Los fans de la Ciencia Ficción: ¿Ineptos sociales, inadaptados culturales y locos? Sep26

Los fans de la Ciencia Ficción: ¿Ineptos sociales, inadaptados culturales y locos?...

¿Qué tienen de especial los grupos de personas que siguen con pasión las series de Ciencia Ficción, los cómics sobre La Guerra de las Galaxias o la saga Star Trek? La idea que se maneja de forma habitual por buena parte de la sociedad es, tal vez, injusta en exceso. Seguir a The Beatles no te convierte en un ser raro. Disfrazarte de Darth Vader ya es otra cosa. “Ingresar en el reino de los fans supone escapar de lo mundano para entrar en lo maravilloso”. Dos de agosto de 2015. Garganta de los Montes (Sierra Norte de Madrid). Un grupo de hombres y mujeres interrumpe la celebración de una boda ficticia para defenderse del ataque de unos Dementores. Se trata del campamento Campus Potter. Siempre ha parecido que, socialmente, existe una concepción del fan del género fantástico y de la ciencia ficción un poco tirada por los suelos. Parece ser que hay fans de Los Rolling y, luego, frikis que disfrutan gastando dinero en figuras coleccionables de La Guerra de las Galaxias o en disfraces de Star Trek y superhéroes. Se trata de esa extraña pasión que todos tenemos por juzgar y generar catálogos alrededor de los que nos resultan diferentes. Henry Jenkins, en su Star Trek respuesta, reinterpretada y reescrita, cuenta: “Un artículo de Newsweek de 1986 describía a los fans como chiflados obsesionados con las trivialidades, los famosos y los coleccionables; como ineptos sociales, inadaptados culturales y locos”. Nos cuesta entender que se trata de una comunidad más, suscrita a una corriente de algo que les gusta. No es muy diferente, en el fondo, participar en un foro de Blade Runner o subir una foto a Instagram; una plataforma en su origen cerrada, destinada a los amantes de la fotografía y...

GRECIA, ¿POR QUÉ NO? Jul19

GRECIA, ¿POR QUÉ NO?...

La conciencia colectiva, como asunto nacional, está articulada con conceptos que trascienden las generaciones, solo conociéndolos se puede llegar a comprender a un país o una civilización. La ignorancia está en la base de todo desacuerdo. Algunos de los interrogantes sobre el “problema griego” son sistemáticamente soslayados por los políticos, los comunicadores y los burócratas en una espiral de desencuentros inconciliables. Estas son algunas de las claves para penetrar el laberinto. OXI: ¡NO! EL ULTIMATUM El 28 de octubre de 1940 el embajador del Reino de Italia en Atenas, Emanuele Grazzi, entregaba al dictador griego, Ioannis Metaxás el ultimátum del régimen de Musolini por el que Grecia debía disolver a su ejército, permitir la toma por parte de los italianos de puntos estratégicos de la península helénica y que suponía, de hecho, la entrada del país en la Segunda Guerra Mundial junto con las potencias del Eje. Hasta ese momento, el gobierno había permanecido dividido entre la simpatía por el fascismo y su dependencia de los británicos, que dominaban el Mediterráneo. Puesto ante la disyuntiva de dar una respuesta en el plazo de tres horas, en la madrugada, sin posibilidades de consultar con el mando militar ni con el rey, la respuesta de Metaxás fue célebre y tajante: OXI ¡NO! Dos horas y media más tarde las tropas italianas invadían Grecia desde la frontera con Albania mientras su aviación bombardeaba Atenas, Tesalónica, Patras y el puerto de El Pireo. La respuesta de Metaxás será recordada siempre por la sociedad griega en una de las grandes festividades nacionales, el Aniversario del NO, en el que se engalanan con banderas las calles y edificios oficiales, mientras se emiten canciones patrióticas en la radio y los estudiantes desfilan por las calles. La celebración simboliza la independencia, el orgullo...

¿LEYENDAS? O ¿CRÓNICAS DE UN PUEBLO NO ESCRIBANO? Mar24

¿LEYENDAS? O ¿CRÓNICAS DE UN PUEBLO NO ESCRIBANO?...

En Sevilla, las que aluden a la Semana Santa, hablan de apariciones de niños que quisieron ser cofrades; de imágenes que fueron descubiertas de una forma especial; de milagros. Pero, ¿hasta qué punto no tienen algo de cierto? ¿Acaso no son las orales crónicas de algo que sucedió, contado «a la manera»? Si te adentras en las redes sociales en busca de alguna de estas maneras, hallarás una singular y panorámica. Bajo el pseudónimo, Leyendas y Secretos de la Semana Santa, un grupo de personas se aventuraron desde su empresa, Ispavilia, el pasado 15 de marzo, a proponer a los cofrades y a los que quieren descubrir lo que no se conoce de la Semana Grande una inquietante ruta. Debido a la buena acogida que tuvo esta actividad, tendrán la última oportunidad de participar el próximo sábado 28, inscribiéndose en la página web, www.ispavilia.com o con una simple llamada. Aunque la palabra leyenda» tenga reminiscencia de algo que se cuenta de viva voz, la RAE la define como la «acción» de leer. Bien, si leemos al escritor, Carlos Ros, éste periodista nos demuestra que a Sevilla entera puede entendérsela como leyenda. Desde la página 7 de su libro (2005), lo deja claro apoyándose en el cronista oficial de la ciudad (le sonará por la avenida), Luis Montoto Rautenstrauch (Sevilla, 1851- 1929), dedicado este último, entre otros menesteres, a eso que denominan paremiología que no es otra cosa que escribir tratados sobre refranes. El también poeta consideraba que: «La tradición y la leyenda son el alma de la Historia […]. Lo que los historiadores no escribieron lo recogió el pueblo y lo guardó en el archivo de su memoria, fantaseándolo […]». Pese a que la Historia, así entendida, se transforme en su estado plural y...

Lignum crucis: Las astillas de Dios Mar24

Lignum crucis: Las astillas de Dios...

Una de las reliquias más importantes y veneradas del cristianismo son los lignum crucis; es decir, los fragmentos de madera que se consideran parte de la cruz en la que fue crucificado Jesús. Astillas minúsculas, y trozos de la misma son conservados y venerados en muchos lugares, incluyendo Sevilla. El culto a las reliquias proviene de los primeros tiempos del cristianismo, con los primeros mártires, cuyos cuerpos fueron enterrados en catacumbas. Al principio, debido a la costumbre occidental de respetar la inviolabilidad de la sepultura y a la consideración de que tocar el cuerpo de los santos difuntos era un sacrilegio, las primeras fueron las reliquias de contacto (brandea), obtenidas mediante la colocación de paños sobre sus tumbas; pero progresivamente, se fue imponiendo la práctica oriental de trasladar y dividir los cuerpos santos con el fin de utilizarlos para consagrar los templos. Asimismo, se fue haciendo cada vez más habitual el empleo de estos restos y objetos sagrados para uso personal, así como su exposición en relicarios y cortejos procesionales. (*) Dentro de las reliquias cristianas son especialmente importantes las relativas a la Pasión. Las más relevantes y veneradas son la Sábana Santa de Turín (la más conocida de todas), la Santa Faz o Velo de la Verónica (de la que se consideran auténticas la de la basílica de San Pedro en Roma, la de la catedral de Jaén, la de la la iglesia del Sagrado Corazón de París y la del Monasterio de la Santa Faz de Alicante); el Santo Sudario o Pañolón de Oviedo; la Lanza Sagrada o Lanza de Longinos, conservada en la catedral de Nuremberg – con dudas acerca de su autenticidad, debido a un estudio que la data en el s.iv, a excepción del clavo, que está datado en...

Orígenes de la Semana Santa y sus tradiciones Mar24

Orígenes de la Semana Santa y sus tradiciones...

Durante siglos, y en las distintas culturas que la humanidad ha ido construyendo; las tradiciones, los cultos o las creencias, se han ido modificando y han sido adapatados a las diferentes formas de ver el mundo o a Dios por parte de una comunidad determinada. No es extraño encontrar en religiones occidentales señales de las que se practicaron en oriente; no es extraño topar con tradiciones, que siempre pensamos como exclusivas y que, en realidad, pertenecieron a otros cultos distintos y lejanos. Cada año los católicos conmemoran la vida, pasión y muerte de Jesús en la Tierra. Atrás queda la Cuaresma, cuarenta días de preparación mediante ayuno, oración y sacrificio. La Pascua se celebra en el primer domingo después de la primera luna llena del equinoccio de primavera, por tanto, puede caer entre el 22 de Marzo y el 25 de Abril. Este es el sorprendente motivo astrológico por el que la Semana Santa cambia de fecha cada año; y no fue hasta el siglo VII cuando, después de mucha controversia dentro de la propia Iglesia, se generalizó esta regla, proveniente de la celebración de la Pascua judía. Muchas de las celebraciones católicas están estrechamente ligadas a fechas, ritos y tradiciones paganas que, poco a poco, fueron adaptadas al, entonces, nuevo culto. Durante los primeros siglos de nuestra era, el cristianismo se propagó por todo el Mediterráneo. Pero a los pueblos receptores, en su mayoría politeístas sin reparos en adoptar los dioses de otros, les chocaba el que se les hablara de un solo Dios que encima había sido tan humilde al venir a este mundo con el objetivo de expiar los pecados de la humanidad. Para ellos, tener un único dios era símbolo de pobreza, sus templos estaban repletos de imágenes a las que adoraban...

Los pies de Julieta y el amor Mar03

Los pies de Julieta y el amor...

Es horrible perderse en un teatro y no encontrar la salida. Esto es lo que dice uno de los personajes de la obra El público de Federico García Lorca. Pero el teatro es la realidad porque la realidad es, también, el propio teatro. El público es una de las obras más intensas y oscuras de Lorca y, por ello, una de las que despierta mayor interés entre los lectores o espectadores. Siendo aún muy jovencito, mientras estudiaba en un colegio de frailes con las aulas llenas de chicos y solo de chicos, debí hacer una enorme trastada y fui castigado. La condena consistió en pasar el tiempo de recreo de los siguientes quince días en la biblioteca del colegio (¡menudo castigo!) y una hora más de estudio al finalizar el horario escolar y en esa misma biblioteca. El día de la trastada comencé a cumplir con la pena. Me senté en la silla que me indicaron. La sala estaba desierta. A mi espalda tenía una pared repleta de libros. Alargué el brazo y agarré un tomo que me llamó la atención. Piel flexible, marrón, letras doradas. No me lo pensé dos veces. Obras completas de Federico García Lorca. Busqué el índice –estaba al final del libro; más de mil páginas de papel biblia- llevé el dedo hasta donde decía teatro y, cuando encontré lo que buscaba me puse a leer sin más. Tras quince recreos y quince horas de más en el colegio, había leído las obras completas de Lorca. Por no mentir, confieso que esa hora extra se convirtió en dos e, incluso, en tres, algunos días. La fascinación fue de tal magnitud que renuncié a cosas que nunca antes perdonaba. Ya saben, alguna salida con los amigos, escuchar música y ese tipo...

Universidad: cultura de la cultura Nov27

Universidad: cultura de la cultura...

La universidad, como toda propuesta educativa, siempre debería ser un experimento que conduzca a construir un mundo nuevo, mejor. Pero es su potencial y su capacidad de ser mediadora en la construcción de cultura, lo que la coloca en una posición privilegiada para favorecer el desarrollo humano. El departamento de Comunicación y Educación de la Universidad Loyola Andalucía viene trabajando desde sus inicios en aspectos tan vitales para la sociedad del siglo XXI como la comunicación positiva, los mass media y el cambio social y la innovación en la enseñanza. Para este joven grupo de investigación, la universidad no tendría razón de ser sin estar al servicio de la cultura, porque la cultura es un elemento esencial de convivencia y sin cultura, la sociedad —y con ello la universidad—, dejarían de ser viables. José Antonio Muñiz, director del departamento, se remonta a los orígenes de la institución educativa para recalcar su papel como mediadora cultural: Hace ya varios siglos, en una Europa aún inmersa en el Medievo, veía la luz una institución destinada a cambiar el mundo: la universidad. Desde entonces, la misión para la que nació sigue siendo más necesaria que nunca, misión que no es otra, o debiera ser, que el progreso en el bienestar y la transformación social. Para ello, además de velar por la excelencia docente e investigadora, y estar en continua comunicación con la sociedad que le cobija, no puede olvidarse de la promoción de la cultura. En estos tiempos en los que confluyen, cual tormenta perfecta, el utilitarismo excesivo y los recortes financieros públicos y privados, es fácil caer en el error de pensar que la cultura es algo superfluo y prescindible, también en las universidades. Sin embargo, como denuncia el profesor italiano Nuccio Ordine en La utilidad de...

Salud, dinero, amor y cultura Nov18

Salud, dinero, amor y cultura...

Lo importante parece que es lo que tiene que ver con lo material. Lo importante parece que es todo excepto nuestra cultura. Hemos terminado creyendo que ser millonario y guapo y vulgar es lo fundamental; que aunque seamos unos incultos, el dinero lo puede todo. La sociedad española se encuentra inmersa en una espiral estúpida que le está acercando al territorio en el que la cultura no pinta nada. Y esto es, posiblemente, un camino sin retorno para las próximas generaciones. La situación en el mundo de la cultura comienza a ser más que preocupante. No es normal que un dinero, tan necesario en cualquier actividad que se realice en este mundo, se le niegue al cine, al teatro o a las escuelas municipales de música. Y no es normal porque sí hay dinero para otras cosas. Curiosamente para aquello que produce grandes beneficios a las empresas y grandes comisiones para un grupo (inquietante lo numeroso que es) de golfos. Entre rescatar bancos esquilmados previamente por políticos, sindicalistas, amigos de los políticos y a saber quién más; y comprar armamento o festejar con gran lujo coronaciones o consagraciones o cualquier cosa terminada en ones; el teatro se desmorona, el cine ser reduce a la mínima expresión, la pintura ni aparece o la música queda para los cuatro románticos de turno. Dicho de esta forma, podría parecer que esto es pasajero, que el día que las arcas se llenen, el mundo de la cultura tendrá esos fondos tan soñados y aquí no habrá pasado nada. Pero no; qué va. La degradación de la cultura supone la degradación de la persona; cuanto más ignorantes seamos más nos arrimaremos al borreguismo y a lo material como lo haríamos si tuviéramos un diosecillo enfrente (que siendo un mamarracho)...

Libertad, humanidad, solidaridad Nov04

Libertad, humanidad, solidaridad...

La cultura es lo que soporta el conocimiento universal. Y es el conocimiento, personal o colectivo, lo que soporta, a su vez, buena parte de la condición humana. Esto no es nada nuevo aunque es algo a lo que no queremos atender e incluso algo que llegamos a despreciar. Esta es la razón por la que el carácter solidario de la cultura se convierte en pieza fundamental dentro del entramado social. Los derechos de la persona, lo que entendemos como bien común, la dignidad que todo ser humano necesita para ocupar un lugar en este mundo sin sufrir desigualdades sociales o para poder convivir en condiciones de desigualdad física (esto es, lejos de la pobreza, de la violencia, del hambre o de cualquier impedimento causado por una discapacidad física); esto, decía, se construye desde la cultura que busca un carácter solidario. La cultura no puede ser la atalaya de nadie o un reducto al que sólo se puede acceder presentando unas credenciales ideadas por falsas élites. La cultura es universal y debe estar al alcance de todos. Por tanto, no sólo los intelectuales o los artistas sino cualquier persona integrada en los sistemas culturales que están funcionando en la actualidad, todos, debemos tender a conseguir que el conocimiento nos convierta en seres humanos de mayor y mejor categoría. Y, sobre todo, en iguales sin excepción. Pero, es verdad, no todos tenemos la posibilidad de alzar la voz y de ser escuchados. Es por ello por lo que el compromiso de Aladar, como parte que es de El Correo de Andalucía y creado con la vocación de llegar a ser transmisor de cultura, debe ser poderoso e inquebrantable; debe ser la razón por la que hacerse escuchar diciendo que construir cultura y hacer solidaridad es...

DE LA IMPORTANCIA DE TENER UNA LIBRERÍA CASERA Oct07

DE LA IMPORTANCIA DE TENER UNA LIBRERÍA CASERA...

¿Puede determinar el no tener una librería en casa el que no nos habituemos a la lectura? ¿De qué otras formas de pasar el tiempo nos privan los programas por los que se pasean los famosos de turno, a los que acabamos tomando como modelos? Cuando en estos primeros pasos del siglo, la cultura se  supedita al ocio, ¿qué dinamitamos con dicha ociocultura? En mi pueblo y en los de la redonda siguen manteniéndose dos costumbres que afectan a los días previos a un casamiento: poner la nueva casa a vista de los allegados y que las amigas solteras de la novia vistan el lecho nupcial, dejando alguna que otra sorpresa entre las sábanas. A todos estos futuros hogares no les falta ni un detalle, espejos, cuadros, horno pirolítico (de esos que se limpian solos), cojines hechos a mano a juego con las cortinas, figuritas de todas clases colocadas alrededor de la pantalla plana de no sé cuántos píxeles; en definitiva, un sinfín de detalles decorativos destinados a cubrirse de polvo, pero se olvidan de uno de suma importancia, y que puede tener un sitio en cualquier rincón del salón, en el estudio, en la mesita de noche y por qué no, también, podría ubicarse en el baño. Ya sabrán a qué me refiero, a una librería, y quien dice una librería dice, al menos, algún libro. Es de suponer que cuando a los críos les haga falta el diccionario o la enciclopedia ya se preocuparán de buscar un hueco dónde sea, o tal vez no sea necesario porque un portátil en la tabla abatible de la cama nido de la habitación de los chavales, puede cubrir con solvencia esta necesidad futura. Lo que sí abundan son los móviles de juguete, las psp, las...

Bohemia, facturas y famoseo Sep09

Bohemia, facturas y famoseo...

El mundo, de unos años a esta parte se ha llenado de escritores. La difusión a través de la red de obras de todo tipo ha hecho pensar a muchos que la posibilidad de ser leído es lo mismo que ser escritor. Todo esto se mezcla peligrosamente con el estereotipo de escritor que se instaló hace muchos años entre los lectores y provoca un efecto en el que se confunden distintas ideas como si fueran la misma cosa. Sea como sea, las cosas siguen siendo lo que eran aunque algunos se empeñen en arrimar el ascua a su sardina. Muy pocos autores de novelas tienen el privilegio de poder vivir de lo que escriben. Si hablamos de los poetas el número se reduce escandalosamente. Por ello, casi todos los escritores dedican gran parte de su tiempo a (los más afortunados) escribir columnas de opinión en los periódicos, participar en tertulias, a trabajar en una empresa (haciendo todo tipo de cosas que nada tienen que ver con la literatura) o a la enseñanza. El tiempo dedicado a la escritura, lógicamente, se ve reducido a la mínima expresión. Y es que los novelistas y los poetas tienen que pagar las facturas a final de mes como cualquier otro ser humano, tienen que llevar el coche al taller y tienen que abonar la compra semanal hasta el último céntimo. Que yo sepa no hay descuentos especiales para el que escribe. La idea del escritor encerrado en su despacho, con el café humeante a la derecha y el cheque bancario enviado por la editorial a la izquierda, con todo el tiempo del mundo para pensar sus tramas y las almas de sus personajes, con la tranquilidad necesaria para experimentar con el lenguaje y conseguir el relato perfecto, es...

Divagación médica en el quirófano Sep09

Divagación médica en el quirófano...

El lenguaje es el bien más importante y más universal que tiene el ser humano. Además, es, tal vez, lo único que podemos considerar un bien gratuito. Su uso –mejor, peor, desastroso o extravagante- nos hace ser grandes o nos condena a desaparecer. Es por ello que, desde ese territorio que ocupa el lenguaje, el mundo se puede dibujar con trazo más o menos fino, más o menos exacto. Porque la palabra debe llevar a la acción y la acción debe estar revestida de criterio. ¿Qué ocurre si no es así? Cuando se sienta usted a ver su serie médica favorita, espera que, al llegar la escena del quirófano, los médicos usen el lenguaje con la misma precisión que el bisturí: con el paciente al borde de la muerte, no es momento de divagaciones. En el quirófano, cada decisión y cada movimiento tienen una consecuencia inmediata. Por eso, si en ese momento el cirujano se dirige al ayudante con un: «tome usted la iniciativa y, de acuerdo con la estrategia global de este Centro, páseme el instrumento óptimo para alcanzar los ambiciosos objetivos que, en términos de beneficio para el paciente, hemos establecido para esta desafiante intervención», es más que probable que observe la escena con los mismos ojos de asombro que el ayudante. «Déme usted el instrumento correcto», viene a decir el jefe a los subordinados, ordenándoles que se den, de facto, las instrucciones a sí mismos. Si el ayudante acierta, es el jefe quien acierta; si el ayudante se equivoca, es el ayudante quien se equivoca. Si usted quiere un puesto para el que no está cualificado, lo mejor será que vaya practicando esta forma de hablar. No tendrá mucho problema en encontrar modelos a seguir. ¿Por qué algo que nunca aceptaríamos...

En la periferia Jul15

En la periferia

Ser inteligente está bien visto en la sociedad actual. Da lustre a la persona y nadie pone en duda las bondades de algo así. Pero lo verdaderamente importante, lo que más se cotiza en sociedad, es ganar dinero. Ser millonario es algo envidiado aunque el poseedor de la fortuna sea más tonto que pichote al mismo tiempo. Ser brillante utilizando el pensamiento y vivir con lo puesto es una cosa muy romántica que nadie quiere para sí mismo o para los hijos. Posiblemente sea esto lo que genera que nuestras sociedades sean un paraíso para los mediocres; mediocres que miran con carita de pena a los brillantes, a los que dejan seguir a lo suyo mientras no metan las narices en sus cosas (como si fueran la mascota  o algo así) porque si lo hacen, si además de ser inteligentes, quieren ganar dinero, el peligro es absoluto y esa masa de normaduchos sabe bien cómo acabar con todo lo que ponga en riesgo su fortuna. Aquí se viene a ganar dinero como a la guerra se va a morir. El resto es accesorio y prescindible. De hecho, las familias se esfuerzan para que los hijos estudien lo que puede ser rentable; los estudios dejaron de ser una fuente de conocimiento para ser la preparación técnica en forma de inversión. Una inversión de futuro. Porque, todo hay que decirlo, muchos mediocres tienen estudios superiores (eso sí, de lo más rentables). Pero, por supuesto, se han colocado en la periferia cosas que tienen (a causa de todo esto) una importancia menor cuando deberían ser vitales. Por ejemplo, el individuo. Sí, estamos en la periferia; usted y yo lo estamos; no crean que solo lo están los negritos del África septentrional. Eso de ser buena persona cuenta,...

El albaricoque del artista como señal Jul01

El albaricoque del artista como señal...

¿Es cierto que al español medio le gusta ver partidos de fútbol y no quiere saber nada del arte? No. Rotundo. ¿Es cierto que al español medio le interesan los programas de televisión en los que se gritan unos a otros echándose en cara idioteces y no quiere saber nada del arte? No. Rotundo. Al español medio le interesa lo que resulta atractivo, lo que le hace un poco más feliz, lo que le provoca sensaciones inigualables y, muchas veces, desconocidas. No deberíamos descartar que uno de los motivos por el que millones de personas contemplan discusiones entre dos o más majaderos es el querer saber hasta qué punto una persona es capaz de caer en la bajeza, en la mediocridad. Al ser humano siempre le gustó buscar escenarios e imaginar qué sería de él en situación similar. El gran problema que se plantea desde hace demasiado tiempo es cómo despertar el interés por la cultura; saber por qué alguien no deja de ver programas de televisión infames cuando, ni siquiera le gustan. Podríamos estar animando a leer a un joven hasta hacernos viejos sin lograr resultado alguno. Eso de intentar dirigir los gustos ajenos no funciona ni a la de tres. Lo que deberíamos es lograr una mínima reflexión para que el cambio se produjera desde dentro y no llegase como una imposición externa. Podríamos romper el corazón a la humanidad entera (ya saben que es muy normal agarrarse a los poemas o las canciones de amor en épocas de ruptura), pero no creo que sea buena idea. Francamente, no tengo un plan. Ni a, ni b, ni c. Ni yo ni nadie desde hace más de cien años. Aunque, a decir verdad, a mí me gusta fracasar muy a la española (con...

AUDIOVISUALES DE UNA NIÑEZ Jun24

AUDIOVISUALES DE UNA NIÑEZ...

Los primeros años de los 80 se desplegaron en mi niñez, ante mis ojos y desde la pantalla del televisor. Era un tanto complicado escoger las historias, y disponer de un video en el que introducir las películas de alquiler, una suerte. Los géneros fílmicos y seriados iban fraguando mi imaginario sobre qué era el humor, la tragedia, el terror, el suspense, la fantasía, lo romántico, el conflicto, la ciencia- ficción, un musical, la aventura. Así fue como empecé a ensanchar el mundo en el que vivía, dotándolo de múltiples tonos y sentidos. En mi casa, la tríada, Marisol, Rocío Dúrcal y Joselito eran una constante. Independientemente de las relaciones discordes y filiales que establecían Un rayo de Luz entre un abuelo y su nieta; Una Canción de Juventud entre una hija y su padre; y entre un capellán y un huérfano, El pequeño ruiseñor, estas películas te enganchaban porque sus canciones las canturreaba tu madre y la madre de tu madre a la hora de compaginar cualquier tarea. Una se afanaba por seguir la saga, cogía papel y boli, y cada vez que la reponían podía completar la siguiente estrofa para acabar sabiéndomelas tan bien como ellas. Hace poco, me regalaron el disco de las mejores canciones de cine de la Dúrcal, se lo pasé a mi madre y se emocionó tanto, que ahora no hay quien le quite el CD. En casa de mi abuela Gracia, el cuento cambiaba un poquito. Había vídeo, primero fue Beta y después VHS. Mi tío Diego, quien siempre llegaba con pelis de los Hermanos Marx bajo el brazo, nos inició en el humor inteligente. Era alucinante como Harpo descomponía un piano y lo transformaba en un arpa, en un abrir y cerrar de ojos; la parte...

Rehabilitando a Machado (II) Jun24

Rehabilitando a Machado (II)...

De entre todos los homenajes que se han hecho a Antonio Machado, hay uno que me parece singularmente hermoso: el celebrado en junio de 1975 en la Casa de la Unesco de París. Por la belleza del espíritu de la celebración, que trasciende el tiempo, casi 40 años después. Un homenaje literario, político y vital, en el que poetas y pensadores, ausentes y presentes, pusieron su voz, y su palabra, para recordar en este acto a Machado, y reivindicar, a través de su figura, la vuelta de la libertad soñada. Es difícil tener entre las manos el magnífico libro- recordatorio «Homenaje en el centenario de Antonio Machado». Unesco 12 de junio de 1975» editado por Caja Granada y no desear vivamente haber estado presente ese dia en la Casa de la Unesco de París. Estar allí, dejándose contagiar por la unión, el compromiso, la literatura y la esperanza que tan fuertemente se transmiten a través de la lectura de las intervenciones, los poemas y cartas enviados, y de la contemplación de las fotografías. Porque lo que ha hecho Caja Granada, ha sido algo precioso: reproducir, íntegramente, todo lo que lo configuró. Incluyendo un cd con los archivos sonoros de las intervenciones. Solo con ello, y con la recopilación de los textos que se reunieron para dicho homenaje, hubiese sido ya un libro de una importancia literaria e histórica enorme, pero tiene algo más: tiene magia. La reproducción gráfica que se hace de todo aquel papel que tuvo que ver con aquella celebración nos lleva atrás en el tiempo,nos hace sentirnos como si hubiésemos estado casi allí, sentados en una esquina, inmersos en lo que ocurría. Y lo que ocurría era que hacía 100 años que había nacido Antonio Machado, y estaban vivos, soñando con...

Rehabilitando a Machado Jun18

Rehabilitando a Machado...

Este mismo año en que Aladar nace, se cumplen 75 años del fallecimiento de Antonio Machado en Coillure, lo que nos proporciona, en cierta forma, la excusa, para brindar desde estas páginas el pequeño homenaje que estamos rindiendo a su figura y su obra, sumándonos a los muchos que se están celebrando en estas fechas, ya sea en actos formales, o por parte de cualquiera de nosotros con uno de sus libros bajo un árbol. Sin duda, todos los momentos son buenos para homenajear a un poeta, independientemente de la efeméride. Pero nos gustan las fechas. Porque posibilitan hacer algo más allá de lo que hacemos a diario. Ir un paso más allá. Es sencillo, y hermoso, conmemorar hoy en día al hombre y al poeta que fue Antonio Machado. Es reunirnos libremente, leer sus versos, profundizar y aprender sobre los diferentes aspectos de su obra y vida. Siendo conscientes de lo que esta fue. De por qué murió, precisamente, en 1.939, y en Collioure. Pero no siempre fue así. Era difícil hacerlo cuando estaba prohibido. Cuando los tiempos eran de dictadura, y la Comisión Depuradora de Catedráticos de Madrid, perteneciente al Ministerio de Educación, lo había incluso expulsado póstumamente del Servicio y dado de baja en el escalafón del profesorado. Cuando se proscribían la mayor parte de sus libros, y la Autoridad impedía que se colocasen bustos que lo representasen, cargando contra los que habían acudido a un acto («Paseos con Antonio Machado», en 1966) inicialmente permitido y anunciado. Hoy es todo más sencillo. Se ha rehabilitado a Antonio Machado como catedrático de instituto el 31 de diciembre de 1981, el busto ocupa por fin su sitio en Baeza, y la policía no ha irrumpido en el Ateneo de Madrid, o en cualquiera...

Dinero, aplausos y un refugio literario Jun10

Dinero, aplausos y un refugio literario...

Que se lea está muy bien. Que se vendan libros está muy bien. Incluso es una buena cosa que la gente escriba sea lo que sea. Lo que ya no parece que sea tan estupendo es que eso nos lleve a un territorio en el que todo sirva, en el que el beneficio prime sobre las calidades, en el que la gran literatura quede apartada de los circuitos de distribución. No parece razonable que se pueda comparar a Homero con cualquier autor que consigue una audiencia ridícula en las redes sociales. Hubo un tiempo, cuando podía mirarme en un espejo sin tener que pensar que la vida pasa excesivamente rápido, en el que tuve prisa por leer todo lo que caía en mis manos. Clásicos, recomendaciones, lo que aparecía en las listas de títulos más vendidos. Narrativa, poesía, ensayo. Pero ese tiempo ya pasó. De unos años a esta parte, selecciono mis lecturas con mucho cuidado para tener la sensación de no desperdiciar un tiempo que me falta por muchas razones. Clásicos y recomendaciones de compañeros de profesión que descubren libros de nuevos autores que les gustan por alguna razón. No hago esto por ser más viejo. Lo hago porque el número de títulos publicados en España, cada año, es ridículo. No hay quien pueda leer esa cantidad de miles de páginas en trescientos sesenta y cinco días. Ni quien pueda, ni quien quiera. Si fueran buenas novelas, buenos poemarios o buenos ensayos, sería una pena decir algo así aunque ese problema no existe. De los libros nuevos que se publican, se pueden elegir un puñado de ellos atendiendo a su calidad literaria. El resto es prescindible o, sencillamente, desastroso. Las editoriales lanzan nuevos libros al mercado buscando posibles éxitos que suelen quedarse en...

Hablar. Comunicarse. Leer May13

Hablar. Comunicarse. Leer...

Mi abuela Inocenta era una mujer, prácticamente, analfabeta. Leía y escribía con muchas dificultades. Sin embargo, durante los meses de verano que pasaba con ella en Toledo, era capaz de contarme leyendas y todo tipo de cuentos. Los había aprendido siendo niña y los repetía con enorme fluidez y gracia. Desde el primer día hasta mi regreso. Mientras pelaba judías verdes, mientras limpiaba montoncitos de arroz, mientras zurcía un calcetín. Los narraba despacio para que yo pudiera comenzar a memorizar o los cantaba para entretenerme mientras cocinaba o regaba el patio. Muchos de aquellos relatos, los sigo recordando con claridad, todos siguen provocando en mí una atracción extraordinaria. Más adelante, cuando no pudo seguir viviendo sola, comenzó a residir en casa de sus hijas. Una de ellas era mi madre. Cada seis meses viajábamos a Toledo para traer a la abuela hasta Madrid. Ya era muy mayor. Estaba cansada y, en lugar de narrarme historias mil veces escuchadas, me pedía que fuera yo el que contase las mentiras de la vida. Creo que disfrutaba tanto como yo lo hacía en la casa de Toledo. Jugábamos a ser libros imposibles, periódicos disparatados o cualquier otra cosa que nos permitiese evitar el mundo; nos gustaba quedarnos en esa zona de la realidad para evitar el resto. Los meses que no estaba la abuela en casa, dedicaba buena parte de mi tiempo a leer los libros que mi hermano Antonio me recomendaba. Aprendía tramas que más tarde repetiría a aquella ancianita que se consumía mucho más rápido de lo que estaba previsto. Mi adolescencia se convertía en su vejez. La abuela me contagió el afán por contar historias (por hacer solitarios, también); mi hermano Antonio su pasión por la literatura (por la soledad, también). Al fin y...

La bandeja Smarphoneana May13

La bandeja Smarphoneana...

La mirada que Gilles Deleuze ofrecía en su Posdata sobre las sociedades de control (en las que arribaba las sociedades disciplinarias de Foucault) se ha quedado corta. Si el filósofo francés levantara la cabeza, y echara un vistazo a la cantidad multiplicable de adeptos- adictos a las nuevas tecnologías que hay y que no se atreven a desconectar, se indignaría. El planteamiento foucaultiano, que referencia Deleuze, no necesita ningún relato de ciencia- ficción que pronostique el modo en que nos tocará vivir porque ya sabemos que “el collar electrónico” (Deleuze, 1991, pág. 44) lo llevamos puesto a todas horas. Nos quejamos de que nos es difícil conciliar el sueño, pero no caemos en que puede deberse a la hipertrofia cerebral que produce la saturación informativa a la que estamos sometidos. No cuestionamos el cercado tecnológico en el que nos movemos y no atisbamos un sentido alternativo en los que nos rodean. Cuando el otro no es más que un “casi yo”, la diferencia un mero matiz y la identidad una imposición, no viene a cuento que el salvaje de Aldous Huxley aparezca en la escena del 2014. La cultura actual, que conforma el modo de ser de nuestra sociedad tecnológica, corre el peligro de “descarnalizarse”, de condenar a las personas a su individualidad por el tiempo que pasamos frente a la máquina y en la máquina. La gula tecnológica ha engullido la carnalidad. Vivimos la mayor parte del tiempo en soledad material. Nuestros encuentros son, cada vez, más virtuales. Lo común es la salvación de las distancias, porque el desplazamiento se vuelve un sobre esfuerzo difícil de soportar. La mayoría de los productos culturales están prensados en lo digital. Los teatros, los conciertos, las exposiciones están digitalizadas. Tenemos acceso directo a la cultura de...

Matemática de la cultura Abr29

Matemática de la cultura...

Algunos defienden que leer, sea lo que sea, es bueno. El caso es que la gente lea. Lo voy a decir pronto para dejar claro mi punto de vista: eso es tan estúpido que duele pensarlo. Leer sin criterio alguno es lo peor que le puede ocurrir a alguien. Otra cosa es leer, de vez en cuando –bien buscando puntos de vista absurdos que nos diviertan o para alejar la mente de una actividad cansada, bien por lo que sea- cosas de poca calidad. Posiblemente, sea un negocio extraordinario para algunas editoriales; tal vez sirva para ensanchar el ego de los malos novelistas, el de los malos autores de blogs o el de los cazurros que han encontrado una mina en, por ejemplo, la televisión (siendo unos fantoches, por cierto), pero de bueno no tiene nada. No hace mucho, tuve la mala fortuna de ver, durante cinco minutos, un programa de televisión que tiene como contenido principal el insulto, el vómito de opiniones ramplonas o vacías expresadas como si fueran un gran descubrimiento para la humanidad; que es protagonizado por una banda de indocumentados patéticos y ridículos que llevan a pensar que la condición humana es espantosa. El dinero que ganan debe de ser proporcional a lo barriobajeros que son estos personajes. Algo así debe de ser. Pues bien, uno de estos individuos decía (creo que es casi literal) que, mucho cuidado con su opinión, que a él lo leían en su blog (alojado en la cadena de televisión) medio millón de personas a diario. Para decirlo, desplegó todo su plumaje de macho orgulloso. La primera pregunta que viene a la cabeza es ¿quién lee a este tipo? ¿Está mejor estructurada su opinión o es, más o menos, válida, si lo leen quinientas mil...

Me gustan Chéjov y Britten. Y no soy un finolis Abr22

Me gustan Chéjov y Britten. Y no soy un finolis...

Viene bien recordar un momento de mi actividad docente que me marcó de forma definitiva. Aunque esto ocurrió hace ya muchos años, lo tengo presente siempre que hablo de literatura, ópera, pintura o escultura. Fue una de esas cosas inesperadas que te enseñan más que cualquier manual. Fue uno de esos momentos emocionantes que te hacen modificar el punto de vista. En cualquier caso, es algo que he llevado conmigo durante todos estos años. El muchacho se llamaba Javier. Era jugador de rugby. Compartimos aula durante un año en la Escuela de Letras de Madrid. Desde el primer día, presumió de estar allí para perder el tiempo y el dinero, de estar allí obligado puesto que era un lugar ajeno que no le correspondía. Todo lo que leíamos, todo lo que escribían sus compañeros o él mismo, le producía una risita incontrolable. Porque todo lo que se hacía allí le parecía ridículo, hortera y prescindible; cosas de gente extravagante que no tenía otra cosa en la que gastar su tiempo. Sin embargo, en un par de textos que escribió y que, lógicamente, tuve que valorar, me pareció encontrar algo inusual, algo que permanecía escondido tras la camiseta a rayas verdes y blancas y un balón con forma de melón. El jugador de rugby procuraba escribir como si estuviera disputando una melé. Era brusco, utilizaba términos ásperos, casi violentos. Pero ocultaba una sensibilidad y una intuición con el lenguaje que, afortunadamente, asomaba en lo que escribía sin que él lo pudiese controlar. Ya les adelanto que ser leído con atención es, a menudo, muy peligroso si el lector sabe interpretar un texto. Pues bien, aunque me dedicaba a la narrativa, una tarde sorprendí a mis alumnos con una clase de poesía. Dejé sobre la mesa...

¿Escribir como Faulkner o vender como Follett? Abr08

¿Escribir como Faulkner o vender como Follett?...

Hace algunos años me escandalizaba saber que, en España, se publicaban alrededor de sesenta mil títulos diferentes cada año. Hoy, no me preocupa lo más mínimo cuántos son. Supongo que serán muchos más. Porque entre la cantidad de títulos que publican las editoriales buscando con desesperación un éxito que les solucione la cuenta de resultados; los libros autopublicados por autores que no encontraron sitio en las editoriales; y la cantidad  abrumadora de libros publicados a través de Internet; es casi imposible saber casi nada. Todo esto que algunos celebran (fundamentalmente los autores que publican su obra pagando cantidades, a veces, disparatadas) es un auténtico desastre que abarata la literatura día a día. No sé si alguien ha pensado que, con esta cantidad de publicaciones, todos los autores, salvo los quince o veinte mejor colocados en las listas de ventas, están condenados al anonimato más radical. Entre tanto ruido no se les puede escuchar. Algunos dirán que han publicado con gran éxito entre los que le han leído aunque pocos estarán dispuestos a asumir que sus lectores tienen nombre y apellido conocido para ellos (para los autores, digo). El mercado literario, en esos casos, es minúsculo; formado por parientes, amigos, media docena de contactos en las redes sociales y un par de compañeros de trabajo;  y la obra estará condenada desde el principio a no llegar un poco más allá. Incluso los más cercanos, se van retirando elegantemente intentando escapar de la cantidad de compromisos con los que se encuentran dado el extraordinario número de escritores que aparecen en su entorno; terminan aburridos y dejan de leer esas obras que tanto tiempo les restan para dedicarse a los grandes de la literatura y, así no perder el criterio literario. Las obras que podrían aportar algo...

¿Por qué leemos, por qué leer? Abr01

¿Por qué leemos, por qué leer?...

El ser humano anhela un mundo siempre soñado. Algo que se parezca a ese lugar, tantas veces dibujado en la consciencia, en el que el control es cosa de las personas y sólo de ellas, algo que se parezca al lugar en el que los hombres y mujeres son sumamente importantes, al lugar que se convierte en refugio para la vida entera, para la condición humana. Pero, sobre todo, un lugar en el que podamos creer. Creer en ese mundo o en cualquier otra cosa. Por eso existen las religiones o las ideologías. Las primeras son la herramienta con la que renunciamos a pelear por lo temporal y con las que decidimos que la única opción es lo eterno y espiritual; las ideologías son los diferentes órdenes que una persona puede llegar a imaginar para convertir el mundo en un lugar lleno de maravillas. Aunque estas, ideologías y religiones, suelen fallar o desgastarse y no terminan haciendo su labor a plena satisfacción. Las dudas o llevar a cabo proyectos utópicos fracasando, provocan un trabajo de reciclaje personal muy costoso al que no cualquiera está dispuesto. Por eso, entre otras cosas, tenemos cerca la literatura. Un valor seguro. La única forma de dominar el universo es convertirlo en un objeto manejable, en una representación en la que nada ni nadie, que no sea uno mismo, tenga fuerza suficiente como para ordenarlo alejándolo del deseo propio. Un cosmos revisado para que se ajuste a la medida exacta, un pedazo de caos convertido en territorio útil para existir de forma cómoda o placentera. Eso es lo que encontramos en los libros. Un mundo dictado de la talla del que escribe y, tal vez, del que lo lee. Un tiempo con principio y final, escenarios que no llegaríamos...

Aladar: Una ventana a la cultura Mar17

Aladar: Una ventana a la cultura...

El aladar es una de esas ondas de pelo que tienen las mujeres sobre las sienes. Los hombres también aunque no las luzcan tanto. Es una palabra muy andaluza, muy evocadora, muy poética. Y, desde ahora, es una nueva sección de El Correo de Andalucía. Cada quince días, el lector de Aladar tendrá la oportunidad de echar un vistazo al mundo de la cultura desde páginas llenas de literatura, cine, música, pintura o cualquier manifestación artística. Aladar nace con la intención de aportar desde más allá de las fronteras que nos imponemos sin que existan. Hoy, eso ha dejado de tener sentido. Las nuevas tecnologías han convertido el mundo en un lugar casi diminuto en el que el ser humano puede mirar aun estando a miles de kilómetros. No será extraño encontrar entre los artículos alguno que nos envíe un colaborador desde Londres o Berlín. Aunque, del mismo modo, podrán llegar las crónicas desde Madrid o Sevilla. Las entrevistas serán uno de los pilares básicos de Aladar. En esta primera entrega, Amando de Miguel, José María Merino, Manuel Rico, Jorge Blass e Hilda Farfante son los protagonistas. Idioma, lenguaje, novela, poesía, magia y un testimonio hondo sobre lo que representa poder mirar un mundo hostil desde la fortaleza que se construye siendo feliz. Desde Aladar queremos acercar la literatura a todo tipo de público. Incluso a los que creen que el arte no tiene mucho que ver con ellos (si es que hay alguien que crea eso). Para ello hemos diseñado distintas secciones. La que hemos llamado Otras fuentes de inspiración indagará en las conexiones que existen entre arte y ciencia o tecnología. Por otra parte, Escrito Para…, será una pequeña guía para lectores de todo tipo en busca de obras diversas. Libros nuevos,...