OMOTESANDO, LA HOGUERA DE LAS VANIDADES...

Cuatro Premios Pritzker de arquitectura en menos de quinientos metros. Muy pocos espacios urbanos pueden presumir de semejante carta de presentación. Las grandes multinacionales del lujo y el glamour han hecho de Tokio su escaparate en Oriente. La calidad, la poética y el rigor, intrínsecos a la cultura nipona se manifiestan en este zenit del liberalismo. Es la apoteosis del comercio, donde tanto los clientes como los proveedores llegan a sus más altos niveles de exigencia y compromiso. Japón es la tercera economía del mundo, comparada con el tamaño y los recursos de los dos colosos que la preceden en el ranking –Estados Unidos y China- su poderío es imbatible y sorprendente. Es también una sociedad abducida por el lujo de las grandes marcas de las que los japoneses son ávidos consumidores. Omotesando, en el barrio tokiota de Aoyama, es la pasarela de las firmas exclusivas, que han contado con los más destacados arquitectos contemporáneos para diferenciarse y hacerse más sofisticadas, más importantes, y más exclusivas a los ojos de sus clientes nipones. Un paseo por esa zona arbolada de Tokio hace el efecto de la visita a un museo de arquitectura al aire libre. En los años 90 surgió la luxutecture, la utilización de los edificios corporativos de las grandes empresas de lujo como espacios publicitarios per se. Era la justificación del envoltorio como un marco adecuado donde mostrar el producto, y los japoneses, siempre refinados en sus presentaciones comerciales, se apuntaron con entusiasmo al movimiento. Ya se habían situado en la zona marcas como BUDBERRY´S o GUCCI cuando el arquitecto Toyo Ito –Premio Pritzker 2013- dio una vuelta de tuerca a ese concepto concibiendo para TOD una estructura espectacular y especular, al reproducir el esquema de los árboles zelcova del paseo, integrando felizmente...

Cómo afrontar El Miedo y  muchas cosas más desde la música Jul03

Cómo afrontar El Miedo y muchas cosas más desde la música...

Luis Brea es el nombre artístico bajo el que la música fluye y juega a sonar de diferentes maneras, al tiempo que las letras se agarran a situaciones cotidianas retratadas desde un punto de vista particular. Luis Brea y El Miedo (2015) es el último trabajo de la banda. Diez canciones que ascienden un nuevo escalón desde su trabajo anterior, Hipotenusa (2012), y que ceden su espacio a historias de festivales, de discotecas o de relaciones que conectan con facilidad con el oyente, apoyándose en sólidas bases armónicas. Luis Brea es uno. O ninguno. O varios a la vez. Porque la verdadera identidad del front man de este conjunto es la de Luis Alberto Alemaza López. Sin embargo, Brea fue un apellido que se perdió entre las generaciones de su familia y que decidió rescatar a modo de antifaz, con la firme intención de crear una personalidad que reluciese bajo los focos, entre letras y acordes. Luis Brea comenzó siendo un proyecto en solitario, de esos de voz y guitarra al pecho, que dio el pistoletazo de salida con el llamativo epé De lo dicho nada (2011), donde las cinco composiciones que lo integraban daban cuenta de unas letras punzantes y personales. En su siguiente trabajo se rodeó de otros músicos, y en la actualidad a la identidad de Luis Brea se han unido Jorge Martí (guitarra y sintetizadores), Nacho Mora (bajo) y Lázaro Fernández (batería). Por eso, Luis Brea y El Miedo cuenta con una producción más completa, más trabajada, donde incluso muchos de los arreglos que la agrupación tenía preparados en su formato acústico tuvieron que quedarse por el camino. No es fácil enfrentarse como músico a ese momento en el que, una vez los pies dentro del estudio de grabación, parte de...

El francotirador paciente...

Arturo Pérez-Reverte nos obliga en <em>El francotirador paciente</em> a lanzar una mirada sobre el arte urbano, nos transmite su filosofía y su cultura, atisbamos sus tácticas de guerrilla, entendemos su proceso y comenzamos a mirar esos nefastos grafitis que nos acosan en las calles de nuestras ciudades en su auténtica dimensión creativa. Es cierto que el escritor está más ocupado en pergeñar una jerga con veleidades de conocedor, que de componer una narración de profundidad. También que es bastante tramposo porque su narradora nos engaña escondiendo burdamente sus ases en la manga. Tampoco esa voz femenina nos resulta demasiado creíble, quizás porque nos acerquemos a la lectura conociendo a su autor y por eso no nos extrañe su dureza emocional y su extraño proceder intuitivo escondido bajo el signo del lesbianismo. Pero todo lo perdonamos por el entretenimiento que consigue con su escritura sugerente, con sus puestas en escena cinematográficas, con singulares ocurrencias de anécdotas; más que por la creación magistral de una atmósfera de thriller que se mantiene bien, hasta que el final nos resulta desconcertante y hasta pobre. No hay que desdeñar, por otra parte, el proceso de investigación y acercamiento que el autor ha hecho con seguridad al mundo de los grafiteros. Suponemos que es la novela que todos los lectores de Pérez-Reverte, que son muchos, esperan con expectación y pensamos que no debería defraudarlos. Calificación: Bastante pobre. Tipo de lector: Fans del escritor. Tipo de lectura: Entretenida. Argumento: Convencional. Personajes: Bastante planos. ¿Dónde puede leerse?: En un banco de cualquier plaza...

VIAJE AL TIBET

La obra maestra de Robert Byron, Viaje a Oxana, ensombrece toda la obra de este aventurero británico, muerto prematuramente joven al inicio de la Segunda Guerra Mundial. Pero sus crónicas sobre el Monte Athos y el Himalaya son también interesantes como apuntes del natural. En Viaje al Tíbet despliega el equilibrio justo entre una exposición inteligente y sabrosa, unos comentarios encriptadamente malvados y las informaciones interesantes y exactas, convenientemente expuestas. Se echa de menos la interacción con otros personajes, como en The Station, bien hubieran sido criticables congéneres o exóticos oponentes; también la brillantez de la descripción de los monumentos islámicos que es el hilo conductor de su viaje a través de Persia y Afganistán. Byron es un extraordinario observador, minucioso anotador, poco dado a las fantasías, realista y concreto. Sus líneas tienen el poder de una fotografía llena de recursos. Para alguien que ha recorrido a pié los reinos del Tíbet, como es el caso del que escribe estas líneas y salvando las distancias, su obra representa la evocación y el recuerdo de algo que efectivamente es así, y que no se puede retratar mejor. Destacan los inventarios de vestiduras y aderezos, la concreción del paisaje y de los meteoros mediante la palabra, y la minuciosa representación de las edificaciones. La prosa de Viaje al Tíbet es inseparable de cierta mirada británica sobre las cosas, así como de la modificación que el trayecto produce en todo viajero esforzado; y lo interesante es que este cambio en el carácter –el viaje interior- se va desarrollando poco a poco hasta llenar las páginas y transmitirse al lector. Calificación: Muy interesante. Tipo de lector: Aficionados a los viajes. Tipo de lectura: Amena. Argumento: Viaje. Personajes: Curiosos. ¿Dónde puede leerse?: En Laddak o en...

La lenta furia

El oxímoron del título del libro atraviesa el estado de todos los cuentos. Frente a lo lento, la rapidez violenta e instantánea de una sacudida. Ante la furia, la calma de la hora de la siesta, de la pulcritud impensada y obsesiva de una verdulería. Esto es Fabio Morábito: «Hay un terremoto de paso. Está esperando que se abra una falla», excelente metáfora de la vida humana, la actitud de todo lo que nos pasa, de todo lo que somos (temblor). «Oficio de temblor» es el último de los cuentos. La materialidad del espacio y la materialidad del cuerpo humano se ponen al servicio de la sacudida. Cuando suceda, habrá golpe («¡Pum! ¡pum! ¡pum!», dice) o se percibirá lo más ínfimo. Pero el espacio ruinoso, la materia resquebrajada, desarticulada, descascarada de los espacios de cemento, los subsuelos que esconden la ruina, y el polvo, y la tierra, son los elementos que organizan el universo del cuento «Mi padre» pero también la materia de un muro que en «De caza» funciona para dividir lo real de lo imaginario, la verdad de la traición, el hastío por la realidad de la fantasía. En ese mundo también se abre una falla. Si todo cuento cuenta dos historias (pienso en la idea de Ricardo Piglia), una visible y otra que transcurre en los silencios y los intersticios, me parece que La lenta furia es en su totalidad una metáfora de esta idea del cuento. Cada historia guarda o debajo del mantel o en un subsuelo, o en cualquiera de estos espacios que lo cotidiano y lo visible ofrecen para silenciar u ocultar, la verdad de algo que no podría resolverse solo desde la superficie. En el lenguaje de Morábito se nota su oficio de poeta. Acude a las...

PARA ACABAR CON EDDY BELLEGUEULE...

Para acabar con la persona –o el personaje- que fue, Édouard Louis –o el narrador de la novela- escribe este memorándum destinado a ser una liberación, una terapia, una denuncia, un grito de llamada a una sociedad acomodaticia e hipócrita. Una crítica destructiva de la que considerábamos una de las sociedades perfectas, un retrato social de lo escondido por la propaganda de las instituciones y los conciertos sociales. El origen de todo prejuicio, de todo racismo, de toda xenofobia y de todo populismo: la ignorancia. Supone también el triunfo de la literatura, de la cultura como la gran redentora de la humanidad por su capacidad de trasmitir, antes que el conocimiento y los valores, las experiencias de los demás. El descarnamiento con el que Eddy cuenta su historia, la sinceridad, su capacidad para manejar dos registros fonográficos, el de lo que ha dejado atrás y el de donde ha llegado; la brutalidad de lo que cuenta y la certeza con la que comprendemos que todo es verdad, que sucede cada día a nuestro alrededor, que Louis es una entre la cantidad de personas que luchan por erradicarlo, por activa o por pasiva. Denunciando o resistiendo. La acción se desarrolla en un pueblo de Francia, la de los valores republicanos ¿qué es lo que está ocurriendo entonces en las sociedades del Medio Oeste americano, en las poblaciones islámicas; en la nueva Rusia, ortodoxa e imperial? Édouard Louis salió, escapó, acabó; gracias –al fin y al cabo- a los recursos y la fortaleza de esos valores republicanos que no alcanzan a todos. Leyendo la biografía de Eddy Bellegueule -o la novela de Édouard Louis- me siento orgulloso de ser como ellos, débil, afeminado, homosexual, maltratado, al fin y al cabo, un chico duro. Calificación: Extraordinario  testimonio....

El jardín de Rama

La ciencia ficción no es más que el intento de explicar la realidad (al menos lo que creemos que es) utilizando mundos remotos, tecnología desconocida, seres insólitos. Es decir, a través de otros mundos tratamos de llenar de sentido el nuestro. El jardín de Rama -firmado por Arthur C. Clarke y Gentry Lee- narra la aventura colosal de un pequeño grupo de humanos a bordo de un gigantesco cilindro -llegado desde algún lugar del universo hasta el sistema solar- y que les trasladará por diferentes lugares hasta regresar para que se puedan unir más seres humanos y volver a marchar hacia algún lugar desconocido. La propuesta pasa por reproducir lo que sucedería si esos humanos tuvieran la oportunidad de comenzar, de nuevo, con todo a su favor. Aunque el asunto se reduce mucho, una vez terminada la narración, puesto que los autores (después de mostrar lo más bajo de la especie humana) nos ofrecen una bella imagen que consiste en que todo ser inteligente del universo no es más que la manifestación de su esencia de distinta forma. Que somos lo mismo que los alienígenas, vaya. O que, al menos, existe una conexión enorme y desconocida entre todos los elementos del universo. El libro comienza con el diario de una de las cosmonautas que quedó atrapada dentro de la nave Rama. Este diario lo utilizan los autores para explicar qué es Rama, qué pasó anteriormente (es la segunda nave que se acerca a la Tierra). El que conozca Cita con Rama tendrá que aguantar un poco (168 páginas de las 700 totales) para conocer cosas nuevas. Algo pesada esta parte para el lector si sabe en qué cosiste ese mundo extraordinario. A partir de ese momento comienza una trama muy entretenida aunque, a decir...

Aladar 56