Eppur si mueve: La captura del movimiento Jul29

Eppur si mueve: La captura del movimiento...

Ver una película, una secuencia de animación, un video, es algo hoy en día tan sencillo como encender la televisión, el ordenador, o ir al cine. Tan fácil, que parece haber perdido ese encanto, esa capacidad ilusoria, ese sentido de excepcionalidad que tenía, sin ir más lejos, cuando éramos niños. No digamos ya cuando los primeros espectadores salían corriendo para evitar que un tren los arrollara. Ahora nos fijamos (y hacemos bien), en la calidad de la historia, la forma de narrarla, en la fotografía, la buena o mala interpretación de los actores. En que sea o no creíble. Tan acostumbrados, como decía, a encender un botón o un proyector y que esté, que ya no somos ni conscientes de la magia que hace que sea posible. Y, sin embargo, sigue estando ahí. Esa misma ilusión de movimiento que tenía encandilados a los victorianos. Esta es una pequeña selección de aquellos juguetes con los que se empezó a re-crear la realidad. Puede que no fuese de forma tan nítida y perfecta, pero era mágica. La mayoría de ellos pueden encontrarse a la venta hoy en día, e, incluso, construirse de forma artesanal sin demasiado esfuerzo. El resultado merece la pena, auque solo sea por ver con ojos nuevos un caballo saltando una valla. El ser humano necesita la ilusión. Necesita, desde siempre, ese concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos. Conjurar la realidad, despiezarla y crear una nueva. Y es este un proceso tan inherente al mismo, que ni siquiera es necesaria su intervención voluntaria, como sucede, por ejemplo, con los espejismos en el desierto. Hay ilusiones que se escapan a su control consciente. Los sentidos tienden a engañarse por sí mismos. Pero...

H. CARTIER-BRESSON, MÁS ALLÁ DEL INSTANTE DECISIVO...

© De las fotografías Henri Cartier-Bresson (cortesía de la Fundación Henri Cartier-Bresson) Para recrear la vista, para aprender historia, para entender procesos que no veríamos a simple vista; para eso, y sobre todo, para disfrutar, encontramos esta exposición de Cartier-Bresson, artista desaparecido hace una década y cuya estela le permitió no sólo ser uno de los grandes en vida, sino proyectarse a sí mismo a través de otros roles. No hay excusa para dejar de visitar la exposición, pues, si estamos en Madrid, la visita es gratuita y, si no, puede verse a través de Internet. Con la colaboración de la Fundación de su mismo nombre y el Centro parisino Pompidou entre otros organismos, hace dos meses llegó a Madrid esta exposición que se hace eco y, coincidiendo con PhotoEspaña, marca territorio sobre la vida fotográfica del conocido por muchos como ojo del siglo. En las dos plantas del edificio que se ocupan de esta retrospectiva del artista francés (1908-2004), el comisario Clement Cheroux ha querido mostrar el carácter polímata de este fotógrafo conocido por el gran público por saber captar lo preciso desde lo simple. La exposición da debida cuenta de unos preámbulos viajeros al Congo, donde desarrolló esa idea de aire tan necesaria que hace que nos fijemos en la composición sobre cualquier otro elemento técnico, instantáneas donde el gesto de los habitantes empieza a ser importante y por el que los surrealistas, hablamos de 1926, empezaron a simpatizar con él; siendo la relación con André Breton, al menos controvertida y llena de aristas, pues Cartier-Bresson, ante todo fotógrafo, no sabemos si en verdad simpatizaba tanto con el autor de la frase, soy todo lo que he hecho y lo que no he hecho. Como tampoco sabemos realmente si el homenajeado era...

Epistolario I (1873-1890), Sigmund Freud...

Este epistolario de Freud reúne las cartas que el padre del psicoanálisis envió entre los años 1873 y 1890. La gran mayoría (95 sobre un total de 106 cartas) están dirigidas a su mujer (entonces todavía novia) Martha Bernays; el resto, a colegas, familiares y amigos. El prefacio del libro, que fue escrito por Ernst L. Freud, hijo de Sigmund, en 1960, ya nos advierte lo meticuloso, dedicado y apasionado que era Freud con las cartas. Para él la actividad epistolar era una dedicación. Y se nota: ha dejado miles de cartas tras su muerte. Con este epistolario, el hijo de Freud se propone sacar a la luz las cartas de carácter más personal y se abstiene de incluir las de carácter netamente científico. El resultado del libro es la voz de Freud hablando de sus emociones, sentimientos, inquietudes, preocupaciones, viajes, ciudades, obras de arte, enfermedades, estados de ánimo, investigaciones, pacientes y hospitales, y opinando sobre la función de la mujer y el rol de la esposa (de un modo que no suena nada bien ahora en el siglo XXI), de una manera más cercana a la propia persona que fue Sigmund, imposible. En dos de las cartas que reúne este epistolario leemos a Freud recomendando a su destinatario que conserve las cartas que le envía puesto que «nunca se sabe lo que puede pasar». Es decir, se asoma un Freud que sospecha muy tempranamente que sus cartas serán de interés, a pesar de que es un Freud que todavía no vislumbra el Complejo de Edipo, que está aprendiendo y admirando maestros, que pelea por un puesto en el hospital, y que está rascando las posibilidades de publicación de artículos científicos para obtener algo de dinero, que es de lo que realmente carecía este...

Sobre la buena salud de las «vírgenes consagradas»...

Hace ya más de trescientos años de la primera edición del Tratado de las enfermedades de los artesanos de Bernardino Ramazzini. Una obra exhaustiva, magnífica, que ilustra como pocos la vida y las costumbres de esa época. Minuciosa, tremendamente descriptiva y agudísima en sus observaciones, deja traslucir en sus páginas no ya la preocupación de un médico por sus pacientes, sino una concepción auténticamente social de la medicina. Avanzadísimo para su época (y para esta) estudia pormenorizadamente todos los aspectos relativos a la salud, vinculados con el ejercicio de cada oficio y forma de vida de quienes lo ejercen, preocupado no solo por sanarlos, sino por procurar que vivan lo mejor posible. Más de 50 profesiones, desde los cloaqueros hasta los hombres de letras, a las que se añadieron las vírgenes consagradas en su segunda edición. El primer tratado de medicina del trabajo. Hasta 1999, el único en el que se abordaban las condiciones de trabajo de las religiosas. Ese año, la Prevención llegó al convento. Tengo que reconocer que, cuando me prestaron el «Tratado de las enfermedades de los artesanos», no imaginaba hasta qué punto tenían razón al decir que me iba a gustar. Con ese título, y habiendo sido publicado en 1700, suponía que iba a resultar una lectura instructiva, pero no estaba nada convencida de que pudiera resultar amena. A fin de cuentas, yo no soy experta en la materia. Desde la visión profana, imaginaba un tomo en el que se enumerasen las enfermedades, definición de las mismas, síntomatología, diagnóstico y tratamiento. Un libro para médicos, escrito por un médico. De hace tres siglos, eso sí. Pero, como neófita y todo, reconozco que es un tema que me atrae, lo cogí encantada. Además, uno de sus capítulos tenía relación con un...

Un palacio flotante a la deriva de la memoria Jul29

Un palacio flotante a la deriva de la memoria...

El hecho de que la nave capitana de la Santa Liga en la Batalla de Lepanto fuera construida en las Atarazanas de Barcelona pero posteriormente trasladada a Sevilla para su ornamentación por los más destacados artistas de la época es poco conocido. La historiadora Emma Camarero lleva más de veinte años tratando de hacer llegar al gran público la investigación que puso de manifiesto todos los detalles relativos a la decoración de la Galera Real en el puerto hispalense y a su pérdida en la legendaria confrontación con la flota del Imperio Otomano en aguas del Golfo de Lepanto. Hace exactamente veinte años, una joven licenciada en Geografía e Historia acariciaba en un estante el lomo de un libro que marcaría en buena medida el rumbo de su vida. En el estudio del profesor Lleó Cañal sobre mitología y humanismo durante el Renacimiento en la Sevilla que se dio en llamar ‘Nueva Roma’ aparecía una referencia a la que probablemente habría sido el más fabuloso navío de guerra construido jamás, y no solamente por su potencial bélico, sino también por su simbología de raíz mitológica y su profusa ornamentación. Aquel buque fastuoso era la nave capitana de la Santa Liga en la Batalla de Lepanto: la Galera Real de Don Juan de Austria. Emma Camarero (Cádiz, 1971), leyó fascinada los párrafos en los que el autor hablaba de aquel barco que se convirtió en leyenda en la lucha en el Golfo de Lepanto, y decidió investigar sobre el programa de ornamentación de la galera, que se llevó a cabo en el Puerto de Sevilla, y que fue concluido justo cuatro siglos antes de que ella misma naciera. La importancia histórica del episodio fue una de las motivaciones que llevaron a la joven historiadora a...

El artista del viento Jul29

El artista del viento...

Cesar Manrique es una de las figuras más destacadas del arte en el siglo XX por su excepcionalidad, por su trabajo de artista global y por el sentido ético y profundamente moral que emana de su obra, cercana a la naturaleza. En pocos lugares, como en Lanzarote, se hace tan presente la identificación de artista y territorio. Una presencia que se mantiene en el tiempo y que forma parte del espíritu y de la idiosincrasia de la isla. Lanzarote inspiró al genial autor por medio de las fuerzas desencadenadas de la naturaleza que la levantaron sobre las aguas: tierra, viento y fuego. Investigó sobre esos elementos primordiales, después viajó y se preparó fuera de España para comprenderlas mejor y para participar de las vanguardias que cambiaban el mundo del arte. Regresó para pagar su tributo. Gracias a Manrique, la isla canaria es conocida en el mundo, su medio ambiente no se ha prostituido del todo y permanecen felizmente las obras que convierten el lugar en experimento excepcional. Cesar Manrique nació en 1919 en un barrio de la capital isleña, Arrecife y pasó su infancia bajo la influencia del mar, la arena y el viento de Lanzarote. Pasó por la universidad de La Laguna, intentando, al menos, el estudio de una arquitectura convencional que desbordaría con su talento. No terminó la carrera y recaló en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, donde se graduó como profesor de arte y de pintura. Pero el revulsivo para su definición como artista global llegó en Nueva York en los años sesenta, allí entró en contacto con la vanguardia internacional y comenzó a sentir una nostalgia de la isla que no le abandonaría nunca. En la ciudad de los rascacielos presintió a los hombres como...

Según la costumbre de las olas...

Casi desde el principio mismo de su fecunda carrera, Jenaro Talens nos viene ofreciendo de tanto en tanto libros en donde la poesía dialoga con la imagen. Esta aventura de libros compartidos, comenzó en 1970, en la edición ilustrada por Tomás March de Una perenne aurora, el tercer libro de un joven poeta que empezaba así a construir una de las obras más sólidas de la poesía española contemporánea. Su última incursión en la conversa de palabra e imagen (a la espera de la anunciada publicación del libro a medias con Alberto García Alix) es el musical Según la costumbre de las horas (Madrid, Salto de Página, 2013), sorprendente por la colaboración en los fotomontajes de la también excelente poeta y compañera de generación, Clara Janés. ¿Cómo decir? ¿Dos clásicos afinados en un concierto íntimo? Podría ser un intento de aproximación a la lectura de este libro. Cierto es que Talens y Janés son clásicos modernos y que los motivos que animan los textos son musicales. Marca la pauta una idea de convergencia poética a través de dos lenguajes diferentes, que ofrecen, por este orden, una obertura, un dúo, un «trío transfinito», un quinteto, un cuarteto, una fuga y un «encore» de cierre. No hay preeminencia de la palabra sobre la imagen o viceversa, los fotomontajes de Clara Janés no son ilustraciones de los poemas, ni el poema intenta descifrar la imagen, no son sino dos formas acompasadas de interpretar el mismo tema. Como aclaran los autores en las notas que cierran el volumen, el diálogo entre imagen y texto verbal surge de propuestas casuales: una ilustración de Janés da pie a un poema de Talens y poco a poco los poetas se van intercambiando intuiciones, pálpitos, que poco a poco se entrelazan sobre...

Experimentar con las convenciones sin ningún temor Jul29

Experimentar con las convenciones sin ningún temor...

Capman se compone de siete músicos con ideas variadas, que dan forma a un repertorio musical difícil de encasillar. El pop, el jazz o el rap se funden y separan en cada una de sus composiciones. Es el juego de experimentar con la música, ligada a letras expresivas, parientes cercanas de la poesía. Su último trabajo, Mucho amor, abre las puertas a la intimidad más natural. Hacemos música para que nuestros días sean mejores. Esa es la premisa, y se centran en cumplirla desde el primer acorde. Capman no es más que el nombre bajo el que se agrupan siete artistas que no buscan sonar a esto ni parecerse a aquello. El objetivo primordial es transmitir, tocar el alma, y para ello se valen de las palabras fundidas con la música. Existe una moda reconocible de querer desprenderse de etiquetas, de evitar caer en la casilla de un género musical establecido con sus propias reglas y características. Podría decirse que Capman mantiene parte de esa actitud, la de apartarse de géneros cerrados, pero lo hace de manera indirecta. Lo consigue a través de anteponer sentimientos a sonido, sensaciones a estilo, situaciones a convenciones. Ninguna de sus canciones suena similar a otra, ese no es el objetivo. No hay una pauta cerrada en sus trabajos, porque su visión de la vida no es uniforme. Es más bien tan amorfa como el título de una de sus últimas composiciones. Las raíces de Capman hay que buscarlas en otro apartado del amplio terreno artístico; concretamente, en el del teatro. En el 2007, Nacho Aldeguer (compositor y cantante en esta banda) y Héctor García (guitarrista) se conocieron entre bastidores en una representación teatral. De ahí surgió el proyecto musical en el que han trabajado hasta ahora. Ninguno de...