Para otras mil generaciones más… Antología poética japonesa, desde el kojiki a nuestros días

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Para otras mil generaciones más… Antología poética japonesa, desde el Kojiki a nuestros días (Amargord, 2013) es un librito delicado, discreto, pero que guarda tesoros de incalculable valor que el lector aficionado a la poesía debería rescatar cuanto antes y llevarlo en el bolsillo de la chaqueta casi a cualquier parte. No es mala idea frecuentar estas raras iluminaciones en los momentos donde la calma se hace necesaria en medio de la vorágine de la vida cotidiana.

La poesía japonesa no es desconocida en nuestro país; especialmente el haiku y, algo menos, el tanka son formas apreciadas y practicadas en nuestra lengua. Sin embargo, esta antología preparada por Fernando Cid Lucas ofrece la particularidad de presentarnos un recorrido por la obra de los más destacados representantes de la poesía japonesa, desde los anónimos legendarios del cancionero medieval Koji-ki hasta la poeta Tawara Machi, nacida en Osaka en 1962. No es una recopilación enciclopédica, sino una selección esmerada de unos pocos poemas breves de los más de cuarenta autores representados en el volumen, traducidos y comentados con justeza por diversos estudiosos de la literatura nipona, sin farragosas muestras de erudición que alejarían el poema del lector común. El volumen incluye, además, un prólogo general del editor, Fernando Cid, un breve y brillante ensayito sobre la poética japonesa de uno de sus mejores conocedores, el profesor sevillano Fernando Rodríguez-Izquierdo, y un utilísimo epílogo sobre el haiku de Antonio Ruiz Tinoco.

No faltan, junto a las traducciones españolas, tan difíciles de llevar a cabo con buen tino por la enorme distancia entre las concepciones del mundo que reflejan las lenguas japonesa y castellana, los textos originales en japonés. Esto último muy de agradecer, puesto que la caligrafía en Japón, como en China, es un arte en sí mismo que debe ser entendido de una manera diferente a nuestra escritura alfabética: la escritura japonesa no sólo se lee, también “se ve”. Podemos “ver” los poemas en su escritura dibujada, lo que da otra dimensión a la comprensión de los textos, pero también podemos oírlos, porque los autores han puesto cuidado en facilitarnos las transcripciones fonéticas de los originales japoneses en una notación común para cualquier lector y muy fácil y gustosa de leer. Así, Para otras mil generaciones mas… se nos ofrece como una agradable invitación a sumergirse en la poética sutil de una de las más ricas tradiciones líricas del extremo Oriente y una bien meditada guía para saborear sus bocados poéticos, auténticos manjares para la sensibilidad.

Nada hay en esta antología que sea excesivamente exigente para el lector, todo está elegantemente medido para que se disfrute con el curioseo, con el capricho en los labios. Sin tener nociones de la fonética y la prosodia japonesas, se puede dejar resonar los sonidos en la lengua que paladea cada pequeño tesoro, que se asienta como Robinsón a descubrir lo que la naturaleza tiene que enseñar. Me gusta especialmente un pequeño tanka del emperador Gotoba, que vivió y reinó entre los siglos XII y XIII de nuestra era; él quizá pensaba en términos políticos cuando se ufanaba de ser el guardián de la isla, pero yo que me lo llevo a lo íntimo, me siento como descubridor y guardián de cada una de estas islas poéticas: “Tenedlo en cuenta/ y cuidado, el viento/ y las olas de alta mar/ que la ataquen”. Aunque bien pensado, habrá que entender con el gran Soseki que “espantapájaros soy/ y no espanto/ ni a los gorriones…” Sabroso, delicado y nutritivo este festín sensible que nos ha traído la editorial Amargord.

Calificación: Delicadamente inolvidable.
Tipo de lectura: Sutilísima.
Tipo de lector: El curioso discreto.
¿Dónde puede leerse?: En cualquier parte a la luz de la mañana.