Aladar 49

Historia del jazz: El nacimiento Abr29

Historia del jazz: El nacimiento...

Durante las próximas semanas haremos un repaso a la historia del jazz. No se trata de profundizar en algo que requeriría un espacio distinto y mucho mayor. La intención es señalar asuntos importantes, nombres imprescindibles y algunas obras que pueden ayudar a entender este tipo de música y su entorno. Comenzamos intentando descubrir las claves del nacimiento del jazz. Todavía hoy, el jazz es una música que no presenta problema alguno ante el noviazgo propuesto por otros estilos u otras formas de interpretar; desde el principio, no pierde su arraigo en el blues aunque está en constante movimiento, nada de lo anterior sirve al músico que interpreta jazz para poder mostrar cómo entiende él las cosas, cambia constantemente buscando nuevas formas con las que celebrar la vida. El jazz es la propia vida, su ritmo. Nació con esa vocación y la ha mantenido intacta hasta la fecha. Cuando comenzó a tomar forma, el jazz se fue dibujando como una forma de arte en el que la improvisación es fundamental, en el que un grupo de personas utilizando el lenguaje musical era capaz de dialogar para explicar. A principios del siglo XIX, en Nueva Orleans se concentraban personas de todas las nacionalidades imaginables. La convivencia era excelente entre ellos. Y allí había, también, esclavos negros. Siempre se apunta a esta ciudad como cuna del jazz aunque en cientos de lugares estaba pasando algo similar. Por una parte, el esclavo canta y sigue un ritmo concreto. No solo al hacer música. Estos hombres y mujeres aprender la improvisación cuando se encuentran fuera de su entorno natural obligados con violencia. No saben qué hacer y aprender improvisando. Eso se dejará notar en la música. Por otra, las costumbres norteamericanas, dada la gran cantidad de elementos culturales que...

MANGA: EN LAS PROFUNDIDADES DE LA MENTE HUMANA Abr29

MANGA: EN LAS PROFUNDIDADES DE LA MENTE HUMANA...

El manga nos muestra en ocasiones su parte más turbia. Aunque pueda asustar a primera vista, nos debemos un esfuerzo para deshacernos de prejuicios, y para analizar su similitud con otros artificios propios de nuestra cultura. Procesiones de flagelantes, corridas de toros, niñas sexualizadas convertidas en iconos de moda; películas llenas de sangre y vísceras; o escarceos lúbricos en la televisión, llenan un espacio en el que nos encontramos cómodos, y sin embargo… A medida que el ser humano se aleja del salvajismo, tiende a proyectar los secretos más negros en la ficción, en un intento de liberarse de las obsesiones, de los tabúes, de las pulsiones más atávicas; los japoneses lo hacen en el manga. Esto es chocante para nosotros, que hemos crecido viendo el cómic y los dibujos animados como un terreno reservado a lo más naïve de la infancia. La ruptura de esta convención nos estremece especialmente, nos agrede. Sin embargo no debemos olvidarnos de que son las mismas cosas, guardadas en diferentes cajones. Crímenes, tortura, masoquismo y relaciones de sumisión, incesto, bestialismo, pederastia, prostitución o esclavitud, se ordenan en la cultura occidental en el cine negro o de Serie B, en la novela marginal y en el subconsciente de la tragedia griega, en las fantasías de la pornografía, los anuncios por palabras, la cosificación de la publicidad o en cierta iconografía religiosa. Algunos individuos o sociedades no lo ficcionan y lo siguen practicando, nos provocan repugnancia y desolación. Pero la atracción por la violencia y el sexo extremo es innegable, e inevitable su expresión como válvula de escape. Es lo prohibido. El manga más oscuro. Antes de enfrentarnos a él, convendría recordar que creaciones como Lolita, Edipo Rey, Los 120 días de Sodoma, Muerte en Venecia, o Belle de Jour, son...

Flores que se marchitan Abr29

Flores que se marchitan...

La historia de Violetta Valéry está unida a la falta de casi todo. La muerte es solo esa forma de ausencia que termina siendo el colofón a toda una vida. Ya lo expresó Alenxandre Dumas en La Dama de las Camelias y así lo recoge Verdi en La Traviata. Y ante eso, el escenario en el que se desarrolla la obra se dibuja, necesariamente, como marco de la zona más oscura de la existencia del ser humano y antesala de un final tan trágico como necesario. Estamos acostumbrados a la luz y al lujo cuando nos presentan esta ópera. A espacios grandiosos en los que se mueven hombres y mujeres educados, elegantes, finos y representantes de lo más luminoso de las personas. Sin embargo, Violetta vive un mundo distinto, malvive entre alhajas que le permiten fingir una felicidad que compra a plazos, pero que nunca logra disfrutar. Tal vez sea esta La Traviata menos atractiva o menos amable para el público aunque es la que más poso deja en el espectador sin lugar a dudas. Hasta el 9 de mayo, cada tarde de representación, el Teatro Real de Madrid se llena de un público que desea pasar un buen rato con una de las óperas que más agradan desde siempre. Un público que celebra la inclusión de obras clásicas y conocidas, de óperas amables, en el programa anual. Un público que no busca lo exquisito en las interpretaciones porque en las butacas se mezclan expertos, aficionados y personas que quieren acudir a la ópera por primera vez. ¿Es esto lo que debería ocurrir siempre? Desde luego que sí. Si la ópera es un espectáculo con el que debe disfrutar el público que así sea. Los detalles, los matices, la valoración de lo exquisito, es cosa...

Inmortalizar el olvido...

Hasta el próximo 30 de abril podrá visitarse “«Sobre Sevilla». Fotografías. 1982-2000”, que recoge parte del trabajo realizado por Atín Aya (1955-2007) en ese periodo. La exposición inaugura la nueva ubicación de la galería Cavecanem en el pasaje Francisco Molina. Que este evento tenga lugar en el pasaje que honra al desaparecido pintor-agitador cultural madrileño no hace más que subrayar una idea recurrente que podría unir a los dos protagonistas: la búsqueda de la segunda cara dentro de una ciudad con un marcado carácter, Sevilla. Ese rascar-debajo-de-la-superficie-para-encontrar-la-verdadera-piel -en el caso de Molina en la labor de normalizar la práctica contemporánea en la ciudad durante los ochenta- que hace que asumamos como cotidianas las instantáneas que vemos. Meunier o Velázquez inmortalizaron a obreros o personajes de la corte, dotándoles de una monumentalidad y humanidad inusitada a ojos de propios y extraños. Si a estas variables unimos una geográfica, el sur concretamente, obtendríamos el espacio en el cual Aya desarrollaba la fotografía. Un trabajo de campo que podríamos enlazar con el realismo social o el grupo AFAL. Dando por sentado las diferencias temporales y las peculiaridades de un medio como la fotografía, destaca la capacidad de sugerir que esconden las obras. Cada disparo de los expuestos enmarca a cada personaje en una dualidad que cautiva, una dignidad que contrasta con la aspereza del conjunto. Quien ande por la ciudad rápidamente asumirá la falta de artificio y la potencia que desprenden las imágenes en blanco y negro. Una auténtica galería de contrastes entre la ciudad que vive de glorias pasadas, y el peso de las mismas, y las rendijas entre las que podemos observar a quienes día a día desarrollan su existencia. Estas personas son las protagonistas de un repaso a las escalas sociales autoconstruidas en la...

PREGUNTAS Y MÁS PREGUNTAS Abr29

PREGUNTAS Y MÁS PREGUNTAS...

¿Son los mallorquines The Prussians quizá el aliciente más estimulante para acudir este fin de semana al Teatro Alameda y disfrutar del festival South Pop? ¿De dónde (puñetas) han salido y cómo es posible que hayan facturado un debut de tan epatante brillantez? ¿Estará este debut a la altura del suyo? ¿Cómo señalar una sola virtud cuando se aglutinan tantísimas en el primer disco de una banda? ¿Acaso pueda ser que Mul Mul (Urban/Green Ufos) remite a un elenco de artistas muy distintos entre sí (desde Radiohead a Sophia; desde Black Box Recorder a Arctic Monkeys; desde…), todos ellos de intachable trayectoria, de primerísima fila, y sin embargo no desmerece a ninguno de estos iconos; y sin embargo destila un sonido propio, un marchamo de asombrosa autenticidad? (A modo de prólogo). ¿Se puede montar una banda casi sin proponérselo? ¿Es precisamente esa (aparente) prístina falta de expectativas la razón de un resultado de tan elevadísimo nivel? ¿Cuando Dominic Massó (voz y guitarra, autor de todas las letras) y Tino Lucena (batería y percusiones varias), allá por el año 2009, decidieron montar una banda a partir de la pasión común por el skate eran conscientes de hasta dónde llegarían con un solo disco en el mercado? (A propósito del origen). ¿Tiene que ver el sonido tan particular, fresco, exótico y polimorfo del álbum con el hecho de que a estos dos nativos de la isla balear, el primero de padre polaco-alemán y el segundo de nacionalidad filipina, se les unieran otros sujetos de origen peruano, Jorge Alarcón (guitarra), y argentino, Ferchu Vallejos (teclados); además de Gabriel Abrienes (bajista), el único mallorquín a secas? ¿Este crisol multicultural explica ese torrente de matices, sonoridades e influencias, lo explica todo? (A propósito de los orígenes). ¿No es increíble...

El nacimiento de una manada que aúlla diferente Abr29

El nacimiento de una manada que aúlla diferente...

Siberian Wolves es un dúo valenciano de sonido contundente y composiciones, con un estilo fresco que, al mismo tiempo, no olvida a grupos de los 50 o 60. Su primer trabajo de estudio, Siberian Wolves (2015), consta de ocho canciones dispuestas a pegar fuerte. Suenan como si se fuesen muchos pero, en realidad, tras la fachada de lobos siberianos hay solo dos músicos con gusto por la música de hace unas décadas, algo que se deja entrever en el álbum con que se han decidido a dar un paso al frente. Los lobos siberianos son animales que destacan tanto por su belleza como por su ferocidad. Y, en ese aspecto, el nombre de esta banda oriunda de Valencia es todo un acierto. Su música es atrayente y, al mismo tiempo, se desprende de ella un halo de ferocidad que acrecienta ese efecto hechizante inicial. Siberian Wolves lo forman Borja Put (guitarra) y Alex Barberá (batería y voz). Y nadie más. Puede uno extrañarse de entrada al ver que su formación no consta de bajo, de varias guitarras que permitan juegos de apoyo entre ellas, o de otros instrumentos tan a la orden del día como los teclados o los sintetizadores. Pero si se les presta una escucha, resulta sencillo reconocer que ni falta le hacen. El grupo valenciano nació a mediados de 2014; es decir, no hace ni dos años. Claro que las inquietudes musicales de Borja y Alex venían de lejos y su romance con la música no inicia su andadura a raíz de esta formación. Lo que sí florece bajo la identidad de Siberian Wolves son las ganas de hacer algo distinto, de no sonar a todo lo que suenan muchas bandas de la actualidad. Y, en este caso concreto, la búsqueda de...

TODOS TIENEN RAZÓN

Paolo Sorrentino es conocido como director de cine; su película La Grande Bellezza se ha estrenado con éxito en 2013, sigue la estela de Il Divo (2008). Tanto en los filmes como en la novela muestra una capacidad insólita por deconstruir la caricatura, conteniendo lo grotesco para mostrárselo a los espectadores -a los lectores- como algo que reconocen real por lo absurdo. Como la vida misma. Recoge el testigo de cierta forma de hacer del Neorrealismo. Evoluciona sobre ese movimiento, y mediante un barroco naturalismo en la forma de escribir convierte una Italia que se deshace en víctima de una nueva postguerra. No por incruenta menos dolorosa. No por pobre, menos picaresca. Frívola y desalmada. Reflejo de las carencias y los anhelos de una clase media que se desmorona. La misma exageración que provoca con la cámara, la traslada aquí a la voz narrativa para componer ese efecto de descomposición psicológica, de desmesura. Una sociedad que se copia a sí misma. Que es, en sí misma, una ficción. Practica Sorrentino una literatura que incursiona en lo coloquial, incluso en lo grosero y malsonante, acertadamente para la construcción de su narrador -el excesivo cantante melódico Tony Pagoda- compensándolo con un vocabulario brillante, con ideas de gran crudeza y oportunidad para la recreación de esa moderna sociedad neroniana que se mueve por Nápoles, por Capri, por simbólicas villas en Córcega, que el lector ubica en Cerdeña porque algunos de los monstruos son reconocibles, aunque el escritor no ha permitido que se apoderen de la narración. Una novela que se basa en lo local para alcanzar una descripción de lo general en la que los vecinos nos sentimos identificados. Calificación: Bueno. Tipo de lector: Cualquiera que quiera estar al día. Tipo de lectura: Divertida. Argumento: Insólito. Personajes:...

EL ASESINO DENTRO DE MI...

Jim Thomson es un autor de novela negra cuyos protagonistas muestran siempre una inclinación escabrosa por el lado oscuro del ser humano. Sin embargo, sus héroes o antihéroes tienen bastante que ver con los de Hammett y Chandler, en el sentido en que si no es que fracasen en sus hazañas, sí se sienten perdedores e incomprendidos. Esta novela, comparada por la crítica del momento con 1800 almas, nos ilustra sobre el personaje de Lou Ford, un tipo de apariencia amable y hasta amigable que se esconde bajo una enfermedad que es su propia camaleonicidad y por la que vamos descubriendo su secreto. Y es que Lou es un tipo violento, capaz de escurrir el bulto, provocar el suicidio de los débiles y enfrentarse a situaciones que le hacen ver el mundo desde su revés más perverso. Ahora que se está empezando a poner de moda la extimidad gracias a algunos autores nórdicos; el personaje de Lou, siempre desde el american way of life, juega a contarnos también su vida y lo hace sin concesiones, rodeando la acción para acotarla en su prosodia, dando a entender que la realidad es simple, pero lo que ronda dentro de su cabeza, no tanto. Cuando Joyce, la prostituta que luego desaparece y a la que dan por muerta (siendo Lou el principal sospechoso) provoca ante sus inocentes ojos, un escarceo que es todo menos agradable, nos encontramos con una visión que nos muestra a Lou desde una asexualidad que le hace incapaz de relajarse en el cortejo; si a esto sumamos cierta misoginia, que le hace mentir a Amy, su legítima novia con la que está a punto de casarse, tenemos a un tipo atractivo, pero ciertamente perturbado, más psicópata que loco (de hecho, consigue ingresar en...

El hombre en busca de sentido...

El testimonio de Viktor Frankl es aterrador y, al mismo tiempo, alentador. Narra su llegada y estancia en los campos de exterminio alemanes durante la época en la que los nazis obligaron al ser humano a preguntarse si, después de todo aquello, el arte era posible, la vida seguía siendo vida y el ser humano un ser racional. Lo hace intentando buscar explicaciones al comportamiento de unos y otros; explicaciones que -ya avisa el autor desde el principio- no terminan de convencer al lector que mira la escena instalado en un territorio ajeno que le impide tomar conciencia de lo ocurrido. Nadie puede llegar a comprender algo tan tenebroso puesto que es difícil, incluso, que una persona normal pueda creer que algo así pudiera ocurrir. Los campos de exterminio forman parte de las cloacas humanas que sólo una realidad terca ha hecho real para la humanidad. Divide la obra en tres fases buscando movimientos en las mentes de, sobre todo, los hombres (por una cuestión de experiencia personal limita a los varones su mirada) que fueron víctimas. Añade, al final, unos conceptos básicos de logoterapia que entran de lleno en la zona técnica de esta búsqueda. Aunque son las tres fases primeras las que hacen importante este libro. No esconde Viktor Frankl su tendencia hacia lo sagrado tratándolo como un anclaje fundamental del individuo si quiere encontrar un sentido a su existencia. Sin Dios cerca es difícil encontrar la idea que acompaña el método de análisis psicológico que utiliza el autor. El libro no es nada del otro mundo si nos fijamos en calidades literarias. Tampoco intenta serlo. La importancia de la obra, que es extraordinaria, llega desde el testimonio y de esa luz que se ve al final de un túnel casi eterno abierto por una...

YO, ROBOT

Tres son las peculiaridades de esta colección de cuentos de Isaac Asimov, representativa de su obra, la primera es el momento en el que se publicó, 1950; la segunda el tema elegido, la robótica; la tercera es el análisis ético que trasciende de cada una de las narraciones. La fecha no indica otra cosa que la presencia de un precursor que previó el desarrollo de la inteligencia artificial cuando esta se encontraba en sus inicios. El tema nos hace suponer que ha influido de manera decisiva en el imaginario posterior, destacadamente en el cine. La moralidad nos enfrenta a muchos dilemas de nuestra época, por lo que podemos considerarlos continuos, e inherentes a la humanidad. Propone un juego con las Tres leyes de la robótica, enunciadas por él y que abren el libro. El hecho de que los robots no se describan, sino que queden a la suposición del lector, y de que los escenarios sean ambiguos, potencia cierta abstracción que concuerda con ese futuro entrevisto y ese ambiente filosófico que se desprende del texto. Es un proceso curioso, el escritor se sitúa en la mente mecánica de los robots y a lo largo de los cuentos, éstos se van sofisticando, la relación de dependencia con los humanos se agranda, se incrementan las contradicciones de la razón. El asunto no es más que un pretexto para analizar la psicología humana y los retos del desarrollo. Para plantear un ingenioso juego de tradición policiaca, que lanza el escritor con las cartas marcadas. Algo diferente. La obra de Isaac Asimov es inmensa y abarca campos variados. Calificación: Muy curioso Tipo de lector: Aficionados a la Ciencia Ficción Tipo de lectura: Levemente abstracta Argumento: Paradójico Personajes: Inquietantes ¿Dónde puede leerse?: En el espacio, ahora, con los primeros...

Trece fábulas y media y Fábula decimocuarta...

La fábula es un relato del que el lector puede arrancar una enseñanza que le sirva para vivir de otro modo o, al menos, para mirar de otro modo las cosas. En las fábulas los rasgos de los personajes son escasos, incluso únicos. Y, tanto ellos como lo que sucede están al servicio de lo que queda en el texto de forma esencial en forma de alegoría. Juan Benet, uno de los mejores escritores que ha dado la literatura española el siglo XX, escribió Trece fábulas y media a principio de los años ochenta. En 1991 publicó la decimocuarta. En la edición de Alfaguara de 1997 ya aparecen juntas. Todas ilustradas con collages de Emma Cohen, excepto la decimocuarta que está acompañada de una ilustración de Eugenio Benet. El libro de Juan Benet es delicioso. Cada fábula parece estar cortada con la precisión de la pluma afilada de un genio. Todas ellas carecen de esa moraleja tan característica en el género (que en estas fábulas de Juan Benet hubieran sido como garrapatas en el texto -eso diría él con seguridad). Es esta una característica de los relatos que los diferencia del resto. Los temas tratados se repiten de forma casi obsesiva. La muerte, el destino, las apariencias, Dios, la religión; aunque son la muerte y el destino los asuntos que sirven de hilo conductor al conjunto de los relatos de este volumen. Esto, tan grueso, lo trata Benet con una ironía exquisita y llega a rozar la mofa cuando el tema es más profundo. Sonrisas para lo leve, carcajadas para lo solemne. Casi nada merecía seriedad en la literatura de Juan Benet. Sólo la propia literatura. Lo que se encontrará el lector es un destino del que no podemos deshacernos, la condena que supone querer parecer lo que uno no es y se queda como estigma,...

Aladar 48

María Antonieta

Hubo un tiempo en el que los lectores asumían la novelación de acontecimientos históricos, fiándose de la perspicacia del escritor para validar sensaciones y sentimientos, para la reconstrucción escénica de los sucesos, encauzando al aficionado hacia una lectura particular del pasado. El género biográfico del que Stefan Zweig es uno de los más destacados autores ha desaparecido, borrado por la necesidad de mayor rigor y la exigencia de un punto de vista multilateral. Lo ha sustituido -con menor calidad y poca fortuna- la llamada novela histórica. Lo ha reemplazado el cine con resultados irregulares. La de María Antonieta reina de Francia, fue una existencia trágica, desbordada por la época que le tocó vivir. Trascendió torticeramente mediante los extremos de la hagiografía o de la leyenda negra, hasta que el escritor austriaco la toco con su pluma sublime y la centró, tras estudiar todos los documentos que nos quedaron de su paso por la tierra, de descartar los que consideró prescindibles e interpretar el resto. Pasa por ser una de las obras maestras del género y de su autor. Su mayor logro es la recreación de la textura de la historia, la imaginación del pasado, el relato de una secuencia al hilo conductor de un solo personaje, y las emociones que consigue despertar suponiendo las sensaciones escondidas detrás de los hechos. Es una gran novela y una gran historia. Todas las debilidades y también toda la grandeza de cualquier ser humano se encuentran entre las páginas, extraídos por sus contemporáneos mediante la crueldad o la lisonja, el engaño, la mentira o la revelación de la verdad; en un momento de revolución y de mudanza que hizo avanzar el mundo y acercarse a lo que conocemos hoy. El mérito de la María Antonieta de Zweig, que...

La jungla de asfalto

La confirmación de que de malas novelas salen buenos guiones, hecha por Linda Seger en El arte de la adaptación, es en este caso, si no fehaciente, sí relevante. Esta novelita pergeñada por el autor oriundo de Ohio, W. R. Burnett, responsable entre otras de El último refugio o El pequeño César, carece aquí de su mejor baza y no precisamente por el uso de unos diálogos esquemáticos en su mayor parte, pero resolutivos en el nudo de la acción; sino por la existencia de unas descripciones torpes o poco brillantes, para lo que da de sí el género. Sin embargo, al ser publicada en 1949, fue un éxito de crítica en Estados Unidos, lo que hace que tal vez sea más que necesario un replanteamiento de traducción en la edición manejada (El País). La corrupción del estamento policial empieza siendo el planteamiento que va dejando paso a la existencia del peligro latente a través del personaje, hampón privilegiado, de Erwin Riemmenscneider, envuelto en planes de robo, junto a dos mensajeros del miedo azotados por el crac, de una joyería, Pelletier & Co., sita en un lugar asfixiante del que no se hace metáfora local alguna. Si cuando los planes salen mal, la irritación que ocupa a sus artífices puede ser grande; cuando salen bien, el asunto no es para menos y así vemos como el abogado Emmerich, que juega a ser el que paga por las joyas, no sabe guardar promesas y es un desecho humano que sólo conoce de cerca la hipocresía. Se agradece la ausencia final de moralejas, así como la agilidad de los diálogos. La película de Huston no sería igual sin muchos de ellos. Pero otra cosa es la literatura. Queda tan hibridizada por el cine que el lenguaje...

La ridícula idea de no volver a verte...

La ridícula idea de no volver a verte es un libro espontáneo en algún sentido. Salió del encargo de otra cosa. La editora Elena Ramírez le encargó a Rosa Montero un prólogo para un brevísimo libro que sería el diario de Marie Curie. Pero el prólogo acabó en libro y el libro en apéndice: sí, en lugar de escribir ese prólogo, la autora de La loca de la casa escribió este libro en el que incluyó al final el diario de madame Curie como apéndice. Porque al comenzar a leer ese diario que Marie Curie escribió en los días posteriores al accidente que mató a su marido, Montero se enfrentó con la experiencia de esa otra mujer y la llevó a reencontrarse con la propia experiencia. No por nada Elena Ramírez le había encargado ese prólogo a esta escritora española y no a otra, porque sabía que cierto nervio se le tocaría a la también viuda Montero. No había escrito antes Rosa Montero sobre la muerte de su pareja Pablo Lizcano, y suponemos que no lo había hecho porque, como ella misma declara en La ridícula idea… «No me gusta la narrativa autobiográfica, es decir, no me gusta practicarla». Y sigue, y queda un poco la sensación de que además de que puede que no le guste, verdaderamente lo que le pasa es que le resulta difícil: «No es fácil saber dónde pararse, hasta dónde es lícito contar y hasta dónde no […]. La cuestión, en fin, es la distancia; poder llegar a analizar la propia vida como si estuvieras hablando de la de otro. Y aun así, ¡qué complicado!». Pero aun así, Montero se atreve, y habla de su duelo, como Marie habla en su diario del duelo por Pierre Curie. Dos mujeres...

Una vida subterránea...

Una vida subterránea es el último libro publicado de la escritora catalana Laura Freixas. Se trata de un diario que abarca desde 1991 a 1994. Es decir, ese género tan caracterizado por el presente continuo que siempre está en pasado porque se publica en futuro, es aquí obra de una autora (mujer) de las letras españolas, que como condición para publicar sus diarios había impuesto, junto a otra, que hubiera transcurrido más o menos esta cantidad de años (veinte aproximadamente) para darlo a la luz. La otra condición era no publicarlo íntegramente sino gozar de la libertad de la escritura y la creación en ese presente continuo con la tranquilidad de que en el futuro quitaría lo que le pareciera demasiado íntimo o no quisiera publicar. Y así ha sido; el pasado editado. Cuando Freixas escribió este diario tenía entre 33 y 35 años y básicamente eran dos sus grandes temas: la escritura y la maternidad. Da mucho juego… «plantar un árbol, tener un hijo, escribir un libro», qué curioso, porque la dedicación de Laura a sus plantas en el diario aparece con frecuencia. Otro: dar a luz un niño, dar a luz un libro. Y los juegos con el verbo «parir»: «esto es un parto» si algo se está volviendo complicado o se está demorando. En estos diarios esos dos temas compactados en uno es ahora la demora: se demora un bebé por dificultades a la hora de quedar embarazada (luego se demora porque siempre se demoran nueve meses); se demora la publicación de una novela porque hasta se demora su corrección (e incluso los amigos que van a dar opinión también se demoran, maldita hora). Y la demora coloca al sujeto (que la padece) en situación de espera, por ende, de imprecisión,...

Cuando lo sutil se convierte en mil y una cosas más Abr20

Cuando lo sutil se convierte en mil y una cosas más...

Sutil es un cuarteto madrileño que estrena nuevo epé: The unsettled issues. Seis canciones que saben a poco y, al mismo tiempo, a mucho. Porque la contundencia y viveza que se desprenden de sus composiciones pueden dejar a más de uno sin aliento. Estamos ante una banda a la que resulta complicado colgarle una etiqueta. Su segundo trabajo de estudio poco tiene que ver con el primero, un patrón que se repetirá en relación al tercer proyecto, que ya tienen en mente. Son cuatro, y son jóvenes. Demasiado, si uno echa un vistazo concienzudo a sus carnés de identidad tras haber escuchado con antelación la música que hacen. Cuesta creer que un grupo de tan corta trayectoria (empezaron su andadura en el 2010) tenga un sonido tan maduro, tan compacto. Sutil lo forman José Pozuelo (cantante y saxofonista), David Pozuelo (guitarrista), Alvar García (bajista) y Daniel Castillo (batería). Ha pasado tiempo ya desde su primera actuación y, a la vez, muy poco. Porque con Sutil todo es relativo. La música, los estilos, las influencias, los significados. En relación a esa relatividad un tanto abstracta, merece la pena revelar la manera en que se gestó el nombre de la banda. Tan sencillo como que aquellos adolescentes (todos imberbes, casi seguro, por aquel entonces) no tenían del todo claro el significado de términos como sutil o sublime, por lo que los convirtieron en «palabras comodín». Tan comodín que una de esas palabras se erigió en protagonista en la ceremonia de bautizo del grupo. Una muestra del carácter desenfadado de la formación, que cuando se sube a un escenario deja a un lado todo lo sutil para dar pie a un espectáculo musical de alto voltaje. Les sirve la sala o taberna más pequeña para ofrecer una actuación...

Aladar 47

Las ciudades invisibles...

No sorprende que un libro de Ítalo Calvino lleve el adjetivo «invisible» en el título modificando a un sustantivo como «ciudades». Justamente, las ciudades, esos sitios que se visitan y se miran, pero no, no sorprende, porque Calvino nunca olvidó que los sentidos son cinco y no solo uno, que hasta una ciudad no se la conoce o se la reconoce por el sentido de la vista necesariamente, que quedan otros cuatro. De Calvino, que comenzó a escribir un libro sobre los cinco sentidos en 1972, pero que no llegó a terminarlo (le faltó un cuento sobre el sentido de la vista y otro sobre el del tacto) no, no sorprende. Al final, quedaron recopilados en un libro titulado Bajo el sol jaguar tres cuentos sobre tres de los sentidos: el olfato, el oído y el gusto. Pero Las ciudades invisibles es otro libro, uno que a diferencia del recién mencionado no fue publicado de manera póstuma, pero que sin embargo ya trabaja algo de los cinco sentidos, ¿o acaso no? Que ya declaraba que para las ciudades no se trata solo del sentido de la vista. Marco Polo, mensajero y explorador veneciano, viaja y le cuenta al emperador de los tártaros, Kublai Jan, cómo son las ciudades. Pero el título ya lo dice: son invisibles. Ahí, en lo invisible, radica lo más narrable de las experiencias de Marco Polo. Por ejemplo, una ciudad de truque no lo es solo de mercancías; los trueques lo son también de deseos, de recuerdos… ¿A qué género literario pertenece este peculiar libro de Calvino? Podría leerse como un libro de poemas, pues el propio autor dice en la nota preliminar: «Creo haber escrito algo como un último poema de amor a las ciudades, cuando es cada vez...

El buscador de almas

El buscador de almas es esa novela que con un poco de psicoanálisis y otro poco de Cervantes alcanza ser una gran obra literaria de carácter satírico. Novela científica y novela humorística al mismo tiempo. El mismísimo Freud propuso el siguiente subtítulo para esta obra: «Una novela psicoanalítica», e incluso fue el encargado de publicarla tras defenderla de aquello de lo que se la acusaba: de ser pornográfica, entre otras cosas. Pero Georg Groddeck, fundador de la medicina psicosomática, lo tuvo claro desde el momento de la creación misma de la obra: su intención, incluso declarada, era efectivamente escribir una novela que presentara la teoría freudiana. El grito se puso en el cielo, pero «Freud-editor» le puso hasta subtítulo. August Müller, el protagonista de esta historia, está leyendo el Quijote, pero su hermana y su sobrina llegan a su casa para quedarse y de pronto hay chinches en los colchones y seguidamente contrae la escarlatina, entonces August Müller entra en la locura que le permite hacerse llamar de ahí en más Thomas Weltlein. Este hombre burgués bajo el nombre de Thomas emprende sus andanzas y ya no filtra su lenguaje: dice verdades absolutas que hacen reír a algunos y espantan a muchos otros. Se mete en líos y en los ambientes más insólitos, como un congreso feminista. Y todas y cada una de las veces no sólo opina sino que predica su verdad, que siempre está en relación con la libido y las cuestiones de la sexualidad. Si le tiene que dar nalgadas en el trasero a una niña desconocida durante un viaje en tren, se las da bien dadas. Su hermana se lleva las manos a la cabeza cada vez e intenta no perderle el rastro a este Thomas escurridizo que al final...

No se quebrará la rama...

No se quebrará la rama (Madrid, Vaso Roto, 2014) es uno de esos libros que el lector de poesía no se explica que siguiera inédito hasta ahora en nuestro país, teniendo en cuenta que se trata, de un clásico verdadero de la poesía norteamericana moderna. Su autor, James Wright (nacido en Ohio en 1927 y fallecido en Nueva York en 1980) ha sido hasta el momento un escritor poco o nada leído entre nosotros, no obstante su papel central en el desarrollo de la poesía norteamericana contemporánea. The Branch Will Not Break, que ahora podemos leer en español, fue publicado por primera vez en 1963. Libro clave, se presenta casi como un cuaderno de viajes por un paisaje y las gentes que lo pueblan, vistos desde la hondura de un sujeto lírico abierto a llenarse de los otros hasta ese dolor expiatorio que lleva aparejado la lucidez de la conciencia de lo real. Tal es aquí la ambivalencia de su palabra, que nace de nombrar la belleza arrebatada de la naturaleza salvaje, tanto como la dureza de la vida de los hombres y las mujeres que huellan los campos y las ciudades, que la contemplación implicada del poeta aún le sigue hablando de la fuerza regeneradora de la vida hasta en medio de la derrota. Quizá porque saben, el poeta y el arrendajo azul que desde su ventana ve posarse sobre la rama de un pino, que al fin y al cabo “no se quebrará la rama”. En efecto, la sensibilidad esponjosa de Wright se llena de lo que ve a su alrededor. Unas veces el poeta se pierde en “…las hermosas ruinas blancas / de América”; otras descubre, amargo, que los hijos de los padres orgullosos del Medio Oeste “crecen hermosos hasta el...

TENEMOS QUE HABLAR DE KEVIN...

Ésta es una historia terrible, pero también muy bella. Muchos lectores quizás la han visto filmada, en la película que rodó Lynne Ramsay en 2011. Los que se acerquen primero al libro se sorprenderán con su argumento. Está escrita en forma de unas cartas, las que Eva Khatchadourian escribe a su marido ausente, repasando sus vidas en donde convergen: en su hijo Kevin. Eva es tremendamente mordaz, pero justa, en el retrato de una situación que se les ha ido de las manos. Implacable, va desmontando todos los mitos de la sociedad americana, pisoteando todas sus reglas; deconstruyendo y reconstruyendo uno de los últimos tabúes de las comunidades fuertemente moralizadas: la maternidad. Moldeando el retrato insólito de una familia ideal en la que –por lo que sea, eso es lo que tendrá que meditar el lector- algo ha salido mal. Demasiado mal. Eva es muy punkie, agresiva en sus planteamientos, transgresora, crítica, políticamente incorrecta, nos enfrenta a verdades como puños con sensatez y libertad, en un proceso definitivo de demolición del american way of life. Tenemos que hablar de Kevin nos acerca al horror de una manera insólita y poco convencional, de forma que nos mantiene todo el tiempo entre la carcajada y el escalofrío. Porque no hay nada como el humor negro para plantear cosas que suceden y para las que es muy difícil encontrar explicación y respuesta. Cuenta la novela –de paso- cosas muy hermosas sobre la maternidad y la adolescencia. Quienes inicien la lectura de Tenemos que hablar de Kevin harán bien en sentarse en el sofá y abrocharse los cinturones de seguridad, antes de emprender un viaje vertiginoso a las profundidades de la mente humana. Calificación: Extraordinario. Tipo de lector: Cualquiera. Tipo de lectura: Espectacular. Argumento: Tremendo. Personajes: Terribles. ¿Dónde...

GARRY WINOGRAND (1928-1984). EL FOTÓGRAFO DE LA ANSIEDAD...

La Sala de MAPFRE situada en la madrileña calle de Bárbara de Braganza nos invita, sólo hasta el 3 de mayo, a conocer la obra de un fotógrafo nada convencional que conseguirá nuevos adeptos a su causa; una causa que hoy podíamos calificar de extravagante y que, en cualquier caso, marcó decisiva tendencia en lo que se haría después. Garry Winogrand fue feñalado por John Szarkowski como el más importante fotógrafo de su generación. Su vida y obra ha dejado muestras de una gran calidad y categoría dentro de la fotografía documental. Pero, sin duda, lo que más interesará al visitante de la exposición que presenta MAPFRE es su faceta como fotógrafo callejero o cazador de instantáneas que le llevo a retratar desde los años 60 toda una implosión de ítems que, como mínimo, desconcertaban al más pintado. Optimista y disparador de personajes o personas convertidas en tales, este detalle le hacía en ocasiones no cuidar el encuadre, lo que a cambio salvaba consiguiendo esas escenas que todo fotoperiodista busca, de tal forma que en el tiempo en que el resto de los mortales parpadea, él conseguía al menos un par de esas instantáneas que retrataron desde el conflicto de EEUU con la URSS en plena Guerra Fría, la de Vietnam y Corea o como influyeron en su visión de la política y la realidad. Llega un momento en que toda esta cantidad de imágenes llevan al visitante al síndrome de Stendhal, siendo la selección realizada por el equipo de MAPFRE más que acertada y sobre todo consecuente con lo que podríamos adivinar era el deseo de su autor, un tipo al que le preocupaba poco la posteridad, así como el revelado y posterior montaje de sus fotografías (de hecho muchas de ellas están...