios objetos prescindiendo de su valor funcional, esto es, poseer por el hecho de poseer, sitúa la necesidad inconsciente en el ámbito del discurso íntimo, del dialogo con uno mismo a través de objetos e imágenes y, desde esta perspectiva, en un terreno cercano a un discurso artístico en el que productor y receptor son la misma persona. Nicolás Grospyerre (Polonia, 1975) presenta en su segunda exposición en la galería Alarcón Criado un uso sistemático de los dispositivos de colección como recurso creativo para estructurar la realidad, creando parcelas de información que, como siempre en la esfera posmoderna, tiene tanto de verdadero como de falso (falsas colecciones, objetos no originales y manipulados…), tanto de profunda necesidad psíquica como de ridícula obsesión. Los objetos e imágenes de Grospyerre no sólo prescinden de su valor útil, ni siquiera transmiten lógica alguna, y manifiestan sólo una irracional práctica en busca de algún desdibujado tipo de sentido, algo especialmente evidente en colecciones como las de objetos dobles naturales o recipientes de aire, grupos de objetos que nada tienen que ver entre sí salvo el hecho de haber sido agrupados, y, a través de ese acto, entrar en el ámbito del discurso. Su práctica fotográfica posee el mismo carácter, fría y distante, alejada de intención autoral y auspiciada en la idea de que toda fotografía consiste en la apropiación de una parcela del mundo. Sólo después del acto apropiacionista será cuando el discurso aparezca....

Manera de una psique sin cuerpo...

Explica Borges que en el zen, la meditación, que puede exigir muchos años, nos libra de nuestros hábitos mentales y nos prepara para ese súbito relámpago de intuición: el satori. El mismo autor nos refirió: “escribir no era tarea de Macedonio Fernández. Vivía (mas que ninguna otra persona que he conocido) para pensar. Diariamente se abandonaba a las vicisitudes y sorpresas del pensamiento, como el nadador a un gran río, y esa manera de pensar que se llama escribir no le costaba el menor esfuerzo”. Desconfiado de la erudición y del conocimiento, enamorado del pensar (“escribir es el verdadero modo de no leer y de vengarse de haberse leído tanto”), Macedonio Fernández (1874-1952) tiene algo de místico oriental –echado a perder por la negación de Dios y un irrefrenable ingenio humorístico–, e igual que sucede con estos, sus cuentos, poemas y metafísica tienen por interlocutor a nuestra percepción intuitiva mas que a nuestro presunto raciocinio. Los aforismos del Tao Te King chino nos interrogan con construcciones verbales que eluden toda lógica –es decir niegan toda lógica–. Los escritos de Macedonio desarrollan las posibilidades de esos mismos mecanismos: rechazan nuestras expectativas y en su lugar se nos otorga la responsabilidad de hacer frente a la vía que se apunta como acceso a una nueva inteligibilidad del Ser (palabra tan desgastada hoy y tan fundamental en Macedonio.) Persona descreída de la historia (“en vano diga la historia, en volúmenes inmensos, sobre el mucho haber mundo antes de ese 1º de junio”) y, por lo tanto, de la autobiografía –en definitiva de cualquier explicación del ser a partir de la memoria de un pasado que se recuerda hoy–, Macedonio no admite más verdad que una ensoñación sin causa externa que localiza en una psique para la que...

Luis Landero

Mientras me acomodo en una mesa del Café Comercial para esperar a Luis Landero, pienso en una frase que pensé hace ya muchos años. “La vida de un escritor es una vida cualquiera. La única diferencia entre esta y las otras es que la del escritor se puede leer”. La vuelvo a escribir en mi agenda. Forma parte del rito de la entrevista. De cualquiera de ellas, aunque esta con Luis es especial por muchas razones. Una de ellas, tal vez la más importante, es que es uno de los autores más cercanos con los que he hablado; cercano y sencillo. Y eso no es poco siendo uno de los escritores más importantes de la narrativa actual española. Otra de ellas, es la extraordinaria influencia que ejerció sobre mi forma de entender la literatura su novela Juegos de la edad tardía. De eso hace ya mucho tiempo. Veinte años si no me falla la memoria. Luis Landero llega puntual. La sonrisa de siempre. Es un hombre muy educado, de trato exquisito. Nos contamos los proyectos de cada uno, los que ya están en curso, los que son ideas sin concretar. Pedimos algo de beber. Él lo habitual. Yo dejo que sea el camarero el que elija por mí. Le leo la frase que he escrito poco antes. Y no hace falta nada más para que mantengamos una conversación estupenda. Luis Landero fue profesor durante treinta y dos años. Su discurso es tranquilo, atractivo; cada frase parece fluir sin problemas para encajar en un escenario que va construyendo con suma facilidad. “Procedo de una familia campesina. Todos mis parientes lo eran. Padre, madre, abuelos, tíos y primos. Jamás conocí un libro siendo niño. Lo que sí tuve fue la gran fortuna de escuchar a mi abuela...

Absolución

=================================== TUSQUETS EDITORES. Colección Andanzas. 2012. 320 páginas. 19 € e-book: 12,99 € ================================== Como todos los que nos hacemos propósitos para el nuevo año o curso, actúa Lino, de la misma forma. Propósitos o despropósitos que se acumulan como bonanza o crítica del metrosexual que algunos llevan dentro en tanto que come, se viste, toma analgésicos o hace cualquier actividad cotidiana. Es el protagonista de esta novela, firmada por el escritor extremeño Luis Landero, que se dio a conocer con “Juegos de la edad tardía” hace, ahora, veinte años. El autor hace una sátira de los hombres y tiempos veletas en que vivimos y lo hace no sólo desde la novela, sino también desde el teatro (no en balde ejerció de profesor en la Escuela de Arte Dramático de Madrid), esa disciplina tan bien adaptable a algunos de sus diálogos. El texto, con narrador no identificado (lo que se conoce como tercera persona) pegado al protagonista como única opción posible, es una historia cómica, pero identificable y en ella vemos ecos no sólo del ya señalado por muchos Miguel de Cervantes, sino también de Oscar Wilde, pensando más en “El fantasma de Canterville”, dadas las desventuras que en ambos casos el autor hace pasar a sus personajes. También lo es porque el protagonista se convierte a su pesar en un espectro de la omisión o la pasividad, como lo es también Holden Caulfield y tantas criaturas literarias. Concebida desde un reflejo contumaz del paisaje cotidiano más delirante, la novela no empieza, como indica su contraportada, con la boda de Lino con Clara, siendo este enlace no más que una excusa para contarnos el camino que lleva a su absolución desde que sabemos que su padre fue un afectado por el caso del aceite...

En la Patagonia

Conviene fijarse en el título, En la Patagonia, no Viaje a la Patagonia aunque es eso, un viaje físico, como lo es también mítico y sentimental. Y en esa preposición que lo diferencia de la obra maestra de uno de sus confesados maestros, el Viaje a Oxana de Robert Byron, está la clave de lo que podría no haber sido más que una imitación. Bruce Chatwin escribe sobre lo que se encuentra, sobre lo que ha sucedido y sobre cómo son los que viven En la Patagonia, el viaje es pues un mero pretexto para estar en el lugar donde todo sucede, la Patagonia, el lugar en donde nada sucede. El relato del viaje es un tenue hilo conductor que le sirve al aventurero para utilizar sus variados talentos: una inmensa capacidad de fabulación, la astucia para detectar y seguir pistas novelables, la intuición para las ingeniosas asociaciones de ideas, su sexto sentido de fotógrafo que consigue capturar el momento para realizar con palabras un retrato certero de las personas o los paisajes, con un solo par de trazos; su inteligencia para convertir cualquier cosa en una anécdota. Las conversaciones con los personajes a los que se encuentra son esqueletos como los de las bestias prehistóricas tras cuyas huellas se lanza, y tienen la misma capacidad de fascinación. En la Patagonia fue un libro de viajes polémico en el momento de su edición. Algunos de los personajes que aparecen en él se reconocieron detrás de los disfraces –o sin ellos- y se sintieron heridos por la ironía del escritor, acosados cuando los jóvenes desaliñados comenzaron a recorrer el sur de la Argentina con el libro bajo el brazo sobre las huellas de Chatwin. Ambas cosas ocurrieron porque Bruce fue dueño, al parecer de los...

Ensayos Críticos

El acercamiento a Bruno Schulz desde la vertiente ensayística ilumina su obra sin revelar (ni abandonar) el misterio que toda palabra poética significa. Es el mismo autor quien –de manera indirecta– elabora algo parecido a una hermenéutica de su obra, en parte mediante los escasos textos referidos a su propia narrativa, y sobre todo por lo que de él descubre su precisa –y clarividente– mirada de lector. Un puñado de textos justifica sobradamente la necesidad de este libro: la teoría poética de Schulz –y cierta concepción del mundo que ella encarna– está inscrita en estos ensayos. Se ha dicho de Schulz (como de sus colegas Witkiewicz y Gombrowicz) que era un demiurgo de la forma. Es posible, aunque a estas alturas las rémoras que se han adherido al casco de esa palabra han acortado sustancialmente su alcance significativo. Al referirse a Schulz es preferible hablar de sentido. Así lo deja ver en La mitificación de la realidad: Lo esencial de la realidad es el sentido. […] Las antiguas cosmogonías expresaban esto con la sentencia: “En el principio fue el Verbo”. Lo que no es nombrado no existe para nosotros. […] De ahí esa tendencia en ella [la palabra] a regenerarse, a retoñar, a completarse para regresar a su sentido entero. La vida de la palabra consiste en que tiende hacia miles de combinaciones. O razonando lo mismo de otra manera: es muy probable que la palabra anteceda al sentido y, por lo tanto, se impone la necesidad de experimentar sus formas diversas si se quiere llegar a algún tipo de conocimiento. La forma es, de este modo, el escenario en el que se desarrolla esa investigación, y es, al mismo tiempo, una ofensiva en toda regla contra los usos positivistas del lenguaje: esos que...

Bolaño Salvaje

Libro-homenaje en torno a la modernísima figura literaria de Roberto Bolaño, chileno de nacimiento y afincado, durante sus últimos años, en Cataluña. Presenta un corpus académico y más de su obra corta y larga, la cual nos es diseccionada por colegas y estudiosos de la talla de Vila-Matas, Alan Pauls, Rodrigo Fresán, Jorge Volpi o el peruano afincado en Sevilla Fernando Iwasaki, entre otros muchos. En total suman 26 los ensayos, algunos sobre “Estrella distante”, su primera nouvelle reconocida por el gran público y, que como la mayor parte de su obra, se publicó años después de ser escrita. La figura de Roberto Bolaño siempre ha sido; sobre todo después de su muerte y tras ser publicada 2666 como best-seller en EEUU; polémica por lo que representa en cuanto a inspiración. Declaradamente vanguardista, y aún así llena de lecturas y de bromas, su artífice era un francotirador que no sólo leía todo lo que caía de escritores y noveles dentro de un caos perfectamente organizado, sino que supo convertir la posterior lisonja de editores como Ignacio Echevarría (a quién convirtió en personaje) en otra broma más. Vila-Matas habla de Perec, Pauls sabe encontrar gracia en su modo de ensayar, pero quizás sea Fresán quién más acierte cuando dice que tomar a Bolaño como un poeta satírico que arremete (y sólo hace esto) contra Isabel Allende o David Foster Wallace, es ser bastante simplista. Y es que Bolaño poeta, muchos nos quedaremos sin saber si existe; otra cosa es la prosa tan cargada de seres que aprecian y reniegan del establishment. Resulta por lo demás pertinente, el estudio psicoliterario de las criaturas de Bolaño que realiza Chris Andrews, partiendo de prototipos que no van precisamente de lo sanguíneo a lo melancólico por estar transcritos a...

La memoria de todos

============================ FUGITIVA CIUDAD Ediciones Hiperión, 2012 94 páginas. 10,00 € / e-book s/d ============================ Manuel Rico busca en lo escondido de la ciudad y encuentra en el lenguaje, arrancando desde una mirada personal y tranquila, la forma exacta de explicar una realidad que es de todos y de cada uno de nosotros al mismo tiempo. La memoria no se pliega a la cronología de un orden viejo, establecido hace siglos. El tiempo y su orden es cosa inventada por el ser humano. Cómo se maneja es cosa de cada persona. El tiempo como desorden de la memoria construye realidades para explicar todas. Manuel Rico presenta un excelente poemario en el que el recuerdo llega de forma aleatoria para dar forma a un mundo perfectamente ordenado. La memoria más íntima que suma a la colectiva. Pero ubicada en una ciudad dibujada como un solo bloque que llega a su periferia. Porque es ahí, en ese límite, donde se establece la frontera de la vida de esa amalgama de edificios y almas. Una ciudad que, como la memoria, es suma de ciudades. Toda ciudad como suma de las conocidas porque el recuerdo es uno solo. Madrid, Roma, Viena, Barcelo o Frankfurt son ciudad, Fugitiva ciudad. En el poemario de Manuel Rico se encuentran poemas de exquisita calidad que dejan ver un trabajo riguroso del autor al rebuscar entre el lenguaje intentando la palabra exacta. Poemas que hablan de los hombres vencidos y sin esperanza que miraban el mundo desde lugares oscuros, de jóvenes cargados de ideales y reivindicaciones, de amores jóvenes, de amores definitivos, de muerte que obliga a no esconder la imagen en un cajón y convertirla en poema. Se divide Fugitiva ciudad en cinco partes que buscan dentro de esos márgenes de la ciudad...

Manuel Rico

Nos encontramos en la Glorieta de Bilbao. Frente al Café Comercial. Es esa hora a la que Madrid se despierta definitivamente. Siempre he pensado que esta ciudad es un enorme corazón que bombea, hacia sus calles y plazas, a hombres, mujeres y vehículos. A modo de glóbulos rojos, blancos o plaquetas. El agua de lluvia disfrazada de plasma, la brisa oxigenando todo. Es la idea que tengo en la cabeza justo antes del apretón de manos con Manuel Rico. Poeta, novelista y crítico literario. De los buenos. Entramos en el salón del café. Excesivo bullicio. Nos invitan a ocupar la planta de arriba para poder charlar tranquilamente. Le recuerdo a Manuel que compartimos nuestro gusto por escribir con estilográfica y con tinta verde mientras firma uno de los libros con los que me ha querido obsequiar. Fugitiva ciudad, un poemario exquisito. No exagero si afirmo que es uno de los mejores libros que he leído en los últimos tiempos. Nos preguntamos, uno al otro, sobre autores que ambos conocemos. Esto nos lleva a cambiar impresiones sobre el mundo editorial, acerca de lo extraño que resulta el bajísimo número de ejemplares con los que cuenta una edición en la actualidad,  sobre los problemas con los que se encuentran los nuevos escritores, sobre la preocupación de encontrar espacios en los que puedan estar todos ellos. Sobre la autoedición y sus efectos. «Siempre hubo autoedición. Ahora es mucho más elevado el número de títulos que llegan al mercado por esta vía gracias a las nuevas tecnologías, pero siempre hubo autores que invirtieron en su propia obra. Y no es algo malo en sí mismo. Lo que no puede desaparecer, porque sería muy perjudicial, es un instrumento discernidor que proponga el canon y lo mantenga; tanto en edición...

Las maestras de la República: un sueño por cumplir Mar17

Las maestras de la República: un sueño por cumplir...

La película documental Las maestras de la República ya forma parte de esa recuperación de la memoria histórica tan querida por muchos y tan denostada por muchos también. El documental está realizado con mimo. Se cuida el guión, se presentan valiosos documentos de la época que ilustran la idea que se maneja en cada momento, y se utilizan testimonios de personas involucradas en uno de los hechos históricos más terribles de la historia reciente de España. Es verdad que se echa en falta la presencia de alguien o de algo que intente, no ya justificar una barbarie atroz y en sí injustificable, sino dar fe de lo que sucedió; algo o alguien distanciado de la propuesta para que nadie pueda dudar de la veracidad de lo que se narra. Porque tratándose de algo así, habrá quien siga negando evidencias o tratando de minimizar lo que sucedió. Desconozco si se han declinado invitaciones o no, pero el resultado es que esa parte falta y hubiera sido el remate perfecto a un trabajo más que sobresaliente. Arranca el trabajo desde un punto de vista muy concreto. María Sánchez Arbós, maestra de la Institución Libre de Enseñanza, se presenta como guía de lo que será un recorrido por el planteamiento del gobierno republicano en materia de enseñanza. Es decir, la declaración de intenciones es muy clara, la película es un homenaje a las maestras republicanas. Pero la directora del documental, Pilar Pérez Solano, recorre un camino algo más largo analizando la situación de las escuelas públicas españolas poco antes de que se pusiera en marcha una reforma ilusionante y muy ambiciosa durante la II República. Es sencillamente espeluznante conocer la situación de los maestros y de los alumnos hasta el año 1931. Tras la introducción el documental...

Hilda Farfante: Del espanto y de la felicidad...

El destino hizo que Hilda Farfante y el que escribe nos arrimásemos, uno al otro, hace ya muchos años. He escuchado a Hilda contar muchas cosas acerca de su vida, en muchos momentos distintos, en diversos lugares. Me une a ella un enorme sentimiento de admiración. Hilda tiene ochenta y dos años; es maestra y directora escolar (cargo conseguido al opositar) además de licenciada en pedagogía; aunque el título que más le gusta es el de hija de los maestros asesinados de Cangas de Narcea. Me dice que es maestra porque aquellos eran unos estudios muy bonitos para una mujer y, además, baratos. Por otra parte, eran casi los únicos que podía realizar. Hilda, ¿qué queda de aquel proyecto que comenzaron a construir cientos de hombres y mujeres durante la II República? No deja de jugar con un bolígrafo que tiene la punta doblada. Me he fijado, mientras toma algunas notas de lo que voy diciendo, en que el trazo de Hilda es duro y ágil. «Yo creo que hoy en día hay mucho de aquello. Fue durante los cuarenta años de dictadura cuando la educación reposaba en un auténtico desierto. Demasiado tiempo dentro de un lavadero de cerebros». Me quejo. Tímidamente, pero me quejo. Porque creo que sí se han perdido cosas preciosas. Le pongo un par de ejemplos. El santo respeto por el niño. El arte de perder el tiempo como parte del aprendizaje. «Tienes algo de razón. Pero lo fundamental, lo que se procura salvar y potenciar a toda costa es la escuela de todos (es decir la escuela pública) y para todos (hombres y mujeres, ricos y pobres; en igualdad). Ese concepto engloba esas cosas tan bonitas que mencionas. Primero lo fundamental y, una vez conseguido, moldear cada parte. Y...

Las Furias: Alegoría política y desafío artístico Mar17

Las Furias: Alegoría política y desafío artístico...

Museo Nacional del Prado 21 de enero – 4 de mayo 2014 Cierren los ojos. Imaginen una sociedad en la que el cine y la televisión no existen. Tampoco la fotografía ni la publicidad han aparecido. Solamente la pintura es capaz de convocar imágenes. Éstas sacuden la imaginación del pueblo, que apenas si puede tener -en el claroscuro de los templos o en la clausura de los palacios- el atisbo de una realidad paralela poblada por seres mitológicos. Pintados en carne y hueso, envueltos en colores que no se encuentran en lo cotidiano de la naturaleza: tornasol, escarlata, púrpura, índigo, amaranto… cuanto más nos adentremos en las brumas del norte de Europa más sobrecogedora resulta la composición. Porque al fin y al cabo en el sur –Nápoles, Sevilla, Constantinopla- el sol estimula el imperio de los sentidos con las naranjas, el albero, el azafrán; llegan las naves de un más allá remoto habitado por pájaros exóticos y especias raras, cargadas con brillantes porcelanas, con seda, con plumas, con ídolos de turquesas. Aislado en la cúspide del poder, Su Majestad Cesárea Carlos, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Rey de las Españas y de las Indias, de Nápoles, de Sicilia, de Cerdeña, duque de Borgoña y archiduque de Austria, rige los destinos del mundo en el nombre de Dios. Hace apenas quince años que hasta el Papa, Clemente VII, ha tenido que humillarse ante su persona para entregarle el orbe imperial. Pero en Alemania ciertos príncipes protestantes han tenido la osadía de desafiar su poder, ensoberbecidos por la herejía. El escarmiento será memorable. Las persecuciones asolaran el norte de Europa durante una década. Como aparato de propaganda y para ejemplo edificante, la hermana del césar, María, reina de Hungría y de Bohemia, Gobernadora de los...

El retorno de los ciclos de la naturaleza...

============================ EL RÍO DEL EDÉN JOSÉ MARÍA MERINO Alfaguara, Madrid, 2013 300 páginas. 18 € / e-book 9,49 € ============================ Con una incursión definitiva en el realismo, el escritor gallego establece el regreso a los orígenes como clave para entender los intrincados hilos que manejan la existencia. Ciertas filosofías orientales utilizan los mándalas como una manera de explicar el mundo y sus corrientes subterráneas, como imagen de las fuerzas ocultas que mueven el universo encerradas en el falso laberinto de la imaginación. Falso, porque a semejanza de la vida, no tiene atajos ni escapatorias sino que se presenta como una madeja que no queda otro remedio que devanar hasta desenredarla. Es el camino, pretexto en la literatura para la iniciación y metáfora de la existencia humana. Porque lo maravilloso nos rodea y no es necesario maquinar ficciones extravagantes para revelarlo, sino simplemente fijarnos en los hitos que la vida nos impone para que caminemos, siguiéndolos, errando muchas veces y volviendo sobre ellos hasta el final. Estas son las reflexiones que provoca en el lector la novela de José María Merino en la que el río es el camino y el Edén la necesaria búsqueda de la felicidad, el lugar idílico del que nos encontramos exiliados y adonde añoramos regresar. El río del Edén es una novela sobre la aventura de existir, sobre el gran viaje de descubrir la naturaleza que nos rodea y de la que formamos parte. Los diagramas que encabezan los capítulos tienen algo de simbólico, nos guían por la dificultad de personarse en los pensamientos de los demás, por el conformismo de los niños, que tienen muchas veces la clave para comprender aquellas cosas que los adultos encontramos veladas. De la misma manera  el escritor nos lleva de la mano por...

José María Merino

Los escritores jóvenes, siempre, quieren parecerse a otros más veteranos; a los que, por alguna razón, admiran. Yo que he sido joven (aunque a estas alturas me parezca mentira) quise parecerme a algunos de ellos. A Faulkner por su dominio absoluto del lenguaje, a Vargas Llosa por su capacidad para desarrollar una novela total y a José María Merino por su capacidad de fabulación, por su intuición al escribir, por saber agarrar lo cotidiano y convertirlo en ficción. Prologó la segunda de mis novelas y eso me produjo gran satisfacción; una alegría parecida a la que sentí cuando supe que el 27 de marzo de 2008 ingresaría en la Real Academia Española para ocupar la silla m. José María Merino me recibe en su casa. Me sigue pareciendo el mismo hombre cercano, sencillo, amable y sabio, que conocí hace años. Llega una gatita joven que se estira arqueando el lomo y escapa cuando alargo el brazo para acariciarle. Ya sentados, mientras nos preguntamos sobre cómo nos van las cosas al uno y al otro, me fijo en el precioso reloj de pared que tengo a mi derecha. El péndulo es enorme. Sirve de metrónomo para la conversación que comienza sobre escritura, cultura, lo divino y lo humano. Me intereso por su trabajo en la Real Academia Española. Antes de contestar, me parece ver que el académico cruza las piernas y arquea ligeramente la espalda. Tal vez quiera escapar de lo solemne, arrimarse a un discurso claro y asequible. «En la Real Academia Española se hace lo mismo hoy que hace trescientos años. Los académicos trabajamos con las palabras, con el diccionario. Aunque, lamentablemente, en la actualidad tengamos que hablar, más tiempo de lo deseado, del bajo presupuesto con el que contamos y de cómo...

El tango de la guardia vieja...

Max Costa es un consumado bailarín de tango que seduce a mujeres millonarias en el Cap Pollonio, trasatlántico que cruza diversos lugares de Europa. Esta imagen y la de la ralla fina de su pantalón impecablemente planchado recorre la última novela del periodista de Cartagena, Arturo Pérez Reverte, durante gran parte de su extensión. Eso y su tremendo affaire a ritmo de baile y preciso ajedrez con Mecha Irunza, esposa de un compositor que le mira celosamente desde el otro lado del bar, calculando movimientos y posibles presunciones de infidelidad. Pero de esto hace tiempo, los dorados veinte aproximadamente. Comenzando con una disección histórica más que interesante sobre el baile argentino, vamos descubriendo los orígenes arrabaleros y suburbiales, así como su limpieza en los movimientos a la hora de practicar los pasos con Mecha. Ella se da cuenta de que está poseída de un furor, dejándole como huellas de esa Perdición tan a lo Billy Wilder, un guante y un collar. Por otro lado es eficiente la trama de espías situada entre la época de la 2ª Guerra Mundial, pasando por la Civil Española y amontonándose con el conflicto del Telón de Acero en Rusia. Y es que el hijo de ella, consumado ajedrecista que utiliza el gambito de caballo, más como una injerencia que como una forma de enaltecer el ego, o no tanto, necesita unos libros que tienen que ver con las claves de la caja fuerte de un señor que sospechamos le da igual ser pagado y/o cobrado por el Fascio italiano o la República española. Desde Niza a San Sebastián se respira que la República es más torpe, si bien esto no es más que ideología barata. Nada que ver con lo que hace tirarle de la sisa del pantalón...

Días de lengua roja

Uno tarda unos instantes en decidirse a abrir Días de lengua roja. Los que tarda en examinar la preciosa encuadernación japonesa que lo envuelve. Y, cuando lo hace, es como si hubiera abierto uno de esos libros mágicos, en los que las imágenes saltan de cada página. Leerlo es recrearse en la cadencia y en el Verbo, en la sonoridad que llena la boca como las especias. Uno se ve, de pronto, transportado al desierto, sentado en corro alrededor de un fuego, asistiendo al devenir de los tiempos. Batallas, jinetes, traiciones, lunas, sangre, nostalgias, todo surge en medio de la noche. El poder evocador de la palabra, en manos de Pilar Salamanca, es enorme. Rotundo. El de la Palabra hermosa, musical, casi olvidada, de los bellos vocablos de origen árabe que subsisten en nuestra lengua, y a los que la autora rinde homenaje en estos versos. Poemas en los que nos narra, rememorando y recreando la tradición oral, la historia de un pueblo. El poemario, con un total de 53 poemas, se divide en tres partes. Tres lenguas. Las dos primeras, Lengua vieja y Lengua rota, a pesar de estar separadas, y diferenciadas, forman una unidad (poemas I a XXXV), inspirándose, respectivamente, en la expulsión de los moriscos en el siglo XVII, y en el levantamiento de las tribus árabes contra el Imperio Otómano, con Lawrence de Arabia como enviado del aún Imperio Británico. La tercera parte Lengua Roja, está dedicada a los sentimientos actuales del pueblo palestino. Muy recomendable. Calificación: Hermoso. Tipo de lector: Amante de las palabras. ¿Dónde puede leerse?: Bajo la noche del desierto, real o...

En la orilla

Han empezado a circular en España preguntas que intentan averiguar si existe una literatura de la crisis. El escritor Isaac Rosa dio una conferencia hace más de año para hablar precisamente de esto (a lo que respondió en su momento de manera más bien negativa). La literatura argentina, por ejemplo, tiene una tradición de la literatura de la crisis que le permite hablar de literatura post-19 y 20 de diciembre (de 2001) e incluso clasificarla en aquella que se refiere concretamente a estas fechas versus otra literatura también de la crisis que trabaja con la fecha elidida, pero que se refiere a todo el contexto sociopolítico, cultural y económico que la circunda (me estoy basando en las ideas expuestas por Sebastián Hernaiz en su excelente artículo crítico titulado Sobre lo nuevo: a cinco años del 19 y 20 de diciembre). España, tal vez, necesite que pase el tiempo. Sin embargo, lo cierto es que ya se pueden leer algunas novelas que toman la crisis, la amasan y la hacen tema en la literatura actual. Es el caso de las obras de Isaac Rosa, pero también el caso de Rafael Chirbes, a quien voy a referirme y específicamente a una de sus novelas: En la orilla. En la orilla es una novela sobre la crisis. Una crisis mencionada concretamente con la palabra crisis pero también referida a través de todos sus tópicos: paro, suicidios, burbuja inmobiliaria, deuda pública, sistema bancario, reforma laboral, pobreza. Por otra parte, es también una novela sobre el camino de la vida, la amargura de la vejez, el rumbo hacia el deterioro y la muerte, la pudrición y la furia de la naturaleza. Esteban es un viejo que debe cuidar de un anciano, su padre. Setenta y noventa años respectivamente; demasiada...

Ulises

Ulises es uno de los libros más importantes del siglo XX, una novela experimental en la que el escritor irlandés James Joyce juega con el lenguaje dándole forma a cada una de las técnicas novedosas que revolucionaron la escritura y que abrieron la centuria acompañadas de la propagación del cinematógrafo, del estudio del subconsciente y el psicoanálisis, y de la general divulgación de todas las obras de todas las literaturas. La más destacada de estas técnicas es el flujo de conciencia, la simulación escrita del pensamiento humano, pero hay otras como son la descripción por acumulación, las listas; la utilización fragmentada e impresionista del discurso, el uso de la jerga, el surrealismo, la creación de palabras nuevas, y la ruptura de las convenciones de espacio, tiempo, género literario, narrador y personaje. Con todos estos recursos, Joyce redacta lo que viene a ser el manifiesto de una nueva forma de hacer que inicia la era literaria en la que estamos. El título nos remite a un paralelismo estructural con la Odisea de Homero que es prácticamente imposible de identificar para los lectores comunes salvo porque, de la misma manera que la Odisea es la encubierta representación escrita de un mapa del Mediterráneo, Ulises es una clara cartografía de la ciudad de Dublín. Ulises es una novela larga, compleja, oscura y –en general- aburrida, en la que sin embargo será difícil que un lector interesado no encuentre un capítulo que le parezca insólito, ocurrente y divertido; un capítulo al menos cuyas acciones pueda comprender y que le de ánimo suficiente para afrontar la lectura completa del libro, más cuanto que se trata de una obra que no es necesario leer de un tirón. Personalmente recomendaría el monólogo de Molli Bloom editado en el capítulo 18, la...

Historia Torcida de España...

Historia Torcida de España es uno de los libros más divertidos que ha leído en los últimos tiempos el que escribe. Después de terminar este ensayo gamberro, transgresor y disparatado, uno puede afirmar que vive en el país en el que más cosas ridículas han sucedido del mundo entero.
El autor, Javier Traité, no deja títere con cabeza. La monarquía es tratada desde el humor más ácido para dibujar un retrato (mucho más exacto de lo que podría parecer) del grupo de hombres y mujeres más desastroso que jamás se haya conocido. Los políticos no se libran. El español de a píe aparece como ese tipo de persona que sólo puede ser un ser humano con pasaporte, eso, español.
Desastre tras desastre, situación absurda tras situación más absurda todavía, las 508 páginas pasan sin que el lector sienta fatiga alguna.
No es un libro con grandes pretensiones estilísticas o profundidades sesudas. Tan sólo se repasa una historia repleta de meteduras de pata, de casualidades que costaron muchos kilos de oro expoliados en América o de momentos históricos que antes nos vendían como lo último en heroicidad y resulta que no lo fue  ni de lejos.
Se perdonan las repeticiones en la estructura sintáctica y el uso excesivo de frases hechas que parecen demasiadas al aparecer más de la cuenta. Y se perdona porque el rato que el lector pasa con el libro en las manos es delicioso.
El ejemplar del que dispongo se adorna con un bonito 3ª edición. No es de extrañar. Porque si un lector cualquiera quiere dejarse de problemas, de asuntos hondos y trascendentes, de cosmologías o políticas o disgustos, lo que tiene que hacer es agarrar Historia Torcida de España y dejarse llevar. Digamos que es leer sobre la crisis de España que comenzó en...

Jorge Blass

Antes de comenzar la entrevista, mientras nos acomodamos en un par de butacas del Circo Price, le pregunto a Jorge Blass si, en realidad, es mago. –       Haces cosas imposibles. Y eso es magia se mire por donde se mire. –       Ya sabes que lo que cuenta es la mirada del espectador. Ni siquiera el truco es importante, me dice entre risas. La magia abre los ojos, te genera una experiencia reconfortante. Esa es la magia. Vamos dejando cosas en las butacas de alrededor. Los operarios corren de un lado a otro para colocar todo en el lugar exacto. –       Jorge ¿has pensado que los artistas nos dedicamos a construir mundos para explicar la realidad y los magos lo que hacéis es poner la realidad patas arriba para explicarla? Vais por libre, como si con vosotros no fuera la cosa. –       Qué buena lectura; nunca antes me habían dicho nada parecido. Me lo quedo. –       Te lo regalo. ¿Será por eso que nunca se os incluye dentro del marco cultural? (Intento ganar algo de tiempo mientras rescato la mitad de mis cosas que han caído al suelo) –       No, no. A Juan Tamariz le han concedido la Medalla de las Bellas Artes. Es el único mago que la ha recibido. El resto tendremos que ir dando pasos en la dirección correcta. Pero no podemos evitar romper las leyes físicas para poner el mundo patas arriba. En cualquier caso, es verdad que hemos vivido una carencia importante de propuestas escénicas en el mundo de la magia. Ahora es cuando estamos consiguiendo algunas cosas importantes. Dejo un ejemplar del periódico sobre mi agenda. En portada un caso de corrupción. –       Estos si que hacen magia. Cómo desaparecen las cosas de su alrededor ¿no? –       Son malos...