Roberto Devereux: La zona oscura de eso que llamamos amor Sep26

Roberto Devereux: La zona oscura de eso que llamamos amor...

La temporada operística arranca en el Teatro Real de Madrid. Lo hace con Gaetano Donizetti. La obra Roberto Devereux, sin ser la más conocida de este compositor, llena el escenario de esas cosas de las que tanto se ha hablado desde que el hombre es hombre y que ha sufrido desde el principio de los tiempos: injusticia, venganza, infidelidad, traición, celos, muerte y amor auténtico. Desde que Homero dejó escritas sus obras, todos los autores de la historia han seguido hablando de las mismas cosas. Amor, muerte, venganza, envidia, guerra, injusticia… Más que nada porque todos los autores han tratado de explicar qué es eso que nos ocurre a los que nos pasamos un rato por este mundo. Dicho de otra forma, los autores de todos los tiempos han querido pasar a limpio la vida intentando encontrar un sentido a nuestra existencia. Gaetano Donizetti no fue una excepción. Y se interesó por un capítulo que protagonizó la reina Isabel I y su pariente Roberto Devereux que contenía todos los ingredientes necesarios para contar una historia repleta de esas cosas a las que me refería. Es verdad que la ambición y la arrogancia de Devereux se convierten en inocencia y amor verdadero y que la reina amenazada, arrasada por las circunstancias, se convierte en una especie de brutal depredadora; pero eso ya es el resultado de las vueltas que los autores dan a las cosas para que funcionen sobre un escenario. El interés de Donizetti se tradujo en la ópera Roberto Devereux. La producción de la Welsh National Opera de Cardiff que presenta el Teatro Real resulta opresiva, inquietante. Las sombras invaden el escenario en un intento del director de escena Alessandro Talevi por trasladarnos a un mundo en el que todo se tiñe de...

Windermere Club: ¡Adiós, esencia, adiós! Sep22

Windermere Club: ¡Adiós, esencia, adiós!...

Se estrena en el Centro Cultural de la Villa de Madrid la adaptación de la obra de Oscar Wilde El abanico de Lady Windermere, una obra que habla de hipocresía, de los caprichos y las habladurías como forma de vida, de una superficialidad extrema en las personas. Pero la producción falla en su propuesta y deja en el espectador la sensación de haber visto cualquier otra cosa. Oscar Wilde escribió El abanico de Lady Windermere (Lady Windermere’s Fan) para mostrarnos una sociedad burguesa estúpida, hipócrita y frívola; un grupo en el que las apariencias mandan y ordenan un universo casi perverso que giraba alrededor de la riqueza y del chisme. Y lo hizo con gracia, con una finísima y elegante ironía, construyendo a sus personajes para que tuvieran un recorrido suficiente. En fin, Oscar Wilde escribió una obra de teatro de calidad. Si Wilde pudiera asistir a una de las representaciones de Windermere Club en el Centro Cultural de la Villa (Fernán Gómez) tal vez exigiría tener una conversación con los responsables de la producción. Seguramente les pediría explicaciones sobre ese lenguaje soez que se usa buscando el chiste fácil, sobre una adaptación que quiere arrimar el texto a los tiempos actuales y se deja olvidada la esencia, sobre el destrozo que significa repetir un texto (salpicado con palabras malsonantes) por parte de los actores y que suena a despropósito. Porque la obra de Wilde habla, también, del lenguaje como herramienta traicionera e incontrolable; porque, aunque abordó asuntos que caben en cualquier tiempo, cada cosa debe ser tratada desde un prisma concreto si se quiere decir lo mismo; porque un texto de calidad no puede desmoronarse ubicado en un entorno que podría servir para hablar de cualquier otra cosa, pero no de esta. Respetar...

¿Qué es la libertad?...

Este es un libro que se encuadra en la colección Súper preguntas de la editorial edebé. Podría parecer excesivo este título para niños de 9 a 12 años, pero no lo es porque las ilustraciones de Fréderic Rébéna ayudan a canalizar la atención con sus colores vivos y lo divertido del gráfico y porque el sistema de preguntas es ameno. Los textos los firma Oscar Brenifier. Se logra la atención del lector a base de plantear asuntos de interés y enseñando a tolerar lo que otros dicen. El libro se distribuye por temas y al final de cada uno de ellos se plantean ideas que deberían servir para que los lectores acomodasen su forma de pensar con criterio. Interrogar a los niños de esta edad sobre si pueden o no hacer lo que quieran o si el resto de las personas les arañan parte de su libertad no puede ser malo. Lo malo es que queramos (los adultos) que un libro forme a nuestros hijos sin nuestra ayuda. Es importante estar cerca e, incluso, compartir la experiencia de la lectura, intentar que comprendan (eso no significa imponer nuestra forma de ver las cosas y menos si se trata de un libro con una finalidad tan alejada de eso). La lógica de los niños no es tan sofisticada como la de los mayores, pero hay que respetar su estructura. No son más listos si piensan como los padres. Sólo son mejores actores o grandes repetidores de frases o viejos prematuros. Calificación: Bueno. Tipo de lectura: Entretenida aunque exige que el lector se centre en lo que está haciendo. Tipo de lector: Niños de 9 años. Hasta los 12. Argumento: La libertad personal. Personajes: El lector. ¿Dónde puede leerse?: Con papá y mamá. En...

Desintegrarse sobre una alfombra Sep05

Desintegrarse sobre una alfombra...

Son pocas las veces en las que me he quedado boquiabierto. Por ejemplo, cuando nací fue una de ellas, la primera vez que me besó una mujer otra y, que yo recuerde, después de ver El Ángel Exterminador de Luis Buñuel. Cuando nací, entre otras cosas, me dio por llorar y hacerlo con la boca cerrada siempre me pareció de lo más incómodo; el beso de aquella mujer me dejó con la boca abierta más por querer un bis que por otra cosa; la película de Buñuel fue un descubrimiento y la conmoción por saber qué significaba la palabra genio me dejó perplejo, emocionado, inmóvil, pensando, soñando, descolocado y (lo más importante) ajeno al mundo. Reconozco que no entendí gran cosa, pero me tranquilizaba pensar que tampoco entendí nada cuando me enfrenté al primer cuadro de Miró. A los genios no hay que entenderles, lo que hay que hacer es creerles. Eso me decía siempre (a mí mismo) cuando lograba cerrar la boca. Pues bien, con esta idea rodándome la cabeza, he acudido al estreno de la temporada en el Centro Cultural de la Villa de Madrid. Un buen sitio que suele programar con buen criterio. La balsa de Medusa (el nombre es tomado del célebre óleo de Géricault) es una relectura de la película de Buñuel El ángel exterminador. La dramaturgia la ha realizado Antonio Escribano y dirige la obra Manu Bánez con acierto y bastante habilidad cuando tiene que salvar los momentos en los que los personajes dialogan a solas. Digo esto porque la acción se desarrolla en un espacio muy reducido y un mal diseño de la puesta en escena pondría en peligro la credibilidad del conjunto. Tal vez la obra sea deudora en exceso de la cinta de Buñuel. Arranca...

El lector del tren de las 6.27...

Un hombre lee en voz alta, cada mañana, páginas sueltas. Lo hace sentado en un vagón del tren que le lleva a la ciudad. Como a todos los que comparten con él el medio de transporte. Van a ocupar su puesto de trabajo. Son personas normales que hacen cosas normales, que guardan secretos normales y que, por ello, son extraordinarias. Jean-Paul Didierlaurent firma este libro lleno de sorpresas y de amor por la literatura. Ya había destacado con sus relatos breves y no oculta en su escritura que se maneja con mayor soltura en las distancias cortas. De hecho, aunque la apariencia de El lector del tren de las 6.27 es el de una novela, en realidad es un grupo de relatos que el autor logra unir con gracia aunque sin poder ocultar que el recorrido de sus personajes y de las distintas tramas es limitado y, por tanto, tiene que buscar fórmulas para que progresen pareciendo que suman buscando un resultado único y extenso. En cualquier caso, la novela se lee bien y en algunos tramos encontramos literatura de buena calidad cargada de una finísima ironía que convierte la lectura en algo gratificante. El asunto que ataca Didierlaurent es muy simple: lo que llamamos normal puede ser extraordinario. Como ven nada del otro mundo. Pero es algo que nos gusta pensar a todos como cierto y, así, el atractivo aumenta. Tipo de lectura: Muy agradable Tipo de lector: El que quiere confirmar que el mundo es de todos Argumento: La máquina que mueve el mundo es la normalidad Personajes: Amables, entrañables ¿Dónde puede leerse?: Viajando en el cercanías,...

50 años de una esencia exclusiva...

Hasta el próximo 30 de agosto, James Bond se ha instalado en el Centro Cultural de la Villa Fernán Gómez de Madrid. Todo su glamour se celebra en la exposición Diseñando 007: Cincuenta Años de Estilo Bond. Una estupenda muestra de todo lo que ha influido en la creación de uno de los más importantes iconos del mundo del cine y la literatura. Los fans de James Bond están (estamos) de suerte. Hasta el 30 de agosto pueden disfrutar (podemos) de una exposición exquisita en la que se pueden ver gadgets originales con los que 007 era capaz de cualquier cosa imaginable; maquetas de esos aparatos tan imposibles en su época, de algunos escenarios; trajes y vestidos que utilizaron los artistas para interpretar sus papeles; bocetos y storyboards. La exposición traslada al visitante allá donde quiera. El buen aficionado al cine o a la literatura encontrará referencias a los mejores momentos del agente del MI6 británico. Los trajes espaciales de Moonraker, los coches preferidos de Bond, representaciones de escenas concretas de las películas. Tal vez, la más impresionante es la que encontramos al comenzar la visita. ¿Recuerdan esa mujer guapísima que es asesinada por asfixia cutánea en James Bond contra Goldfinger? Sí, Jill Masterson; el personaje encarnado por Shirley Eaton. Pues allí está para recibir al personal; sobre su cama giratoria. Cada cosa tiene su espacio. Los villanos y sus aparatos diabólicos; el casino en el que Bond jugó tantas partidas acompañado de hombres y mujeres a los que terminó arruinando; los dibujos que terminarían siendo un escenario colosal y las maquetas que se utilizaron para dar vida a las ideas. James Bond es un icono, pero, también, un mito. Para entender lo que representa hay que acudir a la simbología de lo que...

Goyescas + Gianni Schicchi = #MeGustaPlácidoDomingo Jul04

Goyescas + Gianni Schicchi = #MeGustaPlácidoDomingo...

Plácido Domingo, a sus setenta y tres años, logró poner en pie al público que llenaba el Teatro Real. Esto no es nada nuevo. Lo que sí es algo menos habitual es que un pequeño recital, entre dos óperas y programado a última hora, se convierta en el éxito de la tarde y de toda una temporada operística. Plácido Domingo parece llenar el mundo entero. Después de montar un verdadero lío sobre el escenario, tomó algo en La Taberna del Alabardero (un lugar exquisito y de obligada visita que se encuentra muy cerca del Teatro Real de Madrid). Daba la casualidad que allí, además de Plácido, se encontraban mi esposa, mi hijo mayor y su novia. Me cuentan que al pagar, el maestro tarareó algo a la señorita que le atendía. El que escribe, mientras, asistía a la tercera parte del espectáculo, la ópera de Puccini Gianni Schicchi. Y me lo narraron entusiasmados por haber estado junto a él, por haber tenido el privilegio de escuchar tararear, a menos de un metro de distancia, algo (muy poquita cosa) a uno de los mejores cantantes de la historia de la música. La camarera parecía flotar sobre la tarima de la taberna. El carisma de los grandes artistas es así. Como ya digo, Plácido hizo feliz a todo el que se encontró por el camino. Y su entrega es algo que no agradeceremos nunca lo suficiente. Acaba de pasar por un momento triste (la muerte de su hermana) y, por ello, ha renunciado a su papel en la obra de Puccini. Como es natural, no le pedía el cuerpo participar en algo tan divertido y disparatado. A cambio, ha regalado, a todos los aficionados que han conseguido entrada, un pequeño recital convertido en la única forma...

Porgy and Bess: Papá, parece que estamos en Broadway Jun14

Porgy and Bess: Papá, parece que estamos en Broadway...

El pasado 10 de junio se ha estrenado en el Teatro Real de Madrid la ópera de George Gershwin, Porgy and Bess. El jazz, el blues, los ritmos africanos casi arcaicos, el gospel y un claro eco vanguardista de la Europa de los años treinta, hacen de esta obra un verdadero placer para el espectador. Lo voy a decir ya: si tienen oportunidad, no dejen de asistir a cualquiera de las funciones que están programadas de esta ópera en el Teatro Real de Madrid. Como mínimo les gustará mucho. A los que no son aficionados a la ópera les diré una cosa (también sirve para los que sí lo son). Mi compañera de butaca, una señorita de ocho años, no pudo resistir la tentación de decir, diez o quince minutos después de comenzar el espectáculo; papá, parece que estamos en Broadway. Al finalizar; ya fuera del teatro; caminando por la calle arenal; llovía en Madrid y hacía fresco; dijo emocionada: cómo me pican las manos de tanto aplaudir. El asunto que trata la obra de George Gershwin es uno de los grandes temas que traen de cabeza al ser humano. Ni más ni menos que el amor. Pero lo hace utilizando vehículos bastante poco convencionales: las drogas, la muerte, la discapacidad, la pobreza, la marginación o la religión. Porque, claro, los pobres también aman, los drogadictos lo mismo e, incluso, y aunque le parezca mentira a unos cuantos, los malos saben y pueden amar de lo lindo aunque sea a sí mismos. También, Gershwin ataca el asunto desde la solidaridad, desde la celebración en comunidad, desde la pareja como unión espiritual que puede desmoronarse en el terreno carnal aunque nunca desaparece. El libreto que, generalmente, en las óperas suele ser bastante flojo, no está mal...

Fidelio: Luces y sombras sin movimiento May29

Fidelio: Luces y sombras sin movimiento...

Hasta el 17 de junio se representará, en el Teatro Real de Madrid, la única ópera de Beethoven, Fidelio, una obra que suma distintas tradiciones musicales (alemana, vienesa, francesa e italiana) y que está basada en un hecho real ocurrido durante el periodo del Terror francés. Una ópera que oscila entre la oscuridad de la injusticia y la luz que aporta la mujer. Ir a ver una ópera y levantarse de la butaca pensando que una buena grabación hubiera sido suficiente no es muy buena señal. Claro que no lo es. Y eso es algo que puede ocurrir cuando la puesta en escena no funciona. Puede ser que la dirección musical sea correctísima (Harmut Haenchen conduce a la Orquesta Titular del Teatro Real con acierto, con la fuerza necesaria cuando toca y con exquisita delicadeza en cada nota; sabiendo encajar el trabajo del coro y del reparto con facilidad y solvencia); puede ser que los cantantes estén bien de voz y manejen con gracia el arco dramático de sus personajes; puede ser que nos encontremos con algún elemento original dentro de la caja escénica; todo esto puede ser, pero no resulta suficiente. Hoy en día, el público reclama algo más para no sentirse defraudado. Y es que sobre el escenario tienen que pasar cosas, no se admiten pausas en el desarrollo o en la evolución de los personajes cuando no están justificadas; los códigos podrán ser diversos aunque no habrá sitio para la falta de ideas o para solventar la papeleta con lo facilón. Fidelio es una ópera más que interesante. Deudora de la opéra à sauvetage (ópera de rescate), mezcla la tradición italiana (el aria de Leonora Abscheulicher! Wo eilst du hin? es el más claro de los ejemplos) con la francesa en...

Mar y literatura: el noviazgo extraordinario May07

Mar y literatura: el noviazgo extraordinario...

Desde el 15 de abril, en el Museo Naval de Madrid, podemos asistir a una preciosa exposición: Hombres de la mar, barcos de leyenda. Arturo Pérez Reverte, escritor y académico, es el comisario y promotor de la muestra. Su amor por el mar, la navegación y la literatura, se dejan notar en cada uno de los espacios dedicados a barcos (reales o pertenecientes a una obra literaria y, por tanto, pertenecientes al mundo de la ficción), a marinos o a una etapa de la historia en la que el barco fue fundamental. Barcos que nos hacen recordar momentos inolvidables como el Victoria de Juan Sebastián de Elcano o el Titanic. Y barcos que nos hacen recordar esas lecturas que nos llevaron a lugares remotos, misteriosos y llenos de aventuras, como el Pequod de Moby Dick o el barco capitaneado por Jim Hawkins con el que descubrimos La isla del tesoro, el Hispaniola. El museo Naval de Madrid es, posiblemente, uno de los mejores museos de Europa dedicados al mar, a los barcos y a la historia que funde ambas cosas en el tiempo. Y -¡qué paradoja!- está en Madrid, una ciudad que tiene la costa a cientos de kilómetros de distancia. El que escribe tuvo la gran suerte de realizar la visita acompañado por uno de los guías voluntarios de la institución. Cada mapa, cada lienzo, cada pieza, cada cañón, es motivo de explicación, de una charla verdaderamente agradable. Un nutrido grupo de voluntarios preparadísimos, son los encargados de mostrar a los visitantes esta exposición y el resto del museo. Merece la pena contar con ellos. La exposición Hombres de la mar, barcos de leyenda sirve para hacer un recorrido por la historia. Desde Grecia hasta nuestros días. Pero, también, para realizar un recorrido...

Flores que se marchitan Abr29

Flores que se marchitan...

La historia de Violetta Valéry está unida a la falta de casi todo. La muerte es solo esa forma de ausencia que termina siendo el colofón a toda una vida. Ya lo expresó Alenxandre Dumas en La Dama de las Camelias y así lo recoge Verdi en La Traviata. Y ante eso, el escenario en el que se desarrolla la obra se dibuja, necesariamente, como marco de la zona más oscura de la existencia del ser humano y antesala de un final tan trágico como necesario. Estamos acostumbrados a la luz y al lujo cuando nos presentan esta ópera. A espacios grandiosos en los que se mueven hombres y mujeres educados, elegantes, finos y representantes de lo más luminoso de las personas. Sin embargo, Violetta vive un mundo distinto, malvive entre alhajas que le permiten fingir una felicidad que compra a plazos, pero que nunca logra disfrutar. Tal vez sea esta La Traviata menos atractiva o menos amable para el público aunque es la que más poso deja en el espectador sin lugar a dudas. Hasta el 9 de mayo, cada tarde de representación, el Teatro Real de Madrid se llena de un público que desea pasar un buen rato con una de las óperas que más agradan desde siempre. Un público que celebra la inclusión de obras clásicas y conocidas, de óperas amables, en el programa anual. Un público que no busca lo exquisito en las interpretaciones porque en las butacas se mezclan expertos, aficionados y personas que quieren acudir a la ópera por primera vez. ¿Es esto lo que debería ocurrir siempre? Desde luego que sí. Si la ópera es un espectáculo con el que debe disfrutar el público que así sea. Los detalles, los matices, la valoración de lo exquisito, es cosa...

War Requiem: Una Misa pro defunctis a lo Britten Mar17

War Requiem: Una Misa pro defunctis a lo Britten...

Benjamin Britten (1913 – 1976) fue un pacifista absoluto, no mostró una sola fisura a lo largo de su vida en este sentido y no dudó en manifestar su postura frente a la violencia en ningún momento de su vida. Su War Requiem es la mejor muestra de ello y la forma más bella de decir no a la guerra. Y el Teatro Real de Madrid ha ofrecido la posibilidad de disfrutar de la obra los pasados días 12 y 14 de marzo. Benjamin Britten fue uno de los mejores compositores del siglo XX. Eso es algo indiscutible. Podrá gustar más o menos, pero la calidad de sus partituras, la frescura de sus propuestas y lo atrevido de su trabajo, le convirtieron en una figura única e irremplazable. Cuando le encargaron que escribiera la partitura del réquiem que se tendría que escuchar durante la consagración de la catedral de Coventry (eso sucedería el 25 de mayo de 1962) supongo que ya contarían con que cualquier trabajo de Britten resultaría ser lo solicitado aunque filtrado por una forma de entender el mundo fuera de lo normal. De hecho, así fue. El War Requiem, op. 66 es una obra atrevida, moderna, única dentro de lo que conocemos como Misa pro defunctis o Réquiem. La catedral de Coventry existe desde el año 1043. Nació como comunidad benedictina, fue consagrada como catedral, más tarde perdió esa categoría para pasar a ser una iglesia más (St. Michael) y fue recuperada como catedral en 1918. Unos años después, durante la Segunda Guerra Mundial fue bombardeada y destruida casi en su totalidad. El 14 de noviembre de 1940, los aviones de la Lufwaffe se encargaron se reducir la edificación a un montón de piedras desordenadas. Algunos años antes, cuando faltaba una...

El helado mundo de los peones Mar10

El helado mundo de los peones...

Difícilmente podremos saber nunca, salvo un reducido número de personas, quién ejerce el poder y desde dónde se manipulan los hilos a los que nos tienen sujetos. Parece que siempre hay un escalón superior desde el que los movimientos se observan. Todo se reduce a un juego en el que millones de peones se mueven al son de algo que funciona como una trituradora de personas infalible. Mentes vacías, amores que forman parte de una higiene personal y poco más, hombres y mujeres pusilánimes y deseosas de ingresar en esos círculos privilegiados de poder. Eso somos casi todos. E incluso los que se acercan comprueban que el poder arrasa al poder. Esto es lo que nos cuentan en Invernadero (The Hothouse, 1958), obra de teatro de Harold Pinter que ha versionado con brillantez Eduardo Mendoza y que se puede ver en el Teatro de la Abadía de Madrid. Hasta el 29 de marzo. La dirección de Mario Gas es estupenda. Entiende bien el texto y dirige a sus actores con maestría. Logra que las situaciones extremas no acaben con las almas que creó Pinter. Salvo Isabelle Stoffel, que exagera su expresión corporal sin necesidad en algunos tramos de su papel, todos los papeles son defendidos con eficacia. Destacan Gonzalo de Castro (su papel es el más divertido de todos y es en ese territorio en el que se desenvuelve mejor el actor aunque todo el arco dramático del personaje lo maneja con soltura y credibilidad) y Tristán Ulloa (su personaje es el más odioso de todos aunque, también, cumple con las exigencias de su personaje sin dificultad alguna). Técnicamente, la producción logra una nota sobresaliente. La trama nos coloca en un establecimiento en el que los pacientes deberían reposar. Bien podría ser el mundo...

La luna de Chopin Mar10

La luna de Chopin

Hasta el próximo día 15 de marzo, y dentro de su programa de actividades pedagógicas, el Teatro Real de Madrid ofrece la posibilidad de escuchar algunos de los nocturnos de Chopin en su Sala de Orquesta; posiblemente el lugar más bonito y entrañable de este teatro. Es la primera vez que el público puede acceder a esta sala para disfrutar de un concierto. Las vistas son espléndidas (la calle Arenal, las cubiertas de las buhardillas con más sabor a bohemia, y la luna que aparece poco después de comenzar el espectáculo. Despacio, elegante, queriendo hacer compañía a una serie de privilegiados que están escuchando piezas inolvidables). Al piano una joven que interpreta con sensibilidad y, a la vez, fuerza arrolladora. Noelia Rodiles. Una mujer virtuosa que fundó el Trío Lorca y que, además de ofrecer conciertos exquisitos, es profesora en la Escuela Superior de Música Reina Sofía y en el Centro Superior Katarina Gurska de Madrid. Está fantástica interpretando todas las piezas aunque con el nocturno nº 5 Op. 15 nº 2; el nº 10 Op. 32 nº 2; y con el Carnaval Op. 9: Chopin (el concierto incluye esta pieza de Schumann y otra de Mendelssohn para recordar a los amigos de Chopin y cómo lo admiraban), deja ver toda la fuerza de su interpretación, su virtuosismo. Las explicaciones de Fernando Palacios son acertadísimas y muy divertidas. Nos llevan desde la llegada de Chopin a París hasta su muerte; nos explican ese mundo que el compositor vivió, su fama, cómo las jóvenes parisinas peleaban por recibir clases de Chopin. Y todo lejos de profundidades innecesarias, buscando el entendimiento de los más pequeños y de los adultos. Suelo acudir a los conciertos con alguno de mis hijos o con mi esposa. Era el turno...

El público: La dualidad del universo Mar03

El público: La dualidad del universo...

Federico García Lorca dejó muchas joyas literarias para que pudiéramos disfrutar de ellas. Al fin y al cabo, fue un excelente escritor. Entre ellas se encuentra una obra sin concluir titulada El público. Ahora, con libreto de Andrés Ibáñez y partitura de Mauricio Sotelo, se convierte en ópera (posiblemente la mejor forma de ponerla en escena) y se representa en El Teatro Real de Madrid hasta el 13 de marzo. Estreno absoluto en el Teatro Real de Madrid. El público. Obra de Federico García Lorca adaptada por Andrés Ibáñez. Partitura de Mauricio Sotelo. La mujer que tuve a mi derecha, cinco minutos después de comenzar la representación, ya decía que aquello no lo podía entender nadie. Incómoda en la butaca, lo repitió varias veces. En el descanso, ella, sus acompañantes y un buen número de espectadores, abandonaron sus butacas para no volver. Ni entendían nada ni hicieron el más mínimo esfuerzo por comprender. Y es que, todo hay que decirlo, la pedagogía Mortier ni dio ni dará los frutos que él esperaba porque el espectador del Teatro Real es lo que es y es como es. El público es uno de los últimos coletazos de lo que quiso hacer este hombre tan incomprendido como terco en sus propuestas. El público, a pesar de las fugas, resulta ser una ópera magnífica, moderna, atrevida y exigente con el escenario y la platea. Es verdad que algunas cosas destacan sobre otras que están y no se echarían de menos al desaparecer en una posible revisión de la producción. Pero el conjunto es atractivo; a veces, vehículo de emociones intensas y remotas arrancadas al espectador; a veces, una olla a presión de la que sale disparada una lírica en forma de imagen que arrasa con todo a su...

Audra McDonald: La voz improbable Feb03

Audra McDonald: La voz improbable...

Fotografías de Javier del Real En el Teatro Real de Madrid arrancan las Sesiones golfas, un programa dedicado a la música de cabaret y de grandes musicales. Y no comienzan con cualquier artista. La actriz y cantante Audra McDonald ha sido la primera invitada. El concierto no ha podido ser más fascinante y los fans de esta mujer lo recordarán durante mucho tiempo. Último día del mes de enero. El frío está instalado en Madrid. En el centro de la ciudad, miles de personas van y vienen. Con sus bufandas, sus gorros de lana, con los abrigos bien abrochados. Caen algunas gotas. Heladas, también. Y sólo unos pocos de los que caminan por las calles de la ciudad van a tener el privilegio de asistir al concierto de Audra McDonald. Primero y único de la artista en España. Al llegar al Teatro Real, en el hall de entrada se escucha ese run run tan característico que anuncia que algo grande va a suceder sobre el escenario. Los seguidores de Audra McDonald van ocupando sus localidades, comentan la gran fortuna que supone asistir al concierto. Los que no conocen a la cantante, pero han acudido a la cita por alguna recomendación recibida, esperan pacientemente para descubrir si eso que les han dicho es cierto o una exageración. Los instrumentos, sobre el escenario, esperan perfectamente colocados, reflejando las luces de los focos. Inexplicablemente, hay localidades que van a quedar vacías. No son muchas aunque alguno de los palcos queda huérfano y el paraíso no termina de llenarse. En cualquier caso, a las ocho de la tarde todo está listo. La señora McDonald aparece en el escenario. Espléndida, radiante, luciendo un vestido precioso. No tengo más remedio que decir que es una mujer terriblemente atractiva. Junto a...

Perdonando a Polanski Ene27

Perdonando a Polanski...

Si una película de Polanski es bella, esa es Tess. Si una película está bien fotografiada, esa es Tess. Si Polanski quería demostrar que sabe hacer cine, independientemente del tema que se quiere ventilar, lo consiguió con Tess. Pero esta película es, al mismo tiempo, el espejo en el que se refleja una incapacidad íntima. No es bueno unir la vida privada de los autores con su obra, pero resulta imposible en un caso como este. El cine de Roman Polanski suele indagar en las zonas más oscuras del ser humano. El realizador se encuentra cómodo dando una última vuelta de tuerca a los espíritus que aparecen blancos y transparentes y que esconden trazos negruzcos. Siempre encontramos en sus trabajos esos cambios que nos llevan a conocer lo extraño, lo miedoso, lo sucio, el desconcierto de las personas. En Tess lo hace con todo aquel que no es su personaje principal. Tess es la pureza, el sacrificio, la honestidad, la capacidad de sacrificio. Tess es esa mujer que pone a los hombres en su sitio porque no se doblega ante la maldad, ante el machismo más terrible o ante una doble moral lesiva (esta moral tan odiosa es cosa de la sociedad entera). Pero no es que luche o reivindique sus derechos; lo que hace Tess es no cambiar su modo de ser, su forma de enfrentar los problemas, su capacidad para perdonar. Mientras los hombres la machacan, ella sigue sin modificar su esencia. Un detalle significativo, que puede ayudar a entender las intenciones de Polanski, es que la película está dedicada a uno de los grandes amores del realizador: Sharon Tate. Es posible que le pareciese un homenaje único a su mujer, a las mujeres. Sin embargo, aun contando con una trama tan...

Una mirada limpia Ene27

Una mirada limpia

Estupendo el espectáculo que puede disfrutarse en el Teatro Real de Madrid hasta el próximo día 7 de febrero. Hänsel y Gretel se presenta con una puesta en escena muy divertida y cercana para convertirse en una opción única con la que iniciar a los más pequeños en una manifestación artística tan potente y desconocida como es la ópera. No solo es cosa de todo tipo de adultos; también es cosa de niños. Una de las excusas más habituales que utilizan (utilizamos) los padres para no llevar a los niños a esos lugares que parecen estar en este mundo para el uso exclusivo de adultos y solo adultos es imaginar que se aburrirán y les (nos) destrozarán el plan. Se pueden aburrir, igual se duermen, no sabemos si aguantarán al descanso para ir al baño. Pues bien, lamento comunicar a los padres, madres, tíos y abuelos de este mundo que en eso (como en casi todo lo que tiene que ver con los niños) estamos equivocados. De cabo a rabo, para ser más exacto. Hasta el 7 de febrero se representa en el Teatro Real de Madrid la ópera de Engelbert Humperdinck Hänsel y Gretel. Es divertida a más no poder, amable hasta lo sorprendente. Y una ocasión única para dejar las excusas olvidadas. A veces (muchas), los que escribimos sobre lo que vemos en los teatros, nos perdemos en profundidades técnicas y olvidamos aspectos fundamentales. Voy a decirlo sin cosmética: nos ponemos estupendos. Una de esas cosas que solemos dejar a un lado es, ni más ni menos, lo que se puede disfrutar de un espectáculo sin prestar atención a la colocación de un elemento sobre el escenario, el diseño del vestuario o si la soprano se ha dejado olvidado su mejor La...

Tres regalos de Polanski Ene20

Tres regalos de Polanski...

Las películas que gustan son las que cuentan un mundo que representa una realidad compartida por todos, reconocible; son las que muestran personajes con alma, con motivaciones y una razón por la que existir, que sienten y hacen sentir cosas similares al espectador, que dicen cosas importantes y no idioteces por bonitas que sean. Resumiendo: las que emocionan. El cine de Polanski es gran cine. Y es bueno saber que existe un lugar en el que podemos refugiarnos cuando el mundo deja de gustarnos. Un trabajo de Roman Polanski -para el aficionado al cine- es como un regalo de cumpleaños. Y ese momento en el que se entra a la sala de proyección para recibirlo es mágico. El cine lleno. Una espera con el murmullo general de fondo que avisa. Algo grande va a pasar. Se apagan las luces. El silencio es inmediato. El cine apesta a cine. El mundo, más que otras veces, se reduce a una butaca, a ti mismo. Desde la primera escena, la atención se agarra a la pantalla. Y, ya presa, se deja querer por lo que Polanski cuenta, por los personajes, por cada frase que disecciona una realidad cercana que no queremos ver. Cuando aparecen los créditos finales nadie se mueve en su asiento. Parece que el tiempo no haya pasado. Polanski sigue siendo ese regalo esperado cada cierto tiempo que, raramente, hay que devolver. Lo oculto de la trama: Un dios salvaje. Adaptación de la obra de Yasmina Reza. Polanski la lleva al cine de forma magistral. Respetando la esencia del original (es una película muy teatral, claro) aunque haciendo el cine que él sabe hacer, el cine en el que se mueve con soltura. Dos escenas en exteriores y el resto dentro de un apartamento. Lo...

Cómo convertir tu vida en un infierno Ene20

Cómo convertir tu vida en un infierno...

La fama, el éxito o el dinero, son algunas de las cosas por las que muchas personas estarían dispuestas a sacrificar su vida entera. Pero no está claro que todo sea maravilloso en el momento en que se alcanza notoriedad social, artística o económica. El Valle de las muñecas es una película que aborda este asunto con crudeza. El éxito es eso que le queda grande a cualquiera y que suele acabar con la normalidad en la vida de las personas, eso que puede llegar a convertir la existencia en un vertedero. Esta es una afirmación que pudiera parecer algo exagerada, pero es la que manejó Mark Robson al filmar su película El Valle de las Muñecas (Valley of the Dolls, 1967). El realizador intenta mostrar y demostrar que el éxito está al alcance de unos pocos, que es envidiado por muchos; aunque es un territorio desconocido y hostil que termina triturando a las personas. Por supuesto, el camino hasta la fama es terrible y, en sus cunetas, quedan miles de personas cada año con la vida destrozada, vacía y sin posibilidad de retorno. Robson presenta el mundo del espectáculo como una montaña rusa peligrosa, casi grotesca. Esa cara amable a la que tiene acceso todo aquel que observa no es más que estética inestable y falsa. Sobre ella, se llega a lo mejor y a lo peor sin apenas notarlo, en un mínimo instante; de esa zona que llamamos éxito y tanto envidiamos, a la del fracaso más absoluto, se pasa sin tiempo para comprender qué es lo que sucede. Todo es un reto tremendo. Por ejemplo, las relaciones de pareja, el mismo amor, se convierten en un impedimento para lograr las cotas más deseadas de fama o triunfo; como un obstáculo y...

La emoción desde el lenguaje Ene20

La emoción desde el lenguaje...

El escenario es ocupado por los cómicos y, esta vez, por los académicos. La RAE cumple 300 años y quiere celebrarlo, entre otras cosas, compartiendo con actores y actrices lecturas en vida de las obras más relevantes de nuestra literatura. La Real Academia Española celebra sus trescientos años de existencia. Y una de las actividades que se van a realizar como parte de la conmemoración es, nada más y nada menos, que hacer subir al escenario del Teatro de la Abadía de Madrid a distintos cómicos para que lean fragmentos de algunas de las obras más representativas de nuestra literatura (a partir del 16 de febrero la cita será en la RAE). Esas lecturas estarán acompañadas de los comentarios de los académicos invitados en cada ocasión. Al que escribe no se le ocurre mejor forma de acercar la palabra al ciudadano que utilizando la literatura; la herramienta y el producto que se fabrica con ella y nos permite explicarnos el universo; lenguaje y relato. El ciclo La RAE de nuevo a escena: Cómicos de la lengua comenzó el pasado día 12 de enero con la lectura en vida de los fragmentos más relevantes de los tres cantares de El Cantar del Mío Cid. El cómico encargado de hacerlo fue José Luis Gómez. Estuvo soberbio y fue capaz de hacer sentir todo tipo de emociones a los espectadores. Y no era fácil puesto que el castellano moderno difiere en gran medida del utilizado en esta obra y, además, el oído se muestra terco cuando se trata de recibir sonidos desconocidos. Sin embargo, José Luis Gómez enseñó a que escuchara bien una audiencia entregada sin reservas. Acompañó la lectura la académica Inés Fernández-Ordóñez, con explicaciones técnicas sobre la estructura y contenido de obra y el lenguaje con...

Cervantes es mucho más que El Quijote Ene13

Cervantes es mucho más que El Quijote...

En su XX Aniversario, el Teatro de la Abadía madrileño, recupera los Entremeses de Miguel de Cervantes para celebrar el paso de un tiempo tan difícil como fructífero. La cueva de Salamanca, El viejo celoso y El retablo de las maravillas, nos llevan a esos territorios tan comunes y grises que transita el ser humano y que, el autor, fue capaz de abordar con un ingenio y un sentido del humor difíciles de igualar. Es posible que alguien pueda pensar que Miguel de Cervantes escribió una sola obra de calidad, El Quijote, famosa en el mundo entero por su modernidad absoluta si nos referimos, por ejemplo, a la voz narrativa elegida. Es posible que alguien piense que el resto de las obras de Cervantes son menores y que su importancia es pequeña. Es posible. Pero lo cierto es que eso no es así. Cervantes escribió muchas páginas repletas de calidad y muchas de ellas pueden servir para explicar, todavía hoy, la realidad de cualquier momento histórico incluida la nuestra que, aunque al servicio de la tecnología y de lo material, es tan parecida a la de tiempos pasados que provoca vértigo cuando se piensa. Al fin y al cabo, las personas de cualquier momento han sido, eso, personas. El resto es más producto de la cosmética (siempre fue así) que de cualquier otra cosa. José Luis Gómez, director del Teatro de la Abadía y de esta producción, siempre sabe lo que tiene entre manos, pero si el texto con el que trabaja lo firma Miguel de Cervantes, entiende perfectamente el sentido de la palabra, entiende perfectamente la esencia de lo dicho. Y no se pierde en la senda de lo superficial (esa sería la mejor forma de destrozar la literatura de Cervantes por lo...

RU

Ru es un libro delicioso. Kim Thúy construye un universo asombroso escribiendo cuadros que aparecen con leves trazos, con colores desconocidos, rasgos ancestrales, dolor, angustia, peligros, esperanza y regresos a las raíces. No es un relato en la que la trama tenga especial importancia. Al contrario, es un simple vehículo para transitar espacios únicos que nacen de la pluma de la autora con una elegancia desprovista de cualquier artificio molesto. Las sensaciones, el recuerdo o una forma de interpretar la realidad que une lo material y lo trascendente a través de imágenes grabadas en la consciencia de la autora; son los elementos que articulan el relato. Pinceladas aquí y allá que terminan por mostrar un espacio que nos acerca al autor, pero que, al mismo tiempo, nos recuerda la tragedia de un país entero. Alejada de las imágenes estereotipadas a las que estamos tan acostumbrados, nos relata un horror imperdonable y olvidado cuando no llega en formato cinematográfico. La escritura de Kim Thúy es elegante, expresiva y busca la imagen como apoyo imprescindible para entender su literatura. Una forma de entender las cosas evocadora y en auténtica búsqueda de la construcción más épica del narrador desde una lírica demoledora. Ru es un libro breve e intenso; una obra de una autora joven que agradece a la vida haber encontrado el estímulo para escribir puesto que es la tabla de salvación necesaria en el destierro. Ru es un excelente relato para saborear con tiempo, con la tranquilidad de una lectura que busca el nexo entre las vivencias vicarias y las de uno mismo. Calificación: Muy bueno. Tipo de lectura: Intensa aunque fácil. Tipo de lector: Interesados en la expresividad del lenguaje. Argumento: El arraigo en ninguna parte. Personajes: Casi mágicos. ¿Dónde puede leerse?: En un lugar...

Danzando entre las luces del Mediterráneo Dic16

Danzando entre las luces del Mediterráneo...

La compañía TPO presenta en el Teatro de la Abadía de Madrid su producción Bleu!; una invitación a danzar, entre los mitos mediterráneos, para niños y adultos; un espectáculo en el que la imagen y lo simbólico toman protagonismo desde el primer minuto. Si algo llama la atención de un niño es el color, el movimiento, la luz, una historia sin descifrar que sólo él puede ordenar y llenar de sentido. Si algo entusiasma a un niño es poder participar en algo que han preparado con mimo para él. Mirar y sólo mirar, como lo hace una vaca al tren mientras pasa, les aburre mucho. Si algo interesa a un niño es todo aquello que le hace sentir mayor por ser una invitación a realizar un gran ejercicio de inteligencia. Pues bien, es eso lo que se presenta en el Teatro de la Abadía de Madrid. El espectáculo de danza Bleu!, dirigido por Francesco Gandi y Davide Venturini; un trabajo que recupera esas cosas que siempre estuvieron delante de nosotros, pero en las que no solemos reparar, ni en las que pensamos como parte fundamental de nuestra vida: los mitos y, por tanto, lo simbólico. Comienza el espectáculo teniendo los mitos mediterráneos como primer anclaje; nos los colocan allí, sobre el escenario, para que indaguemos, para que pensemos. Y es cuando el símbolo aparece porque lo visto te conmociona y te hace crecer (aunque sea un poco; es de lo que se trata). Adultos y niños (sobre todo niños) se colocan en un lugar alejado de la estupidez y del materialismo que invade nuestras sociedades para acercarse a eso que les hace ser personas. Es lo importante del mito, del símbolo. Y, por ello, lo agradecen. Niños y, también, mayores. En el escenario, dos...

Muerte en Venecia: El viaje sin retorno Dic09

Muerte en Venecia: El viaje sin retorno...

Madrid tenía una deuda pendiente con Benjamin Britten. Ya se ha liquidado. Y no de cualquier forma. Porque el estreno de Muerte en Venecia del compositor inglés es el ejemplo extraordinario de esa unión de todas las artes escénicas que es, en realidad, la ópera. Maravillosa la ópera de Britten. La puesta en escena de Willy Decker es inteligente, eficaz, a la vez que atractiva y vistosa; y, con ella, se resuelve uno de los problemas por los que esta obra se ha representado tan pocas veces: su teatralización. Son diecisiete escenas repartidas en dos actos que no permiten dudas. Decker, utilizando distintos telones, es capaz de presentar la obra sin empujones, sin exigir del espectador un esfuerzo adicional y, con ello, consiguiendo que todo fluya para que en el patio de butacas la atención se centre en lo importante y no en lo accesorio. Por cierto, Decker ha realizado un trabajo de limpieza, muy de agradecer, para eliminar todo aquello que representaba una molestia por superficial e irrelevante. Por su parte Alejo Pérez, director musical, acompaña bien. Y digo acompaña porque tampoco intenta nada más allá de lo que esto representa. Bastante trabajo supone seguir el ritmo frenético del escenario. Su dirección es correcta y algo plana. Aunque suficiente. Estamos hablando de la última ópera de Britten. Estamos hablando de la adaptación de una de las mejores novelas de todos los tiempos firmada por Thomas Mann (Der tod in Venedig, 1912). La libretista Myfanwy Piper hizo un trabajo muy meritorio modificando el punto de vista de la novela para que todo se convirtiera en un monólogo interior del personaje central (Gustav von Aschenbach) y para que los encuentros narrados en la novela con distintos personajes, en esta adaptación, se pudiesen interpretar como parte...

Lo irresistible de la ópera...

El próximo día 4 de diciembre se presenta en el Teatro Real de Madrid la ópera de Benjamin Britten Muerte en Venecia, una relectura de la novela de Thomas Mann. El director artístico, Joan Matabosch, reflexiona sobre la realidad de la ópera en España, sobre los tópicos que rodean un arte escénico que no tiene posible comparación con ningún otro por su fuerza y su grandeza; defendiendo la necesidad de convivencia entre de la defensa de la tradición y los cambios necesarios que ya han llegado y estar por venir. Tal vez sea la única forma de acercar la ópera al gran público. Desde el despacho que Joan Matabosch ocupa en el Teatro Real se disfruta de unas magníficas vistas de la plaza de Ópera de Madrid; un lugar en el que se encuentran ryders volando como pegados a su BMX, paseantes; muchachos que, con su patín, insisten en lograr cosas imposibles; parejas de novios besándose, vendedores ambulantes y chiquillos correteando. Joan Matabosch es un hombre amable, nervioso, rápido de ideas y excelente conversador. Construye su discurso con enorme rapidez, sin mostrar dudas sobre lo que dice. Es el director artístico del Teatro Real. Le pregunto sobre cómo alguien llega a ocupar un puesto tan importante como este. Sonríe y me cuenta. «No he llegado al mundo de la ópera de forma programada. Ni se me había pasado por la cabeza. No creas, cuando se me han planteado cambios profesionales en mi vida, siempre, he mostrado cierta resistencia. Eso sí, mi relación con la música, el teatro y la ópera, fue muy prematura. Con cinco años asistí a mi primera ópera. Y con seis o siete era capaz de ver festivales enteros. Es algo que siempre me ha acompañado. Supongo que eso y mi...

Cita con Rama

A diferencia de lo que muchos pudieran pensar, la literatura de ciencia ficción trata de ordenar y explicar nuestra realidad. La de aquí, la que vivimos en el planeta Tierra. Los mecanismos internos del relato son diversos; el material narrativo, lógicamente, también lo es; aparecen personajes extraterrestres con hábitos extraños en apariencia; todo puede parecer ajeno a nuestra realidad, pero no lo es. Entre otras cosas porque, esa literatura, es imaginada y leída, razón por lo que se integra absolutamente en esa realidad. Es muy posible que esta sea la literatura que inunde las estanterías de las librerías en el futuro más próximo. La tendencia parece que apunta en esa dirección. Cita con Rama es una novela que firma Arthur C. Clarke y es un clásico imprescindible del género. La imaginación del autor es portentosa. Presenta una situación que arrastra al lector a imaginar, del mismo modo que hace Clarke, estructuras físicas, seres insólitos y vivencias de los personajes, nunca antes ideados por nadie. Rama es un cilindro gigantesco que gira sobre sí mismo y viaja a través del sistema solar para cruzarlo. El hombre lo detecta y logra llegar hasta él, entrar en él y encontrar todo un mundo lleno de incógnitas. Aunque, sobre todo, son los personajes los que se topan con ellos mismos. En Rama todo se hizo por triplicado, en Rama todo es un misterio. Caben las especulaciones teológicas, las técnicas, las biológicas. Rama es el gran reto del ser humano. Imaginar una estructura de ese tamaño; imaginar el interior de Rama; es una tarea fascinante para el lector. La propuesta del autor obliga a que el que decide abrir el volumen se implique al máximo. Todo es fascinante. La calidad literaria de Cita con Rama no es espectacular, no es literatura de lujo. La idea,...

Soy leyenda

Soy Leyenda es una obra de arte de la ciencia ficción. Narra como un último superviviente en un mundo hostil poblado por vampiros acaba transformándose en un monstruo. Lo individual frente al grupo siempre lo es. Richard Matheson, autor de la novela, maneja con solvencia los pocos recursos estilísticos de los que hace gala. No hay en el relato ni grandes imágenes, ni grandes descripciones de los escenarios ni usos retóricos del lenguaje, ni un vocabulario extenso o culto. Elige con mucho acierto un tono que se pliega perfectamente a lo que la acción requiere. Todo es tan sencillo como la vida del personaje principal. Un hombre solo que quiere acabar con lo que representa el pasado de la humanidad; sin atender al futuro, puesto que no cree que eso pueda existir nunca más. Repasa la violencia del hombre, su zona salvaje, la soledad, el grupo y el individuo, lo absurdo de la vida y su grandeza. La condición humana, en definitiva. Es una novela que gusta mucho a los jóvenes. Y a los adultos. Es una novela perfecta para conocer el género de la ciencia ficción que acostumbramos a confundir con cohetes y marcianos horribles. Es una novela que no envejece en absoluto porque, como todas las buenas novelas, afronta asuntos universales. Es una novela que no puede faltar en su biblioteca. Pruebe a regalar un ejemplar a sus hijos. No fallará. Aviso que poco tiene que ver con la película estrenada hace unos años. Aquí no hay tanto espectáculo. Aquí lo que encontrará es buena literatura. Calificación: Extraordinaria. Tipo de lector: De 12 años en adelante. Pero conviene que no sea una primera novela para el lector. Tipo de lectura: Muy asequible. Personajes: Excelentes. ¿Dónde puede leerse?: Acompañado para no sentir...

Salud, dinero, amor y cultura Nov18

Salud, dinero, amor y cultura...

La situación en el mundo de la cultura comienza a ser más que preocupante. No es normal que un dinero, tan necesario en cualquier actividad que se realice en este mundo, se le niegue al cine, al teatro o a las escuelas municipales de música. Y no es normal porque sí hay dinero para otras cosas. Curiosamente para aquello que produce grandes beneficios a las empresas y grandes comisiones para un grupo (inquietante lo numeroso que es) de golfos. Entre rescatar bancos esquilmados previamente por políticos, sindicalistas, amigos de los políticos y a saber quién más; y comprar armamento o festejar con gran lujo coronaciones o consagraciones o cualquier cosa terminada en ones; el teatro se desmorona, el cine ser reduce a la mínima expresión, la pintura ni aparece o la música queda para los cuatro románticos de turno. Dicho de esta forma, podría parecer que esto es pasajero, que el día que las arcas se llenen, el mundo de la cultura tendrá esos fondos tan soñados y aquí no habrá pasado nada. Pero no; qué va. La degradación de la cultura supone la degradación de la persona; cuanto más ignorantes seamos más nos arrimaremos al borreguismo y a lo material como lo haríamos si tuviéramos un diosecillo enfrente (que siendo un mamarracho) nos prometiera el oro y el moro. Y eso es lo que se consigue destrozando las artes, eso es lo que se consigue vendiendo la idea de cultura como si fuera la de ocio, eso se consigue haciendo creer a las personas que la cultura es cosa de unos pocos y no cosa universal. Y por eso lo hacen, claro. El poder siempre temió al artista, al intelectual, a todo aquello que desprendiese inteligencia. Pensar elimina la sumisión, pensar nos hace...

Viaje al centro de la miseria humana Nov18

Viaje al centro de la miseria humana...

Dentro del programa europeo Cities on Stage, que reúne a seis de los más prestigiosos teatros europeos; se presenta en el Teatro de la Abadía de Madrid la obra Hacia la alegría, un trabajo que centra su mirada sobre la ciudad como núcleo de reflexión y conocimiento. La obra de Olivier Py ofrece un viaje hasta lo más íntimo de su personaje para indagar, durante el camino, en los problemas que oprimen al hombre actual. Hacia la alegría es la adaptación del primer capítulo de la novela de Olivier Py Excelsior. Py, además, es el autor del texto que se representa y el director de la obra. No es de extrañar, por ello, que uno de los problemas de la obra (no son muchos y la propuesta se mueve más en el territorio del acierto que entre los errores) sea el tono literario en exceso que se utiliza. El autor lo sabe y tiende al lirismo intentando maquillar ese fraseo que sobre el escenario parece impostado o artificial. El texto original es un monólogo interior y ese registro, complicado y exigente para el lector, tiene su propia coherencia; una coherencia que se soporta sobre la reflexión del personaje enfocada hacia sí mismo. Si hablamos de teatro todo se complica puesto que los personajes son y están para que el público les entienda y comprenda su evolución mientras están encarnados en otro, en un actor o actriz. El personaje presta su voz a una persona de carne y hueso. La solución de Py, intentando escapar de lo que supone un personaje pensado durante hora y diez minutos, es deslizar cada frase hacia la zona más lírica con el fin de que el conjunto parezca un enorme poema. De no ser así, el efecto es parecido...