Aladar 26

Creando vidas ajenas

Kiti Mánver se encuentra en un momento artístico magnífico. Con su papel en Las heridas del viento logra emocionar, romper todos los moldes conocidos, conectar con un público que se entrega sin dudarlo desde el primer minuto de representación. Kiti Mánver es una de esas actrices que vive para y por el teatro, que necesita el escenario para continuar caminando. Porque es actriz sobre todas las cosas. Porque sabe que la realidad es mucho más brutal que lo que se cuenta sobre un escenario y necesita entender. Kiti Mánver ha preparado un té exquisito. El salón de su casa es amplio y acogedor. Aunque la que logra que me sienta como en mi propia casa es ella. Kiti es vital, una excelente conversadora, casi traviesa al gesticular o al mirar. No hace falta que se suba a un escenario para que llene el espacio sin esfuerzo alguno, pero con esa delicadeza tan fina que cede un hueco cómodo al que tiene enfrente. Eso sí, hay que estar atento, porque tan pronto está sentada en el suelo como en el sofá o corre para buscar un proyecto que quiere que veas. Si hubiera sido boxeadora la hubieran tenido que llamar «el huracán malagueño» o cualquier otra cosa parecida a esas que se utilizan en el mundo del deporte. Comenzamos a charlar sobre lo que representa su profesión y desde cuando es así. «Yo no tengo la sensación de haber empezado en un momento concreto. Con tres años pude ver a través de un cierre, desde la calle, una clase de baile flamenco. Un hombre con una vara que golpeaba en el suelo, faldas al vuelo. Esa es la imagen que me ha acompañado desde siempre porque me impresionó muchísimo. Y nunca he tenido la sensación...

El día que los jóvenes se dejaron ver Oct14

El día que los jóvenes se dejaron ver...

El arte es la representación de la realidad una vez que traspasa el filtro que representa la consciencia del ser humano. Una realidad que se compone de todo el universo compartido por hombres, mujeres, jóvenes o niños. Hablar de las personas supone hablar de lo que son sin olvidar lo fundamental, sin esquivar lo profundo; hablar de las personas es hablar de lo que sienten y de cómo perciben la realidad. Las heridas del tiempo es un claro ejemplo de ese arte comprometido con la realidad y con las personas. El teatro es un espectáculo y, por ello, debemos encontrar en él una serie de ingredientes imprescindibles. Diversión, una buena trama, estética (la que sea necesaria)… Rellenen ustedes este espacio que abre los puntos suspensivos, pero no olviden lo fundamental: conocimiento y emoción. Todo espectáculo que carezca de esto se convierte en puro divertimento, en ocio a secas, y deja la esencia del teatro mutilada gravísimamente. El teatro es fuente de conocimiento y una de las cavernas en las que el ser humano guarda sus emociones más intensas desde el principio de los tiempos. Las heridas del tiempo se representa en el Teatro Lara de Madrid. Cada miércoles. A Sevilla llegará el próximo mes de enero. Con el texto del autor y director Juan Carlos Rubio, dos sillas de tijera, cinco puntos de luz y dos actores, una pequeña sala se convierte en ese lugar, tan extraño de encontrar, en el que la condición humana estalla en mil pedazos para que el espectador se vea obligado a reflexionar y entender (se). Tal vez, alguien puede estar pensando que estas cosas suceden en los teatros, que tampoco es para tanto. Y es verdad que esto es lo que debería ocurrir, siempre, aunque no es así;...

La palabra y el arte como arma de guerra Oct14

La palabra y el arte como arma de guerra...

Las guerras se ganan utilizando todos los recursos posibles. No sólo se lanzan misiles teledirigidos o toneladas de bombas de racimo para vencer al enemigo. La propaganda es un arma como otra cualquiera. En la guerra civil española, la dimensión de esa propaganda, convertida en cartel, fue extraordinaria. Artistas de todo tipo, de cualquier procedencia imaginable, se afanaron en lograr con su arte que la guerra avanzase en una dirección u otra. Hoy, esos carteles, son la muestra de un proceso bélico que nunca debió producirse y que nunca debería repetirse en ningún lugar del mundo. La guerra es una constante en la historia de la humanidad, un fenómeno social en el que dos bandos enfrentados luchan por su supervivencia envueltos por un número infinito de factores que pueden ser, por ejemplo, de carácter histórico, económico, armamentístico, estratégico o propagandísticos. Inopinadamente, la propaganda puede ser incluso más importante que otras variables más propias de lo militar, llegando a inclinar la balanza a favor de quien haga un mejor uso de ella. Las palabras pueden llegar a tener la misma fuerza que las armas. La propaganda de guerra se dirige, en un primer momento, a los oficiales para levantar la moral de la tropa; a la propia tropa; pero, también, al enemigo, en la llamada guerra psicológica, y a los neutrales, para impedir que se alíen con el bando contrario. La propaganda fue un arma fundamental en la I Guerra Mundial, pero, por su carácter ideológico, en la Guerra Civil española llego a ser aún más relevante. En concreto, el cartel propagandístico tuvo uno de sus momentos más intensos en el arte popular. Hasta la aparición de la televisión, nunca antes se había producido en la historia tal manifestación masiva de arte bélico y político,...

NUEVE CLÁSICOS Y UN NEO-WESTERN Oct14

NUEVE CLÁSICOS Y UN NEO-WESTERN...

Creadores de inagotable talento como John Ford, Anthony Mann o Fred Zinemann nos han regalado obras de arte que unas veces ensalzan la leyenda del Oeste americano y otros la cuestionan, pero siempre nos cautivan por la fuerza de las tramas, personajes e imágenes. Desde La diligencia hasta Breaking bad, la lista de estos diez westerns favoritos no sigue un orden de preferencia sino meramente cronológico. Este número de Aladar, tan próximo al extraño vínculo que siempre existió entre el arte y la guerra o la violencia de todo tipo, entre el arte y la supervivencia del ser humano sea como fuere, no podía omitir un género como el western. Al fin y al cabo la condición humana es la que es y, aunque nos perturbe, debemos tenerla presente en toda su amplitud. El western nos ha regalado historias sobre hombres solitarios que sobreviven en entornos majestuosos y hostiles, sobre la violencia de la frontera, sobre el esfuerzo de los pioneros, sobre la brutalidad y la sabiduría del pueblo indio, sobre el afán de venganza o el coraje como motores de cambio, sobre la fuerza civilizadora de las mujeres, sobre la codicia, la ira y el perdón. Voy a hablarles de las diez películas de este bellísimo género que personalmente más emoción y admiración me han provocado. Habrá lectores que echen en falta obras de Hawks, de Leone o Eastwood, pero este tipo de rankings deben servir para despertar debate y además, les recordaré algo con asertividad no exenta de amabilidad: esta es mi lista. La diligencia (Stagecoach, John Ford, 1939) Es una obra llena de la humanidad profunda y la poesía que caracterizaba el cine de John Ford, ese artista de sentimientos contradictorios, por cuyas venas, más que correr la sangre, galopaba el...

El catcher en Normandía...

La última biografía de Salinger revela detalles como que el escritor continuó con su producción literaria hasta el fin de sus días, y otros curiosos como el que cuenta que el manuscrito de El guardián entre el centeno le acompañó durante su participación en el Desembarco de Normandía. «Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es» cómo surgió. Todo ese rollo de cuando decidí que iba a escribir este artículo sobre un tipo huraño,  uno de esos escritores de culto, raros y herméticos. Pero la verdad es que no tengo ganas de extenderme mucho en esas gilipolleces. Aún así tengo que hacerlo, para justificar esta forma de escribir, esta voz, que no es la mía, sino una burda imitación de la del propio Salinger. O más bien la que Salinger adoptó para meterse en la piel de su personaje. Estaba viendo en la televisión un documental sobre el Desembarco de Normandía. Uno de tantos, pero uno bueno, con imágenes reales. El narrador contó que uno de los soldados que participó en la operación era Jerome David Salinger, el autor de El guardián entre el centeno. Y también contaba que llevaba el manuscrito de la obra en la mochila. Sentí vértigo. Me interesa todo lo que tenga que ver con esa obra, imprescindible en la literatura del siglo XX. Quizás debería contar que me interesa todo lo que tiene que ver con John Lennon. Y aunque la novela de Salinger fuera una mierda, el hecho de que el asesino de Lennon la llevara encima cuando fue detenido, ya me habría hecho interesarme por ella. También me interesa todo lo que tiene que ver con el desembarco en Normandía. Es el día en el que la historia comenzó...

Diez grandes fotógrafos de guerra...

Aladar les invita a descubrir a diez fotógrafos cuya inspiración, inquietud, carácter y mirada, les han hecho introducirse en zonas de alto riesgo. Temerarios o simplemente valientes, quién sabe. Lo que está claro es que sin ellos no sólo seríamos distintos, sino quizás demasiado iguales. Porque en el trasfondo de todas estas imágenes, hay mucha realidad. Y es la realidad lo único que no podemos entender y la razón por la que reflexionamos de forma diversa unos y otros. Intentando alcanzar un conocimiento máximo. Dentro de la idea antibelicista que rescata Aladar, tratamos de hacernos eco de diez nombres considerados por muchos como todoterrenos del fotoperiodismo de todos los tiempos. Estos fotógrafos son capaces de inmiscuirse en zonas de especial alto riesgo y, contrariamente a lo que se piensa, les gusta estar más detrás de una cámara que delante. Nuestro humilde reconocimiento para todos los que se quedan fuera y para aquellos que trabajan para medios audiovisuales que han conseguido desde la pequeña pantalla, informar sobre los conflictos nacionales e internacionales que aún pueblan nuestro mundo. Sacamos este tema a colación porque quizás la primera imagen que impactó de forma profunda en nuestras generaciones, posiblemente, sea la de una niña indefensa en Nicaragua acorralada por una montaña de lodo y cuyos brazos la mantuvieron viva aproximadamente una semana. Esta imagen supone toda una declaración de principios ligada al periodismo ya sea escrito o gráfico. ¿Es antes la ética o la información, o lo que hoy llamaríamos sin temor a equivocarnos espectáculo? Una cosa parece clara y es que las noticias bélicas y catastróficas venden más que otras muchas, hasta el punto de que su bombardeo produce un efecto anestesiante en la población hoy en día. Nuestro propósito pretende ser más ilustrativo que otra cosa...

Sentir la guerra Oct14

Sentir la guerra

Nunca antes el cine había sido capaz de reflejar tan certeramente la visión de la guerra desde el punto de vista del soldado, salvo en la secuencia inicial del desembarco de Normandía en Salvad al soldado Ryan (Steven Spielberg, 1998). Pero la diferencia es que esta vez, en Restrepo, los soldados no son actores. Y la guionista es la propia guerra. El reconocido crítico de cine David Eldestain escribió que Restrepo era un documental ambientado en un mundo casi alienígena con un toque de surrealismo.  En cambio, -afirmaba-, no podía existir un cine más alejado del escapismo. En Restrepo sus directores, los reporteros Tim Hentherintong –asesinado por un mortero en Libia en 2011, poco después de estrenar la película-, y Sebastian Junger, se empotraron en un comando del ejército norteamericano en Afganistán. Su objetivo era tratar de mostrar su profundo interés y respeto por la realidad que vivían los soldados. Pero ¿qué es la realidad? En Restrepo nos encontramos un reflejo de la riqueza y la ambigüedad de la vida de los soldados, pero más allá de la observación objetiva. La realidad humana, cuando se encuentra bajo presión, se convierte en surrealismo y alucinación, como se observa brillantemente en este documental. La mezcla de lo cotidiano y el horror de la guerra, soldados casi infantiles en sus comportamientos, a ratos destrozados y hundidos en sus testimonios a la cámara, quedan convertidos, en la escena siguiente, en terribles guerreros capaces de todo. Es aquí donde las percepciones de los directores quedan incluidas en el resultado final como parte de la rica narrativa resultante. Candidata al Óscar al mejor documental en 2011 y galardonada con numerosos premios, Restrepo narra el despliegue de un pelotón de soldados estadounidenses en el Valle de Korengal en Afganistán,  considerado uno...

Un Óscar para Lennon Oct14

Un Óscar para Lennon...

Vivir es fácil con los ojos cerrados aspira a convertirse en la mejor película de habla no inglesa en la próxima edición de los Óscar. Si lo obtuviera, de alguna manera sería un premio para la memoria de un John Lennon que es el protagonista elíptico de la cinta de David Trueba, y también para su pacifismo militante. Algunos imprescindibles de la historia del rock, como Bob Dylan, Bruce Springsteen o Phil Collins tienen un Óscar en sus vitrinas, como reconocimiento a sus aportaciones musicales a grandes producciones cinematográficas, o a otras que no lo habrían sido tanto de no contar precisamente con su música. Probablemente, John Lennon también lo habría obtenido si hubiera podido componer unos años más. O si canciones como Instant Karma o Working class hero hubieran sido concebidas como tema principal de una banda sonora. Pero el caso es que la academia norteamericana de cine nunca pudo darse a sí misma el homenaje de entregar su mayor premio a toda una leyenda de la música como Lennon, ya que el que consiguió el tema Let it be, en la categoría de mejor adaptación musical, y aunque acreditado en su composición como Lennon/McCartney, sólo fue recogido por Paul, quien era su verdadero compositor. Lennon también flirteó con el cine, y no sólo con las películas protagonizadas por The Beatles, sino que Richard Lester, el mismo director de A hard day’s night (1964) y Help! (1965) le propuso participar como actor en una comedia negra ambientada en la Segunda Guerra Mundial. How I won the war contaba la historia de un caricaturesco pelotón británico de ‘mosqueteros’ que tenía como una de las principales misiones encomendadas por el alto mando la de la construcción de un campo de cricket a cien kilómetros de...