EL CASO DE LA MUJER ASESINADITA

mihura
Construida en torno a una idea fantasmagórica y estrenada, por vez primera, en el Teatro María Guerrero de Madrid en 1946, el dramaturgo madrileño Miguel Mihura nos sitúa esta vez en un chalet de las afueras, una casa aristocrática parecida a la que fotografió Capra en Arsénico por compasión, aquella comedia negrísima protagonizada por Cary Grant. Escrita al alimón junto a su compañero de La Codorniz, Álvaro de la Iglesia, lo primero que confiesa el autor en una primera declaración de intenciones es que bajo el manto de comedia hay mucha tristeza.
Tierna en muchos casos y escrita desde el ingenio y la desmesura, narra el deja-vú de un sueño, el de Mercedes, una mujer de alto copete a la que le gusta ver cómo sus criadas fuman Camel en su presencia, alguien capaz de detectar algo más que la realidad a través de ese sueño que simboliza la inútil y desesperada búsqueda de felicidad de las personas aburridas. Aficionada a la lectura de novelas que la convierten en una suerte de Bovary desclasada a la española, Mercedes recibirá la visita de extraños a su casa, no sin antes enterarse de que ha sido asesinada por un asunto de cuernos de su maridito Lorenzo con su mecanógrafa Raquel; el móvil es perfecto, si no es porque está allí Norton, un tipo que simboliza el progreso de los países anglosajones y que se nos aparece de primeras vestido de piel roja para, más tarde, convertirse en el jefe de Lorenzo y embaucador post-mortem de la misma Mercedes.
La obra funciona como un mecanismo de relojería en cuanto a precisión y recurre a temas experimentados en otros medios por gente como Buñuel en El discreto encanto de la burguesía. Resulta, a pesar de ello, escénicamente muy moderna y fresca.
Podría también inscribirse dentro de un género de terror cómico, practicado con la eficacia que ello requiere. Una delicia.
El autor insiste en que el humor no es el de La Codorniz y llegando a estar más o menos de acuerdo, podemos llegar a entender lo trágicamente claustrofóbico que resulta todo, desde la ingenuidad pusilánime de Mercedes, que cree que en el cielo se encontrará con Norton tal y como él le promete, hasta la relación de su marido con la secretaria, a través de la que se dice que el maridito es aburrido hasta para poner cuernos, no sin falta de razón.
Recientemente reestrenada en Madrid, el público de esta ciudad ha tenido oportunidad de disfrutarla como se merece. En cualquier caso y leído, somos partícipes de la eficacia de los diálogos provocados por situaciones llenas de sarcasmo y de un peculiar subtexto en ellos, producto de esa esencia española que da la poesía.

Calificación: Divertida.
Tipo de lector: Más concentrado que si acudiera a un escenario.
Tipo de lectura: Clásica y absurda a la vez.
Argumento: El tedio paranormal de un matrimonio
Personajes: Exquisitos.
¿Dónde leerla?: En las afueras.