La vida instrucciones de uso...

Una novela sorprendente. Abrumadora. Por algo consideramos a George Perec como uno de los gurús de las letras contemporáneas, y a ésta como una de sus obras más destacadas. El libro gira en torno a un puzzle, y un puzzle es. También lo podemos comparar con un tapiz, un trabajo de patchwork construido con las cosas -los objetos-, y en el que el decorado –la decoración- es una singular escenografía, pero también el reflejo de la personalidad de sus moradores; una mise en scène que es también la escena del crimen: el lugar en el que permanecen las huellas que pueden llevar al esclarecimiento de los hechos. La vida instrucciones de uso es un prodigioso despliegue de imaginación. Al final de la obra hay una extensa bibliografía, pero aun así es inimaginable como puede Perec manejar, retener y moldear semejante cantidad de información. Y son los detalles los que se sublevan y lo dominan todo con un imperio casi insoportable. Son los detalles los que van formando la novela por acumulación y dando paso a historias cada vez más sorprendentes y más inesperadas. Perec establece un canon cultural absolutamente alejado de lo habitual, que funciona, en ese sentido, como una enciclopedia. Sin que se parezca a ninguno de ellos, La vida instrucciones de uso nos hace pensar en el Decamerón y en las Mil y una noches por lo inagotable; en Tristam Shandy por su petulante sarcasmo; en el Ulises de Joyce por lo vertiginoso de su concepción global; y en los estudios del innombrable Mario Pratz por la intensidad de su mirada sobre la vida de los objetos y la trascendencia de la decoración. Pero sobre todo, ésta novela es una inmensa Rue del Percebe donde los pisos de un inmueble burgués pierden...

¿Qué tal si nos paramos a pensar durante al menos treinta minutos?...

El escritor y naturalista Joaquín Araujo dice en el epílogo de este libro: «… si algún día conseguimos un Bosque de bosques, también habremos logrado una Humanidad más humana». Esta semana, la lectora imprevisible quiere presentarte a un buen amigo, el pastor Elzéard Bouffier, y te invita a descubrir si solo plantando árboles es posible poner remedio a tanta insensatez. Desde luego, no resulta frecuente que la lectura de la reseña de un libro ocupe al lector el mismo o quizá más tiempo que la lectura del propio libro. No obstante, esta premisa poco habitual se puede llegar a cumplir en este caso. El hombre que plantaba árboles, de Jean Giono,  es un cuentecito alegórico de apenas cincuenta páginas que se lee en un rato muy corto y da para pensar toda una vida. El sello Duomo Ediciones publicó en septiembre de 2009 la primera edición de este relato en la traducción de Palmira Feixas, ilustrado en blanco y negro de forma sencilla y eficaz por  Simona Mulazzani, con prólogo de José Saramago y epílogo de Joaquín Araujo. El libro se presenta en un formato pequeño de pastas duras, con portada en tonos sepia y un aire naif que sirve muy bien al objetivo de realzar la dulce sabiduría que destila el texto. Incluye además una brevísima pero suficiente y muy atinada semblanza del autor, nacido en 1895 en la Provenza francesa en el  seno de una familia humilde, circunstancia que sin duda determinó el carácter autodidacta de su importante bagaje cultural. Tras la primera publicación del relato en la revista Vogue de los Estados Unidos en 1954, el autor cedió todos sus derechos sobre la obra, que ha sido traducida a más de quince idiomas, inspirando incluso un corto de animación realizado por...

Trilogía mediterranea...

Bajo el título de trilogía mediterránea se vienen a publicar tres libros distintos de Lawrence Durrell cuyo nexo es la isla griega. Limones amargos son los de Chipre en los momentos de una revolución que llevó a la independencia del Imperio Británico. Es el texto más sólido de los tres, más interesante completo y cohesionado. Nos traslada desde la memoria del lugar, con anécdotas divertidas y retratos del paisanaje, al sugerente ensayo político cuyo valor es la inmediatez del autor a lo que cuenta, lo que lo convierte en una crónica. En Rodas se producen las Reflexiones sobre una venus marina. Durrell define la obra como un panorama. No es un relato de viaje sino los apuntes de una estancia, en los que el escritor intenta dar las claves de como la historia de un lugar, dispersa por el tiempo, pervive en la fábula, en los gestos, en la entonación, en las costumbres, con una mirada sentimental sobre el Sur. Culmina con un calendario de flores, algo que debería abrir cualquier guía de viajes. Corfú es La celda de Próspero. Para el autor es una guía, para el lector deviene una semblanza, el recuerdo de un tiempo pasado sobre un sustrato antropológico, tocado por la luz del sol y los colores del Mediterráneo. En las tres obras destaca el factor humano, el cariñoso acercamiento de un escritor británico a la luz y las costumbres griegas. También están marcadas por la guerra, a causa de la que Durrell abandonó Corfú, la misma que le llevaría a Rodas. Y otra guerra, demorada, que se gestó durante su estancia en Chipre. Lawrence Durrell habló griego, prestó importantes servicios al Imperio Británico en las islas y en Alejandría. Calificación: Curioso. Tipo de lector: Aficionados a Durrell y a...

Crónicas de la piel revelada...

Una de las fotografías que integran la muestra ‘Dermografía», realizada con la técnica de Papel RC perforado montado en caja de luz. / Giovannina Sequeira Al utilizar el cuerpo desnudo como superficie de investigación, Giovannina Sequeira se detiene a mirar, encuentra emociones e historias que se esconden dentro del cuerpo y las manifiesta en la piel. La creación de mapas de luz revela de una manera metafórica, que la piel funciona como un espacio canalizador de todo lo que el alma siente. María José García Piaggio La  noticia llega como el halo de brillante irrealidad del destello de un flash al barrio de Bello Horizonte, en Managua, el mismo que la vio patear sus calles camino de una boda o de un acto benéfico, como reportera de egos efímeros: «Giova expone en Berlín», se cuentan sus amigos a través de los celulares. Es un hito más en una carrera de triunfos pequeños, pero sólidos, de pasos decididos que la han llevado a cruzar el Atlántico primero, a aferrarse a cualquier oportunidad de no dejar de aprender en España y, ahora, de abrir una pequeña ventana para mirar a su propio futuro en uno de los santuarios mundiales del arte. Desde el 15 de septiembre, las imágenes de la serie ‘Dermografía’ de Giovannina Sequeira se exponen en suelo nicaragüense, pero a más de diez mil kilómetros, treinta horas de viaje y más de 1.500 dólares de su país, en la embajada de Nicaragua en Berlín. «Desde que estoy acá, en Europa, hace dos años y medio, no he podido volver y ha sido horrible», confiesa la fotógrafa que acaba de cumplir veintiséis años, y que asegura haber condensado muchos más de aprendizaje en los tres últimos. Llegó a España para realizar un Máster de Fotografía...

Linterna Mágica

Ingmar Bergman hizo públicas sus memorias en 1988, el año en que nací, para que yo creciera conociendo sus más íntimas sinceridades gracias a esta afortunada casualidad. Y saber, así, de sus enfermedades indefinibles: los tartamudeos de un niño que no se decidiese a existir, para más tarde no dormir más de cuatro o cinco horas por su incontenible deseo de ser, considerándolo absolutamente todo como una cuestión de vida o muerte y a la vez sin demasiada importancia: pues, ¿qué puede significar ser director de 45 películas, 221 obras de teatro, 21 documentales, 11 dramas para televisión y escritor de 50 películas? Si Bergman señala, cuando asistió al discurso del abominable Hitler en Weimar, el «estallido de fuerza incontenible» como nunca antes había imaginado, hoy podemos citar sus propias palabras para aplicarlas a sí mismo. Una fuerza que se engendra por lo que él denomina relación erótica con el público, la cual trenza sus raíces en el amor como «el sentido profundo de la vida» pero, al mismo tiempo, su condición de dios iracundo y helado capaz de incendiar la cama de su propio hermano y que, aún aborreciendo su procedencia metafísica religiosa (¡qué pérdida para nuestros ojos que no filmase aquella película sobre Jesús para caer en manos de Zeffirelli!), no puede negar las trascendentales salvaciones heredadas: una perfección «que espanta la vida», una «autodisciplina de hierro» que se extasía con el orden, la puntualidad, el silencio y la letanía lírica de la repetición; todo lo cual aprendió arrodillándose para besar las manos de su padre, el pastor luterano, artífice de un amor áspero y teatral que señorea brutales castigos inclinados hacia «desmesuradas metas». En una atmósfera de soledad furiosa, fratricida y edipiana, que conducirá a Bergman a escapar de su estirpe...

El televisor de Picasso Sep09

El televisor de Picasso...

Una exposición en el Museo Picasso de Málaga analiza la relación y las influencias que el artista malagueño recibió con la generalización de las emisiones televisivas. Se muestran obras en conexión con el tema analizado, especialmente grabados pertenecientes a la serie de la Suite 347 además de audiovisuales de la época y algunas pinturas al oleo. En 1937 comenzaron las primeras retransmisiones televisivas en Francia y el Reino Unido. El desarrollo de este nuevo medio de comunicación -capaz de impactar por primera vez en las masas de una manera decisiva y simultánea- será vertiginoso. A pesar de los problemas tecnológicos y de los precios relativamente elevados de los aparatos receptores, la televisión será recibida  como un acontecimiento expansivo y global. Pocos son los estudios encaminados a analizar la colisión del nuevo invento con las artes del siglo XX, aunque queda claro, en orden a la evolución de los mundos plástico y escénico, que nada continuará siendo lo mismo. Aparece un nuevo lenguaje que lo modificará todo. Pablo Ruiz Picasso es uno de los primeros artistas globales a los que la televisión encumbra, promociona, utiliza y digiere, pero también influye. El pintor había recibido las primeras emisiones con el escepticismo de ver a personajes que no le decían nada, más tarde su esposa Jacqueline adquirió un aparato que instaló en la residencia de Nôtre-Dame-de-Vie, en Mouguins,  para entretener el tiempo que su marido dedicaba a trabajar. Poco a poco, el genio español fue encontrando retrasmisiones que le entretenían y le interesaban: primero fue la difusión de una de sus exposiciones parisinas, luego sería la boda de la princesa Margarita de Inglaterra; después vendrían el circo, las producciones que le transportaban a otras épocas –como la de la Francia de los tres mosqueteros de Dumas- y...

El Plazo

El plazo (Madrid, Amargord, 2014) es un libro extraño, lo que no significa que sea de difícil disfrute. Todo lo contrario, apasiona. Olga Muñoz Carrasco (Madrid, 1973) ha explorado en su segundo poemario un territorio muy poco frecuentado por el discurso lírico y nos pone en las manos cuarenta y nueve poemas en prosa que dibujan la huella de un viaje iniciático al centro oscuro de la incertidumbre. Estos textos breves, tensos, elusivos, se nutren de una historia que bien pudiera haber imaginado el Conrad de The Heart of Darkness; tanta tiniebla, tanto corazón hay en El plazo, que uno piensa que casi se escribió escapando de la sombra de Kurtz. Olga Muñoz Carrasco nos ofrece la visión interior, subjetiva, de un sujeto poético (poliédrico, a veces una mujer sola, a veces acompañada de una pareja, a veces protectora y protegida de su familia) que escapa de algo nunca nombrado y busca una certeza que no encuentra, pues no hay sino camino en su peregrinaje y el final es comprender que no hay final: “Ahora nos hallamos en mitad del camino”, dice el último poema del libro. La historia de por qué la voz huye, busca, descansa, protege a sus crías, comparte con el otro, tiene miedo, parece haber encontrado un hueco de felicidad y luego la sospecha, pero conquista el camino y sigue adelante, esa historia, no se cuenta en El plazo. Está tan ausente en la trama que hilvana con hilo rojo los cuarenta y nueve fragmentos, como amenazadoramente  presente en cada palabra, en cada emoción, en cada gesto, en las acciones mínimas de los personajes que cruzan por estos poemas extraordinarios, que pueden leerse de manera independiente, como espacios textuales autónomos que son, pero que también admite (y a mí me...

Alexis o el tratado del inútil combate...

Cuando Margarite Yourcenar tenía 25 años escribió su primera novela: Alexis o el tratado del inútil combate. Como ella misma explica en el prólogo a este libro, que escribe en 1963, toma el nombre de Alexis de la segunda Égloga de Virgilio, y le hace eco al Tratado del inútil deseo de André Guide con la segunda parte del título. Treinta y cinco años después de escribir el libro, con ya 60 años, Yourcenar le agrega este prólogo explicativo y revelador a la obra. La escritura de la autora es críptica, pero ella misma le echa luz años más tarde. El formato de la narración en Alexis o el tratado… es una larga nota o carta que Alexis le deja a su mujer explicándole las razones por las que la abandona. Yourcenar prefiere decir simplemente que Alexis «es ante todo el retrato de una voz». Alexis abandona a Mónica porque son infelices antes y también después de tener un niño. Alexis no logra encontrar junto a ella ni el amor ni la pasión porque no está siendo fiel a sus verdaderas inclinaciones. Su vida profesional de músico también se ve obstruida a su lado. Entonces decide despedirse por escrito y marcharse. Alexis le explica las razones: es homosexual, aunque él nunca use esta palabra en su confesión. Recrea su infancia y su juventud para explicarle a Mónica quién es y cuándo tuvieron lugar en su vida experiencias que lo hicieron sentirse junto a la belleza. Pero evita la palabra que lo etiquete, conscientemente la evita: «Seguramente, me bastaría para hacerme comprender, con emplear unos términos precisos, que ni siquiera son indecentes porque son científicos. Pero no los emplearé. No creas que les tengo miedo: no se debe temer miedo a las palabras […]. Sencillamente,...

El ángel negro

La editorial almeriense Círculo Rojo promete.  Lo hace en esta ocasión, publicando el texto pergeñado por José Manuel Portero, escritor de El Rubio (Sevilla).Entrega una novela policíaca que, como debe ser en el siglo XXI, cuenta con comisarios cotillas que se fían más del WhattsApp o Internet que de sí mismos, así como un buen puñado de personajes, hijos de la crisis económica en que nos vemos envueltos. Existe elegancia en la propuesta, si bien muchas veces se rompe con la etiqueta de lo políticamente correcto. A su vez y sin caer en el galimatías, aunque echando de menos más precisión en el lenguaje de algunas partes, la obra de Portero recuerda a thrillers de acción como Grupo 7 y bebe en sus fuentes y argumentos de las tragedias intergeneracionales de las que se nutre Chirbes. Las pesquisas e investigaciones policiales, parecen querer dar un respiro al género negro como tal y, sobre todo, el autor parece sentirse cómodo describiendo y haciendo dialogar ágilmente sobre situaciones no sólo rocambolescas, sino con un punto de absurdo nada circunstancial. La elección de narradores es compleja y parece querer tomar esta vía con la intención de ir desnudando las aviesas intenciones de los personajes. Por ello, que empiece Ricardo contando qué sucedió al ver cómo unos neonazis trataron de quemar en el centro de Benalmádena a un mendigo inmigrante que duerme entre cartones en los bajos de una sucursal bancaria, nunca será casual para el lector; sobre todo cuando es en la segunda parte cuando Lino Ortega y su compañero toman las riendas del asunto. Planea sobre toda la trama la existencia de objetos relevantes por misteriosos, como son esas máscaras africanas, que el padre de Ricardo, Manuel, colecciona con ánimo de rendir homenaje no sólo a...

EL BANQUETE DE LOS VICTORIANOS. DÍAS DE VINO Y DE ROSAS Sep02

EL BANQUETE DE LOS VICTORIANOS. DÍAS DE VINO Y DE ROSAS...

La madrileña colección Thyssen-Bornemisza prorroga la exhibición de  las obras maestras de la pintura victoriana pertenecientes al millonario mejicano Juan Antonio Pérez Simón. Es una ocasión singular para estudiar una corriente que está ausente de los museos españoles. Algunos de los cuadros son obras maestras jamás vistas en nuestro país y representan en conjunto todas las tendencias artísticas, desde los prerrafaelitas hasta las primeros simbolistas. La primera vez que me enfrenté a Las rosas de Heliogábalo supe que me encontraba ante una imagen poderosa que no me abandonaría nunca. Fue en Ámsterdam en 1997 y fue casual. No conocía ni al pintor ni su obra, ambos se manifestaron súbitamente en la planta superior del museo Van Gogh reservada para las exposiciones temporales cuando ya tenía la mente saturada de pinceladas impresionistas. El gran óleo de Lawrence Alma-Tadema me fascinó por su gran formato, por lo novedoso de su concepción y el atrevimiento de la propuesta, por la calidad de la pintura y lo sugestivo del tema. Cuenta la Historia Augusta que el emperador Heliogábalo «empleó el toldo de una sala de banquete para hacer caer en abundancia violetas y otras flores sobre los cortesanos de tal manera que ellos, incapaces de salir a la superficie, murieron ahogados». En la Era Victoriana la pintura vivió un momento de auge en el Reino Unido. Se debió sobre todo al incremento de los coleccionistas, enriquecidos por la actividad económica, y deseosos de darse una pátina de cultura; también al desarrollo del mercado donde ganaron importancia las figuras de marchantes y galeristas así como a la vitalidad de las instituciones artísticas y de las academias. Durante más de cien años la pintura Victoriana –como sucedió con el estilo pompier en Francia o los historicistas españoles- quedó relegada al...

Un pequeño síndrome de Stendhal Sep02

Un pequeño síndrome de Stendhal...

El arte pop inundo el universo allá por los años 50. Warhol, Lichtenstein, Ritcher o Equipo Crónica, comenzaron a ordenar al arte mundial utilizando medidas nunca antes vistas. Ahora, en el museo madrileño Thyssen-Bornemisza, se puede visitar una exposición que, aunque deja un sabor agridulce y puede no cubrir todas las expectativas del público, merece la pena. Los más pequeños pueden tener un primer contacto con el mundo del arte al encontrarse con personajes que reconocen y con los que empatizan fácilmente. El Pop Art surge, durante la década de los 50, en Inglaterra y Estados Unidos como una reacción artística ante el Expresionismo Abstracto, usando en contraposión imágenes de la sociedad de consumo y la comunicación de masas, dándoles un sentido diferente hasta lograr una postura estética crítica con el arte. La cultura Pop es el resultado de un estilo de vida, de la democracia, la tecnología, donde cualquier objeto deja de ser único para pasar a producirse en serie. Y surge un movimiento de estilo desnudo, mecanizado e impersonal, que eleva objetos cotidianos a obras de arte apoyándose en la estética. El dadaísmo, la publicidad, el fotomontaje y el collage son las grandes influencias en el  Arte Pop, que más allá de lo visual, esconden una irónica percepción de la realidad, una crítica de la sociedad de consumo de la que se retroalimenta. El artista pionero fue Richard Hamilton y su obra «¿Qué es lo que hace a los hogares de hoy en día tan diferentes, tan divertidos?». Roy Lichtenstein y sus composiciones salidas de viñetas de cómic, Tom Wesselmann y la sensualidad como reclamo publicitario, y Andy Wharhol y sus famosas series, forman el Olimpo de los artistas pop. A nuestro país llegaron estas influencias, aunque, como tantas veces, no se...

10 películas para explorar el cine social sudamericano Sep02

10 películas para explorar el cine social sudamericano...

Entendemos por cine social al grupo de películas que denuncian o exponen una realidad social. Podemos reconocer algunos famosos directores que se dedican al cine social, como el británico Ken Loach, o los hermanos Dardenne en Bélgica, por mencionar solo algunos europeos. En España, Iciar Bollaín con Flores de otro mundo y Te doy mis ojos es otro gran ejemplo. O Fernando León de Aranoa, con Los lunes al sol, Barrio y Princesas. Pero por fuera de Europa también hay un cine social que se hace ver y escuchar en festivales nacionales o internacionales, muestras y ciclos que se organizan permanentemente. Esta selección de 10 películas se refiere en concreto al cine social sudamericano (sin dejar de reconocer que lo hay también en el resto de Latinoamérica y en los demás continentes no mencionados). Un cine imperdible que nos acerca a aquella parte del planeta. En el cine social hay una serie de temas y tópicos que se tratan con frecuencia: drogas (consumo y tráfico), prostitución, delincuencia, marginación, paro, condiciones laborales, derechos humanos, educación, pobreza, favelas, villas miseria o asentamientos precarios, minorías sociales, y problemáticas específicas de una cultura o región, entre otros y todas sus combinaciones. El «nuevo cine latinoamericano» fue el que surgió en la década del 60 y se influenció del neorrealismo italiano. Se trató de una corriente ético-estética que intentó conectar el cine con la realidad y con la verdad de su país, comprometiéndose con los aspectos sociopolíticos de la región. Luego vino la década del 70, es decir, los años de las dictaduras. Las películas que aquí se proponen son todas posteriores a estos hechos, por tanto, son películas producidas en democracia que tienen como antecedente político dicho período y como antecedente estético aquel movimiento. Evidentemente, no todos los...

Bulerías que trepan por el pop y reconstruyen el flamenco Sep02

Bulerías que trepan por el pop y reconstruyen el flamenco...

A sus veintiocho años, Yona Luna presenta el que será su tercer trabajo de estudio. Quinto menguante, producido por Son Sur Music, es el último intento de este artista gaditano por obtener el reconocimiento de público y crítica, labor nada sencilla cuando se habla de un músico que fusiona flamenco con pop. Ha llegado la hora de consolidarse o naufragar en el intento. De arrancarse por bulerías sin renunciar a la vitalidad de otros estilos. No ha alcanzado todavía la treintena y Yona Luna es ya un artista con un historial dilatado en terreno musical. Nacido en Cádiz hace veintiocho años, lleva más de media vida dando muestras evidentes de su pasión por el cante inimitable de las tierras andaluzas.  Lleva el flamenco metido en el cuerpo, y el duende acariciando sus cuerdas vocales. Pero, además, su juventud y frescura lo han llevado a continuar una ruta que ya otros artistas se han atrevido a trazar desde hace tiempo: combinar sin miedos el pop con el estilo de su corazón. Con solo doce años, este músico recorría sin temor todo tablao que se le pusiese por delante, participando también en diferentes proyectos musicales en los que dejaba constancia de sus ganas por la interpretación y su pasión por la música. A medida que fue creciendo, fue cogiendo altura también su carrera musical. En 2008 participó en un festival de corte internacional, celebrado en Turquía, donde obtuvo un segundo puesto con su tema Malo pa’ ti. Un tema donde el cantante fusionaba el pop con el flamenco, estilo que se convertiría en signo de identidad de su trayectoria. Desde ese momento, los focos mediáticos y el calor del público fueron arropándolo cada vez más, destapando a un joven que prometía alegrías en el ámbito en...

Patrick Bard: El tiempo tras el objetivo...

Un agente fronterizo norteamericano detiene a un ‘espalda mojada’ en el paso de Caléxico. (Fotografía cedida por Patrick Bard) Su trabajo de años en el Amazonas, en Centroamérica y en la frontera de Estados Unidos con México le han hecho cosechar, al mismo tiempo, el reconocimiento mundial y una importante colección de amenazas y situaciones de riesgo. Patrick Bard se lamenta de la actual situación del periodismo pero actúa, y crea una agencia de fotografías de autor, que aportan una visión personal y comprometida de los problemas del mundo a través de sus cámaras. Libros, documentales y exposiciones son los nuevos formatos de difusión del ‘hilo de voz’ del fotoperiodismo. Su imagen no es la del arquetipo que Hollywood vende de los reporteros. No carga de su cuello con aparatosas cámaras y objetivos abollados. No lleva ropas de lona adusta, en todos verdes y tierra, como uniforme de guardia de urgencias de la noticia. Ni barba descuidada, ni facciones duras, como si la tensión hubiera querido refugiarse en algún momento difícil en los músculos del rostro, congelándolos para siempre en un rictus que impide la sonrisa. Patrick Bard es, en el primer encuentro, sencillamente, precisamente, una sonrisa que no sólo se dibuja en sus labios y en su mirada inquieta. También sonríe con el apretón de manos, con los tonos agudos de su voz de un francés de suave acento normando, heredado de la pequeña localidad de Préaux-du-Perche, a 150 km de París, donde vive, y con la suavidad con la que desliza cada uno de sus movimientos y sus posturas. No se hace notar. No capitaliza ni  una sola de las conversaciones en las que participa, aunque las experiencias que atesora bajo esa negación del tópico que es su propia imagen le legitimarían...

A puerta cerrada

Tres personas llegan al infierno: Garcin por haber maltratado a su esposa, Inés por haber provocado la muerte de un amante y Estelle por haber matado a su bebé. En ese infierno no hay hogueras sino sillones, no hay espejos ni ventanas, y no hay azar. Lo que hay es una situación planeada y calibrada. Son ellos tres, y no serán ni uno más ni uno menos. Esto es A puerta cerrada, obra teatral de Sartre. Sartre dice en La náusea: «Las tres, siempre es demasiado tarde o demasiado temprano para lo que uno quiere hacer». Inés dice en la obra: «Siempre se muere demasiado pronto o demasiado tarde». La náusea dice: «Los que viven en sociedad han aprendido a mirarse en los espejos, tal como los ven sus amigos». Estelle dice en A puerta cerrada: «Yo tengo seis espejos grandes en mi dormitorio. […]. Me veía tal y como los demás me veían…».  La náusea: «Yo soy mi pensamiento, por eso no puedo detenerme. Existo porque pienso… y no puedo dejar de pensar». A puerta cerrada, en boca de Inés: «Pueden coserse la boca o cortarse la lengua, qué más da: a pesar de todo, ¿no seguirán existiendo? ¿No seguirán pensando?». Y más y más paralelismos en frases. Son dos obras literarias diferentes, pero Sartre es uno. Es el intelectual que eligió la filosofía y la literatura para expresar sus ideas. No era solamente filósofo ni solamente escritor, era un pensador. Y en sus obras está el existencialismo desbordando a cada lado. Son ellas una excusa para abordar esta corriente filosófica. A puerta cerrada es una obra sobre el infierno. Cuando al final de la obra Sartre define lo que es el infierno en boca de su personaje Garcin, está creando una de...