¡Monsieur, le cinèma!: Regreso (y estreno) a la ilusión del cine Sep30

¡Monsieur, le cinèma!: Regreso (y estreno) a la ilusión del cine...

Dos manchegos recorren Togo y Benin, llevando por primera vez cine a muchas de sus aldeas, en un proyecto solidario con un fin romántico: regalar a sus habitantes la experiencia que ellos mismos tuvieron de niños, cuando el cine ambulante visitaba las plazas de sus pueblos. La crónica del viaje, documentada en centenares de clips de vídeo, se ha convertido en una película que pretende dar a conocer la experiencia para repetirla en otros lugares del mundo. Ha pasado casi medio siglo desde aquella vez que Rafael Cabanillas obtuvo un pasaje al mundo de la aventura a cambio de una peseta. Aquel niño inquieto que corría por las calles de Torrijos no lo sabía, pero el sencillo gesto de comprar una entrada para el cine ambulante que llegaba en las noches de verano a la Plaza de San Gil marcaría un destino en su vida, y ayudaría a cambiar la de muchas personas a muchos kilómetros de distancia, y a una distancia metafórica aún mayor de la cultura de posguerra de un pequeño municipio toledano. Cabanillas, profesor de Lengua y Literatura en un instituto de Ciudad Real, embarcó el pasado verano a su amigo Paco Matas para que durante dos meses se convirtieran en transportistas de ilusiones, llevando cine a las más remotas aldeas de Togo y de Benin, en el Golfo de Guinea, al sur del Sur. Los dos pusieron sus ahorros a disposición de la aventura: compraron un ordenador portátil, un proyector, una lona de nueve metros cuadrados, un generador eléctrico de gasolina y cincuenta metros de cable, para poder colocar la fuente de energía a una distancia suficiente como para que el ruido del pequeño motor de explosión no molestara a los espectadores. Jamás habían tenido contacto con el mundo del cine, pero...

Más allá de melodías, acordes y transiciones convencionales Sep30

Más allá de melodías, acordes y transiciones convencionales...

Tuya es un proyecto nacido a raíz de la propuesta musical de David T. Ginzo. Con un epé, Own, interpretado exclusivamente por él, armó una agrupación que lo acompañase en los directos. Fue así como, convenciendo desde el escenario, Tuya editó en 2012 Waterspot, su primer larga duración. Su carácter experimental lo aparta de los circuitos convencionales, aunque la naturalidad y la plenitud de su música lo convierten en un grupo a seguir. Cuesta creer que en la música no esté ya todo hecho. Pero sabemos que no es así. Que a pesar de existir un número incontable y desconocido (y, por si fuese poco, creciente) de canciones, cada día tenemos la oportunidad de escuchar y disfrutar de algo nuevo. Y eso que la escala musical se compone de siete notas. Siete. Pero luego aparecen las alteraciones para rendir buen tributo a su nombre, y de ahí surgen ilimitadas combinaciones que hacen que la música sea, en realidad, un prodigio. Es lo que pasa con prácticamente todo aquello que está relacionado con el arte. Por temas esenciales tenemos la vida, el amor y la muerte. Que nadie nos mueva de ahí. Pero luego surgen los conflictos, los acuerdos, las experiencias que en resumidas cuentas dan pie a millones de novelas, de películas, de cuadros, de fotografías, de canciones. Cada una con su propia mota de particularidad, que la diferencia del resto. Y es así como llegamos hasta Tuya. Tuya no es un conjunto musical al uso, entendiendo por el mismo una agrupación con su número invariable de miembros y su estilo definido. Hay bandas con historias que podrán resultar más curiosas, más insólitas. Pero esta no está nada mal y, desde luego, se aparta de unos cuantos cánones. Tuya se forma a finales de...

Cooltureta

Cooltureta no es un cómic. La portada ya lo deja bien claro. Tacha la palabra «cómic» e imprime «novela gráfica». Claro, no es de extrañar, es mucho más cool hoy en día hablar de novela gráfica que de ese género ya clásico del relato visual. ¿Pero qué es un cooltureta? Un cool de la cultura. Es decir, esos personajes que van por la vida haciendo alarde de lo cool que son, valiéndose para ello, sobre todo, del consumo de ciertos productos coolturales. Esos que viven en barrios cool (como Malasaña en Madrid), que comen comida cool (esa que parece escrita en otro idioma cuando la vemos en el menú del bar cool, el que tiene sillas que se usaban en otra época y una camarera que estudia teatro) y van a lugares cool (es decir, no van a sitios comerciales ni al bar de toda la vida). El protagonista de Cooltureta es un hombre, probablemente un treintañero, que se muda a un barrio cool, donde hay muchos negocios que venden ropa vintage, y bares-librerías. El treintañero va a un cine cool (porque quiere explotar la oferta cultural que le ofrece su nuevo barrio) que no es más que el Cine Doré, conocido también como «la filmo», y luego cruza a un reconocido bar de enfrente que ofrece tapas de autor. Esta es la entrada al libro, y las ilustraciones y el guión son tan buenos, que la verdad es que sentimos que estamos en esas aceras de la calle Santa Isabel junto a los personajes (estos, o los de la vida real). Luego, el treintañero, que quiere pertenecer al mundo cool, acudir a los sitios coolturetas, participa de algunos eventos, como una fiesta del coworking o un festival de cine independiente al que puede...

Liquidación

Editada en la sede mallorquina Sloper, su autor, que ha escrito tres ensayos anteriormente sobre cine y conoce de primera mano el tema y el campo de acción de su personaje Luis Dédalo, siembra controversias con ésta su primera novela que vende como de autodestrucción, siendo en este sentido la referencia, el género y modelo de autoayuda norteamericano, ya tan temiblemente agotado como lo está nuestra propia sociedad. En el libro aparecen sugeridos y narrados los mundos del 15-M y sus consecuencias, los comedores sociales pegados a los pocos y clasistas cines que aún existen en Madrid, el fin de una época que probablemente se clavó tanto en nuestra retina como una aguja hipodérmica. Porque también hay drogas, alcohol y vestigios, muchos vestigios de una época que fue sólo para algunos y en la que muchos de ellos fueron los cínicos que ahora enarbolan esas conciencias que quieren salirse del consumo y no pueden, obligadas a sobrevivir. Narrada en primera persona por este protagonista que no es más que un crítico del Séptimo Arte, cuya estela ideológica parece encontrarse entre el mejor Carlos Pumares y el elegante Antonio Gassett de Días de cine; su historia recuerda por lo de bajada a los infiernos a la de El crepúsculo de los dioses, aún a sabiendas de que no es el muerto en una piscina quién habla, sino el muerto en vida o el que no tiene donde caerse muerto, un inadaptado que somos todos, un desecho social que se empieza a ver a sí mismo como tal, a pesar del dinero que ganó, los polvos que echó o la droga que consumió. Porque el recuerdo que va de la retina al cerebro de aquel gran cine que tanto se reivindica, está hecho de pedazos, de...

Un belvedere y vistas al mar...

Este libro no es una, sino dos joyas, y hace un año que salió sin ser notado. Un belvedere y vistas al mar (Granada, Diputación de Granada, Colección Genil de Literatura, 2013), atribuido en la carátula al pintor, dibujante y diseñador gráfico granadino Claudio Sánchez Muros, es una auténtica rareza al alcance de cualquier bolsillo. Se trata de una edición facsimilar que la Diputación de Granada ha sacado a la luz en homenaje al que fuera uno de los maestros del diseño gráfico de nuestro país, fallecido en 2010. Ligado a la escritura poética desde sus colaboraciones con el grupo Poesía 70 hace más de cuarenta años, la escritura experimental y visualista fue una de las semillas de su concepción plástica y en Un belvedere y vistas al mar retorna Sánchez Muros a la relación entre discurso poético y discurso plástico. Por aquí se anda lo de las dos joyas, me explico: a comienzos de la década de 1990 el poeta Antonio Carvajal regaló al pintor un ejemplar de Extravagante jerarquía, libro en el que se recogían todos los poemarios que Carvajal había editado desde1968, cuando irrumpe en el panorama literario español con el excepcional Tigres en el jardín, hasta 1981 en que dio a publicación Sitio de Ballesteros. El pintor tomará el libro como cuaderno de dibujo y a lo largo de los años mantendrá un diálogo creativo con los poemas, iluminando las páginas de esa delicia para la inteligencia que es Extravagante jerarquía. No se trata de ilustraciones que más o menos pudieran representar gráficamente esta o aquella anécdota, sino de una obra convergente: los poemas incitan a la creación plástica de Sánchez Muros, que se derrama a capricho por la página. Casi siempre respeta el grafista el texto del poema, pero...

Blues en lo profundo de la marisma Sep30

Blues en lo profundo de la marisma...

El próximo sábado cuatro de Abril llega una nueva edición del festival Tomate Blues, encuentro heterogéneo y de sabor genuinamente popular, que convoca en el Parque de los Hermanamientos de la sevillana localidad Los Palacios y Villafranca, a amantes del blues (y también a amantes de la mas sencilla y pura diversión) de muchos lugares. Con la actuación de grandes músicos como La blues band de Granada o Lolo Ortega, que se encargarán de recrear en plena marisma sevillana un pequeño delta al sur de los Estados Unidos. Cada otoño, con la llegada de las primeras tardes agradables, noches de brisa fresca y el rugir de la vida que se reincorpora a la cotidianidad tras las vacaciones, Los Palacios y Villafranca, localidad del bajo Guadalquivir, ofrece una fulgurante despedida al verano y calma su pasión, volcada en la guitarra y el cante flamencos, en favor del sonido de otro sur igual de sudoroso, adoptando como propio el canto de la Norteamérica mas profunda. El Tomate Blues, festival dedicado a la música nacida a orillas del Mississipi (junto a otras afines) y evento cada vez mas  multitudinario, llega a su cuarta edición el próximo sábado 5 de octubre, convocando por igual  a fieles y profanos de esa música del lamento y la emoción, que tan bien conoce la racial marginalidad de la que surge lo jondo, para dejar claro en la práctica algo que ya intuíamos en la teoría, que en el sur, da lo mismo si es el peninsular o el de los Estados Unidos; el gentío, la fiesta y la música se viven de forma única Quizás el sol bajo reflejado en la marisma, la humedad de estas tierras, se parezcan mas de lo que pensamos a los calurosos páramos en los que...

NIÑOS, DOLOR Y SILENCIO...

Durante la niñez, todo queda registrado en una memoria nueva e imprescriptible, para bien y para mal. Expulsados antes de hora de ese paraíso privativo, los niños sufren en silencio y se vuelven prematuramente juiciosos. ¿No lo creen? Escuchen a Nicolas. Pero, sobre todo, sea esta lectura mejor, peor, llevadera o dolorosa, dediquen todos sus esfuerzos a proporcionar una vida mejor y un mundo más habitable a los pequeños que tengan cerca. En la contraportada de la edición de Anagrama se reproduce una frase extraída de la reseña de Vincent Landel en Le Magazine Littéraire que describe a la perfección la novela de Emmanuel Carrère. Dice Landel: «Con un rigor extremo, con un tacto extremo, Carrère traza una red de sutiles señales, amenazas y premoniciones, trabajando con un registro preciso, directo, casi naturalista, en la elaboración de una perfecta narración de terror». Comparto al cien por cien este dictamen al que poco podré añadir en las siguientes líneas, salvo recomendarles encarecidamente la lectura del libro. Emmanuel Carrère nació en París en 1957. Diplomado por el Instituto de Estudios Políticos de su ciudad natal, ha ejercido el periodismo y es guionista de cine y televisión, además de director cinematográfico. Varios de sus libros han sido llevados al cine y en el año 2005 dirigió la adaptación cinematográfica de su novela El bigote (La moustache, 1986). Forman parte de su obra otras novelas como El curso de invierno (La classe de neige, 1995), y De vidas ajenas (D’autres vies que la mienne, 2009), y las biografías Werner Herzog (1982), Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos: Philip K. Dick 1928-1982 (Je suis vivant et vous êtes morts, 1993),y Limónov (2011). Ya he comentado alguna vez que elijo mis lecturas de manera desordenada y poco ortodoxa, a...

El truco y el mago Sep23

El truco y el mago

Arranca la temporada teatral en toda España. La oferta va desde lo más clásico hasta el teatro experimental, desde lo convencional a las nuevas formas narrativas. El Teatro de la Abadía de Madrid presenta Mi gran obra de David Espinosa. Atrevida, innovadora y atractiva. A falta de recursos y en plena crisis lo mejor es echarle creatividad al asunto. La gran obra soñada por este joven creador se podría encuadrar en lo que conocemos como instalación, aunque el ingenio de la propuesta la convierte en un producto que podría caber en cualquier definición. Imaginen más de trescientos actores, todo tipo de medios (incluyendo, por ejemplo, helicópteros, autobuses y una magnífica máquina que puede generar vientos arrasadores). Ahora, imaginen una sala en la que una especie de dios hace y deshace lo que quiere para generar vida (tan efímera como ficticia, pero vida). Imaginen poder asistir a un espectáculo mágico en el que el mago se deja ver y permite que el espectador conozca todos sus trucos. Pues eso es Mi gran obra. Por favor, piensen que eso se puede concentrar en un espacio ochenta y siete veces más pequeño de lo que ocupa en realidad. Imaginen que los actores se convierten en más de trescientas figuritas (de esas que se usan al construir maquetas de tren), que el helicóptero es de plástico (diez centímetros de largo) y mueve las aspas con el aire que suelta un pequeño secador de pelo; y que al dios creador de vidas efímeras lo cambiamos por David Espinosa que es quien ha tenido esta idea y quien dirige la obra (este hombre mide lo normal y no reduce su tamaño en ningún momento, claro). La cosa queda algo rara, pero pueden acudir al teatro con tranquilidad porque asistirán a...

Volanderas

Volanderas es el último libro de relatos del escritor español Víctor García Antón, que nació en Teruel pero vive en Madrid. Son relatos como eslabones que enlazados en este libro conforman una cadena. Pero cada uno por sí solo es una pieza cerrada, si se quiere. Quiero decir: si rompemos la cadena, que en definitiva es el libro y su trabajo de recopilación y edición, igual quedan piezas que no necesariamente son para armar. Hablando de edición… La editorial que publica esta obra es Tres rosas amarillas, una librería imperdible del barrio de Malasaña que se aventuró también en el oficio de la edición. Al entrar en el local de la calle Espíritu Santo se nos estimula la vista con tanto libro álbum y libro objeto para niños -y no necesariamente para niños-, sobre todo importados. Pero volvamos a (las) Volanderas. Con ese título en el libro no podemos esperar de esta ficción nada fijado, nada establecido, nada anclado. Más bien algo efímero, algo improvisado. Son hojas volanderas, que en el relato «Las octavillas» son observadas por sus propios autores como hojas descartadas por los vecinos, hojas que éstos prefieren usar para avivar el fuego. Panfletos sociales, probablemente, que no interesan ser leídos. Son octavillas volanderas: tal vez unas propuestas sociales o de convivencia, escritas para compartir entre una comunidad, que seguramente se proponen organizar, establecer (algo), pero que se califican por lo accidental, por lo casual, por lo volandero. Todos los relatos nos hablan de una comunidad de habitantes que no participa del sistema. Una comunidad autogestionada, con sus propias reglas y juegos. Una comunidad habitada por personas que en la realidad de la ficción igualmente podrían llamarse personajes. Porque la vida cotidiana de esos personajes (ahora digo «personajes» desde aquí, desde este...

Alberto Cortez, la majestuosidad de un cantautor Sep23

Alberto Cortez, la majestuosidad de un cantautor...

El hotel Alfonso XIII de Sevilla se engrandeció con la voz del cantautor argentino, Alberto Cortez, para quien, como en una de sus composiciones canta, «La vida da mil vueltas, pero por más que gire, siempre, vuelve a empezar». A los 55 años de su internacional carrera, el de la Pampa, sigue cantando con más fuerza, aún, que con la que comenzó a cantar. Seguramente, alguna noche se habrán detenido, mientras caminaban por la calle San Fernando, de Sevilla, a contemplar la altivez austera, arábigo-andaluza, del Alfonso XIII, un hotel que comenzó siéndolo por albergar en sus opulentas estancias a los invitados de la Exposición Iberoamericana de 1929 mas, probablemente, la noche del 18 de septiembre de 2014 cualquiera de esas miradas detenidas no pudo adivinar que en una de sus dependencias, una voz oriunda de la Pampa Argentina haría invisibles el mármol, los dorados estucos, los tapices, las alfombras, azulejos; las once artesanas arañas de bohemia suspendidas en las maderas orladas, de caoba, de la techumbre mudéjar; y los candelabros aplicados a los muros que separaban las arqueadas y majestuosas puertas. A las 21.15 de la noche en aquél Salón de reyes solo existía la voz de Alberto Cortez. Iluminado por dos modestos focos, Cortez permanecía sentado en el centro del íntimo escenario acompañado por un piano de cola. El público, de amasados años, lo abrazaba manteniendo la misma postura que el cantautor. La escena, acompañada por el tintineo de las cuerdas suaves, se permeabilizaba con la letra que estaba entonando «Mi árbol quedó y el tiempo pasó…». Siempre hubo y habrá cantautores, muchos permanecerán sin que se conozcan sus nombres, pero habrá quienes como él tengan la fortuna de cantarlas y no de cualquier manera, porque de cualquier manera no basta para...

Esas personas que casi siempre sonríen...

¿Cómo llegamos del enamoramiento luminoso al aburrimiento, la traición y la soledad? ¿Es inevitable ese viaje? ¿Viajamos solos o hay overbooking? Pregúntale a James Salter. Tal vez él pueda darte alguna respuesta. Porque cuando en un relato hay verdad, el lector encuentra su hueco; porque si de algo sirve la literatura, en este libro de James Salter podemos encontrar esa utilidad. Por razón de mi oficio, estoy obligada a leer mucho -y algunas veces, muy árido-. A lo largo de los años, he adquirido la costumbre de hacer una primera lectura rápida, casi en diagonal. Este hábito casi inconsciente constituye un filtro muy útil en mi tarea diaria, pero a la hora de disfrutar de un libro por el simple placer de hacerlo, tengo que forzar un ritmo menos mecanizado, más lento y reflexivo, y aun así, siento la necesidad de releer quizá con demasiada frecuencia. El problema se agrava con los cuentos y los relatos cortos. Resulta obvio que para captar la atención del lector en pocas páginas, es preciso recurrir a técnicas literarias diferentes a las propias de la novela convencional. El relato breve dispone de recursos específicos que, bien utilizados, ayudan a dotar de sentido a la historia, sin que la economía de medios propia del género constituya una limitación o un obstáculo. No obstante, una lectura demasiado expeditiva tendrá siempre peores consecuencias allí donde se presupone una cuidadosa selección del material literario y la casi total ausencia de adornos. Lo dicho hasta ahora nada tiene que ver con la, a mi juicio, abusiva utilización del relato corto como vehículo habitual de ciertas tramas erráticas con finales sorpresivos o abiertos, como si dejar estupefacto al lector fuera una exigencia ineludible de esta modalidad literaria. Con la llegada de las nuevas tecnologías,...

La vida dura

Flann O´Brien (seudónimo de Brian O’Nolan) es un escritor irlandés que vivió durante la primera mitad del siglo XX. Se caracteriza por ser uno de los mejores escritores de Irlanda según el canon occidental (que es casi lo mismo que decir: según Harold Bloom) y según la opinión de muchos escritores del siglo XX. Sus libros se reconocen por una prosa delirante, divertidísma y ocurrente, y por sus personajes insólitos. La vida dura es una novela satírica de la que brota, además, el absurdo que tanto caracteriza a las demás obras de este escritor, como El tercer policía y Crónica de Dalkey. Ya que la mencionamos, en Crónica de Dalkey, por ejemplo, teníamos un jugosísimo diálogo entre el personaje de De Selby y San Agustín. Aquí los diálogos (esos que no pueden faltar en una obra de O´Brien; esos que deberían servir de ejemplo de lo que es un buen diálogo en literatura), igual de contundentes, se dan sobre todo entre el señor Collopy y el padre Fahrt. De la misma manera que en Crónica… teníamos al padre Cobble, el jesuita de turno en La vida dura es el padre Fahrt, con ese apellido tan sonoro, que huele tanto a referencia semi-escatológica. Por su puesto otras constantes entre las obras son: el whisky (y las bebidas en general, y la cultura del alcohol y las borracheras), las conversaciones sobre el catolicismo, las ocupaciones misteriosas de algunos de los personajes masculinos, los diálogos intelectualoides… Un recurso interesante en La vida dura es el narrador: se trata de un narrador en primera persona pero que es mucho más testigo de los acontecimientos que protagonista, o siquiera participante. Quien narra es el menor de dos hermanos huérfanos que de pequeños pasan a estar bajo el cuidado del...

Los «síntomas» de una evolución notoria sobre el escenario Sep23

Los «síntomas» de una evolución notoria sobre el escenario...

Después de unos inicios sumergido en el pop folk, Inra es un grupo que con su último trabajo ha abierto las puertas del rock. Síntomas, compuesto por seis canciones, es el nombre de su nueva propuesta, que presentarán en la sala Fun Club de Sevilla este sábado. Una cita en la que estarán acompañados por el grupo gaditano Furia (con quienes ya presentaron su trabajo en Madrid), y en donde pondrán a prueba su evolución musical. Hoy en día, la estabilidad de una banda musical se mide, en muchas ocasiones, por su aparición en los diversos medios de comunicación existentes. No es esto, sin embargo, un medidor fiable de calidad ni un sello de garantía de que el producto anunciado no tenga brechas. Pero sí es cierto que, si un grupo llama la atención de un número elevado de oyentes, los medios posarán sus ojos en él. En el caso de Inra, es cada vez más frecuente verlos envueltos en eventos de promoción, en reseñas de publicaciones especializadas y, no menos importante, en el boca a boca de quienes gozan adentrándose en la oscuridad rota por los focos de una sala de música. Algo estarán haciendo bien. O cuanto menos, algo estarán haciendo que llame la atención. Inra es el fruto de un proyecto iniciado en 2009. Su vocalista y guitarrista (sobre todo, en términos acústicos), Irra Gómez, lo puso en marcha ante la necesidad de dar forma a aquellas composiciones e ideas que rondaban su cabeza. Cinco años después, y con muchas experiencias acumuladas, hoy lo acompañan sobre los escenarios Peter Parellada (guitarra eléctrica), Adrián Llopis (bajo y coros) y Adrián Bilbao (batería). Pero los inicios de la banda no son idénticos a lo que en la actualidad se desborda bajo este nombre....

La casa verde

Compleja, remota a la vez que cercana, La casa verde se trata de una novela que tiene en William Faulkner su máxima inspiración. Una historia que representa el remoto boom latinoamericano y cuyos personajes son y fueron obsesiones del autor; sobre todo, dos: Lituma y la Chunga, a quién dedicó una obra de teatro, donde esta misma casa verde aparece como sociedad urbana frente a otro tipo de garitos que vemos menos distinguidos. Junto a Conversación en La Catedral se trata de su obra más minuciosamente epidérmica y rompedora. Tiene una estructura aparentemente sencilla (cuatro capítulos y epílogo) y utiliza un narrador pegado a los personajes que a veces desdobla su vitalidad o moribundez en monólogos que fuerzan el lenguaje de forma desacostumbrada. Empieza desde la religión y termina con su muerte y al mismo tiempo comienza desde lo marginal para autocelebrarse a veces en exceso. Los personajes nos resultan, como decía, familiares, si bien hay una sensación de claustrofobia a veces que la hace reductible en su disfrute leída hoy. El manejo de la violencia que en La fiesta del Chivo es manifiesto, aquí se contiene, pero permanece latente gracias a la fuerza de un lenguaje que a la vez abraza y defenestra, que mima y al mismo tiempo nos hace partícipes de esa tan bien pintada como siniestra Amazonía. Leerla pasada un tiempo y con la confrontación entre países posible puede llegar a suponer hasta un acto de venganza contra los más débiles. Lo realmente sobrecogedor es que mientras en España vivimos tiempos que a veces pensamos que son regresivos, el nivel de civilidad (que no civilización) nos hace menos mortales en una Santa María de Nieva o Piura donde aparentemente está todo por hacer. No aparece explícitamente Sendero Luminoso, al menos...

Despertando conciencias Sep23

Despertando conciencias...

Pierre Avezard, conocido como Petit Pierre, tuvo una vida alejada del mundo que vivían millones de personas. Su infancia fue corta porque los niños dijeron que tenía cara de culebra; su adolescencia un infierno porque sus compañeros de trabajo le humillaban constantemente. Aunque, ya en soledad, fue capaz de crear un mundo mecánico que dominaba y ordenaba. Carles Alfaro logra una exquisita puesta en escena de la obra escrita por Suzanne Lebeau en la que se cuenta la vida de Petit Pierre y del mundo durante el siglo XX. El siglo XX fue un desastre absoluto. Si algo bueno podemos señalar es que ya sabemos hasta qué punto el ser humano puede llegar a ser brutal, cruel y despiadado; hasta qué punto la normalidad del ser humano puede engendrar atrocidades inimaginables. Si la historia de la humanidad ha estado siempre salpicada de guerras cruentas, de injusticias o de violencia descontrolada; el siglo XX es el periodo en el que nos hemos superado como bestias. El que vivimos, pensamos, disfrutamos y tenemos como esperanza, parece que será parecido. Televisado y muy parecido. Para recordarnos esto, Suzanne Lebeau escribió su Petit Pierre. Y para enseñarnos el trabajo de Lebeau, Carles Alfaro repite en el Teatro de la Abadía de Madrid presentando su nuevo montaje. De factura impecable, intimista, técnicamente sobresaliente (tan sólo la iluminación presenta algunos pequeños problemas que pueden llegar a molestar a un sector del público) y tan exigente como generoso con el espectador. Exigente porque el texto llega como un torrente cuando Adriana Ozores se lanza sin contemplaciones, sin presentar una mínima duda, a interpretar su papel que son muchos papeles. Generoso porque prepara Petit Pierre para que sea una de esas obras que hay que digerir despacio, sobre las que merece la...

El TORCAL DE ANTEQUERA, UN BALCÓN AL UNIVERSO...

A 1200 metros sobre el nivel del mar, en un parque natural de grises formas kársticas se erige, en El Torcal de Antequera (Málaga), una ventana telescópica para las noches estrelladas. El próximo sábado 27 podrán ser testigos de cómo la estrella Antares se aproxima al planeta Marte, su eterno rival. Si se animan, sabrán cómo y por qué. Cuando acomodas tu vehículo allí, en lo alto, puede que un zorro sorprendido te dé la bienvenida y que se despida como si hubiera sido una alucinación pero no, estás en un parque natural y este tipo de cosas puede suceder. Pasar la noche bajo un manto de estrellas y enterarte de cómo se cosen sus hilos galácticos más que una buena idea es un increíble regalo. Que el guía del observatorio, Francisco Gálvez, saque su láser del bolsillo, lo pose en Casiopea, por ejemplo, trasladándote a una nave de Star Wars, estando enfundada en un saco, te sumerge en una experiencia al límite de la ciencia- ficción y si, al mismo tiempo, de fondo sonase el «ni no ni- no- niiii» de Encuentros en la Tercera Fase, apostados en sillones de estos del cine de la Expo que se giran y se reclinan en todas las direcciones, hubiese sido alucinante, aunque una buena silla de playa o el saco de dormir, del que hablamos, tampoco está nada mal para acomodarnos y poder escuchar los relatos cosmogónicos de un ameno y docto matemático- astrónomo. Tres grandes e inteligentes telescopios se erguían ante los espectadores como escaleras hacia el oscuro azul. Normalmente, ponen dos pero debido a la concurrida asistencia (cerca de 200 personas, tan ensimismadas que parecían veinticinco) añadieron uno más para que todos pudiéramos presenciar, casi, el movimiento de los anillos de Saturno; un...

El cielo replicante Sep23

El cielo replicante

En la película de Ridley Scott, Blade Runner, los replicantes (esos seres artificiales que eran capaces de todo y creían tener un alma como la de su creador) se revelan contra el hombre. ¿Tienen los objetos tecnológicos un cielo o un infierno? ¿Forman parte del cielo o del infierno de los seres humanos que tanto dependen de ellos? Daniel Canogar presenta Small Data, una pequeña muestra que puede lograr grandes reflexiones en los visitantes. «¿Sueñan los androides con ovejas electrónicas?» ¿Hay vida después de la desactualización? ¿Dónde va la tecnología cuando es retirada? Lástima que no pueda vivir, pero ¿quién vive?. La trascendencia existencial tecnológica ya existía a comienzos de los ´80, cuando se profetizaba en la película Blade Runner un mundo en el que los replicantes se volvían en contra de su dios, el hombre; un mundo tecnológico en el cada uno tenía su función y pronto pasaba a ser obsoleto; en definitiva, un mundo gris lleno de basura electrónica. Bienvenidos al reino del cyberpunk. El artista Daniel Canogar parece creer que sí hay vida después de que un aparato tecnológico deje de funcionar o simplemente sea sustituido por otro más moderno. Muchos reciclan -podría ser esta una manera de hacerlo-, pero va un poco más allá, busca reanimar lo inanimado. Incluso, su obra tiene un cierto carácter ético, existencial y, por qué no, espiritual; queriendo ir más allá de la muerte de dichos aparatos, les da vida y muestra sus secretos, recordándonos a todos que, en algún momento, tuvieron una funcionalidad y que nuestras vidas humanas no se podían concebir sin ellos. Pero Canogar no se un artista cyberpunk, sus obras son mucho más dulces, más naif, con el toque humano que tendría un replicante, sin sentimientos en sí mismo, pero capaz...

Poesía reunida. Philip Larkin...

Junto con el norteamericano Robert Lowell, el poeta inglés Philip Larkin (1922.1985) es quizá uno de los escritores extranjeros más leídos por las generaciones de poetas españoles que empezaron a salir a la luz a partir de la década de 1980. Puede que ello fuera debido a las coincidencias de visión estética entre la poética de lo cotidiano de Larkin y los intereses líricos de los entonces jóvenes ochentistas españoles que pasaban por las poéticas de la experiencia; o a algo quizá menos evidente, pero puede que más definitivo: la reinvención de la mirada realista que en aquel tiempo se empezó a fraguar tras el antirrealismo que dominó desde finales de la década de 1960. El caso es que el solitario y antipático poeta-bibliotecario encontró su sitio precisamente en la exploración de las vidas modestas, los aconteceres cotidianos y un discurso directo, natural y alejado de todo lo que no fuese una escritura antiornamental. A la altura de 1955, sus Engaños retaron a la santísima trinidad de la poesía en inglés (Yeats, Eliot y Pound) y buscaron el sentido precisamente al otro lado de la poesía, en la calle y en las vidas rutinarias de los habitantes de la ciudad. Poesía de clase media, sin alturas sublimes ni hondas simas de desesperación, sin otra aventura que no fuese la de seguir adelante con el día a día, sin más tragedias que las del vecindario, que curiosamente le llevó a la celebridad convirtiéndolo en uno de los escritores más leídos y populares de su tiempo. Hemos hablado de «reinvención del realismo» y esto de reinventar es más que evidente en la poesía que aspira a explorar la vida de la gente corriente y en el poeta que también construye su autoría como hombre corriente, sin...

Yo fui a E. G. B.

Son varios y distintos los fenómenos que, gracias a las redes sociales, han pasado de ser una idea a convertirse en producto con continuidad de followers en Internet. Este libro trufado de nostalgia y humor (firmado por Javier Ikaz y Jorge Díaz) es un claro ejemplo, que Plaza & Janés ha querido aprovechar y exprimir como un limón, llegándose en breve a la novena edición. La empatía e identificación en los capítulos está muy lograda, siendo el público objetivo no sólo la generación E.G.B., como el niño o niña que estudió gracias o a pesar de la LOGSE (ese plan de estudios por el que se educaba y jugaba a la vez). Nuestros padres, por entonces, tenían menos recursos; pero sí nos decían, y con eso también crecimos, que (a su edad) se jugaba más en la calle, que no había tiendas de golosinas (que empezaron a proliferar más en nuestra época); mientras éramos capaces de jugar con un Spectrum, hacer carátulas de discos o pelis sin necesidad de ordenador o reconocer (aún hoy lo hacemos) el chicle Cheiw Junior de fresa ácida a través de su olor. Viene ampliamente ilustrado con fotografías y dibujitos del momento, recreando desde nuestras series de televisión favoritas, hasta los prohibitivos dos rombos, que nos hacían meternos en la cama con curiosidad y miedo ante lo que pudiéramos ver, para contar al día siguiente en el cole. Esa memoria por la que hoy recordamos los diez primeros versos de la Canción del pirata de Espronceda, empezó a perderse y poco a poco nos hicimos adictos más a la imagen que a la fuerza de las palabras, sin embargo esta cultura de los iconos aún estaba medio en pañales y apenas nos sirvió para conocer una pequeña parte de...

La brillantez de lo clásico Sep16

La brillantez de lo clásico...

Arranca la temporada de ópera en el Teatro Real de Madrid. Y lo hace con fuerza, con elegancia; apostando por un cambio radical respecto a lo que Gerard Mortier propuso durante el tiempo que fue director artístico del teatro. El foro madrileño se vistió de gala para recibir una ópera universal: Le Nozze di Figaro. Elegir a Mozart para inaugurar es una apuesta segura y, esta vez, para tranquilidad de muchos, no hubo sorpresas con una puesta en escena que busca la pulcritud y el respeto absoluto por la idea del compositor. Además de un compositor único e irrepetible por su genialidad, Mozart era algo gamberro. En el caso de Le Nozze de Figaro, nos hace reír acompasando cada nota con la evolución narrativa, acompasando cada elemento musical con el teatral. Mozart era compositor, pero no puede ponerse en duda su enorme capacidad para construir teatro. Gustaba de llevar las cosas hasta los límites establecidos en la época como insalvables en la que escribía sus obras; obras que siguen pareciendo modernas puesto que, al fin y al cabo, tratan temas universales: amor, amistad, lealtad… y son manejadas con una ironía y un sarcasmo atemporal. Y esta ópera que inaugura la temporada en el Teatro Real de Madrid contiene todos los ingredientes del mejor Mozart. Durante los últimos años, muchos aficionados entraban en el foro madrileño con la ceja levantada después de figurarse que iban a asistir a algún experimento o, lo que es peor, a alguna patochada que quisiera tapar la falta de talento de alguien dispuesto a inventar la ópera (otra vez). Otros llegaban encantados por la misma razón (todo hay que decirlo). Esta vez, la puesta en escena de Emilio Sagi resulta de una elegancia extraordinaria y no puede dejar indiferente a...

EL BALLET FLAMENCO DE ANDALUCÍA, VEINTE AÑOS CUMPLIDOS Sep16

EL BALLET FLAMENCO DE ANDALUCÍA, VEINTE AÑOS CUMPLIDOS...

Son veinte los años que una Institución ha sabido apoyar una manifestación cultural de la talla del Ballet Flamenco de Andalucía, permitiéndole dejar regueros de identidad flamenca por todo el globo y no privándola de los templos que le corresponden en su propia tierra. La Bienal se convertirá en el entorno preciso para celebrar todas las creaciones más insignes que se detuvieron en la retina de la actual directora artística de la compañía pública andaluza. El escenario del teatro de la Maestranza acogerá el próximo viernes 19 el estreno absoluto de Imágenes. Rafaela Carrasco baila, coreografía y dirige este espectáculo, siendo cómplice del camino trazado por sus antecesores pero configurando esta espiral artística con su propio vuelo. Las entretelas. Al entrar en el albor del ensayo, los mantones blandían el espacio con masculino tiento mientras los giros de las jóvenes se reflejaban en perpendiculares espejos. Taconeos sueltos, rayones de puntillas en la madera, ésa era la única música que inundaba la cuadratura de los instantes previos al bosquejar de la escenografía, un soniquete de expresiones corporales. Distinguí a Rafaela Carrasco porque era quien acudía atenta a aconsejar a sus bailaores y bailaoras. Sabía escuchar sin levantar la voz. Era una más. Hasta que comenzaron a representar una de las piezas del espectáculo. Rafaela Carrasco se transformó, de pronto, en un pájaro que danzaba entre los troncos de su cuerpo de baile. Éste parecía un conjunto de árboles que se alimentaba de la sabia que iba dejando a su paso la gran maestra. El joven ballet esperaba su turno en escena, girando las manecillas del tiempo con lineales brazos, punta y tacón. «Este espectáculo es un homenaje personal a los veinte años del ballet. No he querido rescatar piezas. Lo que he querido es, a...

Bailar, bailar y bailar...

Rafaela Carrasco es la directora del Ballet Flamenco de Andalucía. No entiende la vida sin que esté rodeada de arte. Ni el arte rodeado de vida. Desde muy niña comenzó a bailar teniendo que sortear todo tipo de obstáculos. Pero ella lo que quería era bailar porque era la forma de expresión necesaria para crecer como persona y, desde luego, como artista. Ahora, además, es maestra de maestros, actividad con la que confiesa aprender cada día al verbalizar los conceptos que llegó a conocer a base de repetición y al aprehender todo lo que le resulta innovador.  Rafaela Carrasco es una artista de raza, de las de verdad. Aranjuez es uno de los pueblos más espléndidos de la provincia de Madrid. Ahora, cuando el tiempo ya invita a tomar un café en un velador sin pasar más calor de lo necesario, me encuentro con Rafaela Carrasco, directora del Ballet Flamenco de Andalucía, para charlar. Un manchadito muy corto de café para ella. Cortado para mí. Rafaela es una mujer cercana, con la que da gusto hablar. Aunque no gesticula en exceso, se ayuda con un movimiento de las manos si quiere enfatizar sobre lo que dice. Y nunca deja de mirar a los ojos como queriendo entender perfectamente al que tiene delante, buscando los matices de lo que va escuchando. Hablamos de la crítica, de Aladar, de los niños (del suyo y de los míos), del Ballet Flamenco de Andalucía. Mientras, removemos los cafés bebemos despacio. Rafaela, todos sabemos que eres una gran bailadora y eso no lo vamos a contar una vez más (asiente con la cabeza enseñando, al mismo tiempo, un gesto que debe significar algo así como sí, vamos a hablar de otras cosas que eso ya se lo han dicho un...

EL TRIÁNGULO ESTÁTICO- ESTÉTICO DE LA BIENAL Sep16

EL TRIÁNGULO ESTÁTICO- ESTÉTICO DE LA BIENAL...

El festival de Flamenco de Sevilla complementa su programa de espectáculos que tendrán lugar en el Teatro de la Maestranza, en el Teatro Alameda, en el Espacio de Santa Clara, la Capilla del Palacio de San Telmo, en el Lope de Vega, en el Teatro Central, en El hotel Triana, y en el Real Alcázar, con otras actividades artísticas y docentes como cursos, charlas, proyecciones y exposiciones. Un paseo por una Sevilla que vuelve a renacer después del letargo vacacional con sones de la guitarra de Paco de Lucía y la voz profunda de Enrique Morente, se convierten en una apetecible propuesta. Tendrán hasta la primera semana de octubre para pensárselo. En estos días inclasificables verano- otoñales en los que regresa a las calles de Sevilla el ambiente estudiantil, una opción para los “pre- post- universitarios” enfrascados en tanto papeleo, para los “afortunados” trabajadores, víctimas del síndrome post- vacacional, y para aquellos que se embelesan con los escaparates de Tetuán barruntando un sustituto vestuario de invierno, podría ser hacer una pausa en sus, todavía, elásticos días trazando una ruta cultural y flamenca, un triángulo estático- estético, propedéutico y aproximativo al universo de la Bienal. Pueden comenzar el paseo entrando por la Puerta de la Carne, pasando por la capilla de San José para justo a la izquierda alcanzar la calle Madre de Dios, donde se sitúa el CICUS. Allí aguarda Donde mana la fuente, una muestra fotográfica y audiovisual de retratos de Enrique Morente, realizada por Manuel Montaño y patrocinada por la fundación Sgae. La voz lastimosa y extenuantemente cóncava del cantaor del Albaicín te embruja antes de poner el primer pie en la sala, como si el imán te estuviera llamando al rezo. Una vez dentro, la figura de un revolucionario del flamenco...

El videoclip que alteró el devenir de una banda irlandesa Sep16

El videoclip que alteró el devenir de una banda irlandesa...

Kodaline es un cuarteto irlandés que, a través de su videoclip All I want, empezó a saborear el éxito. Bajo la premisa de crear canciones que hagan mella en la fibra más sensible, sus temas de pop emocional ya cuentan con un amplio número de seguidores. Su sencillez y naturalidad permiten que público joven y adulto se sientan atraídos por su trabajo. Ahora están centrados en su siguiente álbum, después del lanzamiento en 2013 de su primer disco de larga duración, In A Perfect World. Comenzaron, en 2005, bajo el nombre de 21 Demands, hasta que en 2011 hicieron una parada y replantearon los pasos a dar. En ese momento, nació Kodaline. Y fue lo mejor que le pudo pasar a este cuarteto irlandés, porque desde ese momento sus canciones empezaron a traspasar fronteras, a ser amadas por miles de seguidores. Pronto aparecieron las giras por Europa, por Norteamérica, y sin auparse todavía a la cumbre de grupos musicales de masas, Kodaline encendió su propia luz. Pero todo este éxito tuvo un claro detonante: un vídeo. La banda tenía su propio repertorio de canciones, con un estilo particular donde el pop araña emociones. En los últimos meses, medios y críticos han querido encasillarlos en el indie, en el pop rock; algunos han querido deslizarlos incluso hacia el pop folk. Pero pocos conceptos pueden definir a esta banda mejor que el de pop emocional. Tanto la música como las letras que componen encierran historias y sentimientos emotivos, muy sensibles. Si hay que distinguirlos por algo, es por eso. Son cálidos, y si su presencia en los festivales de mayor envergadura no es todavía una constante, se debe a que, tal vez, son demasiado suaves para la adrenalina que parecen estar obligados a repartir los eventos...

CARMEN, COLECCIONISTA DE BELLEZA Sep16

CARMEN, COLECCIONISTA DE BELLEZA...

La baronesa Thyssen-Bornemisza expande sus colecciones de pintura por todo el territorio español. El museo de la calle de la Compañía, en Málaga, es una joya de arte y arquitectura. Hasta mediados de octubre el museo presenta además exposición sobre uno de los artistas más destacados de la colección, el asturiano internacional Darío de Regollos. El nombre de Carmen Thyssen está marcado en nuestra historia cultural y ahí se va a quedar. Inevitablemente. Mientras que el de otras muchas personas o personajes que no nos abandonan en las redes y los medios de comunicación pasarán al olvido, fútiles. Afortunadamente será así. Carmen es una coleccionista del siglo XXI, acumula, disfruta y gestiona su patrimonio pictórico a la manera de los mecenas anglosajones. Muy activa en el mercado del arte -y suponemos que excelentemente asesorada- sus colecciones dejan ver, detrás, un espíritu insobornable, su gusto personal, riesgo en las decisiones y la voluntad férrea de articular sus museos sobre firmes ideas rectoras. Actúa también como prestamista, receptora y –en fin- divulgadora. El Museo Carmen Thyssen de Málaga es un buen ejemplo, un compendio de Arte Español, pequeñas obras maestras de artistas españoles activos en su mayor parte a partir del siglo XIX. Se une a sus gestiones para que la colección familiar se quedara en España bajo paraguas de la Fundación Thyssen-Bornemisza, a la muestra complementaria de su compilación personal en el madrileño paseo del Prado, a las obras depositadas en el Museo Nacional de Arte de Cataluña y al futuro museo de pintura catalana en San Feliu de Guixols. Con la colaboración de los organismos públicos –el Ayuntamiento de Málaga- y la cierta polémica que siempre los rodea, los fondos están instalados desde hace ya tres años en el Palacio de Villalón, en torno a...

Gracias… totales Sep16

Gracias… totales...

El músico argentino Gustavo Cerati, que con su banda Soda Stereo internacionalizó el rock en español, murió dejando a miles de fans un vacío imposible de llenar. Su famosísimo Gracias totales fue coreado por las calles de Buenos Aires por todo tipo de personas el día que se le enterró. Porque la música de Cerati la escuchaban niños, adultos y ancianos. La intensa vida del artista, le llevo a experimentar con todo tipo de música, con todo tipo de drogas; le llevo a cometer grandes errores y fue capaz de acertar de pleno en muchas ocasiones. Un genio como pocos. El 20 de Septiembre de 1997, Soda Stereo daba su último concierto en el estadio River Plate de Buenos Aires. Ante más de 70.000 mil personas, la banda interpretó el tema De música ligera. Las gradas se venían abajo. Al finalizar, un emocionado Gustavo Cerati se despidió de sus fans diciendo: «No sólo no hubiéramos sido nada sin ustedes, si no con toda la gente que estuvo a nuestro alrededor desde el comienzo. Algunos siguen hasta hoy. Gracias… totales». Hace tan sólo unos días, y después de cuatro años en coma, nos dejó Gustavo Cerati. A pesar de la lluvia, la ciudad de Buenos Aires acudió en masa al Salón de Honor del Palacio Legislativo para despedir al ídolo. El pueblo argentino, de por sí mitómano, se lanzó a recordar, a llorar, a sacar de los placares sus vinilos antiguos, las entradas de los conciertos. Una multitud siguió al cortejo fúnebre hasta el Cementerio de Chacarita, cantaban sus canciones y repetían aquel Gracias totales. Son muy pocos los que llegan a transformar la historia de la música, los que llegan al estado de gurú visionario para sus contemporáneos y para las generaciones futuras. A...

Nadie está a salvo

Son luces y son tinieblas. Los sentimientos pueden hacernos mejores o destruirnos. Jugar con ellos es tan peligroso como hacerlo con fuego. Finalmente, nada es lo que parece. Como el rictus de La Gioconda, que tal vez sea sonrisa, o tal vez no. Sin duda la obra más conocida de Aldous Huxley (Godalming, Surrey, Inglaterra, 1894 – Los Ángeles, California, EEUU, 1963) es «Un mundo feliz», texto irónicamente premonitorio publicado en el año 1932. No obstante, el currículo del autor incluye un buen número de otros títulos –novelas, obras teatrales, relatos cortos, ensayos- que dan cuenta de la inquietud literaria y hasta filosófica del autor, cuya trayectoria vital fue ciertamente peculiar. En su origen, «La sonrisa de la Gioconda» formaba parte de una serie de piezas narrativas reunidas bajo el título de «La envoltura humana». Sin embargo, como tal relato nunca fue demasiado conocido del gran público, a diferencia de la adaptación teatral realizada por el propio autor, mucho más popular por haber sido representada en los principales teatros del mundo. Además de esa adaptación teatral de corte seudopoliciaco, el relato fue también llevado al cine en los años 40 por Zoltan Korda, con interpretación de Charles Boyer, Ann Blyth y Jessica Tandy, y bajo el título «Venganza De Mujer». Curiosamente, el autor español Luis Racionero publicó en 2004 una novela bajo el epígrafe de «La sonrisa de la Gioconda», que poco o nada tiene que ver con el texto objeto del presente comentario. La editorial Navona lanza en febrero pasado la primera edición de este relato en la colección Ficciones, diseñada por Eduard Serra. La traducción es del novelista Enrique de Hériz y para la portada se ha seleccionado un dibujo en gris de Douglas Pollard. Acompaña al texto una semblanza del autor...

El jazz para todas las edades Sep16

El jazz para todas las edades...

Desde el próximo 21de septiembre y hasta el 28, la música se apoderará del barrio de Sant Andreu de Barcelona. Cada esquina, y cada calle, vibrarán con la música del Jazzing, el primer Festival de Jazz de Sant Andreu. Un Festival único, lleno de magia y de ritmo, en el que los conciertos se sucederán, inundando las calles, y a todos los presentes. Un festival nacido de un sueño que hoy se ha convertido en una realidad conocida en todo el mundo. El futuro del jazz está asegurado. Si esta historia fuera un cuento, podríamos empezarla diciendo aquello de «hace mucho, mucho tiempo, en un reino muy lejano, hubo un músico que enseñaba a unos niños a vivir la pasión de las notas, y acabó formando la big band más joven de Europa». Pero, como esto no es un cuento, vamos a empezar diciendo que hace ocho años hubo un músico que enseñaba a unos niños a vivir la pasión de la música, y acabó formando la big band más joven de Europa. Ese músico es Joan Chamorro, multiinstrumentista con una sólida y dilatada carrera profesional, y el reino, no tan lejano, el barrio de Sant Andreu, en Barcelona, en cuya Escuela Municipal de Música impartía clases. El sueño que tuvo, y en lo que se ha convertido, está recogido en la película «A film about Kids & Music», un precioso documental con numerosos premios nacionales e internacionales, cuyo visionado es más que recomendable. Todo empezó con un pequeño grupo de niños, sus alumnos de saxo, y algunos de combo que no tenían aún contacto con el jazz, al que empezó a dedicar un tiempo extra, dándoles grabaciones de los grandes estándares, para que los escucharan. Los niños lo hacían, disfrutaban, los sacaban de...

La elección del narrador (I)...

Para un lector es sencillo seguir y entender la trama de un relato. Salvo que el autor juegue al ratón y al gato; o se ponga estupendo o imposible o todo al mismo tiempo mientras escribe; la trama (la historieta del relato) suele ser algo muy accesible para un lector medio. Pero al enfrentarnos a un relato de calidad, esta afirmación que parece una evidencia puede no serlo tanto como creemos. Hay elementos técnicos en la narración que de no ser tenidos en cuenta hacen imposible la comprensión. Y no son trucos, ni trampas, ni cuestiones que se introduzcan con el fin de despistar. Eso ocurre cuando el autor no es bueno y se ve obligado a utilizar baratijas literarias para hacer creer al lector que tiene entre las manos algo mucho mejor de lo que realmente es; jugar con fuegos de artificio, generalmente, colocados cerca del desenlace de la trama. Hay relatos que, efectivamente, están escritos para ser entendidos con facilidad. Poco más. La fuerza narrativa está en la trama. Todo se apuesta a una carta. La historia es buena y el autor la suelta creyendo que eso le gustará a cualquiera. Pero en estos relatos aparecen dos problemas fundamentales. Por un lado, es posible que esa potencia de la trama no sea para tanto, que, sencillamente, no guste. Y por otro, sucede que desde Homero ya está todo contado. Se le ha dado un montón de vueltas a lo que él trato en La Iliada y en La Odisea; pero, al fin y al cabo, lo que venimos leyendo desde entonces es lo mismo colocado de diferente forma. El amor es el amor, la venganza es la venganza o la guerra es la guerra; y esto provoca que apostar todo a la...

Diario de invierno

«¿Y cuántas veces más contemplarás la luna llena?». Es una frase de Paul, pero de Bowles, no de Auster. Sin embargo, al terminar de leer Diario de invierno algo de este azar en los acontecimientos de la vida resuena y la cita se me vuelve inevitable. Paul Auster termina este libro de la misma manera que lo ha llevado a cabo: haciendo un recuento. En el inventario de sus películas favoritas aparece una de Bertolucci, quien llevó la novela de Paul Bowles, El cielo protector, al cine; pero Auster no la menciona porque no es su preferida. El escritor se refiere a El conformista. También hace un recuento de todos sus viajes, de los países por lo que pasó, de las ciudades, de sus traslados, de los aviones. No porque Auster sea un viajero en el sentido que lo era Bowles, sino simplemente porque ha vivido sesenta y cuatro años a la fecha en que escribe este diario. Y en sesenta y cuatro años se viaja muchas veces, y cuántas otras se frotará uno los ojos, se sonará la nariz, bostezará, se morderá los labios, o se pasará la mano por el pelo. Este es el recuento de acciones que hace Auster para cerrar su diario, y por supuesto, para saber que no hay manera de contarlo, solamente de saber que han sido muchas y que no le quedan infinitas, ni siquiera tantas. «¿Cuántas mañanas quedan?», se pregunta, como Bowles preguntó sobre la luna llena. «Has entrado en el invierno de tu vida» es la respuesta que Paul Auster se da en este diario donde se habla a sí mismo en segunda persona. Y entonces recobra sentido el título del libro que nos hace creer varias páginas que se llama así porque Auster lo...