Una despedida con vistas a una bienvenida mayúscula Jun10

Una despedida con vistas a una bienvenida mayúscula...

El último trabajo del grupo madrileño Izal, el segundo de larga duración en su breve carrera musical, abre con una canción que lleva por título Despedida. No es frecuente empezar un nuevo disco con un tema bautizado así, pero los componentes del grupo han querido marcar una pauta de distanciamiento entre Magia & Efectos especiales (su primer elepé) y este nuevo, Agujeros de gusano. El listón había quedado alto; la crítica y el público habían tomado nota y puesto su atención en esta banda de pop rock español. Pero en este último álbum, Izal vuelve a hacer gala de la actitud propia que ya había destilado en sus anteriores composiciones. A través de trece canciones, su música vuelve a escena despegándose del pasado, pero no mucho. Ni falta que le hacía. El conjunto, encabezado por Mikel Izal, que pone la voz y se prodiga en funciones de compositor, cuenta con una biografía muy corta. Nacido el proyecto en el 2010, la formación definitiva quedó compuesta por la unión al miembro fundador de Emanuel Pérez «Gato» (bajista), Alberto Pérez (guitarrista), Iván Mella (teclados) y Alejandro Jordá (batería). El primer fruto al que dio origen fue Teletransporte, compuesto por seis temas, que fue completamente autoeditado por sus miembros, y que le abrió las puertas del panorama musical nacional. Con tesón y trabajo, Izal logró paso a paso (rápidos, eso sí) hacerse un hueco con una estrategia que, hoy en día, utilizan muchos grupos de reciente creación: la autoedición, la confianza en sí mismos. Debido a las dificultades que la industria discográfica plantea para dar una oportunidad a grupos noveles, que no inexpertos, poner en movimiento el trabajo que uno mismo elabora (confiando sobre todo en plataformas digitales), es una hábil manera de no darse por vencido....

Historias que retumban en el pecho Jun10

Historias que retumban en el pecho...

© De las imágenes: Javierre Alonso De una forma paradójica y recurrente, quienes crean arte con las palabras como materia prima expresan en ocasiones su preocupación por no encontrarlas. Julio Cortázar, por ejemplo, decía que «las palabras no alcanzan cuando lo que se quiere expresar desborda el alma». Aldous Huxley aseguraba que «después del silencio, lo que más se acerca a expresar lo inexpresable es la música», y esa cita del escritor británico es la que han asumido los integrantes de la banda sevillana Münchausen como leit motiv de su trabajo en el estudio de ensayo, sobre el escenario, y especialmente en la soledad en la que Antonio Navarro y Alex Maroto componen canciones que cuentan más de lo que cabe en tres minutos. Historias. Historias. Inverosímiles historias de giros vertiginosos era lo que contaba el mito literario del Barón del Münchausen, inspirado en un personaje real, y que da nombre e identidad gráfica al grupo en un logo con el cañón a punto de disparar al noble alemán y la bala sobre la que supuestamente viajaba. Historias. Y eso mismo es lo que ocurre con los temas que componen los dos discos de la banda, en los que la realidad y la imaginación crean un universo de letras densas y mensajes profundos que, aunque tardan en calar en las primeras escuchas, terminan por incrustarse en una conciencia que se cincela con los ritmos limpios de la formación. Porque así lo quisieron ellos o más bien las circunstancias, «Hoc Voluerunt», el primer trabajo de Münchausen después de la incorporación al proyecto de Juanma Silva y David Cala nunca fue editado en formato físico, sino difundido exclusivamente a través de plataformas digitales y redes sociales. Supieron aprovechar, en cualquier caso, las ventajas con las que...

Mañana en la batalla piensa en mí...

La vida de un escritor que es negro de un negro. El fracaso de no verse en los títulos de crédito de muchos guiones que no se escriben como tal. Eso y la manera en que Víctor Francés conoce a Marta Téllez el día de su muerte, hace reflexionar a Marías no sólo sobre lo que pudo haber sido y no fue, sino sobre lo que no pudo ser o no fue y se atrevió a ser. Porque así son estos monólogos donde no sólo cabe pensamiento. Por supuesto está, otra vez, Shakespeare. Y por encima de todo Madrid (las calles son la referencia al paisanaje, desde Conde de la Cimera a General Rodrigo) hasta el escenario que Orson Welles robó a Inglaterra para localizar su conocido film Campanadas a medianoche. También es una historia en clave negra lo que aquí se nos cuenta; una historia que el espectador poco avisado podía identificar con Double indemnity por ser protagonizada por Barbara Stanwyck, pero que sin embargo se refiere a otra película, en virtud de Fred MacMurray. El caso es que Víctor, que en algunos momentos parece querer decirse a sí mismo que se llama Javier, ve desplomarse en sus hombros a una mujer casada y con un hijo, cuyo marido está trabajando en Londres, no por casualidad. La novela se hace eco del antes, del después, del mientras tanto, y lo hace con cierta morosidad, pero bien atento a las consecuencias por las que el protagonista podría ser inculpado de crimen ante tan sorpresiva muerte. Hacerse eco del rechazo propio y causado por y a los demás, le lleva a aceptar una especie de encargo profesional, la biografía de un pintor allegado a los Téllez, que pondrá patas arriba la relación con otras mujeres...

El hablador

Hace poco, en su artículo del diario El Pais, Juan Goytisolo hablaba de Amazonia verbal para referirse al escritor peruano Mario Vargas Llosa. Y está todo dicho. Cierto que Goytisolo se refería a La Casa Verde, pero esa expresión es más perfecta si cabe para El hablador. Ya verán porqué cuando la lean. Mario Vargas Llosa es un gran investigador, un constructor del lenguaje, creador en el sentido más amplio de la palabra. Su maestría se afirma sobre unas arquitecturas elaboradas e impecables. Aquí esa estructura es dual, con dos relatos que se complementan, que se confrontan, que se enriquecen mutuamente y finalmente se explican uno a otro. Hay una ingente labor etnográfica, lingüística y documental. No se anda el escritor con chiquitas. Trabaja, trabaja y trabaja hasta la perfección. E investiga sobre la selva, su poder, su atracción, sus habitantes. La pureza de las culturas, la influencia de unas sobre otras, del relativismo moral –ahora sí- que se desprende de la multiculturalidad. Provocándonos interrogantes con los que cualquier persona interesada en los seres humanos y sus relaciones se sentirá identificada. Al través de su obra, rica, poderosa, Vargas Llosa va narrando su patria –Conversación en la catedral-, su adolescencia –la ciudad y los perros– y juventud –La tía Julia y el escribidor-, su deambular político –¿Quién mató a Palomino Molero?-, convirtiendo el Perú y sus cosas en un profuso caleidoscopio. La exuberancia de la literatura latinoamericana no se explica. Simplemente se manifiesta en novelas como ésta. Calificación: Espléndida. Tipo de lector: Indispensable para los aficionados a los latinoamericanos. Tipo de lectura: Prolija. Argumento: Intenso. Personajes: Complejos. ¿Dónde puede leerse?: En la...

Mar de Irlanda

Mar de Irlanda es la primera novela publicada de un joven autor de Almería llamado Carlos Maleno. Digo novela porque debajo del título, en la tapa, se imprime esa palabra; sin embargo, está más allá del borde de dejar de ser una novela para ser un libro de relatos que se entrecruzan: por ejemplo, el moribundo que lleva puesta una máscara de Felipe González y que es el narrador de uno de los relatos, aparece más adelante en otro para apenas ser visto desde la habitación de enfrente en ese mismo hospital. O el hombre que vende aspiradoras, que irrumpe en un relato pero en otro posterior es el mismísimo narrador que nos confiesa que su trabajo es vender aspiradoras, pero su vocación es la literatura. Y con esta declaración a nosotros, lectores, nos queda clarísimo que estamos ante un libro que se repliega, pues el vendedor de aspiradoras está escribiendo un libro de relatos donde aparece él mismo como personaje, y donde uno de los relatos se titula «Recuerdos amnésicos acerca de Cristo y de la chica que hacía autostop», exactamente igual que el relato anterior a este en este libro llamado Mar de Irlanda. Mar de Irlanda es como una Matroska, pero desarmada. No tiene la unidad de la novela, pero tampoco nos cuenta varias historias; en realidad nos cuenta permanentemente que nos está contando una historia. Los personajes de este libro no nos importan si no es en la medida en que narran. El personaje que es narrado por un personaje ya nos queda demasiado lejos: estamos ante un libro hecho de capas, o de muñequitas dentro de otras muñequitas. No nos importa un personaje en sí mismo, no llegamos a él como para que nos importe; nos importa la narración...

Alguien dice tu nombre...

Alguien dice tu nombre es una novela en la que se habla de la literatura. Del oficio de escritor, de lo que puede llegar a representar para todos, de cómo la realidad se descompone por completo para colocarse, de nuevo, formando un microcosmos con entidad propia ordenado en frases. Habla de las palabras, de la imaginación, de la fabulación, de la realidad convertida en herramienta y de la herramienta que es la escritura creativa convertida en realidad. Alguien dice tu nombre es una excelente novela salpicada de un lenguaje exquisito, de reflexiones profundas, de imágenes potentes que se escapan con habilidad de los lugares comunes y manoseados. Luis García Montero construye el relato utilizando un narrador personaje que nos lleva de un sitio a otro sin empujones; con solvencia y verosimilitud aun cuando se trata de puras invenciones las que relata como si fueran certezas. León Egea, mientras el mundo, retrata una sociedad miedosa, un país que se quedó parado en los paredones y no termina de arrancar hacia el futuro; dibuja un escenario árido con todos aunque se ceba con las mujeres y los perdedores. Dibuja la tristeza de muchos y una felicidad reservada a los que supieron aprovechar una oportunidad indecente y fructífera. Pero, también, como en la trama de una buena novela, por debajo de la imagen más superficial, se va construyendo la salida de un túnel que lleva a la esperanza. El mundo de León es la periferia más gris de un futuro que merece la pena. Desde el principio, el narrador hace una declaración de intenciones muy clara: quiere ser escritor porque la escritura es una forma de resistencia. Esa es la fuente de la que bebe León. Tiene cierta gracia cómo va utilizando lo que le han enseñado...

Las 10 mejores canciones pop de la historia Jun03

Las 10 mejores canciones pop de la historia...

Puedes escuchar todos los temas pulsando Play en el enlace que encontrarás al final de este artículo. El pop es un género que ha dado mucho a la música. Aparecido a mediados del siglo XX, supuso un boom no solo en la forma de interpretar y componer, sino de escuchar y sentir. Desde ese momento, un número inabarcable de canciones pop han formado parte de la banda sonora vital de millones de personas. Por eso, escoger las diez mejores es una tarea casi que quimérica. Además de los distintos puntos de vista que existen al respecto de considerar qué temas o bandas pertenecen a este género o se deslizan hacia otros, el pop ha sido tan fructífero que, aun al tratar de escoger las mejores, siempre habrá composiciones maravillosas que se queden pugnando por un hueco en el top ten. Todavía es posible vislumbrar las raíces del pop en muchos grupos actuales, en un momento en el que la integración de los avances tecnológicos en la música ha iluminado nuevos estilos, ensombreciendo también a otros. No obstante, lo que importa es reafirmar que el pop, de ayer y de hoy, sigue vivo. Vaya por delante que, quien escribe estas líneas, sabía el reto al que se estaba enfrentando. E intuía también la imposibilidad de alcanzar el objetivo propuesto. Porque la premisa de este artículo es como los reyes magos; creemos con total fe y entrega en ellos, hasta que alcanzamos un punto de lucidez que echa por tierra aquello que teníamos asentado como realidad. A uno pueden decirle que no es posible elegir las diez mejores canciones pop de la historia, y aceptará demostrar que sí se puede (ya sea por orgullo, exceso de cabezonería, o pura inocencia; en el caso presente, todo habrá...

Un solo poeta y miles de voces Jun03

Un solo poeta y miles de voces...

Define la RAE musicalizar como «poner música a un texto para que pueda ser cantado». Quizá debiera añadir algo más: la musicalización es un arte. El de poner música a un texto para que pueda ser cantado, y llegar, de una forma honda y precisa, al receptor. Uno de los poetas que más musicalizados ha sido es, sin duda, Antonio Machado. Flamenco, clásica, canción de autor, rock y hasta punk, han visto en él su inspiración. Música para un poeta excepcional. Hay quien dice que Antonio Machado es, después de Lorca, el poeta español más cantado. Y quien afirma, en cambio,  que son sus versos a los que más veces se ha puesto música. En realidad, no importa demasiado. Lo cierto, y lo importante, es que a Machado lo cantan incluso quienes no saben que lo están cantando. Incluso aquellos que creen que la poesía no es para ellos. Que la poesía es un lenguaje alejado de la gente; sólo asequible para una minoría. Que lo intentaron una vez, dicen, pero no entendieron nada. Y, sin embargo, conocen perfectamente Cantares, y, por supuesto, La Saeta. O a Extremoduro. Tiene Machado la grandeza de la sencillez. De la humanidad. La que lo ha convertido, en cierta forma, en poeta de todos. Sentido y expresado de maneras tan diversas como somos cada uno de nosotros. Acompañado de una guitarra, o de una orquesta entera. Musicalizando sus versos, o componiendo a su figura. Homenajeando al poeta, al hombre, al símbolo. Hasta el punto de que no hay apenas estilo musical que no lo haya hecho. Flamenco, canción popular, composiciones clásicas, zarzuela, ópera, canción de autor, poemas musicalizados, rock, punk y rap. Sólo parece haber una excepción: el jazz. Ni un solo tema inspirado en Machado o su...

El diálogo en la escritura creativa...

Todo lo que aparece escrito en un texto literario debe estar completamente justificado. Sea utilizado un recurso u otro, no puede ponerse en juego la coherencia interna del relato o su verosimilitud. El diálogo es uno de esas herramientas creativas que el escritor puede utilizar. Y es la más compleja, la que más problemas puede generar si se utiliza con poco tino. Comenzamos una serie de cuatro artículos en los que se analizará el diálogo en sí y sus relaciones con el resto de materiales narrativos. Ya que el asunto que vamos a tratar es muy importante y complejo, dividiremos en cuatro partes su desarrollo. Muchos lectores siguen creyendo que el diálogo en literatura es un recurso que utilizan los escritores para dar aire al texto, para que la lectura sea menos costosa y más divertida. En definitiva, para aligerar el peso de las zonas expositivas más densas. Por supuesto, esto es un error. Y si en algún relato encontramos diálogos que nos hacen relajarnos, mal asunto. El diálogo es, sin lugar a dudas, el recurso literario más difícil de manejar y su importancia es absoluta en el conjunto de la narración. Conviene no olvidar nunca que lo que dice el personaje se arrastra de principio a fin. Para saber distinguir entre un buen diálogo y otro que no lo es, lo primero que debemos saber es qué es un diálogo. Parece esto una perogrullada aunque no lo es. No podemos confundir eso con cualquier otra cosa que se le parezca. Por ejemplo, cuando charlamos con un compañero de trabajo y le damos los buenos días, cuando nos contesta cortésmente y cambiamos impresiones sobre el calor que llegará en breve, lo que hacemos es intercambiar frases y guardar silencio cuando habla el otro. Si,...

El mundo a través de los ojos de una pandilla de críos...

Este año, Quino ha resultado galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, al considerar el jurado del certamen que en el 50 aniversario del nacimiento de Mafalda, los lúcidos mensajes de su creador siguen vigentes a través de la sabia combinación entre la simplicidad en el trazo del dibujo y la profundidad de su pensamiento. Sin duda es esta una magnífica ocasión para recordar a nuestra querida niña porteña. Mi pasión por la lectura comenzó en las ya lejanas noches de verano de mi infancia, cuando con solo cinco o seis años mis padres me permitían apagar la luz a las tantas después de haber permanecido horas y horas enganchada a la lectura de las viñetas de Mortadelo y Filemón, Astérix el galo, Tintín y Mafalda. De ahí pasé pronto a leer las novelas que compraban mis dos hermanas mayores, de las que me separa justo una década; títulos tan variopintos como Nada, de Carmen Laforet, Las corrupciones, de Jesús Torbado, o Carrie, de Stephen King, lecturas absolutamente impropias de mi edad que, no obstante, estimularon mi curiosidad e inocularon en mi ADN, de forma silenciosa y definitiva, el placer por bucear en los libros, eso sí, siempre con la misma falta de método de los primeros años y con la contrapartida de esa gloriosa ausencia de prejuicios que, a la larga, me ha resultado tan enriquecedora. En la adolescencia, a punto estuvieron de alejarme de los libros las lecturas obligadas del colegio, imagino que porque a esas alturas, estaba tan acostumbrada a elegir por mi cuenta que el mero hecho de que alguien me impusiera un título era suficiente para empezarlo de muy mala gana. No obstante, cumplí en su día también con aquellas obligaciones, descubriendo por esta vía...

Cine y religiosos: Las amistades peligrosas Jun03

Cine y religiosos: Las amistades peligrosas...

Las relaciones entre los religiosos y el cine siempre han sido polémicas. Parece que la postura ante la realidad del Papa Francisco atestigua una mayor apertura de miras al respecto. En cualquier caso, siempre han existido películas que, bien referidas a textos sagrados, bien queriendo acercar a la sociedad una nueva forma de pensar y actuar, han cuajado de diferente forma entre el público. Yo confieso, De dioses y hombres y La duda, sirven de ejemplos para analizar brevemente esta relación entre religiosos y cinematografía. Si quisiéramos escribir un artículo sobre cine religioso al uso, ya sería triste tener que recurrir a los clásicos de Cecil B. De Mille, «La túnica sagrada» o «Los diez mandamientos», para hacerlo. Y digo esto no porque uno de sus artífices, Charlton Heston, fuera reconocido miembro de la Asociación Nacional del Rifle de Estados Unidos (que también) sino porque, sinceramente, pienso que los filmes que aún se programan a diario durante la Semana Santa en España –por ejemplo, los citados anteriormente- muestran una tolerancia cero con algunas cuestiones que han evolucionado enormemente en la sociedad actual. Esto es algo que quizás provenga de una idea equivocada del mal; ese concepto hoy tan banalizado y extendido que ya no se esconde sino que se enseña y espectaculariza desde el morbo que generan conductas, inspiraciones y hasta esencias consideradas antaño desviadas o criminalizadas. Desde que Alfred Hitchcock filmase «Yo confieso» en 1953, la imagen de la Iglesia en el cine ha evolucionado no siempre a la par que la realidad o que a ciertos sectores reaccionarios de la misma. En este caso, el director británico afincado en Estados Unidos considerado por tantos como mago del suspense, ideó un guión en el que un sacerdote se hace cómplice (por encubrimiento) de...

Poesía en los tres amores de Cardenal...

Óscar Gómez / GRANADA, Nicaragua Cada mes de octubre, cuando la Academia Sueca anuncia el ganador del Premio Nobel de Literatura, la tierra tiembla en Nicaragua con su propia voz interior. No es uno de los sismos en los que manifiesta su energía telúrica la patria de Rubén Darío. Es el nombre vibrante y sonoro de otro de sus poetas, nacido en Granada hace casi noventa años, el que hace estremecerse al istmo, que reclama el máximo galardón de las letras para un Ernesto Cardenal que siempre suena en las quinielas. Cruza el jardín de hotel en el que se realiza la entrevista con la lentitud que el tiempo ha conferido a sus pasos pequeños y sin embargo ágiles, aunque las sandalias no lleguen nunca a levantar del todo de las baldosas de barro cocido. «No hablo sin necesidad. No me gusta hablar. Si puedo estar en silencio, lo prefiero», susurra, dando valor al esfuerzo con el que concede la entrevista. Los saludos respetuosos de quienes franquean su paso en la galería colonial empujan suavemente a Cardenal hacia su destino en un butacón de mimbre: «Poeta, bienvenido», «Buenos días, poeta». Siempre pantalón vaquero amplio, del azul oscuro del Lago Cocibolca que baña la orilla de la ciudad que le vio nacer y el archipiélago de islotes que inspiró una de sus obras más conocidas, El Evangelio de Solentiname. Siempre camisola que confunde su blancura con la de barba larga y la de la melena. Siempre boina negra. Siempre voz que agoniza en un lamento cavernoso e impostado de solemnidad. Siempre ojos pequeños llenos de vida. Siempre habla, y siempre escribe, del amor. De los tres amores que ha conocido en una vida que acaricia el siglo. «Mi primer amor fue cuando yo tenía nueve...

Misántropo: La puerta de atrás queda abierta Jun03

Misántropo: La puerta de atrás queda abierta...

Miguel del Arco se ha convertido en apenas cuatro años, con media docena de montajes, en uno de los renovadores indiscutibles de la escena. Lo hace desde la inteligencia de los textos, la habilidad al adaptar y el saber rodearse de actores eficaces. Todos ellos logran arrancarnos de la realidad para que podamos plantearnos el mundo sin el sometimiento que provoca la cantidad de información descomunal que recibimos a diario. El clásico de Molière, es atravesado por el viento fresco de una versión perfecta, limpia de impurezas, barrida en el sentido de la sociedad contemporánea. Es la clave de una función excelente. Todo es mentira. Las relaciones sociales y el sistema político están envueltos en un halo de falsedad al que denominamos «reglas de juego». Solamente el teatro, con su simulación, puede denunciar esta situación para que averigüemos si queremos cambiarla. Quizás no. Y por eso la crítica se sucede siglo tras siglo. Todos somos hechos presos, más tarde o más temprano, del desencanto y el pesimismo ante una hipocresía que, sin embargo, practicamos. Molière escribió este drama en verso en 1666, profundamente desengañado por un desencuentro amoroso, afectado de enfermedades -reales o imaginarias- que se lo llevarían a la tumba directamente desde el escenario. Miguel del Arco decide hacer suya la obra con una versión que traslada lo que es más decisivo en el texto hasta nuestro siglo XXI, conservando un tono ilustrado para los diálogos que, no obstante, fluyen dichos por los actores. Le añade los conceptos y los matices con los que otros pensadores han complementado las investigaciones del dramaturgo francés sobre la condición humana, a lo largo de trescientos años, elaborando así una especie de digestión del clásico para que el espectador lo pueda recibir y comprender sin interferencias. Será...

Quetzatcóatl

© De la imagen: Óscar Gómez = = = = = = = = = = = = = = = = = Quetzatcóatl Colección Visor de Poesía 69 páginas. 9,50 €. eBook 4,49 € = = = = = = = = = = = = = = = = = Ernesto Cardenal indaga en el mito para explicar lo que tenemos entre manos desde el principio de los días. La tierra tolteca que es la Nicaragua de hoy; los hombres y mujeres que siguen sufriendo la pérdida de Quetzatcóatl desde que el dios los hizo a su imagen y semejanza; la historia escrita por muchos que la interpretaron para fabricar un futuro inesperado por el propio Quetzatcóatl que, seguramente, no regrese jamás a poner orden, o la explicación de la materia prima generadora de vida que sigue siéndolo (ese maíz del que habla el autor y que el dios puso en los labios del primer hombre); son algunos de los materiales con los que el poeta busca explicaciones arrasadas en las viejas conquistas de pueblos extraños. Cada elemento con el que nos encontramos durante nuestra existencia se convierte en motivo de observación. Fue a finales de los años 80 cuando se editó este poemario como homenaje al autor que cumplía sesenta años. Pero la poesía tiene ese carácter eterno que nos hace volver a ella sea cuando sea. Quetzatcóatl es un poemario que se aleja de la métrica ortodoxa, de las formas clásicas del poema. Pero no por ello deja de ser un magnífico libro en busca de respuestas que el poeta ya había realizado anteriormente. Cardenal sabe que si la poesía está ligada a lo más esencial del hombre debe comenzar su búsqueda en ese entramado que teje lo mítico. Ni...