Sukkwan Island

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Si uno piensa en un lugar claustrofóbico, agobiante y asfixiante, probablemente le venga a la cabeza una gran ciudad llena de rascacielos, con mucho ruido, tráfico y polución de todo tipo; un lugar gris. Pero en Sukkwan Island tenemos todo lo contrario, el escenario es un lugar idílico en Alaska, una isla desierta a la que se accede únicamente en barco o hidroavión, un lugar de naturaleza virgen, frondosa, que resulta ser una trampa sin escapatoria para los protagonistas. La verdadera libertad se convierte en una cárcel. Las situaciones que van ocurriendo hacen que el paisaje idílico se transforme en claustrofóbico.

Un padre y un hijo en plena adolescencia que apenas se conocen, deciden estrechar lazos e irse a convivir completamente solos a una cabaña en una isla de Alaska. Para el padre es una especie de huída hacia delante y, de alguna forma, intentar recuperar el tiempo perdido con su hijo y a la vez expiar sus pecados como cabeza de familia desastroso. Para el hijo, es simplemente una forma de evitar ir a clase durante un año. Pronto se darán cuenta que entre ellos existe un abismo.

David Vann hace en esta novela un ejercicio de catarsis de su experiencia personal: cuando era adolescente su padre le propuso una temporada los dos solos aislados en una remota cabaña y él rechazó la idea. Dos semanas más tarde, el padre se suicidaría.

Vann es uno de esos escritores que escriben desde las tripas, contando y transformando su propia experiencia vital, vomitádola desde lo más profundo, haciéndonos partícipes a los lectores del dolor más insoportable, del sentimiento de culpa, de los errores que no tienen perdón por mucho que se intenten justificar. Skkawan Island es una novela que engancha desde el primer párrafo de una manera morbosa, nos deja queriendo saber qué será lo próximo, queremos saber con detalle las descripciones, los sucesos, los olores.

Sukkawan Island es una gran primera novela, por su crudeza y la capacidad del autor para mantener al lector en la silla sin aliento. Quizás el final resulta bastante precipitado y no está a la altura del resto de la historia. Quizá en unos años se convierta en novela de culto entre los nuevos nihilistas.

Calificación: Muy Buena.
Tipo de lectura: Agotadora.
Tipo de lector: Nuevos nihilistas
¿Dónde puede leerse?: En Alaska, claro.