Luis Landero

Mientras me acomodo en una mesa del Café Comercial para esperar a Luis Landero, pienso en una frase que pensé hace ya muchos años. “La vida de un escritor es una vida cualquiera. La única diferencia entre esta y las otras es que la del escritor se puede leer”. La vuelvo a escribir en mi agenda. Forma parte del rito de la entrevista. De cualquiera de ellas, aunque esta con Luis es especial por muchas razones. Una de ellas, tal vez la más importante, es que es uno de los autores más cercanos con los que he hablado; cercano y sencillo. Y eso no es poco siendo uno de los escritores más importantes de la narrativa actual española. Otra de ellas, es la extraordinaria influencia que ejerció sobre mi forma de entender la literatura su novela Juegos de la edad tardía. De eso hace ya mucho tiempo. Veinte años si no me falla la memoria. Luis Landero llega puntual. La sonrisa de siempre. Es un hombre muy educado, de trato exquisito. Nos contamos los proyectos de cada uno, los que ya están en curso, los que son ideas sin concretar. Pedimos algo de beber. Él lo habitual. Yo dejo que sea el camarero el que elija por mí. Le leo la frase que he escrito poco antes. Y no hace falta nada más para que mantengamos una conversación estupenda. Luis Landero fue profesor durante treinta y dos años. Su discurso es tranquilo, atractivo; cada frase parece fluir sin problemas para encajar en un escenario que va construyendo con suma facilidad. “Procedo de una familia campesina. Todos mis parientes lo eran. Padre, madre, abuelos, tíos y primos. Jamás conocí un libro siendo niño. Lo que sí tuve fue la gran fortuna de escuchar a mi abuela...

Absolución

=================================== TUSQUETS EDITORES. Colección Andanzas. 2012. 320 páginas. 19 € e-book: 12,99 € ================================== Como todos los que nos hacemos propósitos para el nuevo año o curso, actúa Lino, de la misma forma. Propósitos o despropósitos que se acumulan como bonanza o crítica del metrosexual que algunos llevan dentro en tanto que come, se viste, toma analgésicos o hace cualquier actividad cotidiana. Es el protagonista de esta novela, firmada por el escritor extremeño Luis Landero, que se dio a conocer con “Juegos de la edad tardía” hace, ahora, veinte años. El autor hace una sátira de los hombres y tiempos veletas en que vivimos y lo hace no sólo desde la novela, sino también desde el teatro (no en balde ejerció de profesor en la Escuela de Arte Dramático de Madrid), esa disciplina tan bien adaptable a algunos de sus diálogos. El texto, con narrador no identificado (lo que se conoce como tercera persona) pegado al protagonista como única opción posible, es una historia cómica, pero identificable y en ella vemos ecos no sólo del ya señalado por muchos Miguel de Cervantes, sino también de Oscar Wilde, pensando más en “El fantasma de Canterville”, dadas las desventuras que en ambos casos el autor hace pasar a sus personajes. También lo es porque el protagonista se convierte a su pesar en un espectro de la omisión o la pasividad, como lo es también Holden Caulfield y tantas criaturas literarias. Concebida desde un reflejo contumaz del paisaje cotidiano más delirante, la novela no empieza, como indica su contraportada, con la boda de Lino con Clara, siendo este enlace no más que una excusa para contarnos el camino que lleva a su absolución desde que sabemos que su padre fue un afectado por el caso del aceite...

En la Patagonia

Conviene fijarse en el título, En la Patagonia, no Viaje a la Patagonia aunque es eso, un viaje físico, como lo es también mítico y sentimental. Y en esa preposición que lo diferencia de la obra maestra de uno de sus confesados maestros, el Viaje a Oxana de Robert Byron, está la clave de lo que podría no haber sido más que una imitación. Bruce Chatwin escribe sobre lo que se encuentra, sobre lo que ha sucedido y sobre cómo son los que viven En la Patagonia, el viaje es pues un mero pretexto para estar en el lugar donde todo sucede, la Patagonia, el lugar en donde nada sucede. El relato del viaje es un tenue hilo conductor que le sirve al aventurero para utilizar sus variados talentos: una inmensa capacidad de fabulación, la astucia para detectar y seguir pistas novelables, la intuición para las ingeniosas asociaciones de ideas, su sexto sentido de fotógrafo que consigue capturar el momento para realizar con palabras un retrato certero de las personas o los paisajes, con un solo par de trazos; su inteligencia para convertir cualquier cosa en una anécdota. Las conversaciones con los personajes a los que se encuentra son esqueletos como los de las bestias prehistóricas tras cuyas huellas se lanza, y tienen la misma capacidad de fascinación. En la Patagonia fue un libro de viajes polémico en el momento de su edición. Algunos de los personajes que aparecen en él se reconocieron detrás de los disfraces –o sin ellos- y se sintieron heridos por la ironía del escritor, acosados cuando los jóvenes desaliñados comenzaron a recorrer el sur de la Argentina con el libro bajo el brazo sobre las huellas de Chatwin. Ambas cosas ocurrieron porque Bruce fue dueño, al parecer de los...

Ensayos Críticos

El acercamiento a Bruno Schulz desde la vertiente ensayística ilumina su obra sin revelar (ni abandonar) el misterio que toda palabra poética significa. Es el mismo autor quien –de manera indirecta– elabora algo parecido a una hermenéutica de su obra, en parte mediante los escasos textos referidos a su propia narrativa, y sobre todo por lo que de él descubre su precisa –y clarividente– mirada de lector. Un puñado de textos justifica sobradamente la necesidad de este libro: la teoría poética de Schulz –y cierta concepción del mundo que ella encarna– está inscrita en estos ensayos. Se ha dicho de Schulz (como de sus colegas Witkiewicz y Gombrowicz) que era un demiurgo de la forma. Es posible, aunque a estas alturas las rémoras que se han adherido al casco de esa palabra han acortado sustancialmente su alcance significativo. Al referirse a Schulz es preferible hablar de sentido. Así lo deja ver en La mitificación de la realidad: Lo esencial de la realidad es el sentido. […] Las antiguas cosmogonías expresaban esto con la sentencia: “En el principio fue el Verbo”. Lo que no es nombrado no existe para nosotros. […] De ahí esa tendencia en ella [la palabra] a regenerarse, a retoñar, a completarse para regresar a su sentido entero. La vida de la palabra consiste en que tiende hacia miles de combinaciones. O razonando lo mismo de otra manera: es muy probable que la palabra anteceda al sentido y, por lo tanto, se impone la necesidad de experimentar sus formas diversas si se quiere llegar a algún tipo de conocimiento. La forma es, de este modo, el escenario en el que se desarrolla esa investigación, y es, al mismo tiempo, una ofensiva en toda regla contra los usos positivistas del lenguaje: esos que...

Bolaño Salvaje

Libro-homenaje en torno a la modernísima figura literaria de Roberto Bolaño, chileno de nacimiento y afincado, durante sus últimos años, en Cataluña. Presenta un corpus académico y más de su obra corta y larga, la cual nos es diseccionada por colegas y estudiosos de la talla de Vila-Matas, Alan Pauls, Rodrigo Fresán, Jorge Volpi o el peruano afincado en Sevilla Fernando Iwasaki, entre otros muchos. En total suman 26 los ensayos, algunos sobre “Estrella distante”, su primera nouvelle reconocida por el gran público y, que como la mayor parte de su obra, se publicó años después de ser escrita. La figura de Roberto Bolaño siempre ha sido; sobre todo después de su muerte y tras ser publicada 2666 como best-seller en EEUU; polémica por lo que representa en cuanto a inspiración. Declaradamente vanguardista, y aún así llena de lecturas y de bromas, su artífice era un francotirador que no sólo leía todo lo que caía de escritores y noveles dentro de un caos perfectamente organizado, sino que supo convertir la posterior lisonja de editores como Ignacio Echevarría (a quién convirtió en personaje) en otra broma más. Vila-Matas habla de Perec, Pauls sabe encontrar gracia en su modo de ensayar, pero quizás sea Fresán quién más acierte cuando dice que tomar a Bolaño como un poeta satírico que arremete (y sólo hace esto) contra Isabel Allende o David Foster Wallace, es ser bastante simplista. Y es que Bolaño poeta, muchos nos quedaremos sin saber si existe; otra cosa es la prosa tan cargada de seres que aprecian y reniegan del establishment. Resulta por lo demás pertinente, el estudio psicoliterario de las criaturas de Bolaño que realiza Chris Andrews, partiendo de prototipos que no van precisamente de lo sanguíneo a lo melancólico por estar transcritos a...