Aladar 45

SOMBRAS Y LUCES DE UNA MENTE PRIVILEGIADA, SEGUNDA PARTE Mar17

SOMBRAS Y LUCES DE UNA MENTE PRIVILEGIADA, SEGUNDA PARTE...

Continuamos con el especial sobre el director de cine que comenzamos en el número anterior. Hicimos punto y aparte en Misterioso asesinato en Manhattan, donde Allen experimenta con la comedia y el suspense. De diálogos frenéticos y ritmo alocado, supone el inicio de una nueva etapa, la segunda parte en la vida del genio creador. De Balas sobre Broadway a Magia a la luz de la luna, hay un largo camino en el que no todo han sido rosas, pero si una cosa está clara es que a Woody Allen aún le queda carrete para largo. El mago todavía no ha sacado su último conejo de la chistera. Todo comienza con una panorámica de Nueva York desde el aire. De fondo, Bobby Short crea ambiente con la versión de una famosa canción de Cole Porter –I happen to like New York, I happen to like this town. I like the city air, I like to drink of it… The more I know New York, the more I think of it– música e imagen se mezclan una vez más para recrear ese amor por la ciudad que llena cada fotograma del cineasta. Luces, rascacielos y coches recorren las arterias de la gran manzana. La música se detiene y de repente ahí están, Diane Keaton y Woody Allen juntos de nuevo. Así comienza Misterioso asesinato en Manhattan. Después, el detonante: una conversación de ascensor que desemboca en unas copas en casa de sus vecinos, los House. Todo marcha con normalidad, Woddy Allen está incómodo, Diane no para de cascar y todo el mundo habla sin escuchar al que tiene al lado. La pareja encarna al matrimonio formado por Larry y Carol, él tan neurótico como siempre y ella atrapada en el aburrido rol de ama de...

Manhattan: El amor de Allen por Nueva York Mar17

Manhattan: El amor de Allen por Nueva York...

Manhattan es, sin duda una de las mejores películas de Woddy Allen. Las imágenes de la ciudad, en un magnífico blanco y negro, son un homenaje delicioso a Nueva York. Aunque Manhattan no es una sucesión de postales y solo eso. La película se construye desde un guión muy bien estructurado y unas interpretaciones de primer nivel que Allen sigue con su cámara cuidadosa y siempre colocada en el lugar justo. ¿Hasta qué punto podemos confiar en las personas? ¿Un hombre o una mujer enamorados son fiables? ¿Son los adolescentes una banda de desequilibrados contestones o lo son los adultos que cumplen más de cuarenta años? ¿Se puede amar a alguien mientras se ama a un tercero? ¿Puede cambiarse un amor por otro sin que ocurra una hecatombe emocional? Estas son preguntas que asaltan al espectador cuando echa un vistazo al cine de Woody Allen. Incluso en su primera época ya dejaba algunos apuntes sobre estos asuntos cuando hacía comedias desenfadadas, frescas y críticas con los sistemas. Y estas preguntas nos hacen colocarnos ante una situación incómoda. Depende de la edad del espectador, eso es verdad. Me refiero a ese tener que elegir entre la sensibilidad y la intuición por un lado o la inteligencia por otro. Parece que, según vamos cumpliendo años, estamos obligados a utilizar más esa inteligencia. Es cosa de jóvenes lo de permitir que sensibilidad e intuición arrasen con todo. Y digo que lo parece porque es la única forma posible de evitar que no se organice un desastre a tu alrededor. Un jovencito cerebral que calcula todo o un hombre maduro que se deja llevar por sus primeras sensaciones en cuanto se le cruza una mujer nos parece un loco. En el caso de las mujeres ocurre lo mismo, claro....

Blue Jasmine: Los ricos y los trabajadores bajo una lupa Mar17

Blue Jasmine: Los ricos y los trabajadores bajo una lupa...

Con frecuencia, algunos aficionados al cine han encasillado a Woody Allen en el terreno de la comedia y solo de la comedia. Es algo injusto ya que el realizador neoyorquino es capaz de abordar el drama con gusto y profundidad. Uno de los ejemplos que mejor avalan el trabajo de Allen cuando se sumerge en las miserias humanas desde la tragedia es su película Blue Jasmine. La cartelera necesita la película anual de Woody Allen para tener algo más de brillo. Los aficionados al cine esperamos, siempre, ese trabajo, sabiendo que, sea como sea, tendremos la oportunidad de asistir a un buen espectáculo. Gustará más o menos, pero saber que, una vez al año, tenemos una cita con el gran cine, alivia y rebaja la desazón que genera tanta producción mediocre, tanta película vacía y prescindible. El  año 2013, Allen entregó una de sus mejores películas. Blue Jasmine. Ácida, comprometida, llena de matices, elegante, divertida y trágica al mismo tiempo. Un guión excelente, una interpretación de Cate Blanchett fantástica, un reparto que defiende con uñas y dientes su trabajo, una puesta en escena cuidadísima, la fotografía de Javier Aguirresarobe extraordinaria, una banda sonora delicada que acompaña la acción sin entrometerse lo más mínimo. Todo en Blue Jasmine se acerca a lo perfecto. La dirección de Woody Allen rebosa profesionalidad, con los actores logra un resultado fuera de lo normal y dice lo que quiere sin una sola duda, con maestría. Parece que la vuelta a Nueva York, después de su estancia en Europa, le fue bien al realizador. Blue Jasmine cuenta la historia de una mujer que ha estado viviendo en un mundo soportado por riquezas de dudosa procedencia, fingiendo no saber nada del asunto (aquí, en España, eso de las esposas que no saben nada nos resulta muy familiar). Cuando eso se viene abajo (esto ya...

Acordes y desacuerdos: Pasión por la música Mar17

Acordes y desacuerdos: Pasión por la música...

Una de las señas de identidad del cine de Woody Allen es, desde luego, la música que elige como banda sonora de sus películas. Puccini, Bach, Tchaikovsky o Rossini y el amor por un género: el jazz. Y es que cuando este se apodera de uno, es para siempre. Acordes y Desacuerdos es puro Allen, a ritmo de una guitarra manouche. Una apuesta segura. Fruto de su pasión por el mundo del jazz de los años 30, Woody Allen quiso, en 1970, que una de sus películas tratase sobre un músico de aquellos años. Un drama que tituló The Jazz Baby , y United Artisted no quiso producir. Casi treinta años después, lo reescribió para dar cabida a muchos otros matices. Drama, sí. Pero, ante todo, amor, humor, desamor, y jazz, mucho jazz. Todo eso, y más, es Acordes y desacuerdos (Sweet and Lowdown). Allen toma el título de un tema de George Gershwin, y juega con los significados de las palabras, empleándolo como definición del carácter tan distinto de sus protagonistas (dulce y miserable).  En ella retoma la fórmula del falso documental para narrar la historia de Emmet Ray, el mejor guitarrista del mundo después de Django Reinhardt. Toda la película pivota en torno al protagonista, un Sean Penn soberbio y creíble en su papel, y se articula en torno a sus relaciones con dos mujeres completamente distintas: Hattie (Samantha Morton) y Blanche (Uma Thurman). Se va reconstruyendo al músico, al hombre -hasta donde se deja-, y el ambiente propio de aquel tiempo. Los años 40. O, más concretamente, 1946, ya que, en un extraño bucle, tanto al inicio como al final de la película, estamos en el año de la gira de Reinhardt por EEUU.  Años en que imperaba la segregación racista,...

Delitos y Faltas: Los atajos y Dostoyevski Mar17

Delitos y Faltas: Los atajos y Dostoyevski...

Mientras un delito no puede confesarse, las faltas deben hacerse públicas (aunque sea a una sola persona), porque todo delito procede de faltas que se mantuvieron en secreto, por miedo o estupidez. Son el génesis de algo mayor. Esto es de lo que trata la película Delitos y Faltas firmada por Woody Allen. Desde el comienzo todo se llena de contrastes. Amor frente a desamor; lo superficial ante lo trascendente; la percepción de la realidad del hombre frente a la de la mujer; la mirada clara de un niño frente a la ceguera del adulto; el arrepentimiento frente a la ausencia de sensación de culpa; el amor a Dios frente al miedo que genera la justicia divina; lo inevitable frente al libre albedrío; la comedia frente a la tragedia. Se trata de una excelente película. Como casi siempre en el cine de Allen, nos encontramos con personajes a los que les ocurren cosas corrientes, las mismas que le podrían suceder a usted o a mí. Y se desesperan con y por la misma falta de fuerzas que cualquiera de nosotros. Pero los personajes de Allen tienen alma; piensan y sienten; viven y mueren; toman decisiones equivocadas y evolucionan. Como usted o como yo. Por eso las películas de Allen se convierten en ríos llenos de meandros que hay que transitar cuando se buscan respuestas o preguntas cada vez más difíciles de contestar. El sentido se encuentra en la desembocadura. No hay atajos posibles. Cualquier cosa que pudiera parecerlo (un atajo) lleva hasta la falta y, más tarde, al delito inconfesable que hará del equipaje de la persona una carga insoportable. Los actores y actrices del reparto defienden más que bien sus papeles y Allen realiza un trabajo de dirección con ellos notable. Él mismo forma parte del elenco interpretando al personaje...

Adulterios

Adulterios. Tres comedias en un acto es la cuarta obra de teatro publicada por Woody Allen, e incluye tres piezas con el mismo hilo conductor: la infidelidad matrimonial, que le sirve al autor para dejar al descubierto la faceta menos amable de la condición humana, si bien no tanto por el engaño, como por la forma en que se comportan los personajes una vez descubierto. Y por las razones del mismo. Fundamentalmente, hastío y desprecio, tanto hacia sus parejas, como hacia sus amantes, en casi todos los casos. Cobardía. Y amoralidad. Allen, desde luego, construye unos tipos muy reales; personajes vulgares dentro de situaciones rocambolescas, que funcionan como escaparate impecable e implacable de lo que, por desgracia, no siempre se muestra: la cara real, el auténtico ser de las personas. Y lo poco agraciada que puede ser esta. Riverside Drive es la primera de las tres obras contenidas en el libro. En ella, Jim, un escritor de éxito, espera la llegada de Bárbara, su amante, junto al dique del Hudson,. No hay nadie más en los alrededores que Fred, un mendigo corpulento y desagradable, que, para pesar de Jim, le aborda. Para reclamarle mucho más que una limosna. Sorprendentemente, el lenguaje que Fred utiliza en la conversación es más que culto, y durante ella intercala abundantes detalles de la vida privada de su interlocutor con los de su propia vida; saltando desde su doctorado en Literatura hasta sus ingresos psiquiátricos. Tan fuera de lugar, que, de no ser porque Bárbara se dirige a él directamente, parecería un alter ego de Jim; una proyección creada por su conciencia, para poderse dar a sí mismo la oportunidad de explicar aquello que puede que le esté remordiendo. La segunda, Bloqueo de escritor, comienza con una convencional barbacoa en...

Todo el universo femenino. Ser mujer, dentro y fuera del manga Mar17

Todo el universo femenino. Ser mujer, dentro y fuera del manga...

En el Imperio del Sol Naciente, donde el movimiento feminista está retrasado con respecto a su homólogo occidental, la ficción representa una importante válvula de escape, así como un espacio de reconocimiento e identificación. Shôjo es el nombre que recibe el segmento de publicaciones dedicadas al público femenino, que suelen ser periódicas y que acompañan las historias ilustradas con una miscelánea de artículos y reportajes. Cumplen la función de nuestras revistas juveniles. Es una osadía decirlo pero en ninguna forma artística, época o cultura ha tenido tanto protagonismo la mujer –en su triple faceta de creadora, protagonista y receptora- como en el manga. Su enorme éxito, la presencia de interesantes creadoras, y la vitalidad de la producción, marcan la gran diferencia con el cómic femenino de Europa o los Estados Unidos. Shôjo no es un género, sino la categoría bajo la que se identifica un segmento de potenciales consumidores: mujeres jóvenes, y por extensión todo lo editado para ellas. Surge tímidamente en la preguerra con historietas recatadas y lacrimógenas, algunas de ellas compuestas por el gran precursor, Osamu Tezuka. Alza el vuelo durante las décadas de los 40 y los 50, cuando las mujeres creadoras toman el relevo y el target al que iban destinadas originalmente sus ilustraciones se desborda hacia el nicho adolescente, pues veremos que una de las más notables características del manga es que se ha ido consolidando sobre las diferentes generaciones de la postguerra y evolucionando con ellas. Con el boom de los 70 shôjo se lanza con avidez sobre todas las materias y todos los géneros, deportes, humor, ciencia ficción -siendo favoritos los de terror o misterio- y llega a adentrarse, con algunas creadoras como Moto Hagio y Yumiko Oshine, en el mundo interior y el flujo de conciencia, elaborando...

War Requiem: Una Misa pro defunctis a lo Britten Mar17

War Requiem: Una Misa pro defunctis a lo Britten...

Benjamin Britten (1913 – 1976) fue un pacifista absoluto, no mostró una sola fisura a lo largo de su vida en este sentido y no dudó en manifestar su postura frente a la violencia en ningún momento de su vida. Su War Requiem es la mejor muestra de ello y la forma más bella de decir no a la guerra. Y el Teatro Real de Madrid ha ofrecido la posibilidad de disfrutar de la obra los pasados días 12 y 14 de marzo. Benjamin Britten fue uno de los mejores compositores del siglo XX. Eso es algo indiscutible. Podrá gustar más o menos, pero la calidad de sus partituras, la frescura de sus propuestas y lo atrevido de su trabajo, le convirtieron en una figura única e irremplazable. Cuando le encargaron que escribiera la partitura del réquiem que se tendría que escuchar durante la consagración de la catedral de Coventry (eso sucedería el 25 de mayo de 1962) supongo que ya contarían con que cualquier trabajo de Britten resultaría ser lo solicitado aunque filtrado por una forma de entender el mundo fuera de lo normal. De hecho, así fue. El War Requiem, op. 66 es una obra atrevida, moderna, única dentro de lo que conocemos como Misa pro defunctis o Réquiem. La catedral de Coventry existe desde el año 1043. Nació como comunidad benedictina, fue consagrada como catedral, más tarde perdió esa categoría para pasar a ser una iglesia más (St. Michael) y fue recuperada como catedral en 1918. Unos años después, durante la Segunda Guerra Mundial fue bombardeada y destruida casi en su totalidad. El 14 de noviembre de 1940, los aviones de la Lufwaffe se encargaron se reducir la edificación a un montón de piedras desordenadas. Algunos años antes, cuando faltaba una...

Los riesgos de debutar con un sobresaliente Mar13

Los riesgos de debutar con un sobresaliente...

Kodaline, el grupo irlandés que deslumbró al público en 2013, publica nuevo disco. Coming up the air (2015) contiene canciones al nivel de sus trabajos anteriores, pero también otras que buscan una tímida renovación que no termina de despegar. Su indie rock destacó entre las masas de bandas que se enmarcan hoy en día dentro de este género por su naturalidad, por su sonido espontáneo y sencillo. En su último disco han acusado parte de ese éxito repentino que situó las expectativas en lo más alto. Triunfar es un concepto al que todo ser humano se aferra en algún momento de su vida. Hay en quienes se hace un objetivo pasajero, poco obsesivo; para otros puede convertirse en un arma de doble filo, en un ángel con cuernos y olor a azufre. Porque el triunfo, cuando se alcanza, genera unas expectativas. Y en la carrera musical de una banda, triunfar agiganta los pasos que conviene dar para mantenerse en lo alto. Por si fuese poco, otra característica peligrosa que acompaña a este concepto es la adicción, la necesidad de obtener más. Kodaline es un cuarteto irlandés de música indie rock (juega también con ecos folk), que ya había tenido su espacio entre las páginas de este suplemento. Su mérito había sido el de abrirse paso con determinación en un mundo donde no es sencillo destacar si una varita dorada (que a menudo adopta la figura de un productor musical) no se decide a brindar una mágica ayuda. A Kodaline el éxito total le llegó de la mano de uno de sus videoclips. En cierto modo, el sitio web Youtube fue su gran aliado. All I want era uno de los temas de su epé, una bonita e íntima balada que el grupo decidió acompañar de...