María Antonieta

Hubo un tiempo en el que los lectores asumían la novelación de acontecimientos históricos, fiándose de la perspicacia del escritor para validar sensaciones y sentimientos, para la reconstrucción escénica de los sucesos, encauzando al aficionado hacia una lectura particular del pasado. El género biográfico del que Stefan Zweig es uno de los más destacados autores ha desaparecido, borrado por la necesidad de mayor rigor y la exigencia de un punto de vista multilateral. Lo ha sustituido -con menor calidad y poca fortuna- la llamada novela histórica. Lo ha reemplazado el cine con resultados irregulares. La de María Antonieta reina de Francia, fue una existencia trágica, desbordada por la época que le tocó vivir. Trascendió torticeramente mediante los extremos de la hagiografía o de la leyenda negra, hasta que el escritor austriaco la toco con su pluma sublime y la centró, tras estudiar todos los documentos que nos quedaron de su paso por la tierra, de descartar los que consideró prescindibles e interpretar el resto. Pasa por ser una de las obras maestras del género y de su autor. Su mayor logro es la recreación de la textura de la historia, la imaginación del pasado, el relato de una secuencia al hilo conductor de un solo personaje, y las emociones que consigue despertar suponiendo las sensaciones escondidas detrás de los hechos. Es una gran novela y una gran historia. Todas las debilidades y también toda la grandeza de cualquier ser humano se encuentran entre las páginas, extraídos por sus contemporáneos mediante la crueldad o la lisonja, el engaño, la mentira o la revelación de la verdad; en un momento de revolución y de mudanza que hizo avanzar el mundo y acercarse a lo que conocemos hoy. El mérito de la María Antonieta de Zweig, que...

La jungla de asfalto

La confirmación de que de malas novelas salen buenos guiones, hecha por Linda Seger en El arte de la adaptación, es en este caso, si no fehaciente, sí relevante. Esta novelita pergeñada por el autor oriundo de Ohio, W. R. Burnett, responsable entre otras de El último refugio o El pequeño César, carece aquí de su mejor baza y no precisamente por el uso de unos diálogos esquemáticos en su mayor parte, pero resolutivos en el nudo de la acción; sino por la existencia de unas descripciones torpes o poco brillantes, para lo que da de sí el género. Sin embargo, al ser publicada en 1949, fue un éxito de crítica en Estados Unidos, lo que hace que tal vez sea más que necesario un replanteamiento de traducción en la edición manejada (El País). La corrupción del estamento policial empieza siendo el planteamiento que va dejando paso a la existencia del peligro latente a través del personaje, hampón privilegiado, de Erwin Riemmenscneider, envuelto en planes de robo, junto a dos mensajeros del miedo azotados por el crac, de una joyería, Pelletier & Co., sita en un lugar asfixiante del que no se hace metáfora local alguna. Si cuando los planes salen mal, la irritación que ocupa a sus artífices puede ser grande; cuando salen bien, el asunto no es para menos y así vemos como el abogado Emmerich, que juega a ser el que paga por las joyas, no sabe guardar promesas y es un desecho humano que sólo conoce de cerca la hipocresía. Se agradece la ausencia final de moralejas, así como la agilidad de los diálogos. La película de Huston no sería igual sin muchos de ellos. Pero otra cosa es la literatura. Queda tan hibridizada por el cine que el lenguaje...

Una vida subterránea...

Una vida subterránea es el último libro publicado de la escritora catalana Laura Freixas. Se trata de un diario que abarca desde 1991 a 1994. Es decir, ese género tan caracterizado por el presente continuo que siempre está en pasado porque se publica en futuro, es aquí obra de una autora (mujer) de las letras españolas, que como condición para publicar sus diarios había impuesto, junto a otra, que hubiera transcurrido más o menos esta cantidad de años (veinte aproximadamente) para darlo a la luz. La otra condición era no publicarlo íntegramente sino gozar de la libertad de la escritura y la creación en ese presente continuo con la tranquilidad de que en el futuro quitaría lo que le pareciera demasiado íntimo o no quisiera publicar. Y así ha sido; el pasado editado. Cuando Freixas escribió este diario tenía entre 33 y 35 años y básicamente eran dos sus grandes temas: la escritura y la maternidad. Da mucho juego… «plantar un árbol, tener un hijo, escribir un libro», qué curioso, porque la dedicación de Laura a sus plantas en el diario aparece con frecuencia. Otro: dar a luz un niño, dar a luz un libro. Y los juegos con el verbo «parir»: «esto es un parto» si algo se está volviendo complicado o se está demorando. En estos diarios esos dos temas compactados en uno es ahora la demora: se demora un bebé por dificultades a la hora de quedar embarazada (luego se demora porque siempre se demoran nueve meses); se demora la publicación de una novela porque hasta se demora su corrección (e incluso los amigos que van a dar opinión también se demoran, maldita hora). Y la demora coloca al sujeto (que la padece) en situación de espera, por ende, de imprecisión,...

Las ciudades invisibles...

No sorprende que un libro de Ítalo Calvino lleve el adjetivo «invisible» en el título modificando a un sustantivo como «ciudades». Justamente, las ciudades, esos sitios que se visitan y se miran, pero no, no sorprende, porque Calvino nunca olvidó que los sentidos son cinco y no solo uno, que hasta una ciudad no se la conoce o se la reconoce por el sentido de la vista necesariamente, que quedan otros cuatro. De Calvino, que comenzó a escribir un libro sobre los cinco sentidos en 1972, pero que no llegó a terminarlo (le faltó un cuento sobre el sentido de la vista y otro sobre el del tacto) no, no sorprende. Al final, quedaron recopilados en un libro titulado Bajo el sol jaguar tres cuentos sobre tres de los sentidos: el olfato, el oído y el gusto. Pero Las ciudades invisibles es otro libro, uno que a diferencia del recién mencionado no fue publicado de manera póstuma, pero que sin embargo ya trabaja algo de los cinco sentidos, ¿o acaso no? Que ya declaraba que para las ciudades no se trata solo del sentido de la vista. Marco Polo, mensajero y explorador veneciano, viaja y le cuenta al emperador de los tártaros, Kublai Jan, cómo son las ciudades. Pero el título ya lo dice: son invisibles. Ahí, en lo invisible, radica lo más narrable de las experiencias de Marco Polo. Por ejemplo, una ciudad de truque no lo es solo de mercancías; los trueques lo son también de deseos, de recuerdos… ¿A qué género literario pertenece este peculiar libro de Calvino? Podría leerse como un libro de poemas, pues el propio autor dice en la nota preliminar: «Creo haber escrito algo como un último poema de amor a las ciudades, cuando es cada vez...

El buscador de almas

El buscador de almas es esa novela que con un poco de psicoanálisis y otro poco de Cervantes alcanza ser una gran obra literaria de carácter satírico. Novela científica y novela humorística al mismo tiempo. El mismísimo Freud propuso el siguiente subtítulo para esta obra: «Una novela psicoanalítica», e incluso fue el encargado de publicarla tras defenderla de aquello de lo que se la acusaba: de ser pornográfica, entre otras cosas. Pero Georg Groddeck, fundador de la medicina psicosomática, lo tuvo claro desde el momento de la creación misma de la obra: su intención, incluso declarada, era efectivamente escribir una novela que presentara la teoría freudiana. El grito se puso en el cielo, pero «Freud-editor» le puso hasta subtítulo. August Müller, el protagonista de esta historia, está leyendo el Quijote, pero su hermana y su sobrina llegan a su casa para quedarse y de pronto hay chinches en los colchones y seguidamente contrae la escarlatina, entonces August Müller entra en la locura que le permite hacerse llamar de ahí en más Thomas Weltlein. Este hombre burgués bajo el nombre de Thomas emprende sus andanzas y ya no filtra su lenguaje: dice verdades absolutas que hacen reír a algunos y espantan a muchos otros. Se mete en líos y en los ambientes más insólitos, como un congreso feminista. Y todas y cada una de las veces no sólo opina sino que predica su verdad, que siempre está en relación con la libido y las cuestiones de la sexualidad. Si le tiene que dar nalgadas en el trasero a una niña desconocida durante un viaje en tren, se las da bien dadas. Su hermana se lleva las manos a la cabeza cada vez e intenta no perderle el rastro a este Thomas escurridizo que al final...

No se quebrará la rama...

No se quebrará la rama (Madrid, Vaso Roto, 2014) es uno de esos libros que el lector de poesía no se explica que siguiera inédito hasta ahora en nuestro país, teniendo en cuenta que se trata, de un clásico verdadero de la poesía norteamericana moderna. Su autor, James Wright (nacido en Ohio en 1927 y fallecido en Nueva York en 1980) ha sido hasta el momento un escritor poco o nada leído entre nosotros, no obstante su papel central en el desarrollo de la poesía norteamericana contemporánea. The Branch Will Not Break, que ahora podemos leer en español, fue publicado por primera vez en 1963. Libro clave, se presenta casi como un cuaderno de viajes por un paisaje y las gentes que lo pueblan, vistos desde la hondura de un sujeto lírico abierto a llenarse de los otros hasta ese dolor expiatorio que lleva aparejado la lucidez de la conciencia de lo real. Tal es aquí la ambivalencia de su palabra, que nace de nombrar la belleza arrebatada de la naturaleza salvaje, tanto como la dureza de la vida de los hombres y las mujeres que huellan los campos y las ciudades, que la contemplación implicada del poeta aún le sigue hablando de la fuerza regeneradora de la vida hasta en medio de la derrota. Quizá porque saben, el poeta y el arrendajo azul que desde su ventana ve posarse sobre la rama de un pino, que al fin y al cabo “no se quebrará la rama”. En efecto, la sensibilidad esponjosa de Wright se llena de lo que ve a su alrededor. Unas veces el poeta se pierde en “…las hermosas ruinas blancas / de América”; otras descubre, amargo, que los hijos de los padres orgullosos del Medio Oeste “crecen hermosos hasta el...

Mi perra Tulip

Después de leer Mi padre y yo, leer Mi perra Tulip resulta un poco decepcionante aunque no dejo de reconocer que es un gran libro. Es decepcionante porque en realidad las cosas más crudas y sinceras que declara Ackerley sobre la relación que tenía con su perra, esas que hay que ser valiente para confesar, son dichas en el primero de los libros y no en el segundo, que trata de la perra. Pero es un gran libro porque Ackerley (en general, en su obra) convierte la vida cotidiana, la vida familiar y las relaciones (no siempre humanas, como con Tulip queda claro) en pura literatura, en materia prima para una escritura exquisita. Mi padre y yo no es mejor que Mi perra Tulip porque diga cosas de Tulip mucho más privadas que el propio libro sobre Tulip (como, por ejemplo, si le presionaba la vulva para darle placer sexual); es mejor porque es una biografía más sólida, porque carece de aspectos naif que en la segunda aparecen, porque es descarnada y porque maneja los tiempos de la narración de una manera magistral, infundiendo intriga incluso por momentos. En cambio, Mi perra Tulip es un bello libro, excelentemente escrito, que abarca menos (pero no necesariamente porque hable sólo de ella) y que cuestiona menos el mundo, aunque no deja de hacerlo del todo. Es sabido (por medio de sus propias obras) que Ackerley tuvo serios problemas en el amor, y que al fin, ya de mayor, encontró a su más fiel compañera (y al amor) en esta perra que tanto amó. Pero lo maravilloso es que nos cuenta una historia de amor mutuo. Y aunque Tulip no puede hablar, le creemos, le creemos que ella también lo amó a él. La mayor parte del...

El halcón maltés

Obra cumbre de la literatura negra firmada por Dashiell Hammett y, a la vez, leyenda que recrea un capítulo histórico a través de un objeto codiciado por sus personajes. El protagonista es, como en Cosecha roja, Sam Spade, un tipo de mandíbula en forma de V, descreído, nervioso y, a pesar de su carácter testosterónico, nada misógino. Es un detective en horas bajas que opera en San Francisco a las órdenes de clientes y clientas de todo tipo y con secretarias neuróticas que le meten en más de un lío. La agilidad y concisión en los diálogos hace que el autor mezcle la aparición del pájaro esculpido con otras historias como la del posible asesinato a Thursby, quién, por otra parte, parece responsable en la sombra de la aparición de todo un macguffin literario, que como la botella de champán del film de Hitchcock Notorious, nos hace presagiar la valía de más de diez millones de almas, si es que la de cada uno de los otros valiese tan sólo un dólar. John Huston, en la película que adaptaba la novela, jugaría con la materia de la que están hechos los sueños, que no es otra que, efectivamente, el dinero; un dinero cuyo origen se remonta a la época de Carlos V y el Santo Grial, que se pierde como el oro que codiciaban los habitantes de Sierra Madre durante la Primera Guerra Mundial, para reaparecer en la Segunda. La peripecia es magistral para la perdición, si bien aquí Spade cuenta con el apoyo de un abogado sarnoso que le cubre en sus hipotéticas y absurdas incriminaciones. La Gran Depresión está presente sólo en el sentido más recatado del término, ya que la Guerra impide pensar, sólo se puede sobrevivir. Tras cultivar su faceta...

Amor o lo que sea

Una novela circular: Blanca cuenta una historia que le sucedió hace veinte años. Blanca en presente, cuarentona, en una entrevista, y entonces Leonardo Vlach; Blanca en el pasado, veinteañera, entendiendo (o tratando de…) la libertad y el amor, y entonces Leonardo Vlach; Blanca en el presente, cuarentona, en el supermercado, y entonces Leonardo Vlach. Esta es la estructura de la narración de un capítulo de la vida de Blanca (que es toda la novela) narrado en primera persona. El capítulo podría llamarse Leonardo Vlach (la novela se llama Amor o lo que sea) pero es mucho más que eso, es un tramo de la vida y cómo vivirla cuando se es joven, cómo ser escritora cuando todavía no se es, cómo trabajar en el mundo editorial cuando es tan vanidoso, cómo solucionar las goteras del techo sin el teléfono de un albañil, cómo vestirse para seducir o para aparentar ejecutiva, cómo decir y hacerse escuchar, cómo amar y hacerse amar. Blanca acaba de terminar la Universidad y su vida está vacía, no quiere leer lo que otros escriben, quiere escribir ella, pero por el momento hace lo primero porque trabaja para una editorial literaria, empleo que le permite pagarse una buhardilla en Barcelona. Vive en el Raval…, y asoma la voz y la persona de la propia Laura Freixas cuando se lee la cuestión catalana sobre el origen y la pertenencia, es decir, el no-anonimato propio de Cataluña: qué apellido, a qué colegio, de qué barrio…, para diferenciar los unos de los otros. Pero la vida de Blanca deja de estar sumida en el hastío cuando aparece en su vida Leonardo Vlach, un argentino exiliado por razones políticas (feroz golpe militar que comenzó en 1976) y afincado en Toulouse. Aparece la Buenos Aires de...

Adulterios

Adulterios. Tres comedias en un acto es la cuarta obra de teatro publicada por Woody Allen, e incluye tres piezas con el mismo hilo conductor: la infidelidad matrimonial, que le sirve al autor para dejar al descubierto la faceta menos amable de la condición humana, si bien no tanto por el engaño, como por la forma en que se comportan los personajes una vez descubierto. Y por las razones del mismo. Fundamentalmente, hastío y desprecio, tanto hacia sus parejas, como hacia sus amantes, en casi todos los casos. Cobardía. Y amoralidad. Allen, desde luego, construye unos tipos muy reales; personajes vulgares dentro de situaciones rocambolescas, que funcionan como escaparate impecable e implacable de lo que, por desgracia, no siempre se muestra: la cara real, el auténtico ser de las personas. Y lo poco agraciada que puede ser esta. Riverside Drive es la primera de las tres obras contenidas en el libro. En ella, Jim, un escritor de éxito, espera la llegada de Bárbara, su amante, junto al dique del Hudson,. No hay nadie más en los alrededores que Fred, un mendigo corpulento y desagradable, que, para pesar de Jim, le aborda. Para reclamarle mucho más que una limosna. Sorprendentemente, el lenguaje que Fred utiliza en la conversación es más que culto, y durante ella intercala abundantes detalles de la vida privada de su interlocutor con los de su propia vida; saltando desde su doctorado en Literatura hasta sus ingresos psiquiátricos. Tan fuera de lugar, que, de no ser porque Bárbara se dirige a él directamente, parecería un alter ego de Jim; una proyección creada por su conciencia, para poderse dar a sí mismo la oportunidad de explicar aquello que puede que le esté remordiendo. La segunda, Bloqueo de escritor, comienza con una convencional barbacoa en...

Para otras mil generaciones más… Antología poética japonesa, desde el kojiki a nuestros días...

Para otras mil generaciones más… Antología poética japonesa, desde el Kojiki a nuestros días (Amargord, 2013) es un librito delicado, discreto, pero que guarda tesoros de incalculable valor que el lector aficionado a la poesía debería rescatar cuanto antes y llevarlo en el bolsillo de la chaqueta casi a cualquier parte. No es mala idea frecuentar estas raras iluminaciones en los momentos donde la calma se hace necesaria en medio de la vorágine de la vida cotidiana. La poesía japonesa no es desconocida en nuestro país; especialmente el haiku y, algo menos, el tanka son formas apreciadas y practicadas en nuestra lengua. Sin embargo, esta antología preparada por Fernando Cid Lucas ofrece la particularidad de presentarnos un recorrido por la obra de los más destacados representantes de la poesía japonesa, desde los anónimos legendarios del cancionero medieval Koji-ki hasta la poeta Tawara Machi, nacida en Osaka en 1962. No es una recopilación enciclopédica, sino una selección esmerada de unos pocos poemas breves de los más de cuarenta autores representados en el volumen, traducidos y comentados con justeza por diversos estudiosos de la literatura nipona, sin farragosas muestras de erudición que alejarían el poema del lector común. El volumen incluye, además, un prólogo general del editor, Fernando Cid, un breve y brillante ensayito sobre la poética japonesa de uno de sus mejores conocedores, el profesor sevillano Fernando Rodríguez-Izquierdo, y un utilísimo epílogo sobre el haiku de Antonio Ruiz Tinoco. No faltan, junto a las traducciones españolas, tan difíciles de llevar a cabo con buen tino por la enorme distancia entre las concepciones del mundo que reflejan las lenguas japonesa y castellana, los textos originales en japonés. Esto último muy de agradecer, puesto que la caligrafía en Japón, como en China, es un arte en sí...

Mi padre y yo

Mi padre y yo es una extraordinaria autobiografía del escritor inglés J. R Ackerley a quien esto de escribir libros sobre él mismo y sobre miembros de su familia se le ha dado muy bien. Uno siempre se pregunta: ¿qué importancia puede tener lo privado en la literatura?, ¿cómo logra cobrar eso relevancia?, ¿con qué mecanismos se consigue despertar en el lector interés por ámbitos tan privados de gente corriente? Y es que una respuesta podría ser que eso mismo es literatura, siempre y cuando se sepa hacer literatura, y Ackerley sí que sabía. A la literatura se le ha atribuido varios sentidos, y uno muy reiterado arriesga que a través de la literatura se puede comprender algo de las relaciones humanas. Después de todo… ¿por qué sería más viable una historia completamente inventada que una autobiografía, que toma la historia propia? Esto de escribir sobre él mismo y su familia se materializó no solo en esta novela sobre el padre sino en otros dos libros: Mi hermana y yo y Mi perra Tulip. Sobre la existencia de otras obras del autor, el lector se entera, si antes no lo sabía, en la lectura misma de Mi padre y yo donde Ackerley menciona las ya escritas al momento de la redacción de estas memorias en la década del 60 (cuando el autor ya era una persona bastante mayor): The Prisoners of War, una obra de teatro, y Vacación hindú, las memorias de su viaje y experiencia personal en la India, donde trabajó para un maharajá. Mi padre y yo es una autobiografía que intenta todo el tiempo no salirse del tema, es decir, no olvidar que está siendo escrita para hablar de él mismo siempre que sea en relación a su padre y para...

DE DONDE SON LOS CANTANTES...

La brillantez con la que el español se asentó en América –el idioma, el hombre y su religión, el pulso de su sangre- alcanza en Cuba el clímax de una extravagancia magistral. Alejo Carpentier, Lezama Lima y Severo Sarduy son el ejemplo -que no la excepción- de la desmesura, de la inteligencia, de la cultura desbordante y la agilidad verbal. Dejando aparte sus grandes obras, sus experimentos son asombrosos. Este es uno de ellos. Debemos de contemplarlo dentro del contexto de renovación de la literatura latinoamericana de los años sesenta del pasado siglo. Nos interesa hoy. Severo Sarduy comienza con la vista puesta en el barroco hispánico, con un tono valleinclanesco, utiliza expresiones provocadoras y un vocabulario abrumador. Lo suyo es una travesura culterana. Una caricatura tropical donde se esconden los engranajes ocultos del cubanismo. De donde son los cantantes son casi tres autos sacramentales, espacios para lo grotesco y la transgresión, una crítica social y una mirada torcida sobre los aluviones que se incorporan al mestizaje de la isla, enriqueciéndola con sus herencias china y africana. Parecen redactados con afán moralizante, y anclados en la farsa de la religión. El último relato, La entrada de Cristo en La Habana es rítmico y sugerente, definitivamente pre-ocañesco. La narración soberbia del sentido de los pasos procesionales, comprendida y relatada con una audacia y una clarividencia no exentas de maldad. Las tres historias convergen en personajes con nombres comunes y el propio escritor los presenta en un prólogo breve en el que da algunas claves para comprender textos atmosféricos pero oscuros, crípticos en la construcción de una imagen literaria metafórica y brillante. Calificación: Muy interesante. Tipo de lector: Interesados en la literatura latinoamericana y experimental. Tipo de lectura: Intensa. Argumento: Oculto. Personajes: Extravagantes. ¿Dónde puede leerse?:...

Circo máximo

Segunda parte de la trilogía de Trajano, que sigue a la de Escipión, cuya primera parte fue Los asesinos del emperador. Espera la edición de un tercer ciclo, se trata de una novela de aventuras situada entre el péplum de acción y la intriga, en el territorio aún romano de la Dacia (hoy Rumanía), si bien aparecen no sólo soldados oriundos de estas tierras, sino también roxolanos (del sur) y sármatas (del norte). La novela se vertebra, de inicio, en dos acontecimientos, uno de los cuales encumbró a Trajano y fue la construcción por parte de Apolodoro de Damasco de un monumental puente (del que aún hoy se conservan restos) que uniera los países situados al borde del Danubio. El otro acontecimiento que le llevó a su ruina, personal y estratégica, fueron los juicios por los que se acusó a la sacerdotisa o vestal romana Menenia, que tuvo un romance con Céler (el más rápido de los aurigas que corrían cual hipódromo en el circo máximo romano), de crimen incesti, un pecado que aquí pretende justificarse como horripilante, cuando sabemos que Robert Graves pintó bastantes peores elementos en menos cantidad de papel. A Menenia la defenderá Plinio. Otros personajes secundarios de interés son el comediante Plutarco, a quién se le hace algún guiño especial, o el auriga contrincante de Céler, Acúleo. Las carreras de cuadrigas se nos muestran tanto al principio como al final con descripciones detalladísimas, lo que hace que trascienda el motivo deportivo o lúdico para mostrar en ellas una metáfora de supervivencia, y ahí quizás esté el mayor valor del libro, que para un lector neófito en estas lides (es impresionante observar la legión de fans que tiene Posteguillo) quizás sepa a poco. A su favor, también debemos decir que la...

El día del Watusi

Desaparecido en 2008, la obra del escritor barcelonés Francisco Casavella es todo un enigma. Él mismo en el capítulo de agradecimientos, nos da fe de la empresa  loca y a la vez peregrina, de lo que supuso llevar al papel sus casi 1200 páginas en torno a la imagen o idea de un asesino que es sólo un divertimento, tan identificable con el protagónico Fernando Atienza, como con tantos y tantos prohombres que recorren su arco temporal (1971-1995). De aquellos polvos, vienen estos lodos. Dividida en tres novelas que llegaron a editarse independientemente, todo empieza con Los juegos feroces por acometer desde una dislocación un informe que le encarga a Atienza una multinacional que actúa en nombre del Bien sobre José Federico Neyra; en el proceso, sólo hay intermediarios que discuten, corruptos que juegan a ser inocentes (en este sentido el talento de Casavella es profético), jugadores de una nada imposible dado el contexto asfixiante de la Transición, vendedores de humo. Es ya en esta pate de la novela donde descubrimos los afanes prostibularios del protagonista. Por otro lado, Viento y joyas, empieza implicando en el centro de las pesquisas al propio detective y es que Atienza ya no quiere ser como ese Watusi que va en moto como el Pijoaparte de Marsé y a la vez se eleva como criatura misteriosa. Fernando aprende a leer críticamente y desde el confort a Sun-Tzu y Maquiavelo, dado que sus rivales citan sus frases (las de El príncipe o El arte de la guerra) como si fuesen pà amb tomaca que llega ligerito y con buen vino al estómago. Al mismo tiempo, aparece Elsa, probablemente la mujer a la que más quiere y gracias a la que conquista a otras féminas. En último lugar, El idioma...

Historias de mujeres

Ante un libro como este, compuesto por la recopilación ampliada de unas biografías de mujeres que la autora escribió para el diario El País, uno no puede más que descubrirse ante Rosa Montero y darle las gracias. Gracias por su prosa precisa e incisiva que nos transmite todos los matices de la atracción que le hizo volverse hacia esas mujeres escondidas. Gracias por rescatar para nosotros historias emocionantes, terribles, por retratar el alma humana en su más profunda dimensión y por presentárnosla como una prueba de sangre. Gracias por su exactitud y su sinceridad en los retratos. Será muy difícil que quien se acerque a estas biografías no descubra algo que no conocía y que no quede profundamente perturbado por una u otra de las historias. Mujeres atrapadas en su mayor parte en un mundo de hombres, congeladas en la historia como ejemplares de entomólogo que se merecen una reivindicación. Monstruos. Infiernos particulares en dieciséis retratos vivos en el tiempo: Camille Claudel, María Lejárraga, Zenobia Camprubí, Alma Mahler, Simone de Beauvoir, Laura Riding… Rosa Montero nos hace el favor de abrirnos la puerta a una bibliografía inagotable, una elevación privilegiada desde la que entender el mundo. Lo oculto. A Esos hombres mezquinos y egoístas que está detrás de cada gran mujer. Gracias. Calificación: Espléndido Tipo de lector: Cualquiera Tipo de lectura: Amena Argumentos: Bien elaborado. Fluido Personajes: Impactantes ¿Dónde puede leerse?: En cualquier...

El Primer Hombre

El Primer Hombre es una novela de carácter biográfico que Albert Camus dejó sin finalizar aunque lo suficientemente desarrollada y compuesta para que esta fragmentación no incomode la lectura. Es más, aquellas personas con inquietud por la literatura, sus mecanismos, hallarán aquí un valioso testimonio de cómo se trabaja un texto largo. La historia es hermosa y desgarradora, habla de la crueldad de la miseria, la que sufrió de niño en su Argelia natal, pero también de la inocencia de la niñez. Es una búsqueda de un padre muerto que es el origen, el primer hombre, como también lo fueron los precursores que abandonaron Francia para colonizar una tierra hostil e ingrata. La novela es imprescindible para entender el terrible desastre nacional que supuso la presencia francesa en el norte de África. También inmigrantes españoles dejaron allí su sangre huyendo de la pobreza. La incomunicación con la madre que está presente en toda la obra y el pensamiento del escritor se retrata perfectamente. Como es lógico la novela tiene numerosas notas y acotaciones a pié de página y viene editada con dos cartas y notas sueltas sobre la composición y el desarrollo de la novela. Nada se puede decir de Albert Camus más que escribió obras de teatro y tres novelas que marcan profundamente el pensamiento del siglo XX y que por el conjunto de esta obra recibió en 1957 el premio Nobel de Literatura. Moriría prematuramente dos años después. Calificación: Buena Tipo de lector: Cualquiera Tipo de lectura: Sencilla Argumento: Fácil de seguir. Personajes: Bien dibujados. ¿Dónde puede leerse?: En cualquier...

Se está haciendo cada vez más tarde...

Se está haciendo cada vez más tarde es desde el título un libro sobre el tiempo. No es una novela, porque no tiene unidad alguna aunque sí elementos que se repiten y sobre todo un leitmotiv. Tampoco es un libro de relatos. Responde al género epistolar. Son dieciocho cartas y una decimonovena que a diferencia de las anteriores está escrita por un personaje femenino, y que es la carta dentro de una carta (dentro de la última, que además se distingue porque es la que lleva el título que da nombre al libro). Sobre esta pequeña carta dentro de la última carta, o carta número diecinueve, el propio autor comenta al final del libro, en una especie de epílogo o postfacio (que no en vano se titula «Post-Scriptum»), que la sustrajo de una novela que aún no ha escrito. El leitmotiv es ese hombre nostálgico, al que ya le han pasado los años, que le escribe a una mujer que perdió (en cada carta esa pérdida puede darse por razones diferentes, como huida, suicidio, ruptura, muerte…) porque a pesar de los años y de estar en el mundo triste y derrotado, se encuentra acabado pero ágil, viejo pero memorioso, callado pero escribiendo, por esa y a esa mujer ausente. Los elementos que se repiten son los paisajes mediterráneos, las descripciones que refieren a lo gastronómico, las ventanas, el champagne y el vino, la música, la poesía, los versos, la canción popular. Es un libro repleto de alusiones literarias y de un lenguaje extremadamente lírico. Se ha dicho de este libro que es pretencioso y puede que lo sea o lo parezca, tal vez y sobre todo por una cosa: porque permanentemente nos queda la sensación de que el narrador de cada carta quiere decir...

La lección de anatomía...

Fotografía de Miguel Lizana Escrita por primera vez en 2008 y reeditada recientemente bajo el sello de Anagrama, su proverbial modo de entender el lenguaje a través del que nos escribe o habla al oído, esta escritora madrileña deja aquí un poso reconocido por el mismo Rafael Chirbes en su prólogo. No me gustaría hablar de exhibicionismo, si bien pudiera existir; lo que está claro es que al prologuista y a la protagonista les fascina el doctor Nicolaes Tulp, que aparece en un cuadro de Rembrandt, que como el peculiar paseo que, fruto de sus esfuerzos, se da la protagonista por la Gare d’Orsay parisina, pretende obviar el impresionismo en literatura, a pesar de que le fascine en pintura. Relato poco dado a ofrecer soluciones sobre la femineidad, en él encontramos múltiples personajes que, sobre todo, en las dos primeras partes definen entre un Madrid al que la memoria traiciona adrede y un Benidorm producto de la Transición, un fresco entre amargo y poderoso, vengativo con las habituales y sanas obsesiones, pecaminoso, contradictorio (también adrede) y que juega tanto a mostrarse como a esconderse de su propia voz. Dividida en tres partes, la novela es familiar y de rebeldía en Vallar el jardín, elaboradamente torcida en Los gusanos de seda, para soltar predicado y predicamento en Desnudo. De la primera parte, editada como libro aparte para el sello Playa de Ákaba en su colección Nómadas, todavía el personaje amortigua pocos golpes, si bien hay una imagen que ha sugerido al que escribe momentos de pesadilla, y es el del benzetazil; aquel remedio inyectable que hizo adquirir sino fuerza, sí carácter al menos a ciertas generaciones; a mitad de camino y con una madre cuidadora de enfermos y un padre sociólogo; dan a parar con...

Desgracia

Una novela extraña y perturbadora. Atraída por lo que él considera un acto de libertad, la desgracia cae sobre el profesor David Lurie. Será el inicio de una historia llena de errores, donde por encima de la apariencia de normalidad hay algo en el comportamiento de los personajes que no terminamos de explicarnos, que no es lógico. Porque Coetzee nos habla de un mundo estructurado sobre unos códigos perturbados, sostenido por unas relaciones de sumisión y sometimiento que han cambiado. Desgracia es un retrato certero e inquietante de la sociedad sudafricana, de su pequeña historia, una sociedad violentada que no ha terminado de aplacarse. Es aterrador como el autor es capaz de describir a los personajes y que, solo por su carácter y sus comportamientos el lector pueda identificar si estos son blancos o negros y quedar desconcertado por su manera de actuar. A pesar de esta aparente complejidad la novela tiene una prosa clara y fluida que lo hace fácil de leer. El libro va creciendo en la cabeza después de que se haya finalizado su lectura. J.M.Coetzee nació en la Ciudad del Cabo en 1940 y se educó en Sudáfrica y en los Estados Unidos. Recibió, por esta novela, el premio más importante de la literatura en inglés, el Booker Prize. Era la segunda vez que lo recibía. Fue premio Nobel de Literatura en 2003. Calificación: Muy Bueno Tipo de lector: Cualquier persona con inquietudes por explorar las zonas oscuras del corazón humano. Multiculturalistas. Tipo de lectura: Fácil, pero para meditar. Engancha e inquieta la lectura. Argumento: Fácil de seguir. Personajes: Todos absorbidos por la cercanía mimética del narrador con David Lurie que nos transmite su desesperanza y su desconcierto ¿Dónde puede leerse?: Volando hacia Sudáfrica para...

Hablar solos

Fotografía de Luis Ángel Gómez Hace poco discutía con un grupo de gente acerca de un cuento de un escritor español contemporáneo. Debatíamos varias cosas, como la voz del narrador o la estructura de la narración, pero una de las preguntas más interesantes que surgió fue: ¿a quién le está contando esta historia el narrador? Es una pregunta que cabía frente a ese texto pero que puede caber también ante muchos otros de la literatura. ¿Por qué el narrador narra?, ¿a quién?, son preguntas que nos podemos o podríamos hacer durante la lectura de varias obras. En otras, en cambio, queda explicitado, por ejemplo, si se trata de una carta, de una confesión, de una declaración, de un diario… Pero cuando no está explícito, cuando un narrador en primera persona habla y en la ficción no hay destinatarios propuestos, y quedamos solo nosotros, los lectores, aunque ya afuera de la ficción, ahí cabrían preguntas. ¿O nos queda la sensación de que quizá habla solo? Hablar solos de Andrés Neuman es una novela curiosa a este respecto: hay tres narradores, y cada uno narra de manera diferente y con intenciones diferentes. Se trata de una familia: padre, madre e hijo de 10 años. El padre narra de manera oral, le graba su relato al hijo. La madre narra de forma escrita, como un diario. El hijo narra mentalmente, ingenuos divagues mentales. Narran lo mismo (lo que sucede mientras tiene lugar un viaje del que participan solo padre e hijo) desde diferentes puntos de vista, y narran también lo diferente, lo propio, lo íntimo de cada uno. En Elena (la madre), la apreciación del mundo y de las cosas es salvaje; en Lito (el hijo), la voz es ingenua e inocente; en Mario (el padre), es...

Decreación

Anne Carson (Toronto, 1950) es una de las escritoras en lengua inglesa más estimulantes de nuestros días por su ambición sin límites y su maestría en la exploración estética diversos registros literarios y ensayísticos con una voracidad poética absolutamente extraña a estos tiempos de ligerezas y neorrealismos más o menos sucios. Una especie de postmoderna wagneriana que ansía la comprensión del mundo en sus multiformes epifanías por medio de una poesía que se abre a un nutritivo maridaje entre vanguardia y clasicismo. No en vano Carson es profesora de griego antiguo y se cuida mucho de dejarlo ver en su disciplinada escritura, en su gusto por el ritmo elegante en la acentuación, en la paráfrasis de los clásicos (Longino, por ejemplo) o en la sutil evocación del technopaegnia alejandrino como si se tratara de un poema cubofuturista; porque a la clasicista canadiense le gusta la poesía de Safo o de Ovidio tanto como zambullirse de pleno y muy a conciencia en esa tradición “otra”, sólo aparentemente ajena a la primera, que se despliega rica en sugerencias a través de su diálogo creativo con algunas de las más sólidas propuestas del arte de riesgo del pasado siglo (Samuel Beckett, Wallace Stevens, Antonioni), de la filosofía (Simone Weil) o de la mitología pop (Monica Vitti). En Decreación (Madrid, Vaso Roto, 2014), la poeta canadiense nos regala un auténtico festín para la inteligencia, un banquete digno de ser degustado en el triclinio junto a Platón: poesía, ensayos y el libreto de una ópera en tres actos, enhebrados sobre la idea de la disolución del “yo” en el mundo, el libro desarrolla en sus distintos movimientos la cambiante recomposición de una identidad que se escapa de lo sólido mirándose en las nebulosas del sueño (uno de los motivos...

Ghosts

Un libro sobre fantasmas, con espléndidas fotografías en blanco y negro y cuidados textos. Siân Evans ha recorrido los lugares más misteriosos y evocadores del National Trust, el organismo que vela por el patrimonio histórico y natural de las islas británicas y evoca sus historias: el espíritu de la infortunada Ana Bolena con la cabeza en la mano, el de la duquesa de Lauderlade en su residencia favorita de Ham House en Londres o el fantasma bibliófilo de Felbrigg Hall que acude a leer los libros que no pudo atender cuando estaba vivo. Cementerios, castillos en ruinas, casas encantadas. Historias inexplicables, fenómenos inquietantes relatados por los habitantes y los trabajadores de esos lugares con los que el autor conversó largamente. El libro viene a ser una guía de los lugares hechizados del patrimonio británico, un ensayo serio sobre su poder evocador. Las imágenes son el pretexto para recorrer leyendas y profundizar en el origen de los mitos. Una manera diferente de viajar o de preparar una excursión. Escrito en un inglés bastante asequible y muy bien documentado, Ghosts está editado por The National Trust. Calificación: Interesante Tipo de lector: Caprichosos. Indispensable para góticos y siniestros Tipo de lectura: Fácil para quien tenga un dominio medio de la lengua inglesa. Un table book indispensable para sorprender. ¿Dónde puede leerse?: En un cementerio victoriano por...

Capital

Un acontecimiento extraño, una velada amenaza contra la comunidad, sirven de pretexto al escritor británico John Lanchester para profundizar en la idea de la ciudad como depósito de aluvión de diferentes sensibilidades y culturas. Y Londres es el paradigma de la megápolis aún sin deshumanizar del todo, la gran Capital del mundo. El formato no es novedoso, son pequeñas historias cotidianas con las que el lector se puede identificar o, en su defecto, sentir cercanas. Todas se van a desarrollar en paralelo hasta el final. El nexo de unión entre ellas será una calle residencial, escenario urbano, y sus interiores. El Capital, como motor de nuestro sistema económico, del que la City londinense es también referencia, subyace como un tema profundo, porque de una u otra manera provoca las tensiones, las desencadena y las resuelve –o no- tal cual sucede en el mundo real; y está bien que Lanchester nos impida olvidarlo. Tenemos así una novela amena, entretenida y estilosa, con una multitud de relatos entrelazados que mantendrán el interés del lector hasta el final y en la que destacan, sobre todas las cosas, el orden y la meticulosidad con las que el autor compone esas vidas privadas con detalles, descripciones, con esperanzas y desilusiones hasta que nos acostumbramos a cada una de sus voces. Y es que lo capital, tanto en la novela como en la vida real, son las relaciones humanas, que nos permiten cargar nuestras mochilas para afrontar el camino de la vida y sus senderos que se bifurcan. John Lanchester abandona la ironía salvaje y las añagazas de En deuda con el placer y la memoria de lo lejano de El puerto de los aromas; aparca lo sensorial para lanzarse a una novela extensa, convencional pero más próxima a lo...

Primer amor y otros pesares...

Harold Brodkey es un escritor excelente. Este libro de relatos es una muestra de ello. Suman nueve narraciones espléndidas que recuerdan a J. D. Salinger por su estructura, por lo que dice escondiendo la esencia del mensaje, por una forma de escribir aparentemente sencilla aunque difícil de entender en su justa medida (colosal y más que profunda). Los textos hablan de una generación de jóvenes americanos. De la que vivió durante los años cuarenta y cincuenta. De la que pareció ser incapaz de comprender un entorno hostil que les moldeaba y frente al que poco podían o querían hacer. Están repletos de personajes que desde su superficialidad dejan entrever al lector unas consciencias complejas que luchan contra sí mismas. Son personajes bien estructurados; personajes que desarrollan una coherencia difícil de conseguir. Desde la primera línea de cada relato, las almas de Brodkey se manejan con naturalidad, con una solvencia que arrastra al lector sin remedio. Muchos de ellos son narradores aunque es el narrador no identificado el que más juego da a la literatura de este autor. En ambos casos, es necesario que el lector se involucre sin dejarse atrás su propio criterio para que lo importante de lo narrado salga a la luz. El relato que da nombre al libro, Primer amor y otros pesares, es especialmente perturbador. Tal vez es el texto que mejor resume la escritura del autor. Aunque el más brillante es La pelea; relato en el que la amistad es el tema tratado con maestría. Un libro muy recomendable de un autor al que casi nadie conoce. Calificación: Excelente. Tipo de lectura: Perturbadora; toda una experiencia. Tipo de lector: El que quiera involucrarse. Argumento: La generación que no pudo entender el mundo y, sin embargo, sobrevivió. Personajes: Espléndidos. ¿Dónde puede leerse?: Mejor...

Persona

Leer el libro Persona de Bergman (que no es lo mismo que leer un guión porque no se trata técnicamente de un guión) es volver a ver la película. Visualizar el texto en las secuencias y encuadres que el director ya eligió y ya conocemos. En este sentido, acota la imaginación que la lectura de un libro sobre el que nada vimos supone siempre; esa posibilidad de crear nuestras propias imágenes de un texto. Pero es Persona de Bergman, y puede ser que (solo es una posibilidad) leer este libro sea mejor que leer muchos otros que nos disparan imágenes propias. O se puede decir otra cosa de esta experiencia de lectura, algo que tenga más que ver con que el texto se diferencia de la película (en realidad sería al revés) en lugar de hablar de cuán idénticas se nos hacen las imágenes. El prólogo a la edición de Editorial Nórdica de Persona, escrito por Jonás Trueba, dice: «Se podría decir que el guión que se lee nunca es el mismo que se ve, y mucho menos este. Pocos guiones se alejan tanto de los tecnicismos propios del género y se acercan más al lector común de novelas». Claro, Persona no tiene el formato de un guión, se parece mucho más a una nouvelle o novela corta. Con la lectura de Persona pasaría algo similar a lo que sucede en la película cuando se combinan las caras de las dos actrices protagonistas: superponemos película a texto literario y nos queda una única obra, o una obra maestra única. Uno y el otro (similares entre sí pero diferentes) fundidos. ¿Y cómo está dicha en el guión esa superposición de rostros? Si al ver una película la mente creara texto como al leer un texto...

RU

Ru es un libro delicioso. Kim Thúy construye un universo asombroso escribiendo cuadros que aparecen con leves trazos, con colores desconocidos, rasgos ancestrales, dolor, angustia, peligros, esperanza y regresos a las raíces. No es un relato en la que la trama tenga especial importancia. Al contrario, es un simple vehículo para transitar espacios únicos que nacen de la pluma de la autora con una elegancia desprovista de cualquier artificio molesto. Las sensaciones, el recuerdo o una forma de interpretar la realidad que une lo material y lo trascendente a través de imágenes grabadas en la consciencia de la autora; son los elementos que articulan el relato. Pinceladas aquí y allá que terminan por mostrar un espacio que nos acerca al autor, pero que, al mismo tiempo, nos recuerda la tragedia de un país entero. Alejada de las imágenes estereotipadas a las que estamos tan acostumbrados, nos relata un horror imperdonable y olvidado cuando no llega en formato cinematográfico. La escritura de Kim Thúy es elegante, expresiva y busca la imagen como apoyo imprescindible para entender su literatura. Una forma de entender las cosas evocadora y en auténtica búsqueda de la construcción más épica del narrador desde una lírica demoledora. Ru es un libro breve e intenso; una obra de una autora joven que agradece a la vida haber encontrado el estímulo para escribir puesto que es la tabla de salvación necesaria en el destierro. Ru es un excelente relato para saborear con tiempo, con la tranquilidad de una lectura que busca el nexo entre las vivencias vicarias y las de uno mismo. Calificación: Muy bueno. Tipo de lectura: Intensa aunque fácil. Tipo de lector: Interesados en la expresividad del lenguaje. Argumento: El arraigo en ninguna parte. Personajes: Casi mágicos. ¿Dónde puede leerse?: En un lugar...

Sukkwan Island

Si uno piensa en un lugar claustrofóbico, agobiante y asfixiante, probablemente le venga a la cabeza una gran ciudad llena de rascacielos, con mucho ruido, tráfico y polución de todo tipo; un lugar gris. Pero en Sukkwan Island tenemos todo lo contrario, el escenario es un lugar idílico en Alaska, una isla desierta a la que se accede únicamente en barco o hidroavión, un lugar de naturaleza virgen, frondosa, que resulta ser una trampa sin escapatoria para los protagonistas. La verdadera libertad se convierte en una cárcel. Las situaciones que van ocurriendo hacen que el paisaje idílico se transforme en claustrofóbico. Un padre y un hijo en plena adolescencia que apenas se conocen, deciden estrechar lazos e irse a convivir completamente solos a una cabaña en una isla de Alaska. Para el padre es una especie de huída hacia delante y, de alguna forma, intentar recuperar el tiempo perdido con su hijo y a la vez expiar sus pecados como cabeza de familia desastroso. Para el hijo, es simplemente una forma de evitar ir a clase durante un año. Pronto se darán cuenta que entre ellos existe un abismo. David Vann hace en esta novela un ejercicio de catarsis de su experiencia personal: cuando era adolescente su padre le propuso una temporada los dos solos aislados en una remota cabaña y él rechazó la idea. Dos semanas más tarde, el padre se suicidaría. Vann es uno de esos escritores que escriben desde las tripas, contando y transformando su propia experiencia vital, vomitádola desde lo más profundo, haciéndonos partícipes a los lectores del dolor más insoportable, del sentimiento de culpa, de los errores que no tienen perdón por mucho que se intenten justificar. Skkawan Island es una novela que engancha desde el primer párrafo de...

Tiempo de silencio

Leo un clásico de la literatura española y luego me pregunto: hasta qué punto es un clásico. ¿Es más clásico que Cela?, ¿menos que Sánchez Ferlosio? Se llama Tiempo de silencio y se me antoja que ese título es más una referencia contextual que intertextual: fue censurada en su época franquista. ¡Shhh!, silencio, hay cosas que no serán dichas. «Un clásico es un libro que está antes que otros clásicos», dijo Ítalo Calvino hablando de los clásicos universales, pero Tiempo de silencio es bien española, bien de nuestra literatura y nuestras circunstancias políticas en tiempos de Franco. Entonces, a esta altura, ¿es ya un clásico entre los españoles haber leído esta novela de Luis Martín-Santos? Hay un protagonista: es Pedro, que intenta dedicarse a la investigación científica. Va a experimentar con una cepa de ratones para conseguir algo contra el cáncer. Colabora con él Amador, su ayudante, que lo guía hasta las chabolas madrileñas con el fin de conseguir allí esos pequeños roedores para la investigación. Pedro desciende a ese mundo de los bajos fondos, y por destino o ingenuidad queda allí “atrapado”, implicado. Pero además deambula por las noches madrileñas con su amigo burgués Matías, que sin embargo lo baja también al mundo de los prostíbulos. Cuando Pedro es inculpado de un delito que no cometió, desciende al mundo de la cárcel. Es decir, todo en Pedro es en descenso; caída libre. No hay una clase media ni un profesionalismo ni una ciencia ni un esquema familiar suficientes que lo sustenten. Pedro recupera su libertad, sí, pero paga una culpa que no tuvo con otra muerte ajena. Tiempo de silencio se me antoja en tres grandes momentos o episodios: el viaje a las chabolas y la vida nocturna y profesional de Pedro, hasta...

Tormenta de uno. Poemas...

Tormenta de uno. Poemas (Madrid, Visor, 2009) no es una novedad editorial, pero quien escribió estos poemas, Mark Strand, falleció el pasado 29 de noviembre en Nueva York, donde pasaba los otoños desde que se trasladó a vivir a Madrid hace unos años. La enorme potencia lírica de la obra que nos deja merece que se traiga hoy a la memoria de los lectores, hoy, que del poeta ya sólo queda la palabra escrita. El poemario, publicado en 1998, recibió el Pulitzer al año siguiente y la crítica suele considerarlo como uno de los libros capitales del minimalismo lírico norteamericano. Etiquetas aparte, Tormenta de uno es un canto maravilloso a la conciencia de que “nuestra obra maestra es la vida privada”. El individualismo norteamericano que cantó Walt Whitman por vez primera con su retórica de la libertad del “uno”, tenía hasta hace unas semanas en Mark Strand su más depurado cantor. Desde la mirada interior al transcurso de la vida cotidiana, desde la identificación con el paisaje, con los aromas de la comida, con la arquitectura de las ciudades y los hoteles de playa surge el pensamiento de la metafísica de lo mínimo. La hondura magistral de la mirada de Strand desvela el sentido trascendente de los actos más banales, enseñándonos a ver con nueva luz la importancia de tener conciencia de cada minuto de nuestra vida para entender nuestro lugar en el mundo de los otros. A partir de ahí, la lección del poeta es clara: “¿cómo / podría yo / no ser sólo yo mismo, este sueño de la carne, sin tardanza?” Así, la poesía es no sólo una escritura para plasmar lo que se ve, lo que se siente, lo que pasa, sino también para nacernos el “yo” en el poema....