La elección del narrador (I)...

Para un lector es sencillo seguir y entender la trama de un relato. Salvo que el autor juegue al ratón y al gato; o se ponga estupendo o imposible o todo al mismo tiempo mientras escribe; la trama (la historieta del relato) suele ser algo muy accesible para un lector medio. Pero al enfrentarnos a un relato de calidad, esta afirmación que parece una evidencia puede no serlo tanto como creemos. Hay elementos técnicos en la narración que de no ser tenidos en cuenta hacen imposible la comprensión. Y no son trucos, ni trampas, ni cuestiones que se introduzcan con el fin de despistar. Eso ocurre cuando el autor no es bueno y se ve obligado a utilizar baratijas literarias para hacer creer al lector que tiene entre las manos algo mucho mejor de lo que realmente es; jugar con fuegos de artificio, generalmente, colocados cerca del desenlace de la trama. Hay relatos que, efectivamente, están escritos para ser entendidos con facilidad. Poco más. La fuerza narrativa está en la trama. Todo se apuesta a una carta. La historia es buena y el autor la suelta creyendo que eso le gustará a cualquiera. Pero en estos relatos aparecen dos problemas fundamentales. Por un lado, es posible que esa potencia de la trama no sea para tanto, que, sencillamente, no guste. Y por otro, sucede que desde Homero ya está todo contado. Se le ha dado un montón de vueltas a lo que él trato en La Iliada y en La Odisea; pero, al fin y al cabo, lo que venimos leyendo desde entonces es lo mismo colocado de diferente forma. El amor es el amor, la venganza es la venganza o la guerra es la guerra; y esto provoca que apostar todo a la...

Diario de invierno

«¿Y cuántas veces más contemplarás la luna llena?». Es una frase de Paul, pero de Bowles, no de Auster. Sin embargo, al terminar de leer Diario de invierno algo de este azar en los acontecimientos de la vida resuena y la cita se me vuelve inevitable. Paul Auster termina este libro de la misma manera que lo ha llevado a cabo: haciendo un recuento. En el inventario de sus películas favoritas aparece una de Bertolucci, quien llevó la novela de Paul Bowles, El cielo protector, al cine; pero Auster no la menciona porque no es su preferida. El escritor se refiere a El conformista. También hace un recuento de todos sus viajes, de los países por lo que pasó, de las ciudades, de sus traslados, de los aviones. No porque Auster sea un viajero en el sentido que lo era Bowles, sino simplemente porque ha vivido sesenta y cuatro años a la fecha en que escribe este diario. Y en sesenta y cuatro años se viaja muchas veces, y cuántas otras se frotará uno los ojos, se sonará la nariz, bostezará, se morderá los labios, o se pasará la mano por el pelo. Este es el recuento de acciones que hace Auster para cerrar su diario, y por supuesto, para saber que no hay manera de contarlo, solamente de saber que han sido muchas y que no le quedan infinitas, ni siquiera tantas. «¿Cuántas mañanas quedan?», se pregunta, como Bowles preguntó sobre la luna llena. «Has entrado en el invierno de tu vida» es la respuesta que Paul Auster se da en este diario donde se habla a sí mismo en segunda persona. Y entonces recobra sentido el título del libro que nos hace creer varias páginas que se llama así porque Auster lo...

Veinte años subiendo el listón desde Granada Sep09

Veinte años subiendo el listón desde Granada...

Niños Mutantes es un grupo granadino que, tras veinte años de carrera, sigue exprimiendo las emociones con las que el pop rock es capaz de salpicar a miles de apasionados de este género musical. El Futuro (2014), es su último trabajo de larga duración. Con once temas, sus melodías y letras cuidadas vuelven a convertirse en protagonistas de una atmósfera que, sin renunciar a su esencia acústica, muestra su garra y sus ganas de cantar sin dejar de bailar. La moda de masas (y un tanto cargante) de definir como indie a todo aquel grupo cuyo sonido entre, en realidad, dentro de un amplio espectro musical, ha tenido sus partes buenas. Se le ha prestado mayor atención a bandas con mucha trayectoria y oficio a sus espaldas que, hasta entonces, no habían logrado hacerse con el espacio merecido en el primer escalón del panorama musical nacional. Eran grupos que se mantenían en una segunda línea, consistentes y en condiciones de ofrecer año tras año trabajos que no bajaban su listón particular, que lograban ganarse la confianza y fidelidad de un grupo de seguidores que, sin embargo, poco tenía que ver con fenómenos muy mediatizados o masivos. Llegó entonces el movimiento indie que, si en un principio contaba con unas características claras y concisas, pronto pasó a denominar a un sinfín de bandas que poco o nada tenían que ver entre ellas. Niños Mutantes, grupo oriundo de Granada, fue salpicado por esta etiqueta. Pero en absoluto estamos hablando de un conjunto novel; han cumplido dos décadas de existencia. Las primeras luces se encendieron cuando Nani Castañeda y Miguel Haro, componentes de la ya desaparecida Mama Baker, se unieron a su compañero Juan Alberto Martínez y dieron origen a un proyecto que hoy se mueve como...

La vida instrucciones de uso...

Una novela sorprendente. Abrumadora. Por algo consideramos a George Perec como uno de los gurús de las letras contemporáneas, y a ésta como una de sus obras más destacadas. El libro gira en torno a un puzzle, y un puzzle es. También lo podemos comparar con un tapiz, un trabajo de patchwork construido con las cosas -los objetos-, y en el que el decorado –la decoración- es una singular escenografía, pero también el reflejo de la personalidad de sus moradores; una mise en scène que es también la escena del crimen: el lugar en el que permanecen las huellas que pueden llevar al esclarecimiento de los hechos. La vida instrucciones de uso es un prodigioso despliegue de imaginación. Al final de la obra hay una extensa bibliografía, pero aun así es inimaginable como puede Perec manejar, retener y moldear semejante cantidad de información. Y son los detalles los que se sublevan y lo dominan todo con un imperio casi insoportable. Son los detalles los que van formando la novela por acumulación y dando paso a historias cada vez más sorprendentes y más inesperadas. Perec establece un canon cultural absolutamente alejado de lo habitual, que funciona, en ese sentido, como una enciclopedia. Sin que se parezca a ninguno de ellos, La vida instrucciones de uso nos hace pensar en el Decamerón y en las Mil y una noches por lo inagotable; en Tristam Shandy por su petulante sarcasmo; en el Ulises de Joyce por lo vertiginoso de su concepción global; y en los estudios del innombrable Mario Pratz por la intensidad de su mirada sobre la vida de los objetos y la trascendencia de la decoración. Pero sobre todo, ésta novela es una inmensa Rue del Percebe donde los pisos de un inmueble burgués pierden...

¿Qué tal si nos paramos a pensar durante al menos treinta minutos?...

El escritor y naturalista Joaquín Araujo dice en el epílogo de este libro: «… si algún día conseguimos un Bosque de bosques, también habremos logrado una Humanidad más humana». Esta semana, la lectora imprevisible quiere presentarte a un buen amigo, el pastor Elzéard Bouffier, y te invita a descubrir si solo plantando árboles es posible poner remedio a tanta insensatez. Desde luego, no resulta frecuente que la lectura de la reseña de un libro ocupe al lector el mismo o quizá más tiempo que la lectura del propio libro. No obstante, esta premisa poco habitual se puede llegar a cumplir en este caso. El hombre que plantaba árboles, de Jean Giono,  es un cuentecito alegórico de apenas cincuenta páginas que se lee en un rato muy corto y da para pensar toda una vida. El sello Duomo Ediciones publicó en septiembre de 2009 la primera edición de este relato en la traducción de Palmira Feixas, ilustrado en blanco y negro de forma sencilla y eficaz por  Simona Mulazzani, con prólogo de José Saramago y epílogo de Joaquín Araujo. El libro se presenta en un formato pequeño de pastas duras, con portada en tonos sepia y un aire naif que sirve muy bien al objetivo de realzar la dulce sabiduría que destila el texto. Incluye además una brevísima pero suficiente y muy atinada semblanza del autor, nacido en 1895 en la Provenza francesa en el  seno de una familia humilde, circunstancia que sin duda determinó el carácter autodidacta de su importante bagaje cultural. Tras la primera publicación del relato en la revista Vogue de los Estados Unidos en 1954, el autor cedió todos sus derechos sobre la obra, que ha sido traducida a más de quince idiomas, inspirando incluso un corto de animación realizado por...

Trilogía mediterranea...

Bajo el título de trilogía mediterránea se vienen a publicar tres libros distintos de Lawrence Durrell cuyo nexo es la isla griega. Limones amargos son los de Chipre en los momentos de una revolución que llevó a la independencia del Imperio Británico. Es el texto más sólido de los tres, más interesante completo y cohesionado. Nos traslada desde la memoria del lugar, con anécdotas divertidas y retratos del paisanaje, al sugerente ensayo político cuyo valor es la inmediatez del autor a lo que cuenta, lo que lo convierte en una crónica. En Rodas se producen las Reflexiones sobre una venus marina. Durrell define la obra como un panorama. No es un relato de viaje sino los apuntes de una estancia, en los que el escritor intenta dar las claves de como la historia de un lugar, dispersa por el tiempo, pervive en la fábula, en los gestos, en la entonación, en las costumbres, con una mirada sentimental sobre el Sur. Culmina con un calendario de flores, algo que debería abrir cualquier guía de viajes. Corfú es La celda de Próspero. Para el autor es una guía, para el lector deviene una semblanza, el recuerdo de un tiempo pasado sobre un sustrato antropológico, tocado por la luz del sol y los colores del Mediterráneo. En las tres obras destaca el factor humano, el cariñoso acercamiento de un escritor británico a la luz y las costumbres griegas. También están marcadas por la guerra, a causa de la que Durrell abandonó Corfú, la misma que le llevaría a Rodas. Y otra guerra, demorada, que se gestó durante su estancia en Chipre. Lawrence Durrell habló griego, prestó importantes servicios al Imperio Británico en las islas y en Alejandría. Calificación: Curioso. Tipo de lector: Aficionados a Durrell y a...

Crónicas de la piel revelada...

Una de las fotografías que integran la muestra ‘Dermografía», realizada con la técnica de Papel RC perforado montado en caja de luz. / Giovannina Sequeira Al utilizar el cuerpo desnudo como superficie de investigación, Giovannina Sequeira se detiene a mirar, encuentra emociones e historias que se esconden dentro del cuerpo y las manifiesta en la piel. La creación de mapas de luz revela de una manera metafórica, que la piel funciona como un espacio canalizador de todo lo que el alma siente. María José García Piaggio La  noticia llega como el halo de brillante irrealidad del destello de un flash al barrio de Bello Horizonte, en Managua, el mismo que la vio patear sus calles camino de una boda o de un acto benéfico, como reportera de egos efímeros: «Giova expone en Berlín», se cuentan sus amigos a través de los celulares. Es un hito más en una carrera de triunfos pequeños, pero sólidos, de pasos decididos que la han llevado a cruzar el Atlántico primero, a aferrarse a cualquier oportunidad de no dejar de aprender en España y, ahora, de abrir una pequeña ventana para mirar a su propio futuro en uno de los santuarios mundiales del arte. Desde el 15 de septiembre, las imágenes de la serie ‘Dermografía’ de Giovannina Sequeira se exponen en suelo nicaragüense, pero a más de diez mil kilómetros, treinta horas de viaje y más de 1.500 dólares de su país, en la embajada de Nicaragua en Berlín. «Desde que estoy acá, en Europa, hace dos años y medio, no he podido volver y ha sido horrible», confiesa la fotógrafa que acaba de cumplir veintiséis años, y que asegura haber condensado muchos más de aprendizaje en los tres últimos. Llegó a España para realizar un Máster de Fotografía...

Linterna Mágica

Ingmar Bergman hizo públicas sus memorias en 1988, el año en que nací, para que yo creciera conociendo sus más íntimas sinceridades gracias a esta afortunada casualidad. Y saber, así, de sus enfermedades indefinibles: los tartamudeos de un niño que no se decidiese a existir, para más tarde no dormir más de cuatro o cinco horas por su incontenible deseo de ser, considerándolo absolutamente todo como una cuestión de vida o muerte y a la vez sin demasiada importancia: pues, ¿qué puede significar ser director de 45 películas, 221 obras de teatro, 21 documentales, 11 dramas para televisión y escritor de 50 películas? Si Bergman señala, cuando asistió al discurso del abominable Hitler en Weimar, el «estallido de fuerza incontenible» como nunca antes había imaginado, hoy podemos citar sus propias palabras para aplicarlas a sí mismo. Una fuerza que se engendra por lo que él denomina relación erótica con el público, la cual trenza sus raíces en el amor como «el sentido profundo de la vida» pero, al mismo tiempo, su condición de dios iracundo y helado capaz de incendiar la cama de su propio hermano y que, aún aborreciendo su procedencia metafísica religiosa (¡qué pérdida para nuestros ojos que no filmase aquella película sobre Jesús para caer en manos de Zeffirelli!), no puede negar las trascendentales salvaciones heredadas: una perfección «que espanta la vida», una «autodisciplina de hierro» que se extasía con el orden, la puntualidad, el silencio y la letanía lírica de la repetición; todo lo cual aprendió arrodillándose para besar las manos de su padre, el pastor luterano, artífice de un amor áspero y teatral que señorea brutales castigos inclinados hacia «desmesuradas metas». En una atmósfera de soledad furiosa, fratricida y edipiana, que conducirá a Bergman a escapar de su estirpe...

El televisor de Picasso Sep09

El televisor de Picasso...

Una exposición en el Museo Picasso de Málaga analiza la relación y las influencias que el artista malagueño recibió con la generalización de las emisiones televisivas. Se muestran obras en conexión con el tema analizado, especialmente grabados pertenecientes a la serie de la Suite 347 además de audiovisuales de la época y algunas pinturas al oleo. En 1937 comenzaron las primeras retransmisiones televisivas en Francia y el Reino Unido. El desarrollo de este nuevo medio de comunicación -capaz de impactar por primera vez en las masas de una manera decisiva y simultánea- será vertiginoso. A pesar de los problemas tecnológicos y de los precios relativamente elevados de los aparatos receptores, la televisión será recibida  como un acontecimiento expansivo y global. Pocos son los estudios encaminados a analizar la colisión del nuevo invento con las artes del siglo XX, aunque queda claro, en orden a la evolución de los mundos plástico y escénico, que nada continuará siendo lo mismo. Aparece un nuevo lenguaje que lo modificará todo. Pablo Ruiz Picasso es uno de los primeros artistas globales a los que la televisión encumbra, promociona, utiliza y digiere, pero también influye. El pintor había recibido las primeras emisiones con el escepticismo de ver a personajes que no le decían nada, más tarde su esposa Jacqueline adquirió un aparato que instaló en la residencia de Nôtre-Dame-de-Vie, en Mouguins,  para entretener el tiempo que su marido dedicaba a trabajar. Poco a poco, el genio español fue encontrando retrasmisiones que le entretenían y le interesaban: primero fue la difusión de una de sus exposiciones parisinas, luego sería la boda de la princesa Margarita de Inglaterra; después vendrían el circo, las producciones que le transportaban a otras épocas –como la de la Francia de los tres mosqueteros de Dumas- y...